Otra vez tumbamos El Muro

Otra vez tumbamos El Muro

Valió la pena que los alemanes y los hombres libres del mundo le plantaran cara al estalinismo hace un cuarto de siglo, lo que parecía una utopía se convirtió en realidad

Muro de BerlinALEMANIA, Berlín. — Llegué a Berlín para la conmemoración del 25 aniversario del derrumbe del Muro. Ya saliendo del aeropuerto se respiraba un ambiente de fiesta.

Ninguno de los jóvenes europeos que tomaron por asalto esta capital, conoció el rigor liberticida del régimen estalinista de la ( para siempre difunta ) República Democrática Alemana ( R.D.A) pero los que, en camino de la vejez viajamos hasta aquí, anoche sentimos una especie de comunión tácita porque llegar a Berlín un 9 de noviembre, para mí que soy cubano, siempre será una conjura .

Fue imposible reservar una habitación en Berlín y no me quedó otro remedio que pedir cobijo a unos buenos amigos teutones conocedores del profundo abismo (entre pachanga y estaca ) en que se encuentra « la siempre fiel » isla de Cuba.

Cayó la noche fría con un millón de personas en la calle; familias, ancianos y jóvenes en una alucinante fiesta del corazón. Berlín estaba oronda anoche con su aire popular de toda la vida como si la ciudad hubiese querido acallar la conmemoración oficial. Al ver aquel ambiente me dije que valió la pena que los alemanes y los hombres libres del mundo le plantaran cara al estalinismo hace un cuarto de siglo pues lo que parecía una utopía se convirtió en realidad. ( Todo llega..).

Mientras me acercaba a la Puerta de Brandeburgo traía yo una sonrisa alevosa en la cara y el pensamiento puesto en Chris Gueffroy , el último alemán asesinado a tiros cuando intentaba huir del artificio soviético. Lo mataron a los 20 años de edad porque simplemente quería vivir a su aire.

Luego, como por inercia bajé perezosamente por la avenida Unter den Linden « escaneando » la muchedumbre y, como de cierta manera el contexto se prestaba, también pensé en los miles de chivatos con patente de corso, en los miles de « cuadros del partido » y en los millones de ciudadanos de la R.D.A que, en los tiempos del terror político, « no se metían en nada… ». ¿ De qué lado del espectro conceptual humano estuvo ese millón de personas antes del derrumbe del muro ?, sabrá Dios…, lo importante de verdad es que hoy, Alemania avanza alejada de las quimeras del pasado y sigue un derrotero democrático quizá con las instituciones más cautelosas y más firmes de Europa occidental para que ningún partido pueda desvirtuar la libertad que tanto sufrimiento habrá costado lograr.

Seguí andando hasta que me topé con gente conocida y el resto fue entrar en la primera taberna, con la convicción ( ilusoria ) de que anoche estábamos donde había que estar.

A eso de las tres de la mañana fuimos a dar a lo que queda del Muro ¡ y había espectáculo ! : unos jóvenes ingleses totalmente borrachos querían tirarse al río Spree mientras la policía intentaba atajarlos. De milagro se evitó un drama porque en noviembre, esas aguas no perdonan ni al más pinto (aunque el más pinto sea inglés…. que es mucho decir).

Ya vencidos por el cansancio, nos alejamos del centro de la ciudad y cada cual se fue adonde pudo .

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