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“Las autoridades cubanas tratan de manera diferenciada a las personas negras”

Racismo, Cuba, personas negras

MIAMI, Estados Unidos. – El activista cubano Osvaldo Navarro, miembro del Comité por la Integración Racial (CIR), aseguró en entrevista con CubaNet que las autoridades de la Isla “tratan de manera diferenciada a las personas negras”, lo que ha desembocado en el asesinato de jóvenes racionalizados por parte de agentes de la Policía.

Para Navarro, esto se debe a la visión que existe, desde el discurso hegemónico, de que “el negro tiene que agradecerle a la Revolución sus logros y sus carreras universitarias”.

El activista del CIR también lamentó que en Cuba la Policía opere con una estigmatización de las personas negras y aseguró que “la represión de unos negros contra otros forma parte del racismo estructural naturalizado” en la Isla.

Por su parte, el activista político Manuel Cuesta Morúa, también miembro del CIR, precisó que, “a pesar de que el Gobierno siempre vende la imagen de que Cuba es un país seguro, donde se puede caminar, se trata de un país violento fundamentalmente desde el Estado”. 

Para Cuesta Morúa, “la violencia institucional acompaña todos los actos y toda la vida de los funcionarios, desde la Policía hasta la Justicia. Cualquier funcionario de este país te trata con violencia cuando tú te le acercas”, dijo.

“En el caso de las personas afrodescendientes hay una violencia añadida, la violencia específicamente por el color de la piel. El color ya invita a una reacción violenta por parte de las autoridades”, lamentó Cuesta Morúa.

Asimismo, el activista espera que, en la medida en que las desigualdades sociales crezcan, también se agravará el divorcio entre las autoridades y los sectores populares, lo que afectará considerablemente a las poblaciones racializadas.

“La manera que tiene el Gobierno de tratar de controlar la reacción a la desigualdad, la discriminación, es ejerciendo toda la violencia posible”, lamentó. 

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“En Cuba hay un nivel de racismo y discriminación racial bastante preocupante”

Carlos Quesada, Cuba, Raza e Igualdad, discriminación

MIAMI, Estados Unidos. – Carlos Quesada, el director ejecutivo del Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, aseguró en entrevista concedida a CubaNet que en la Isla existe “un nivel de racismo y discriminación racial bastante preocupante”. 

Para Quedada, hay “un racismo estructural muy fuerte” no solamente en Cuba sino en el resto del mundo. “La diferencia entre el nivel de racismo en Cuba y otros países ―dijo― es que en la Isla existe una negación del racismo. El Gobierno cubano se ha planteado que la Revolución eliminó el racismo. Incluso hay un famoso discurso de Fidel, de 1961, en el que se dice que ya en Cuba se eliminó la discriminación racial”, recuerda Quesada. 

“Desgraciadasmente, si usted ve a las poblaciones afrocubanas dentro de la Isla puede ver cómo se manifiesta esa discriminación racial, no solamente en el acceso a la educación, el trabajo, la vivienda, la salud, etc.”, consideró. 

El director de Raza e Igualdad también recordó que, poco antes de iniciarse la pandemia de coronavirus, el comité que monitorea el cumplimiento de la Convención Internacional contra todas las formas de Discriminación revisó a Cuba y, “entre sus muchas recomendaciones, incluyó la de reconocer que sí existía discriminación racial”.

“Cuando uno niega que existe discriminación racial entonces no hace nada para mejorar la situación. Al aceptar que existe la discriminación racial, el Gobierno cubano tendría que empezar a introducir políticas para combatir, prevenir y sancionar esa discriminación racial”, dijo.

Cuba: Comunidad LGBTI+

Con respecto a la comunidad LGBTI+ cubana, Quesada considera la marcha independiente del 11 de mayo de 2019 por el Paseo del Prado habanero marcó un parteaguas.

“Antes de esa manifestación, el tema LGBTI+ en Cuba estaba dominado por el CENESEX y Mariela Castro. Después del 11 de mayo de 2019, hubo una mayor visibilización de la sociedad civil independiente LGBTI+. Y continúa”.

Por otro lado, el discurso oficial del régimen cubano acerca de los derechos de las personas sexo-género-diversas sigue siendo el del respeto, “pero en la práctica ―acota Quesada― el régimen cubano y la misma cultura han impedido que haya un reconocimiento pleno y efectivo de los derechos de la comunidad LGBTI+”. 

Asimismo, el director de Raza e Igualdad cree que después del 11 de mayo de 2019 el CENESEX “perdió mucho prestigio porque la comunidad LGBTI+ internacional se dio cuenta [de la represión] y le exigió al Estado cubano una respuesta. Y la respuesta fue simplemente que [los manifestantes] eran contrarrevolucionarios, el típico discurso. Pero gracias a internet y las redes sociales sabemos que ese discurso no tiene ni siquiera sentido”. 

El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos es una organización no gubernamental que trabaja para fortalecer la capacidad de los activistas para utilizar tanto el Sistema Universal de Derechos Humanos (de Naciones Unidas) como el Sistema Interamericano. 

“El sentido de lo que hacemos es fortalecer las capacidades a través de capacitaciones, litigio estratégico y el uso de la incidencia internacional”, explica Quesada, cuya organización trabaja en Cuba desde su propia génesis. 

“Básicamente trabajamos con activistas en la Isla y fuera de la Isla con el objetivo de que utilicen el Sistema Interamericano de protección de derechos humanos y documenten violaciones a esos derechos, para que puedan sistematizarse y presentarse denuncias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Sistema de Naciones Unidas”.

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La Comisión Aponte defiende más al gobierno que a los negros

Comisión Aponte

LA HABANA, Cuba.- Cuando los gobernantes cubanos admitieron que, a pesar de su recurrente discurso en el sentido de haber eliminado el racismo en el país, aún se manifestaban determinadas situaciones de exclusión debido al color de la piel, le encomendaron a sus intelectuales orgánicos la creación de ciertos mecanismos que, al menos en teoría, mitigaran tal estado de cosas.

En ese contexto, y tras la celebración del VII Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba en el año 2016, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) creó la Comisión José Antonio Aponte, con el objetivo de luchar contra las manifestaciones de racismo en el país.

El nombre de la Comisión homenajea a aquel negro liberto que a inicios del siglo XIX organizó una sublevación antiesclavista, y finalmente fue ejecutado por las autoridades colonialistas españolas. Como escarmiento, su cabeza fue exhibida públicamente en el sitio habanero donde actualmente confluyen la avenida de Carlos III y la calzada de Belascoaín.

Por estos días, al cumplirse el aniversario 210 de la ejecución de Aponte, se colocó simbólicamente la primera piedra de lo que será el primer monumento que se levante en la isla en memoria del luchador antiesclavista. Un monumento en el que ya trabaja el artista santiaguero Alberto Lescay Merencio, Premio Nacional de Artes Plásticas, y que se ubicará al norte de la occidental provincia de Mayabeque.

También como parte de los homenajes a Aponte, el periódico Granma publicó un artículo del periodista Pedro de la Hoz en el que abundan las loas a Fidel Castro y a Miguel Díaz-Canel, considerados por el autor como paladines en la lucha contra la discriminación racial en el país. El benjamín del poder encabeza por estos tiempos el denominado Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial.

Mientras todo esto sucedía, tenían lugar en todas las provincias del país las asambleas del Partido Comunista en las que se analizaba el trabajo desarrollado por esa organización durante el pasado 2021. En dichos cónclaves fueron ratificados en sus cargos ocho dirigentes provinciales del Partido, al tiempo que otros siete fueron sustituidos.

Mas, lo significativo de esas sustituciones lo constituyó el despido de los dos únicos negros que ocupaban esa responsabilidad. Se trata de Yanina de la Nuez Aclich, que ocupaba la jefatura partidista en la provincia de Mayabeque, y Carlos Luis Garrido Pérez, quien se desempeñaba como primer secretario del Partido en Ciego de Ávila.

De esa manera el castrismo blanqueó las direcciones provinciales del Partido. Ahora solo quedan dos mestizos: Federico Hernández en Camaguey, y Rafael Pérez en Guantánamo. Los trece restantes son blancos.

Y ¿qué ha opinado el “combativo” periodista Pedro de la Hoz —quien además preside la Comisión Aponte de la UNEAC— acerca de estos últimos movimientos de cuadros en el seno de la nomenclatura castrista”?  Pues, por supuesto, absolutamente nada.

Como tampoco se ha manifestado la pomposa Comisión sobre la controversial estatua que se levanta en el Vedado capitalino en honor al general José Miguel Gómez, el único presidente de la etapa republicana al que el castrismo le ha respetado una efigie pública.

Es verdad que el general Gómez, con independencia de su actuación al frente de la República, acumuló grandes méritos militares que lo hacen acreedor de honores. Sin embargo, el asesinato durante su gobierno de más de tres mil negros y mulatos que se nucleaban en torno al Partido de los Independientes de Color siempre ha despertado la animadversión de buena parte de los negros y mestizos que habitan en Cuba.

El señor de la Hoz dirá que él y su Comisión defienden a los negros y mestizos siempre y cuando esa defensa no contradiga las acciones y decisiones de la cúpula gobernante. Al castrismo él no lo roza o lo incomoda ni con el pétalo de una flor.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

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El racismo y la “Teoría crítica de la raza”

racismo

MIAMI, Estados Unidos.- Lo primero es lo primero. Acudan al Washington Post y busquen una gran investigación sobre la esclavitud de los negros en Estados Unidos. Gracias a Internet lo pueden hacer y es gratis. Nada menos que más de 1700 congresistas, a lo largo de los años y las décadas, tuvieron esclavos, es decir: poseyeron personas. El último de esos congresistas murió en 1914, aunque la Enmienda XIII, que puso en libertad a los esclavos, es de 1865. Entre los ‘propietarios de gentes’ estaban, a mediados del siglo XIX, Andrew Johnson, luego vicepresidente de Abraham Lincoln, Sam Houston, un héroe en Texas y, naturalmente, Jefferson Davis, presidente de la Confederación de Estados del sur.

Doce presidentes también fueron esclavistas. Mencionemos sólo a tres: George Washington, padre de la independencia nacional, primer presidente del país, y uno de los hombres más ricos de USA. Seguido de Thomas Jefferson, el tercer presidente de la nación. Tras morir su mujer, mantuvo una larga y discreta relación con Sally Hemings, una preciosa mulata esclava, muy joven. Tuvieron seis hijos y cuatro llegaron a la edad adulta. Se ha sabido por las pruebas actuales de ADN realizadas a los descendientes. Y la estrella y fundador del partido demócrata, Andrew Jackson, séptimo presidente de Estados Unidos quien, a principios del siglo XIX, colocó un anuncio en un periódico reclamando un esclavo que había huido de su propiedad. Autorizaba a quien lo encontrara a darle cien azotes por los que él, AJ, le pagaría convenientemente.

Efectivamente, era la época de ser esclavista. Esclavitud había habido siempre, al menos desde que dejaron de matar a los prisioneros de guerra. Pero ya en esa época había políticos o personas dotadas de ética que se negaban a participar en las contradicciones de la esclavitud. Por ejemplo, el segundo presidente de Estados Unidos, John Adams y su mujer Abigail Smith, acaso por ser genuinamente puritanos. O el hijo, John Quincy Adams, sexto presidente de USA. Todos en la familia presentaban un juicio moral muy severo contra la esclavitud. Es muy difícil creerse la historia constitucional de EE.UU., o la proclama de 1776, escrita por Thomas Jefferson, en la que se establece que todos los hombres son iguales ante la ley y, simultáneamente, tolerar el racismo y la esclavitud.

Por eso existe la “Teoría crítica de la raza”. No hay que prohibirla, sino tomarla en cuenta. Es el resultado de la desesperación. Es el reconocimiento de que se han agotado las reformas gestionadas por Martin Luther King en la década de los sesenta del siglo XX y el proceso se ha atascado. Es la mejor explicación que hay de la permanencia de esas actitudes, como el racismo, enquistadas y disfrazadas en la cultura estadounidense. ¿Qué es el esfuerzo por lograr la supresión de las minorías de las listas de los electores que se exhibe en numerosos Estados, casi todos vinculados al sur del país?

Una jurista norteamericana, Kimberlé Crenshaw, profesora en California y Columbia, le ha agregado un matiz muy importante: el feminismo. Véanla en las charlas “TED”. No es lo mismo sufrir los embates del racismo si eres hombre o mujer. Es mucho más severo si eres mujer. Primero votaron los varones negros a partir de 1865. Mucho más adelante sufragaron las mujeres negras, cuando se autorizó el voto femenino en 1920.

Decir que la “Teoría crítica de la raza” es marxista es una falsedad producto de la ignorancia. No tiene nada que ver con el marxismo, aunque toma definiciones y conceptos relacionados con la cultura del italiano Antonio Gramsci. No tiene ningún elemento de lucha de clases, de prescripción de dónde tiene que estar el aparato productivo o de definición de la plusvalía, los tres elementos distintivos del marxismo, como dejó dicho Engels en su oración fúnebre por Marx en 1883, en el momento en que lo entierran.

Incluso, la ‘teoría crítica’ ni siquiera es un corpus “cerrado”, sino “abierto” que irá incorporando temas a medida que los académicos o los pensadores vayan trabajando. Temerle a eso es ridículo. Es temerle a los fantasmas.

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“Negros no, solo está permitido hasta mulato claro”: Racismo y discriminación en Gaviota S.A.

Gaviota

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LA HABANA, Cuba. – “Es más probable que te acepten una propuesta donde usas modelos blancos y rubios que modelos negros”, afirma Karina, una diseñadora que ha tenido la oportunidad de trabajar para varias empresas del Ministerio del Turismo (MINTUR) de Cuba y, en especial, con entidades del sistema económico de las Fuerzas Armadas (GAESA), como Gaviota S.A., donde el racismo es más evidente, casi “una norma de hierro”, dice.  

“De vez en cuando te piden que incluyas a una persona negra pero es muy raro, casi como por cumplir, para limpiarse el pecho. Cuando no te lo piden, no lo hagas porque te van a virar el trabajo para atrás hasta que pongas modelos blancos. (…) Nunca te dicen que es por eso, te dicen que no les gusta pero ya una sabe de qué se trata”, comenta Karina.

Sin dudas, modelos blancos si se trata de Gaviota (Captura de pantalla de una promoción en Facebook)

Rafael es otro diseñador que ha tenido experiencias similares, aunque con el agravante de que no solo le han rechazado los trabajos donde aparecen personas negras, sino que él mismo se ha sentido discriminado por serlo, a pesar de no aparecer en las imágenes de las promociones.

Aunque se graduó en 2014 de Diseño Gráfico, con buenas calificaciones, le fue imposible quedarse como empleado fijo en las dos agencias de turismo (Palmares S.A. y Turarte) donde laboró durante el periodo obligatorio de servicio social y con posterioridad, cuando fue liberado. 

Nunca una familia negra en las promociones de Gaviota (Captura de pantalla)

Rafael no duda de que hubo racismo en tan “mala fortuna” porque de los varios diseñadores jóvenes que junto con él solicitaron plazas en las agencias y bolsas empleadoras del turismo —un requisito indispensable para optar por un empleo en el sector— solo los de piel blanca corrieron con “mejor suerte”. Tanto él como Danilo, otro joven negro, fueron rechazados probablemente por no encajar en el “ideal corporativo” de Gaviota S.A.

“A veces me llamaban para entrevistas pero sabía que era bate al seguro [que lo rechazarían]”, afirma Rafael. “En 2016 fui contratado para un trabajo de Gran Caribe. Me lo dieron porque no fui en persona. Envié la propuesta, sabía que les iba a gustar y enseguida me llamaron, pero igual nada de poner negros, mucha gente blanca. Negros no, solo está permitido hasta mulato claro. Y lo de siempre. La mulatica que aparece junto al blanco rubio en su papel de jineterita. Color local pero bien desteñido. Nada de alto contraste. Eso es fijo, no importa para quién trabajes. Y si es Gaviota es peor. Ahí los negros somos la peste. Solo tienes que fijarte en sus redes sociales. Parece Noruega. La única vez que trabajé con ellos hice la campaña con modelos negras, sin keratina, eso fue un escándalo. Lo hice a propósito. Hasta hubo un estúpido ahí que me tiró un chistecito. Me dijo: ‘¿Tú has visto alguna gaviota negra?’. Me dieron ganas de sonarle la cara ahí mismo”, dice Rafael, que para poder asegurarse un trabajo estable, teniendo más probabilidades de ser aceptado, decidió unirse con un grupo de amigos diseñadores y trabajar de manera independiente.

Hasta en las fotos del personal de servicio están ausentes los trabajadores negros (Captura de pantalla de promoción en Facebook)

“El racismo en el turismo cubano no es un cuento. Existe. Es real. Es palpable. Toda la gráfica, la visualidad están contaminadas por ese discurso donde se asocia el lujo, el confort, lo paradisiaco con lo blanco”, afirma Ismael, diseñador vinculado al sector turístico cubano pero que también ha realizado algunos trabajos para agencias extranjeras en México, República Dominicana, Panamá y España.

“Es algo que no sucede, por ejemplo, en Dominicana, donde la gráfica hace énfasis en la raza, en lo autóctono, no le da la espalda, se hace con orgullo nacional. Hay casos de racismo, por supuesto, pero aún así es muy diferente a lo que te piden aquí, donde el color negro es un elemento accesorio, no, mejor dicho, es el moco pegado (…). Se nota algo muy parecido a lo que sucede en México, donde se respira cierta vergüenza por lo indígena. Una negación constante de la realidad. Los modelos siempre son jóvenes blancos y rubios. Las chicas siempre visten de blanco, la transparencia que resalta la blancura (…). El de piel oscura es el vendedor callejero, el músico, el cocinero, el chofer. Lo exótico que se exhibe como un animal enjaulado en el zoológico, como una bestia en un safari. Nunca es el cliente (…). Yo siento esa misma vergüenza aquí, una vergüenza que proviene de los decisores (…). En buena medida es un problema de los diseñadores que en ocasiones no somos capaces de resolver el problema del racismo institucional de modo inteligente, echar abajo clichés, prejuicios, pero creo es algo mucho más profundo, que está en la esencia del sistema, un sistema que se avergüenza de lo mestizo, de lo negro, como sucede con toda actitud racista”, sostiene Ismael. 

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Hasta en las fotos que evocan el personal de la empresa son excluidos los negros (Captura de pantalla de una promoción en Facebook de Gaviota Tours)

Gaviota S.A., el racismo institucionalizado

Aunque el régimen cubano aseguraba haber erradicado la discriminación racial durante los primeros años de la Revolución, lo cierto es que la realidad actual, en especial lo que sucede en el sector turístico, ha dejado al descubierto que poco o nada ha cambiado en relación con el racismo.  

Las “soluciones mágicas” apenas se reducen a elementos y disposiciones legales de superficie relacionados más con el populismo del discurso de la dictadura que con una voluntad real de hallar una solución. 

Mientras tanto, las constantes maniobras de invisibilización del fenómeno junto con la criminalización de cualquier forma de activismo social independiente han servido de manto protector a los grupos en el poder que insisten en profundizar el abismo entre negros y blancos.

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Jamás hay negros en las familias de Gaviota (Captura de promoción en Facebook)

Para tener una idea de la verdadera magnitud del fenómeno, y que no se trata de algo casual, pudiéramos comenzar revisando las publicaciones en redes sociales de empresas cubanas relacionadas directamente con el turismo, como es el caso de Gaviota S.A., una de las más señaladas por sus prácticas racistas, a pesar de estar administrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Apenas en lo que va de año tan solo la página oficial de Facebook de Gaviota S.A., así como la de Gaviota Tours, han usado en tres ocasiones personas negras en sus promociones contra más de un centenar de publicaciones donde aparecen hombres y mujeres de piel blanca. 

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Incluso la portada de Gaviota Tours en su página de Facebook para la campaña Seguros con Gaviota ha elegido modelos blancos para representar el personal sanitario (Captura de pantalla)

El 30 de mayo de 2021 se usó por primera vez durante este año una modelo negra para la imagen que celebraba el arribo a los 12 000 seguidores pero no fue hasta dos meses después, el 30 de julio, que volvió a aparecer una persona negra en la página de Facebook, en este caso un joven en compañía de dos mujeres y un hombre blancos, una aparición excepcional porque en los casos donde se representan escenas grupales jamás se recurre a una familia o grupo de amigos negros, y mucho menos se incluyen niños. Para Gaviota, la infancia feliz, la alegría juvenil y la amistad son asuntos exclusivos de blancos.  

Excepcionales son las apariciones de modelos negros en las publicaciones de Gaviota (Publicación del 30 de mayo de 2021. Captura de pantalla)

La otra vez que volvió a aparecer la imagen de una persona negra fue el 5 de agosto, pero solo porque esta aparecía en el extremo izquierdo de la fotografía dentro de un grupo de mujeres mayoritariamente blanco. Casi tuvo que transcurrir otro mes para que, el 30 de agosto, apareciera la imagen de un músico negro.

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Del 5 de agosto de este año es esta imagen excepcional donde aparece una trabajadora negra, aunque en el extremo izquierdo de un grupo de mujeres blancas (Captura de pantalla de la página oficial de Gaviota en Facebook)

Pero el caso más curioso tuvo lugar este 5 de septiembre, cuando fue retirada una publicación a las pocas horas de ser subida a la página de Facebook solo porque la modelo usada no respondía a los estándares estéticos de Gaviota S.A. Se trataba de una mujer negra con el pelo recogido en una trenza. Una imagen que intentó formar parte de la campaña “Seguros con Gaviota”, que busca atraer turismo en medio de la crisis sanitaria que atraviesa el país.

“Fue retirada de inmediato. Fue un escándalo. Llamaron de la presidencia (de Gaviota) para decirnos que estaba muy fea, que la tumbáramos ya”, informa una fuente vinculada a la corporación. Hoy la imagen no está disponible en el muro de Facebook de Gaviota Tours pero CubaNet pudo hacer captura de pantalla antes de que fuera despublicada.

Esta publicación del 5 de septiembre último donde aparece una modelo negra fue mandada a retirar de inmediato de la página oficial de Gaviota Tours (Captura de pantalla)

La campaña “Seguros con Gaviota”, que promueve a Cuba como destino seguro en momentos de la pandemia, jamás ha incluido negros en sus carteles. De hecho, la actual imagen de portada, que alude al personal sanitario y a las medidas de seguridad contra la COVID-19, solo usa modelos de piel blanca.

Algunos pudieran decir que se trata de hechos “no conscientes”, de eventualidades, pero los que han vivido en carne propia la discriminación —entre ellos muchos de quienes se encargan de promover la imagen de la corporación militar— dan fe de que la ausencia de personas negras va peligrosamente más allá del azar.

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El racismo histórico del régimen cubano que a Black Lives Matter no le importa

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MIAMI, Estados Unidos.- En días recientes, la dirigencia del movimiento Black Lives Matter respaldó al régimen cubano eximiéndole de toda culpa ante la crisis que vive Cuba. Culpó, y no nos sorprende, al mal-llamado “bloqueo” americano de todas las penurias que sufren los cubanos, y también de las protestas que a partir del domingo 11 de julio se hicieron oír en toda Cuba.

¿Será que para BLM, nuestro pueblo black and brown no es ni black, ni brown?  No hacía falta binoculares para ver que –digamos– la mitad de los manifestantes que gritaban “¡Libertad!”, “¡Patria y vida!”, y “¡Abajo la dictadura!” eran black and brown.

Tampoco hacía falta binoculares para distinguir que gran parte de los revolucionarios con palos en la mano, convocados por el presidente-dictador Miguel Díaz-Canel a reprimir a un pueblo desarmado, también eran black and brown. Miguelito, el mayoral blanco, ordenó a sus esclavos por televisión a que dieran leña a sus hermanos de patria y raza.

El régimen que preside Díaz-Canel, y vice-preside Ramiro Valdés, a quien la multitud le gritó “¡Asesino!” en Santiago de Cuba, tiene un consejo de ministros de 31 cubanos blancos y apenas cuatro afrodescendientes. Esto en un país donde la mitad de la población es black and brown. ¿Es o no es el régimen cubano un órgano de control blanco-supremacista? ¿Lo entenderá así la dirigencia de BLM?

Es cierto el refrán: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Esa ceguera parece ser endémica de la dirigencia actual de BLM. Según explica Kaylee McGhee en su columna del Washington Examiner (julio 15): “[BLM] la fundó un grupo de ‘revolucionarios marxistas’, colaboradores de individuos y organizaciones comunistas (…), uno de ellos, excandidato a la vice-presidencia de EE.UU. por el Partido Comunista USA (…) y dos “marxistas entrenadas” –Alicia Garza y Patrisse Cullors– que así se describieron en una entrevista de 2015, y que se han dado de baja de la organización (…)”. Dichos orígenes explican, pero no justifican, el apoyo cómplice de BLM al régimen de sus camaradas “compañeros de viaje”.

Según Manuel Cuesta Morúa, acosado vocero del Partido Arco Progresista y coordinador de la plataforma Nuevo País: “Hoy el racismo afecta estructuralmente a la nación, el 80 porciento de la población penal es negra mientras en las universidades son un porcentaje ínfimo”. ¿Conoce alguien en BLM al cubano black and brown Manuel Cuesta Morúa?

La dictadura no admitirá cómo ha censurado, encarcelado y fusilado a cubanos black and brown. Hoy, los integrantes del Movimiento San Isidro, muchos de ellos black and brown, están asediados, bajo arresto domiciliario o detenidos; Luis Manuel Otero Alcántara, en una prisión en Guanajay. Hay que repetírselo –aunque se haga oídos sordos– a la dirigencia de BLM.

II

Hubo 5 732 fusilamientos los primeros años de revolución, afrodescendientes al menos siete: Aníbal Correoso, de Holguín; Francisco “Pancho” Sosa, de Camagüey; Eladio Caro, de La Habana; Armando Pérez, de Santa Isabel de las Lajas, de 40 años; Margarito Lanza Flores, “Tondike”, de Quemado de Güines, de 23 años; Bienvenido Infante Suárez, de La Habana, de 21 años; y Alberto de la Rosa, “Elegua”, de Camagüey, de 17 años.

Desde 1959 se proyectó la obligatoriedad de una cultura y moral “socialistas”. Socialista y eurocéntrica. Walterio Carbonell (Jiguaní,1920-La Habana, 2008), el entonces intelectual negro más brillante de Cuba, fue castigado por su obra “Cómo surgió la cultura nacional” (1962); señalaba que el racismo seguía vigente en la Cuba revolucionaria. Lo enviaron a las UMAP, a un hospital psiquiátrico y finalmente a trabajos menores en la Biblioteca Nacional.

Fueron censurados en los sesenta la cineasta Sara Gómez (Guanabacoa, 1942-La Habana, 1974), el historiador Pedro Deschamps Chapeaux (La Habana, 1913-La Habana, 1994), el antropólogo Rogelio Martínez Furé (Matanzas, 1937), y los dramaturgos Eugenio Hernández Espinosa (La Habana, 1936) y Gerardo Fulleda León (Santiago de Cuba 1942). Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1997), poeta y célebre periodista, tuvo que refugiarse en una embajada.

A las UMAP enviaron al cantautor Pablo Milanés (Bayamo, 1943). El cineasta Nicolás Guillén Landrián (Camagüey, 1938-Miami, 2003) fue arrestado periódicamente; en el Hospital Psiquiátrico Mazorra lo sometieron a ocho tratamientos de electro-shock, tortura que le afectó permanentemente.

Esteban Luis Cárdenas (Ciego de Ávila, 1945-Miami, 2010), poeta y narrador, expulsado de la universidad por diversionismo ideológico en 1966, fue condenado en 1978 a 15 años por intentar asilarse en una embajada. Emigró en el éxodo de Mariel.

Treinta años duró el presidio político histórico. Muchos de los presos fueron black or brown. Cumplieron por su anti-castrismo: Eusebio Peñalver Mazorra, ex teniente del Ejército Rebelde (28 años de prisión); Antonio López Muñoz, (27 años); Ramón San Román, (24 años); Roberto Azcuy, 21 años; Rolando Gastón, 21 años… entre otros.

Al organizarse un movimiento opositor se ha hostigado, detenido periódicamente, y obligado al exilio a periodistas independientes como Tania Quintero; su hijo Iván García Quintero; el ex preso político y activista Luis Felipe Rojas Rosabal; la activista y ex presa política Sonia Garro; Victoria Ruiz-Labrit, feminista fundadora del Comité Cubano de Opositores Pacíficos Independientes; y Berta Mexidor y Ramón Humberto Colás, fundadores de las Bibliotecas Independientes.

Están Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, 17 años en presidio, prisionero de conciencia de Amnistía Internacional (AI), veterano de huelgas de hambre. Su hermana, Berta Antúnez Pernet, fundadora del Movimiento Nacional de Resistencia Cívica “Pedro Luis Boitel”, fue constantemente hostigada. También Francisco Herodes Díaz Echemendía, preso político desde 1990, quien ha denunciado el racismo que sufren los presos negros en las cárceles.

Luego de varios arrestos condenaron en 1999 al doctor Oscar Elías Biscet a 25 años por “crímenes contra la soberanía nacional”. AI lo declaró prisionero de conciencia. Seguridad continúa acosándolo y no le permite viajar fuera del país.

En 1995, organizaciones disidentes fundaron Concilio Cubano y convocaron un congreso en febrero de 1996. La Seguridad del Estado no lo permitió. Arrestaron a su presidente, el abogado Leonel Morejón Almagro, y a su cofundadora, Mercedes Parada Antúnez, ambos afrodescendientes. Morejón Almagro, sentenciado a seis meses de cárcel; por razones de salud, Parada Antúnez fue hospitalizada.

En 1997, Félix Bonne Carcassés (1939-2017) y Vladimiro Roca Antúnez (La Habana, 1942), coautores del documento “La Patria es de todos”, fueron detenidos, y en 1999 condenados por sedición a cuatro años. AI los declaró prisioneros de conciencia. En 2005, Bonne fue detenido cuando organizaba la primera reunión de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Roca, exmilitar y economista, fundaría el Partido Social Demócrata de Cuba, aún ilegal.

Otro cubano negro prisionero de conciencia de AI fue Guillermo “Coco” Fariñas (Santa Clara, 1962), psicólogo, opositor y periodista independiente, prohibido de ejercer como profesor y confinado en hospitales psiquiátricos. Fue condenado a 20 meses en 1995 y en 1997 a 18 meses adicionales. En 2002, fue sentenciado a siete años. Fariñas ha realizado 23 huelgas de hambre y ha cumplido más de 11 años de presidio.

Y cómo olvidar a Cecilio Monteagudo Sánchez, periodista independiente y ex preso político, objeto de detenciones arbitrarias por su trabajo con el Movimiento Cubano Reflexión.

III

De los “75 de la Primavera Negra” (2003), al menos diez eran afrodescendientes: el sindicalista Iván Hernández Carrillo; los periodistas independientes Ángel Moya Acosta, Jorge Olivera Castillo, Osvaldo Alfonso Valdés y Omar Pernet Hernández; los activistas Eduardo Díaz Fleitas, Arnaldo Ramos Lauzerique, Alejandro González Raga, Alfredo Domínguez Batista y Manuel Valdés Tamayo, este último, sentenciado a 15 años, murió por negligencia médica el 10 de enero 2007.

El 11 de abril 2003 reactivaron el paredón de fusilamiento. Ese día fueron fusilados tres cubanos black and brown por intento de secuestro de una lancha. No hubo muertos ni heridos en el intento. El paredón fue un escarmiento. Juicio sumario (tres días), apelación denegada (un día), ejecución nueve días después. Sin volver a ver a sus madres –sin que esas madres pudieran despedirse de sus hijos– fusilaron a Lorenzo Enrique Copello (31 años), Bárbaro Leodán Sevilla García (22 años) y Jorge Luis Martínez Isaac (40 años).

¿Sabe algo de esto la dirigencia de BLM?

Tampoco saben de Orlando Zapata Tamayo (Santiago de Cuba, 1967-La Habana, 2010), obrero de la construcción y activista político, veterano de varias huelgas de hambre, condenado a 36 años en 2003. AI lo declaró prisionero de conciencia. Murió luego de ochenta y cinco días en huelga de hambre el 23 de febrero 2010.

Berta Soler, presidenta de las Damas de Blanco, es hostigada y violentada perennemente, como también Nancy Alfaya, Asunción Carrillo, Jacqueline Bony, María Josefa Blanco, Jacqueline Heredia, Marta Sánchez Sánchez, y Aymara Nieto Muñoz. También es Dama de Blanco Ivonne Malleza Galano, arrestada en una protesta y declarada prisionera de conciencia por AI, encarcelada 45 días. Y Xiomara Cruz Miranda, condenada en 2018 a un año y cuatro meses, donde contrajo tuberculosis por negligencia médica.

¿Hizo algo por esta brown cubana la dirigencia de BLM?

También cumplió una condena de cuatro años, por “desacato” y “desorden público”, el activista de Damas de Blanco y preso de conciencia de AI Silverio Portal Contreras.  Está el caso de Adrián Coroneaux Stevens, miembro del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), detenido el 23 de mayo 2020.

Desde 2013 se encuentra preso el opositor Bianko Vargas Martín, prisionero de conciencia de AI; en 2016 fue condenado a otros 15 años. Activista de UNPACU y Cuba Decide, se ha declarado en huelga de hambre. También en 2016, Yosvany Sánchez Valenciano fue sentenciado a cinco años y nueve meses por supuestos delitos de “desacato” y “desorden público”.

El periodista independiente Reinaldo Escobar y el equipo de doce periodistas de 14yMedio son objeto de acoso y detenciones arbitrarias. Luz Escobar está siendo acosada por Seguridad desde el 11 de julio.

Desde su fundación en el año 2000 la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR) ha sido perseguida; a partir de 2017 han sido detenidas las campesinas negras Paula Araceli Girón Castro, Yenisleidis Peralta Álvarez, Yuneisis Amaya Arias y Osmayda Estrada Rivery. Desde 2013 a las guajiras black and brown se les decomisan las donaciones para su trabajo por cuenta propia.

¿Y qué del constante acoso y los arrestos arbitrarios de los activistas del Comité de Integración Racial (CIR), sus coordinadores Juan Antonio Madrazo Luna y Juan del Pilar Goberna, la periodista independiente y miembro también de la Red Femenina de Cuba Marthadela Tamayo, y Dunia Medina? ¿Y el acoso a los abogados Laritza Diversent, Yaremis Flores y Julio Ferrer, fundadores de la asesoría jurídica Cubalex?

IV

Es relevante al caso de George Floyd el arresto de Daniel Llorente Miranda, opositor negro que el 1ro de mayo 2017 corrió por la Plaza de la Revolución envuelto en una bandera americana. La policía trató de ahogarlo. Al quejarse de que lo estaban asfixiando le contestaron: “Eso queremos, que te mueras”. Llorente fue llevado al Hospital Psiquiátrico Mazorra; estuvo internado bajo tortura psiquiátrica un año. Fue deportado a Guyana, donde la oficina protectora de refugiados de la Organización de Naciones Unidas lo amparó.

Relevante al caso Floyd es el del joven Hansel E. Hernández, de 27 años, a quien la policía de Guanabacoa baleó por la espalda el 24 de junio 2020, un mes después de los acontecimientos en Minneapolis. ¿Ha protestado por el asesinato de este brown Cuban la dirigencia de BLM?

Los músicos de hip hop y rap sufren acoso. Las Krudas Kubensis y Gente de Zona tuvieron que emigrar. Enfrentan represión desde hace años David Omni (Omni Zona Franca), Amaury Pacheco (Poesía sin fin) y los creadores del Movimiento San Isidro, particularmente Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel “Osorbo” Castillo, El Funky, Denis Solís y Enix Berrio Sardá.

¿Y qué de los niños y niñas black and brown de Cuba? A Ángel Izquierdo Medina, de 14 años, de Mantilla, un teniente de la Seguridad lo asesinó de un balazo por robar frutas. Tres niñas negras -María Carla Fuentes (12 años), Lisnavy Valdés (12 años) y Rocío García (11 años)- murieron aplastadas por el desplome de un balcón en el barrio black and brown de Jesús María.

¿Recapacitará la dirigencia de BLM? ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que, al menos, las black and brown vidas cubanas le importen a BLM? El Observatorio Cubano de Derechos Humanos indica que fueron detenidos el 11 de julio 757 cubanos. No se sabe aún cuántos son black and brown. ¿Abogará por ellos la dirigencia de BLM?

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Raúl Soublett: “Hay que entender que las discriminaciones nunca van solas”

Raúl Soubblett

LA HABANA, Cuba. – Una de las preocupaciones de Raul Soublett López y la Alianza Afro-Cubana es que, ahora que se habla de una lucha por un Código de Familia inclusivo y de respetar los derechos de las personas LGBTIQ, se debe comenzar a incidir en la necesidad de las luchas interseccionales. La discriminación racial y la homofobia son campos de exclusión que se entrecruzan causando una doble victimización, pero ¿cuánta conciencia hay de este fenómeno social? ¿Se habla del tema? ¿Se visibiliza?

“Hay que empezar diciendo que en Cuba no se educa en temas de antirracismo y que la comunidad LGBTIQ, a pesar de levantarse poco a poco y luchar por sus derechos, tampoco reconoce a profundidad la problemática racial que enfrenta Cuba”, analiza Soublett López durante una entrevista con CubaNet.

“Hay que entender que las discriminaciones nunca van solas, estas se entrecruzan. Cada discriminación va potenciando a la otra”, destaca el joven activista. 

Alianza Afro-Cubana
Activistas de la Alianza Afro-Cubana (Foto: Cortesía)

Para Soublett López, el debate sobre el racismo dentro de las comunidades de diversidad sexual se queda en lo superficial. Otras veces se promueven campañas con imágenes antirracistas, pero no se invitan a los colectivos de personas negras, lo que es otra manera de “invisibilizar” o de evitar “los procesos de empoderamiento” que van más allá de pertenecer o no a la comunidad.  

Mientras, dichas campañas “siguen potenciando la imagen del hombre blanco de clase media, apuesto, cercano al europeo. Y pasa algo similar con la mujer, que debe responder a estándares de belleza que son construidos desde la heterosexualidad”. 

Para el maestro primario de 28 años, esto se debe a la “percepción de que el tema del racismo ya está superado, cuando en realidad lo que se hace es naturalizar prácticas racistas y discriminatorias. Hablo desde la experiencia: desde mi proyecto Alianza Afro-Cubana llevamos a cabo debates en comunidades, y sabemos que las personas invisibilizan una realidad latente”, explica. 

Soublett considera que hay contradicciones cuando se habla de igualdad y se excluye o discrimina a un grupo de personas importantes dentro de alguna de las llamadas “minorías”. 

“Una persona trans negra no es vista igual que una persona trans blanca”, apunta. “Y si esa persona trans negra además viven en la periferia o en el campo, o es gorda, o no tiene un buen estatus económico, menos será considerada como igual en ese ‘discurso de igualdad’ en el colectivo LGBTIQ”. 

Sus cinco años de experiencia en el activismo, le han enseñado que, “cuando uno cuestiona esto, hay quienes salen con sus ‘prioridades’. Cuando me dicen que el tema racial no es prioridad para la comunidad LGBTIQ, lo traduzco en que están negando una realidad latente porque no puede haber prioridades si queremos lograr que este país sea realmente inclusivo”.

El joven asegura que este fenómeno sucede lo mismo en los grupos alternativos que en los oficiales, como el CENESEX y sus redes nacionales. 

En Cuba el culto a la imagen del hombre blanco gay como ideal romántico y excluyente, racista de por sí, se repite constantemente, también apunta el director de la Alianza Afro-Cubana. 

“Queremos igualdad pero somos horribles con nosotros mismos. Solo hay que mirar nuestros post en las redes sociales y observar cómo la comunidad sigue esa línea de representatividad excluyente, discriminatoria, sin generar discursos que no reproduzcan códigos estereotipados y sí a nuestros cuerpos y cuerpas”. 

Alianza Afro-Cubana
Un activista de la Alianza Afro-Cubana (Foto: Cortesía)

Cuando se habla de estereotipos no solo se debe mencionar la imagen del hombre blanco como modelo de belleza, sino también la masculidad exacerbada que le es atribuida a los hombres negros incluso dentro de los colectivos LGBTIQ. 

En ese imaginario de la sexualidad negra hay diversas percepciones y casi todas apuntan a reforzar la discriminación. 

“Hay quienes creen que un hombre homosexual negro traiciona la identidad afro”, asegura el activista. Los que son aceptados “deben cumplir determinados roles dentro de las relaciones” o poseer “atributos heterosexuales”. También están los que asocian “la sexualidad negra con la promiscuidad instrumentalizando el cuerpo que es racializado”. 

Desde el comienzo de las campañas por la aprobación del Código de Familia, Soublett López ha observado que las personas negras y afrodescendientes están siendo excluidas. 

“Lo que más me molesta es ese discurso de “Cuba inclusiva” y que se estén olvidando de facilitar la participación activa en la toma de decisiones de grupos que llevamos años trabajando en la inclusión de personas negras en la comunidad LGBTIQ. ¿Dónde están Afrodiverso, Nosotrxs, Casa Tomada MirArte, Alianza Afro-Cubana?”, se pregunta el activista. 

“Cuando uno habla del tema lo tachan de radical, de extremista y acomplejado, pero usar la bandera antirracista no te hace antirracista [se refiere a una versión de la bandera del arcoíris, a la que le han sido agregadas una franja carmelita y otra negra]. Si no se escuchan todas las experiencias, si no se profundiza y no se exponen las representaciones de diversas personas, también se reproduce la discriminación racial”.

Soublett López está convencido de que este es un buen momento para poner en la palestra pública el debate sobre racismo y discriminación racial, no como piensan otros que quieren priorizar una agenda sobre la otra. Aun así, la posición del activista sobre el referendo del Código de Familia se mantiene intacta.

“Los derechos humanos no se plebiscitan. Estoy a favor del debate porque pienso que esto va a permitir enriquecer el mismo Código, va a permitir que las personas se expresen sobre cómo quieren que sus familias sean reconocidas y protegidas”, termina. 

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Que se sepa: ¡Las vidas negras en Cuba no importan!

Orlando Zapata Tamayo y Luis Manuel Otero Alcántara Cuba

MIAMI, Estados Unidos. ─ Luis Manuel Otero Alcántara, artista plástico y de performance, líder opositor y fundador del Movimiento San Isidro ─conformado por artistas, escritores y músicos, casi todos afrodescendientes─ estaba en su séptimo día de una huelga de hambre y sed en su domicilio localizado en Calle Damas 955, en La Habana Vieja, cuando la policía política lo sacó de su hogar en la madrugada del domingo para retenerlo en el Hospital Calixto García.

Otero Alcántara ─quien no ha suspendido su huelga de hambre y sed, y cuyo estado actual en manos de las autoridades policiacas se desconoce─ ha exigido al régimen cubano que la policía y las autoridades de Seguridad del Estado cesen de violar sus derechos humanos y los del pueblo, que dejen de hostigarlo, golpearlo, atacarlo y arrestarlo como han venido haciendo regularmente durante meses contra él y contra otros colegas por expresar pacíficamente su oposición al régimen cubano. También ha exigido la devolución de sus obras de arte que fueron confiscadas en una redada policial de su casa.

Ninguna de sus exigencias ha recibido respuesta. El estado represivo cubano ha impuesto mayor agresión: el Ministerio del Interior y la policía nacional acordonó el área de la calle Damas impidiendo que su familia, sus amigos y colegas puedan verlo o estar con él. La intención –al menos hasta que lo sacaron a la fuerza del recinto─ era que estuviera solo y desamparado en estos momentos.

Otero Alcántara es uno de los muchos hombres y mujeres afrodescendientes que sufren y han sufrido la constante represión del aparato de seguridad cubano. Él es la más reciente víctima de la dictadura racista implantada por los Castro, que sigue en ascendente “continuidad” bajo el mando de Miguel Díaz-Canel. En años anteriores, desde el principio del proceso revolucionario, las víctimas black and brown de la represión incluyen a Nicolas Guillén Landrián, cineasta; Ernesto Díaz Rodríguez, poeta; Walterio Carbonell, eminencia intelectual de las humanidades; Esteban Luis Cárdenas, poeta; Eusebio Peñalver Mazorra, excombatiente del Movimiento 26 de julio; Tania Quintero, periodista independiente; Victoria Ruiz-Labrit, educadora y activista; Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, prisionero político; Orlando Zapata Tamayo, trabajador de la construcción, activista y preso político fallecido en huelga de hambre en prisión; Oscar Elías Biscet, médico y preso político; Félix Bonne Carcassés, profesor universitario y líder opositor; Guillermo Fariñas, psicólogo y líder opositor; Berta Soler, líder del movimiento de derechos humanos “Damas de Blanco”; Silverio Portal Contreras, prisionero político, y muchísimos más.

El mundo tiene que mantenerse alerta a través de las publicaciones digitales independientes y las redes sociales de los activistas sobre el estado de salud de Otero Alcántara en su huelga de hambre y sed, especialmente ahora que, estando contra su voluntad preso en el Calixto García, el artista disidente está total y absolutamente en las manos del régimen. También es el deber de todos condenar y denunciar las violaciones de derechos humanos en Cuba, y el maltrato contra cubanos afrodescendientes, especialmente activistas y opositores/as pacíficos.

¡Qué cese el atropello de cubanos afrodescendientes a manos del régimen racista y blanco-supremacista cubano!

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Al amparo del racismo

mujeres

Mujeres cubanas coleros racismo
Foto archivo

LA HABANA, Cuba.- Tiene nombre de flor y una determinación feroz de sacarle el mejor partido posible a la crisis. La conocí a través de uno de tantos chats que los cubanos utilizan para rastrear productos de primera necesidad, y que los revendedores aprovechan para proponer su mercancía. Ella tenía paquetes de pechuga de pollo de 2kg, y yo la necesidad de comprar lo que fuera sin someterme infructuosamente y por enésima vez al maltrato de las colas.

Subí las escaleras roñosas de un edificio multifamiliar sembrado de vendedores. Toqué la única puerta que estaba cerrada y a mi llamado acudió una joven blanca y sigilosa, absolutamente desmarcada del estereotipo de las coleras que desfilan por los barrios de La Habana cargando jabucos repletos de mercancía, irreductibles en su propósito de recuperar hasta el cuádruple de lo invertido, a despecho de la policía y las maledicencias de quienes no disponen del tiempo ni la energía para marcar en una cola desde la noche anterior.

La muchacha me invitó a pasar y cerró la puerta. Pese a su pinta de estudiante con swing, noté que llevaba tiempo en ese giro. Además de pechuga tenía tomate frito, detergente líquido y en polvo, café Caracolillo, aceite y harina de trigo; todo menos caro de lo habitual.

“En este país hay tanto racismo que la policía nunca me ha parado, aunque venga arrastrando un contenedor (…) Los he visto parar a mujeres negras que llevan menos cosas que yo. Se ponen impertinentes para provocarlas y ellas se alteran. Entonces las montan en la patrulla y directo para la estación, a decomisarles casi todo. A mí ni me miran”, me aseguró un tiempo después, cuando le pregunté en confianza si alguna vez había tenido problemas con las autoridades.

La imagen visible de las coleras, duramente estigmatizadas por el régimen comunista, son en su mayoría mujeres negras y mestizas que venden en proporción al esfuerzo que realizan, el tiempo empleado, el riesgo que corren y el cúmulo de necesidades que deben satisfacer. Desde que comenzó la pandemia he conocido a muchas, en casi todos los municipios de La Habana, y no he visto el menor indicador de solvencia en sus viviendas semiderruidas o a medio construir, donde esperan varias bocas que alimentar.

Son precisamente las mujeres negras las que peor viven, pisoteadas por la pobreza, el machismo y el azote de la discriminación racial que las vuelve aún más hostiles, incluso en el seno familiar. La colera blanca, que se aprovecha sin escrúpulos del racismo institucionalizado, me dice en tono de broma que sus “compañeras de lucha” venden más caro porque incluyen un impuesto por desagravio.

“No es para menos, les hacen la vida imposible (…) Cuando salgo de la tienda con mis bultos trato de ir siempre detrás de un grupo de morenas bien cargadas (…) Te juro que eso no falla; si los policías están para el daño, la cogen con ellas y yo sigo como si nada. Si acaso se me quedan mirando así, con cosa (lascivia), y hasta me han preguntado si necesito ayuda. Eso me cae mal, pero de ahí no pasan”.

La indolencia con que habla de una realidad tan desgarradora me desconcierta; pero a la vez entiendo que ella, como casi todos los cubanos, se valga de las grietas del sistema para sobrevivir sin ser molestada; un empeño que no admite demasiados remilgos morales. “A fin de cuentas -concluye-, los primeros racistas son los dirigentes de este país, y así todo muchos negros dicen que están con la Revolución (…) Eso no me cabe en la cabeza, pero el que por su gusto muere…”

La estrategia de esta colera atípica ha sido acomodarse en las antípodas del sujeto más odiado por la policía, que a seis décadas del triunfo revolucionario percibe a los ciudadanos negros con la misma lógica del rancheador en los tiempos de la colonia. Ella cultiva con esmero su imagen de “blanquita inofensiva”, no arma lío en las colas y anda siempre sola. Con esas mañas y precios atractivos se ha asegurado proveedores y clientela tan estables como discretos.

La fractura moral que tales dobleces arrastran consigo ya no escandaliza a nadie. Los cubanos llevan demasiados años viviendo sobre la base del miedo y la hipocresía, utilizando en su favor el escamoteo de los derechos del otro y las prácticas discriminatorias que en tiempos de crisis y bajo el yugo del totalitarismo se agravan de forma ostensible.

Desde la calumnia contra quienes disienten políticamente hasta el racismo como práctica consciente que fomenta la desigualdad y la división entre los ciudadanos, Cuba se parece cada vez menos a la patria que soñó José Martí, sobre cuyo ideario se producen hoy encarnizados y egocéntricos enfrentamientos que en nada modifican el signo de la nación.

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¿Quiénes van a narrar nuestra historia si no somos nosotros mismos? 

Jorge Enrique Rodríguez, discriminación racial, racismo, Cuba
Jorge Enrique Rodríguez, periodista de Diario de Cuba (Foto de la autora)

LA HABANA, Cuba. – Jorge Enrique Rodríguez Camejo afila el machete de palabras que heredó de Oggún para hablar de racismo desde una escritura que trasciende a Diario de Cuba, el medio donde es periodista desde hace más de cinco años, y llega a esa otra realidad virtual que nos hemos construido en Facebook, donde todo el mundo es libertario de algo. 

En su muro se puede leer la serie #JugadasApretadas, donde lo mismo critica a un ministro que denuncia lo que cree injusto. No obstante, no se deja llevar por la virtualidad: Jorgito sigue viviendo en Los Sitios, Centro Habana, en una azotea prestada porque no tiene casa propia, igual que la mayoría de su generación. Cree en la poesía, aunque tenga que alternarla con el trabajo que le da de comer.  

“Los negros tenemos que hablar de lo que sentimos”, dice Rodríguez Camejo. “¿Quiénes van a narrar nuestra historia si no somos nosotros mismos? Tenemos que quitarnos el miedo de hablar de racismo porque pensarán que estamos dando la pataleta o estamos acomplejados. No puede ser que mi historia quede en manos de alguien con mentalidad colonialista”, aseguró. 

“Tú no sabes lo que yo pasé para llegar aquí. La historia de los negros y del racismo quienes tenemos que narrarla somos nosotros mismos, y tengo que decir que no lo hemos hecho bien”. 

Rodríguez Camejo no exime de responsabilidad a quienes se han librado de las ataduras de un régimen machista y racista y que, aun así, no tocan el tema. Considera como una “calamidad” que los periodistas independientes “no le choquen de frente al racismo, pues hacerlo desde la institucionalidad ha sido un error. Ahí está la Comisión Aponte controlada por los blancos de la UNEAC y la oficina del presidente”, apunta.

El periodista va más allá y vislumbra un futuro con las mismas condiciones precarias de hoy para el 9,3% de la población cubana que se considera negra y para el 26,6 % que se considera mestiza.

“Es muy triste decirlo, pero aunque yo veo quizás una democracia futura en Cuba en el sentido político, eso no garantiza que el racismo se vaya a acabar. Todo el mundo habla de una Cuba futura, de ‘vamos a restituir la Constitución del 40, que está mejor que la del 76 o que la del nosecuanto’, pero no hablan de los viejos, de las mujeres, de los niños y menos de los negros”.

Y cuando ha preguntado la respuesta ha sido: “No, eso lo arreglamos después”. 

“¿Que qué?”. Quien conoce a Rodríguez Camejo sabe que detrás de estas expresiones muy suyas viene un tajazo de razonamiento: “Precisamente por no hablar de eso es que estamos así. No he visto que nadie haya hablado de una Cuba post Castro sin racismo, que no se quita si no es con leyes. Que uno cruce el umbral de la democracia no significa que se le vaya a limpiar el alma de machismo, de racismo, clasismo, xenofobia, homofobia”, dice. 

Rodríguez Camejo durante la entrevista con CubaNet (Foto de la autora)

“Somos los más jodidos en ambos bandos: los soldados, los activistas, los que se manifiestan”, apunta. Aun cuando la variante racialidad parece no ser importante para los reportes de presos políticos, el 58% de los 132 presos políticos reportados por la organización Cuban Prisoners Defenders a finales de diciembre de 2020 eran afrodescendientes. El porciento ni siquiera aparece declarado en el reporte. 

“Es la  historia de siempre: la de los negros obligados a esforzarse el doble. Y ahí están las mujeres negras que pasan por el machismo y el racismo rodeadas de la danza del ego y el jueguito de poder donde no se baraja a las personas negras salvo en contadas ocasiones. Es un fenómeno que hemos extrapolado hacia la oposición. El racismo en Cuba no está sobredimensionado, al contrario, aún anda minimizado y atomizado”.

Rodríguez Camejo menciona a dos organizaciones contrapuestas en perspectivas: la Comisión Aponte de un lado, subordinada al régimen de la Isla; y el Comité por la Integración Racial (CIR), del otro. “¿Cuántas otras organizaciones hay en la oposición que hablen del tema raza y racismo? Hasta el rap dejó de cantarle (al tema de la discriminación racial) y yo me pregunto: ¿qué pasó? ¿Nos ganó la perspectiva de que el color no existe y es más importante lo que está bajo la piel? Porque eso es más duro todavía”.

Ante sí mismo, “han sido pocas las actitudes de racismo”, pero las ausencias en foros y fiestas son las que lo ponen a sobreaviso. “He sido invitado a eventos sociales de la oposición y cuando he llegado he sido el único (negro). También siento que dentro del gremio de periodistas hay cierta tensión con el tema del racismo. Mucha gente podrá preguntarse por qué Jorgito dijo eso. Y quien lo diga es porque ha sido parte de la fiesta”.

No obstante, insiste en que hay que hablar del tema “porque el respeto llega por una pila de vías y no siempre puede ser desde el acto violento, que es armar el escándalo, lo que no es sano sino una trampa y otra manera de perpetuar los prejuicios y el racismo. Una vez nos clasificaron los colonialistas, otra vez el Partido (Comunista), y ahora que tenemos la oportunidad estamos blanqueando la realidad contándola a medias, llena de omisiones y sesgos”. 

Incluso, los negros y afrodescendientes “nos hemos acomodado también a que vengan otros a contar nuestra historia”, lamenta. 

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