septiembre 10, 2026

Está de vuelta el aguador: ¿a cuánto el cubo?

La crisis del agua en La Habana ha devuelto a las calles el antiguo oficio del aguador, con cubos que llegan a venderse hasta en 500 pesos.
Ilustración generada con IA especialmente para este texto (CubaNet)

LA HABANA, Cuba ― “A tres quilo el cubo, la tinaja a medio, aguador”. Eso se escuchaba hace ya mucho tiempo, en aquellos años en los que, al menos eso se decía, los perros se enredaban con longanizas, en un tiempo que hoy ya casi nadie recuerda, porque ha ido desapareciendo el pregón, y hasta tiene ya esa apariencia de lo que nunca existió.

Casi nadie recuerda hoy los pregones porque han ido desapareciendo, porque no hay maíz para hacer tamales, porque quizá Olga cruzó el charco y se fue a Miami y se decidió por otros emprendimientos. Y lo mismo sucede con el maní tostado y las crujientes rositas de maíz. Desaparecen porque no hay qué pregonar.

Hoy los pregones advierten que se venden 10 libras de necesidades. Hoy los pregones podrían ser esos gritos con los que algunos jefes exigen fidelidad a los Castro, a los que están muertos y a los que están vivos, aunque casi muertos. Hoy los pregones no pueden ir más allá de las muchas ordenanzas.

Y tristemente esta era ha parido otro pregón que hace recordar uno muy viejo; ese que decía: “A tres quilo el cubo, la tinaja a medio, aguador”. Lo triste es que el precio del agua también creció, y creció muchísimo. En estos días cubanos, para ser más exactos, el agua que llena un cubo cuesta hoy 300 pesos (en algunos sitios más alejados, la cifra llegaría a 500 pesos por cubo).

Y por eso me gustaría invitar al lector a sacar cuentas. Bañarse con esa cantidad que alberga un cubo es una pena. El cuerpo, para estar limpio, lleva una buena jabonadura y mucha agua para despejar el jabón, y mucho más si el atrevido se decidió por un gel de baño. Y no sería nada prudente olvidar los dientes que se enferman, que se pudren. Aquí no hay material para acabar con una sepsis dental a menos que el afectado tenga mucho dinero, más bien muchísimo.

Advierto al lector que esta es una de las zonas más tristes y peligrosas de la vida cubana, y lo escribo con la certeza de que ahora mismo yo podría tener un padecimiento renal. Mi orina se ha vuelto oscura, muy oscura, tanto que hasta tengo que usar desincrustantes para limpiar la loza del inodoro y eso podría llevarme a un hospital, a la consulta de un nefrólogo.

Limpiar la casa es también un privilegio enorme. ¿Agua? ¿Agua dónde? Y no hablemos de lavar la ropa, esa que sufre las enormes escaseces, incluida la de la electricidad que hace funcionar la lavadora. Y también es triste pensar en el detergente, mucho más en la lavadora. Ay, los calderos, la olla del arroz, ay, el apagón que se acerca, que se cuenta incluso en segundos. Yo tengo una vecina que coteja todos los horarios, pero siempre falla porque esa gente del Sistema Electroenergético Nacional jamás cumple con lo que advierte en los informativos de la televisión nacional.

Y yo debería parar de escribir, debería dejar de escribir ahora mismo y revisar si ya volvió la luz que ni en mis ojos arde. Yo debería lavarme los dientes, aunque no haya comido, porque, si como en medio del apagón, será muy difícil encontrar el jarrito con agua para enjuagármelos.

Yo quisiera no tener que pagar tanto por un cubo de agua para bañarme. Yo quiero agua para tomar porque mis riñones están dando señales que no son buenas, que son tristes y dan pena. Yo quiero lavar la ropa y escurrirme de los malos olores. Yo quisiera encontrarme con don Francisco de Albear, el ingeniero que concibió el acueducto que lleva su nombre, una de las grandes obras de la ingeniería cubana que es el Acueducto de Albear.

Y ojalá mañana sea otro día, ojalá mañana pueda descargar el baño, y sobre todo tomar agua y agua y más agua, que no por gusto escribí uno de mis mejores cuentos, ese al que nombré “En una estrofa de agua” y que aún algunos comentan y estudian en las aulas. Y ojalá no vuelva el aguador, ojalá que nos llegue la bonanza del agua y la desaparición del comunismo que nos quita el agua.

Biografía del autor:

ARTÍCULO DE OPINIÓN Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *