Noviembre, entre el terrorismo y una guerra mundial

Noviembre, entre el terrorismo y una guerra mundial

Una supresión de rencores y odios nos conducirá, inevitablemente, a la verdadera paz

Aviones de combate franceses (foto tomada de internet)
Aviones de combate franceses (foto tomada de internet)

QUITO, Ecuador – Recién comenzaba noviembre y en la ciudad de Yola, al este de Nigeria, explotaba una bomba como resultado de un acto terrorista. Un total de 32 muertos y 80 heridos dejaba como saldo el criminal acto provocado por el grupo islamista Boko Haram. Nigeria ha perdido en solo seis años a 17 000 hombres como consecuencia de las despiadadas acciones de este grupo.

Días después en París se producía otro desastre, perpetrado por atacantes suicidas yihadistas del Estado Islámico. En la noche del 13 de noviembre, en la barriada de Saint-Denis de la ciudad de París, murieron 136 personas y otras 415 resultaron heridas. El mundo se sacudía ante el trascendental acontecimiento del continente europeo.

Como respuesta, el gobierno de Francia intensificó los bombardeos contra posiciones del autodenominado Estado Islámico, ahora en territorio sirio, lo que dejó un saldo de casi 4000 muertos. Aún los moradores de este sitio asiático lloran la muerte de cientos de niños inocentes. La operación se llevó a cabo después de más de dos semanas de realizar vuelos de reconocimiento para identificar objetivos del Estado Islámico. Ya el gobierno francés había participado en ataques similares en la campaña contra el terrorismo, pero en territorios de Irak. En el 2013 había tenido disposición de hacerlo junto Estados Unidos, pero Barack Obama, de forma inesperada dejó las cosas a un lado.

En el continente asiático un grupo de ataques entre el ejército del Líbano y los terroristas del Grupo Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL) y el Frente Al-Nusra iniciados desde el jueves 12, estremecían de igual forma al mundo. En Beirut, varios atentados con explosivos cobraban la vida de 40 personas y otras 230 resultaron heridas.

En medio de este caos mundial el máximo líder del Budismo Tibetano, el Dalai Lama, ha declarado que cree en el poder de la oración, pero no considera que el problema de los ataques yihadistas se resuelva rezando. Idea que se pudiera malinterpretar y asociarse a convocatorias por parte del sumo líder budista para emprender las armas y lanzarnos contra los terroristas.

Su mensaje en sí es de paz y de reconciliación. No se puede esperar otra propuesta de un seguidor del legendario príncipe que seis siglos antes de Cristo que saliera a predicar las grandes verdades de la doctrina budista, entre las que se encuentra el no causar daño a ninguna criatura viviente. El Dalai Lama dijo: “Los humanos hemos creado el problema y ahora no podemos pretender que Dios lo solucione por nosotros”, por lo que su llamado es al de una solución pacífica, cuya solución corresponde a los hombres.

Tengamos en cuenta que las guerras, los conflictos étnicos y raciales, las políticas de expansión y de colonialismo, totalitarismos y antidemocracias, entre otros males, son cosas de la vida terrenal y se solucionan con las leyes y la ética de lo terrenal. No involucremos a las leyes del espíritu en las tragedias ocasionadas por los humanos. No culpemos a la Divinidad y nos crucemos de brazos al creer que se trata del castigo divino.

Hay predeterminación, según las enseñanzas de ciertas doctrinas orientales, las que encuentran su aproximación con la genialidad de la teoría de las Ideas esbozada por Platón en el occidente, pero el hombre tiene la virtud del libre albedrío, lo que le hace responsable de sus actos. Toda acción genera una reacción, esto es karma, la ley de causación ética, que conduce a la armonía y al equilibrio universal. Las sucesivas violaciones de las leyes conducen inevitablemente al caos, lo que genera desequilibrios y desarmonías de carácter universal.

Las agresiones vengativas no solucionarán la génesis de los conflictos. Los  gobiernos de Francia, Estados Unidos y Rusia no van a impedir con sus acciones militares el cese de la maldad de los yihadistas. Lo que se haga sólo será de carácter transitorio. Mientras exista el odio y el rencor en lo más profundo de los hombres, continuarán acciones sucesivas de esta naturaleza.  “El odio jamás cesará con el odio, sino con el amor”, acudiendo de nuevo a las sabias enseñanzas budistas.

Con el ataque defensivo de Francia a Siria no solo murieron integrantes de los grupos terroristas, sino civiles, incluidos niños, que nada tenían que ver con lo ocurrido. La grave situación migratoria que enfrenta Siria podría agravarse. Solo este año han superado las 350 mil personas, según cifras de la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas.

El rey de Jordania, Abdullah, en una conferencia en la capital de Kosovo, Pristina, afirmó: “El mundo se enfrenta a otro conflicto global, se necesita una respuesta rápida para lidiar con la amenaza”, añadiendo que “estamos enfrentando a una tercera guerra mundial contra la humanidad y esto nos lleva a todos a estar juntos”.

Lo que el rey de Jordania predijo hace solo unos días, ya es un hecho concreto. Según declaraciones de Raimonda Murmokaité, presidente del consejo de seguridad de la ONU, países como Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania, Irán e Irak, se han unido para aniquilar de una vez a la Organización del Estado Islámico, ISIS, con lo que se ha iniciado una tercera guerra mundial.

Desde la Ciudad del Vaticano, el pasado viernes 19, justamente cuando el mundo debía celebrar el día mundial de la filosofía, el Papa Francisco, sumo representante de la Iglesia Católica en el mundo, condenó enérgicamente la guerra desatada. En su homilía habitual de la mañana señaló: “Una guerra se puede justificar, entre comillas, con muchas razones; pero cuando todo el mundo está, como hoy, en guerra, todo el mundo es una guerra. Una guerra mundial por pedazos, aquí, allá, por doquier. No hay justificación y Dios llora, Jesús llora”. De igual forma pidió una conversión desde el corazón y que el mundo logre encontrar la “capacidad de llorar por sus crímenes”.

En breve estaremos en Navidad, época de júbilo y alegría, por cuanto se celebra el advenimiento del Redentor. ¿Cómo podrá estar alegre una parte del mundo mientras otra está destinada a perecer en medio del caos? ¿Cómo contribuir desde ese sentimiento de júbilo navideño a atenuar, al menos, los odios y rencores, causantes de los desagradables desastres de estos tiempos?  Las oraciones y súplicas pasajeras no conducirán a nada, se trata de una verdadera transformación interna desde lo más profundo del hombre, lo que la gran pensadora india Radha Burnier ha llamado “regeneración humana”.

Y así las cosas, retomemos el mensaje del Dalai Lama que nos convoca a “un acercamiento para lograr valores humanitarios como la unidad y la armonía”. Según el venerable tibetano –expulsado de sus territorios por el comunismo–  es solo una minoría la que apoya lo que calificó como un “discurso violento”.

Recién hemos celebrado el día mundial de la Filosofía. En este contexto la UNESCO nos convocó para “trabajar en aras de un mejor entendimiento del mundo, promoviendo la paz y la tolerancia”. Esperemos que en los próximos años de este siglo XXI tenga lugar una reconciliación, una verdadera hermandad desde el corazón y no desde tratados y estatutos, una supresión de rencores y odios, lo que nos conducirá, inevitablemente, a la verdadera paz que tanto anhela el mundo.

Acerca del Autor

Alberto Roteta Dorado

Alberto Roteta Dorado

Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba. Graduado de doctor en medicina, especialista en Medicina General Integral y Pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias, especialista de segundo grado en Endocrinología y de segundo grado en Medicina General Integral por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de Pediatría y Endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Ha realizado estudios de filosofía, teología, antropología y teosofía. Presidió en Cuba la Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano”. Actualmente presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano” y “Memorial Presidente Salvador Allende”. Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí. Colaborador de medios de prensa como Cubanet, Noticias de Cuba. Ha visitado varios países de América: Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Radicado en Estados Unidos de Norteamérica.

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