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Santiago de Cuba sobrevive entre motos y camiones

SANTIAGO DE CUBA.- Cuentan los campesinos de algunas zonas rurales de Santiago de Cuba que, antes del 59´, en las intricadas viviendas de las montañas de la Sierra Maestra cuando una persona enfermaba tenían que trasladarla hacia la costa y esperar durante horas e incluso días a que se acercara algún bote comerciante, y por generosidad decidiera trasladar al enfermo a una posta médica de algún poblado cercano. En esa agobiante espera, muchas personas no lograron superar su agonía y murieron.

Precisamente, alrededor de toda la carretera que conduce hacia el conjunto montañoso donde se encuentra la mayor elevación de Cuba, el Pico Turquino, se ubican los cementerios donde enterraban a aquellos que enfermaban y no conseguían una pronta atención médica.

Algunos pobladores del lugar, comprometidos con el sistema político imperante, como quien repite una consigna bien aprendida, se consagran a la idea de que gracias a los nuevos consultorios médicos, ubicados en las montañas, la realidad es diferente. Sin embargo, quien conoce la verdadera situación del transporte en la zona puede asegurar que trasladarse desde las montañas santiagueras hacia cualquier otro punto de la provincia, o el país, es un acontecimiento casi tan difícil como lo era en esos tiempos lejanos.

Una verdadera ciudad de héroes

Justo en el centro de la ciudad, en plena avenida Vitoriano Garzón se escuchan los pregones más comunes de todo Santiago: “¡LA MAYA, LA MAYA, LA MAYA!; ¡LA PALMA, LA PALMA, LA PALMA!; ¡CALLE 8, CALLE 8, CALLE 8!”. Son los camioneros privados que desde horas bien tempranas en la mañana hasta la noche constituyen el principal respiro a la realidad del transporte en la provincia.

En este sentido existen camiones para el traslado entre los diferentes municipios, pero también los “carretones o camionetas”, como les llaman popularmente, son utilizados al interior de las ciudades, con mayor o menor frecuencia, en dependencia de la situación en que se encuentren las carreteras. Asimismo, cada vehículo de este tipo cuenta con dos tripulantes: el chofer y un cobrador ubicado en la parte de atrás que en muchos casos resulta el hombre de mano dura. “Mucha gente no quiere pagar y tengo que estar pendiente de todo, y suelo responderle fuerte a la gente. Muchos no aguantan mi carácter, pero la experiencia me ha enseñado que así tengo que ser”, refiere Robertico, un muchacho de apenas 26 años que se dedica a esta labor.

Este joven además utiliza su astucia, como otros de sus colegas del sector, para no ser multado por las autoridades. Cuando ve a un policía intentando coger “botella” en una parada, aunque su camión esté lleno de personas, ordena al chofer parar el trayecto para montar al policía de manera gratuita. Es un sistema bien acordado de ayuda mutua, del cual Robertico prefiere no hablar sino sonreír.

A diferencia de La Habana, en la oriental provincia cubana los almendrones han sido reemplazados por unos motoristas particulares que, a precios comprendidos entre los 20 y 40 pesos cubanos, trasladan a los santiagueros desde cualquier punto hasta la puerta de su casa. “Ellos son los dueños de la ciudad”, expresó Marta, refiriéndose precisamente a los costos y al peligro que representa montar en uno de estos medios por las altas velocidades en las que manejan por toda la urbe.

Cuando de paciencia se trata

Para viajar a La Habana, el destino más demandado en toda la provincia, el santiaguero tiene cuatro opciones “asequibles”: reservar con más de tres meses de antelación un pasaje de ida y vuelta por la empresa de Ómnibus Nacionales a un costo de 338 pesos (169 pesos cada boleto); conseguir por el mismo precio un pasaje en “lista de espera”, cuyo nombre lo indica, se necesita esperar en una larga cola para salir de la ciudad, lo cual puede durar días; utilizar los camiones privados que, a un precio de 300 pesos cubanos (cada boleto), salen de la provincia diariamente hacia la capital; y la opción más utilizada por aquellos que viven de un salario promedio (inferior a los 600 pesos cubanos mensuales) y que por necesidad tiene que frecuentar numerosas veces al año a la capital es el paupérrimo sistema ferroviario.

“Un viaje en tren entre las dos ciudades más importantes de la Isla puede durar alrededor de 18 horas”, según explica una funcionaria en el buró de información de la terminal de ferrocarriles. Sin embargo, los cálculos no son de fiar en una Isla estancada por el tiempo, cuyas vías férreas se encuentran en tal mal estado como los coches y locomotoras que transitan sobre ellas. Según explica Eloísa, una ferromosa con varios años de experiencia, hay viajes que, por motivos de roturas internas en los trenes, han llegado a durar más de 40 horas.

A ello se le suman las pésimas condiciones higiénicas al interior de cada coche, más el peligro que representan los constantes robos y el asecho de los vendedores ambulantes que en cada parada utilizan el tren como un medio, y no precisamente de transporte, sino como una manera más de supervivencia a través de la venta de chucherías y meriendas a los tripulantes, quienes, agobiados por el calor y las demoras, no les queda otra que gastar un dinero extra para aguantar el estrés que genera el viaje Santiago-Habana.

Un círculo vicioso

Alrededor de las terminales, tanto de camiones como de guaguas interprovinciales, coexisten una serie de negocios aledaños que viven de aquella realidad. Un ejemplo muy popular son los gestores de pasajes, intermediarios entre el transporte y el pasajero que tras las cortinas de la oficialidad y lo que está establecido dentro de sus funciones, se encargan también de resolver en completa sintonía con funcionarios estatales, un pasaje por encima del precio oficial a cualquier destino de la ciudad o del país.

Asimismo, un gran número de cafeterías y paladares usan y abusan de sus habilidades comerciales para coordinar con los transportistas privados y de Ómnibus Nacionales para detener el trayecto de cualquier vehículo y atraerlo hacia su negocio, con la posterior comisión y sin tener en cuenta las necesidades de los pasajeros.

Este panorama, no solo al interior de Santiago sino en muchas otras provincias, deja mucho que desear en una Isla donde viajar entre sus ciudades resulta una de las labores que, aunque extraordinarias, constituyen la realidad de millares de ciudadanos sin más remedio que pasar sus días entre trenes, motos y camiones.

 




En tres años: 133 muertos, 2 454 heridos

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Tres fallecidos y 64 heridos en el accidente de un camión de pasajeros en la autopista La Habana – Pinar del Río (foto archivo)

LA HABANA, Cuba. — La vieja camioneta Dodge con capacidad para 17 personas sentadas es abordada por cubanos que desesperan por llegar a su destino. El punto de salida es la calle Fábrica en la Habana Vieja. Los viajeros se dirigen al pueblo de Güines, pero la escena podría ocurrir en cualquier terminal de la Isla.

El dueño de la camioneta me asegura que él mismo preparó el vehículo para transportar pasajeros. Alargó el chasis. Le insertó un motor Fiat Iveco de 15 mm, con diferencial y caja de Zil 130 (1962), suspensión por aire, y frenos de discos delanteros. Insiste en que alcanza los 140 km por hora.

Mantener rodando a vehículos con más de 50 años de fabricación exige insólitas transformaciones, porque ninguno de estos viejos modelos cuenta con piezas de repuestos originales en los mercados de la Isla. Esto conduce a un peligroso injerto de camiones de gasolina de los años 40 y 50, con motores de petróleo, piezas de diferentes marcas, y hasta inventadas.

Durante dos años el gobierno vendió motores de petróleo para “remotorizar” viejas carrocerías. El mercado negro hizo el resto.

Pasajeros en la terminal Coubre, buscan entre las escasas opciones para viajar (2) (1)
Pasajeros en la terminal La Coubre buscan entre las escasas opciones para viajar (Foto ACSM)

Tras asegurar su anonimato, el mecánico de una de las terminales de transporte habanera señaló a los ómnibus chinos Yutong como las principales víctimas del canibalismo automotriz: “A mí quien me dé 50 dólares por una goma o un par de asientos, o me pague bien una pieza, la vendo… Si no lo hago yo, lo hacen los jefes.”

Transportarse como sea

Todos los días, camiones-bus particulares esperan en las cercanías de la terminal La Coubre para cargar pasajeros hacia la zona oriental.

Tienen capacidad para 40 pasajeros sentados y 15 parados. El precio oscila de 10 a 12 dólares el pasaje; en dos horas la demanda llena el camión-bus y en 10 horas recorre 897 km.

La mezcla de mecánicas en estos camiones es diversa: motores KP3 rusos, Hino japonés, Friendline acoplados con tren trasero, suspensión, llantas y gomas de Yutong. Lo único invariable es el frente que recuerda la antigua marca del vehículo registrada en la documentación. Hasta el pasado año el chasis y la dirección se alargaban mediante soldadura. El aumento de los accidentes puso fin al disparate.

Los mejores talleres “transformistas” de vehículos están en la zona oriental del país, seguidos por los de Mayabeque y Artemisa.

Camion preparado. Piquera Reparto Electrico
Camión preparado. Piquera Reparto Eléctrico. (Foto ACSM)

Accidentes masivos

Cifras registradas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información de Cuba (ONEI) muestran que en los últimos 3 años ocurrieron 183 accidentes masivos, causantes de 281 muertes y 2795 lesionados.

La Dirección Nacional de Tránsito señala los desperfectos técnicos en el sistema de frenos y la dirección como los principales motivos de accidentes.

“Respuesta tecnológica” para paliar la crisis del transporte es el calificativo otorgado por la prensa oficial a la “actualización” de vehículos obsoletos. Es una forma de encubrir la irresponsabilidad estatal de apoyarse en vehículos reinventados con piezas que consumieron más de tres veces su capacidad de explotación.

Una simple mirada a las cifras de la Comisión Nacional de Seguridad Vial advierte que desde el 2011 a inicios del 2014, los desperfectos técnicos ocasionaron 2 322 accidentes en la vía, con un saldo de 133 muertos y 2 454 lesionados.

Choferes profesionales coinciden en que evitar la inspección anual del vehículo cuesta de 40 a 60 dólares. Muchos burlan la inspección técnica. Alberto M., quien recientemente se accidentó en un jeep Willys de 1952 debido al sistema de frenos defectuoso, declaró a Cubanet: “Puedes pedir una bomba de frenos prestada, cualquier pieza, y pasar la inspección. Lo que tienen que hacer es arreglar las calles y carreteras que están acabando con las direcciones de los carros, y aflojando los clanes”.

Camiones preparados para el transporte masivo interprovincial (1)
Camiones preparados para el transporte masivo interprovincial (Foto ACSM)

El gobierno no menciona a estos vehículos injertados como causa de accidentes masivos. Pero las evidencias sí los señalan.

Un alto funcionario de la dirección de Tránsito del Ministerio del Interior señaló entre las principales causas de accidentes masivos el exceso de pasajeros, el sueño y la fatiga de los conductores.

Estas camionetas o camiones autorizados a circular a 40 Km, en zonas urbanas, y 60 en rurales, viajan a exceso de velocidad. ¿Por qué corren? Porque los choferes deben abonar al dueño del vehículo una cantidad antes de obtener su ganancia.

Yo solo quisiera que ustedes viajaran en los llamados “paneles” (van) de Güines a La Habana –comenta  Claudio. Es increíble cómo sobrepasan los 100 km por hora en su afán de hacer más plata… Aunque no salgan en las noticias, les sugiero averiguar en los últimos años cuántos paneles se han volcado solo en esa ruta.

La solución

La crisis del transporte de pasajeros tiene raíces en 1961, cuando el gobierno nacionalizó las empresas de ómnibus de pasajeros para crear el Ministerio de Transporte.

En octubre de 1962, el gobierno constituyó la Asociación Nacional de Choferes de Alquiler Revolucionarios (ANCHAR) para controlar a los transportistas privados de pasajeros.

Para aliviar décadas de incapacidad, en el 2013 entraron en vigor las cooperativas privadas de transportación de pasajeros. En ellas se asociaron parte de los dueños de camiones y camionetas para el transporte masivo.

Cuando realizaba las entrevistas para este reportaje me comentaron que publicar algo así podría causar problemas a los transportistas privados que intentan prosperar con las migas de la llamada apertura económica.

El pasado día 7, el noticiero la televisión reportó la importación de nuevos ómnibus Yutong con motores, fabricados y diseñados para el transporte masivo. Según el reporte, la importación renovará la flota de vehículos con un coeficiente de explotación cercano al 70 por ciento.

A los transportistas del sector privado cubano, que gastan ingenio, esfuerzo y dinero en mantener rodando vehículos obsoletos, con alto peligro de accidentes, bien podrían autorizarlos a importar ómnibus convencionales para el transporte público, crear una corporación y competir con la incapacidad del transporte estatal.

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¿Privatizan el transporte público en La Habana?

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Ómnibus de fabricación española (archivo)

LA HABANA, Cuba. — La primera empresa extranjera de transporte público por ómnibus podría estar a punto de iniciar sus operaciones en La Habana, según han dado a conocer los directivos de la compañía Cecauto, con sede principal en Viladecans, Barcelona, España, la cual planea operar 170 vehículos de su propiedad en dos líneas de ómnibus.

¿Administrará Cecauto en directo ese transporte como empresa privada, lo hará mediante una empresa mixta, o sólo concede una donación al Ministerio de Transporte cubano, a cambio de que éste le asegure un contrato de exclusividad como proveedor de piezas de recambio, lo cual es realmente su especialidad en el mercado? Son incógnitas que aún están en el aire, pues las autoridades del régimen han guardado un prudencial silencio sobre el asunto, mientras que el inversionista extranjero sólo informa el hecho con datos muy elementales.

Cecauto es una compañía catalana que desde hace 28 años se dedica con éxito a la comercialización de piezas de repuesto en el sector de la automoción. Sus negocios con el gobierno de la Isla se iniciaron en 2004. “Hace diez años desembarcamos en Cuba, como hizo Cristóbal Colón, pero sin matar indios. Vinimos creyendo que sí, que podíamos apostar por este país, que había espacio para nosotros también, y aquí estamos, trabajando para el transporte público, básicamente. Priorizamos ese campo en el que ofrecemos servicios y programas de fabricación, de reconstrucción, de formación y de ventas”, comentó Lorenzo Herrera, representante de operaciones de esta compañía en La Habana, durante la pasada feria FIAH 2014.

Pero lo cierto es que hasta donde conocemos, la entidad no acumula experiencias en la administración de los servicios públicos del transporte. De manera que, a falta de referencias más concisas, su declaración nos induce a pensar en un nuevo untado de vaselina, uno más, para esperanzar a los habaneros.

¿Podría dar Cecauto respuestas satisfactorias a las dificultades del transporte público en la capital y en toda la Isla, un problema que ya es casi endémico? Además, dado el gravamen de las dos monedas que actualmente circulan a nivel nacional, ¿con cuál de ellas ofrecerían sus servicios los ómnibus y a qué precios?

Son interrogantes que, naturalmente, hemos extendido al Presidente de Cecauto, Antoni Pujadó, solicitándole una entrevista para Cubanet, con la esperanza de que acceda a explicar detalladamente sus planes con respecto a Cuba.

Los inversionistas españoles, y catalanes muy en particular, han aumentado sus exportaciones a la Isla desde el año 2009, después de una súbita caída, como consecuencia de la crisis global, contrastada con la suspensión, en el año 2008, del pago, por parte del gobierno cubano, de sus deudas con las empresas extranjeras, cuando las importaciones del país alcanzaron el 78 por ciento y las exportaciones apenas el 22 por ciento. Esto provocó pánico entre las empresas extranjeras radicadas en el territorio nacional de Cuba, incluidas las catalanas.

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A la carga contra los taxis boteros

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Cada día hay menos almendrones circulando en La Habana, debido a la abusiva saña de que son víctimas por parte de inspectores y policías

LA HABANA, Cuba -La última ocurrencia de los estrategas de café con leche que se dedican al acoso permanente contra los boteros, es que ahora a ningún almendrón, porte o no la identificación de taxi, se le permite llevar o recoger a extranjeros en la Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí. Sólo pueden hacerlo los taxis estatales. Y por otro lado, en la Terminal 2 (la de los vuelos a Miami), los almendrones particulares están obligados a pagar 3 cuc por el parqueo, por breve que sea su estancia para recoger o llevar a pasajeros, incluso a los propios familiares. Quien se detenga en cualquier sitio que no sea el parqueo para que un pasajero baje o suba, es multado por los policías que permanentemente hacen guardia en los alrededores, a la caza de ingenuos y desavisados.

No en balde entre los boteros se comenta que cada día hay menos almendrones circulando en La Habana, debido a la abusiva saña de que son víctimas por parte de inspectores y policías. En verdad se precisa de aguante y necesidad para trabajar bajo tales presiones. Casi a diario aparecen nuevas regulaciones y nuevos métodos de asedio. Vencerlos por cansancio parece ser la consigna.

Un viejo empeño del gobierno cubano (pero mientras más viejo menos realizable) es hacerle creer a la gente que al fin está en camino de dar solución a la crisis del transporte público. Da ganas de reír, aunque no es para risa la retahíla de estrategias engañabobos que ha puesto en órbita en los últimos años, todas dirigidas a ganar tiempo para no verse obligado a soltar de su puño absolutista un sistema de servicios que jamás consiguió hacer que funcione debidamente y que ahora menos que nunca podría conseguir, a no ser que al fin decida traspasarlo a la empresa privada o al concurso de auténticas cooperativas.

Hace una década anunció que disponía de una inversión de 2 mil millones de dólares para reestructurar, en un período de cinco años, el servicio de ómnibus urbanos en La Habana. Pero el tiempo ha transcurrido y aquel plan parece haber pasado a la historia. Desde luego que no había sido el primer falso amago, ni fue el último. Planes y maromas verbales es lo único que jamás escasean. Y de todo tipo, desde el cuantioso lote de ómnibus que dijo haberle comprado a China, hasta el diseño de cooperativas amañadas que fracasan desde su inauguración, por lo mismo de siempre, porque no quiere soltar prenda.

Arrímate, para inspección

Según datos de la prensa oficial, a fines del año 2005, el número de ómnibus que circulaba en la capital se había reducido, de 2.700 a 700, durante un período de 17 años. Yo no veo que la situación haya mejorado desde entonces para acá. Sin embargo, los planes y las promesas continúan en alza. Ahora mismo la prensa oficial está cacareando otro nuevo proyecto. No digo que mientan, digo que sueñan, o que les da gusto hacer soñar gratuitamente a la gente.

Luego, para peor, cada vez que sueñan con la posible solución de la crisis, su primera reacción es emprenderla contra los choferes de estos viejos autos salvavidas.

Con todo y sus insuficiencias y sus altos precios, si los boteros dejaran de funcionar mañana mismo, quedaría paralizada La Habana. ¿Lo ignoran el gobierno y sus burócratas planificadores? ¿O será que lo saben y no les importa? De otro modo no nos explicamos el bruto ensañamiento con que una vez más le han caído arriba a esos luchadores de la calle gracias a los cuales todavía los habaneros pueden llegar alguna que otra vez temprano a su destino.

 

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Corrupción, cáncer del transporte público cubano

foto del autor
foto del autor

LA HABANA, Cuba. -Ha transcurrido más de una década desde que se realizara la primera gran compra de ómnibus a China y Rusia, para atenuar el problema del transporte en Cuba, y aún no se avizora una mejoría. Muy por el contrario de lo prometido en aquel entonces, cada día el trasladarse de un punto a otro se convierte en una verdadera agonía para el ciudadano de bajos ingresos.

Aunque los funcionarios del Ministerio de Transporte continúan achacando al embargo económico y a la crisis mundial todas las dificultades que enfrentan, es bien conocido que son otros fenómenos, muchos de ellos relacionados con la corrupción.

En ese sentido, no sorprende el silencio en los medios oficiales y en las declaraciones de algunos funcionarios que intentan ocultar los millonarios desfalcos que las empresas importadoras y las transportistas deben enfrentar todos los años, de modo que lo que se invierte por un lado, pasa a los bolsillos de unos pocos, por el otro.

Junto a las cifras negativas suministradas por Ricardo Chacón, director de Relaciones Internacionales del MITRANS, en la conferencia de prensa ofrecida hace durante 2014 para “denunciar el embargo”, faltaron otros datos sobre los daños que han causado a la economía cubana los fraudes y robos cometidos por algunos de los principales directivos de empresas estratégicas relacionadas con el transporte.

Transporte alternativo en el Lido, Marianao (foto del autor)
Transporte alternativo en el Lido, Marianao (foto del autor)

Según pudimos conocer a través de un funcionario de la Dirección Provincial de Transporte de La Habana, que por razones obvias nos ha pedido discreción en cuanto a su identidad, una gran parte de las pérdidas económicas que sufrieron durante el año pasado, así como en los anteriores, se deben al descontrol y al desfalco de grandes sumas de dinero por parte de los principales dirigentes de empresas como Transimport, cuyo director, Jesús José de Hombre, se encuentra detenido desde hace meses bajo proceso investigativo por un hecho de corrupción que involucra además al director de la empresa de Autopartes, ligado a la venta ilícita de miles de motores que debieron ser destinados a la transportación pública.

En las calles de Cuba es de conocimiento general que el mercado negro de piezas y autos, así como todos los servicios relacionados con el ramo, es abastecido por una red de corrupción que alcanza los estratos más altos en las instituciones de gobierno. La incapacidad de administrar honestamente todas estas empresas que funcionan como verdaderas mafias resulta obvia cuando se tienen en cuenta las renuncias constantes de funcionarios, los frecuentes cambios tanto de altos directivos como de los ministros y viceministros relacionados directa o indirectamente con el transporte pero, además, cuando se nos revela el exagerado precio de una plaza vacante en cualquiera de los almacenes u oficinas relacionados con la venta e importación de autos y piezas.

Las colas para tomar un bus (foto del autor)
Las colas para tomar un bus (foto del autor)

Un trabajador ―que para su seguridad no identificaremos― de uno de los almacenes del grupo empresarial Gaviota, en la capital, nos comenta sobre este particular:

“Una plaza de ayudante de Jefe de Almacén está por los mil dólares y las que tienen que ver con la comercialización también están picando cerca. Aquí hay gente que ha entrado en guagua y se ha ido en un Hyundai. Entran sin un peso en el bolsillo porque lo que tenían se lo gastaron en comprar la plaza pero después le sacan veinte veces lo que invirtieron. Aquí he visto darle de baja a carros nuevecitos, acabados de entrar al puerto. Después se llevan a la renta los carros viejos, como si fueran los nuevos.”

Cualquiera de los camiones y autos antiguos que circulan por la ciudad, sobre todo aquellos dedicados al negocio particular de la transportación, es sabido que obtienen sus recambios en esos oscuros mecanismos de mercado debido a la ausencia de proveedores legales. Pudiera parecer un milagro el hecho de que aún continúen rodando por las carreteras del país automóviles con más de medio siglo de explotación pero un vistazo al interior de cualquiera de ellos echaría por tierra tales asombros.

El chofer de un almendrón (auto antiguo de alquiler) comenta sobre los gastos que implica mantener en funcionamiento esos vehículos que la necesidad ha convertido en parte del perfil citadino.

Alternativas ante la crisis del transporte (foto del autor)
Alternativas ante la crisis del transporte (foto del autor)

“Las piezas todas hay que salir a buscarlas. Como no las hay, te dan la puñalada con los precios. Si quieres tenerlo rodando al menos ocho horas, para que el negocio te dé, sabes que al año o a los dos vas a tener que remotorizar. Todas las semanas tienes que darle mantenimiento para que no se funda y adaptarle piezas de todo tipo. Y nada de eso es legal, todo lleva papeles y págale a este y al otro y al otro para que todo te salga ok. Todo el que tiene un carro rodando en la calle, tiene que transar si no que se olvide del carro. El Estado te obliga a ir al mercado negro porque no te da nada. Ellos saben lo que están haciendo y han visto en eso un negocio redondo. El que hace la ley, hace la trampa.”

A pesar de que para el visitante extranjero la cosa pudiera marchar de maravillas ―puesto que recorren las mejores rutas del país en confortables ómnibus panorámicos y no en carricoches de caballos o en inseguros camiones como los de la terminal del Lido, en Marianao―, el panorama del transporte en la isla es bien sombrío. No hay modo de romper ese círculo de corrupción que el propio gobierno ha creado y no por incapacidad o inocencia. Tantos años cometiendo los mismos errores solo apunta a que bien arriba, a la cabeza del Estado, alguien sabe hacer cumplir ese refrán infalible que parece el slogan de todo un proyecto social: a río revuelto, ganancia de pescadores.




Cuentos de buses y güagüeros

foto tomada de Internet
foto tomada de Internet

LA HABANA, Cuba. – Entre noviembre y diciembre últimos, 68 trabajadores fueron separados de la capitalina Terminal de Ómnibus El Calvario y puestos a la espera de una nueva ubicación. Aún laboran en ese lugar, entre choferes, mecánicos, personal de servicio y administrativos, cerca de 200 personas.

Tres de ellos, un expedidor y dos choferes, uno militante del Partido Comunista, aseguran que en esa terminal existen abusos e irregularidades de varios tipos. Los tres han solicitado que se omitan sus identidades porque temen sufrir represalias. Creen incluso que si sus nombres son divulgados los expulsen del empleo.

En poco años, aseguran, han pasado por esa entidad 14 administradores, pero catalogan al actual, Ariel Jacob, quien lleva solo un mes en el cargo, como el peor de todos.

“Tiene antecedentes penales por apropiación indebida de bienes del Estado, dos actas de advertencia de la policía por amenazas, trata mal a las personas y siempre porta un cuchillo oculto bajo la camisa y tiene como una escolta personal. Con él siempre andan 4 o 5 de sus amigos, gente que trajo cuando se hizo cargo de la terminal”, afirma uno de los chóferes.

Si las cosas son de esa forma, pregunto, ¿quién lo nombró administrador de esa terminal de ómnibus?

“Jorge Luis Marrero León, el Director Provincial de la Empresa Metrobús; lo mandó del paradero de Playa para acá”, responde el expedidor.

“Y eso no es nada, cuando él llegó (Jacob), había entre 38 y 40 carros trabajando, ahora hay 17 o 18”, asevera el mismo chófer.

“Y la mayoría representan un peligro para la población. Tienen problemas en los frenos, sin intermitentes, bombillos fundidos y sin emergencia”, agregó el otro conductor.

Y si el chofer se niega a sacar el ómnibus en esas condiciones, ¿qué sucede?

“Dice que eso es negación del servicio, y que por eso nos puede sacar del trabajo”, adicionó el propio chofer.

¿Qué hacen el sindicato y el Partido Comunista ante toda esa situación?

“Todos pagamos y el sindicato no hace nada, no nos representa. Y los militantes de partido, exceptuando este que está aquí, todos parece que le tienen miedo”, responde el expedidor.

¿Cuánto es el salario de un chofer de ómnibus? Con el poco espacio que queda para la narración es bueno no dejar ese detalle fuera.

chofer guagua“El salario básico es de 315 pesos mensuales y 400 de estímulo. Hasta hace unos dos años recibíamos también 15 dólares. Pero todo eso está relacionado con la recaudación. Entonces uno tiene que estar atendiendo el volante, las tres puertas y la alcancía, pero si un policía de tránsito ve que no estás atento al volante te pone 60 pesos de multa, porque el chofer tiene que estar siempre atento al volante no ocupándose de una alcancía. Pero además, antes siempre existían tres tipos de recaudación: una en verano, otra en invierno y una tercera para los días de lluvia, ahora no. Ahora es una sola, como si siempre estuviéramos en verano”, alega el chofer, militante del Partido Comunista.

En noviembre del pasado año, 24 ómnibus de ese terminal sufrieron daños, al parecer, intencional, en la zona conocida como “acordeón”, es decir en el sitio donde las dos partes de estos ómnibus armonizan. La Policía Política, de acuerdo con lo conocido, calificó el hecho de “sabotaje”. Indagar en qué punto se encuentra ese asunto, era una pregunta casi obligatoria.

“No han atrapado a nadie. De todas formas hay 7 trabajadores presos, tres en la cárcel de Valle Grande y 4 en el Combinado del Este. Pero eso ha sido por robo de combustible u otra cosa. Pero nada de ‘sabotaje’”, asevera uno de los choferes.

Una última pregunta. ¿Qué desean ustedes qué se haga?

“Que nos acaben de dar las ‘guaguas’ nuevas que hace dos años nos están prometiendo.” En la respuesta coincidieron los tres.

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Ladrones bajo el amparo de pasajeros en tren Habana-Mayabeque

Uno de los ladrones y su "botín" (foto del autor)
Uno de los ladrones y su “botín” (foto del autor)

MAYABEQUE, Cuba. -Dos individuos de mediana edad fueron sorprendidos por miembros de la tripulación del tren que cubre la ruta Estación Central (La Habana) y Los Palos, provincia Mayabeque, el pasado el 18 de enero, mientras robaban los forros de los asientos del carro. Esto retrasó por media hora el viaje, en espera de los agentes de la Policía Nacional Revolucionaria, quienes luego condujeron a los maleantes a la estación.

Explica la fuente, que viajaba en dicho tren y pidió no ser identificada, que los pasajeros del vagón en que se efectuó el robo, no intentaron evitarlo ni avisaron a la tripulación u otros agentes del orden.

“Los forros de los asientos se los venden a bicitaxistas (conductores de triciclos para trasladar personas) u otro cualquiera que se los compren”, aseguraron a nuestra fuente varios pasajeros que viajan a diario en este tren. Un miembro de la tripulación aseguró que “fueron los mismos que se robaron cuatro forros de asientos el día de ayer”.

[email protected]       [email protected]     @cubamartiana




Inicia operaciones nuevo ómnibus urbano

Biarticulado Womy transitando por G en practica para su puesta en marcha (Foto del autor)
Biarticulado Womy transitando por G en practica para su puesta en marcha (Foto del autor)

LA HABANA, Cuba: – Ayer inició sus operaciones en la capital del país, el ómnibus biarticulado marca Womy, donado por la firma holandesa Womy Equipment Supply para el transporte público de la capital de habanera. La Dirección General de Transporte Provincial de La Habana, lo comentó a los medios de comunicación radiales el pasado viernes 19.

El medio de transporte cubrirá la ruta del P-16, pero con carácter Expreso-Limitado, “Santiago de las Vegas- G-25 Vedado”. Tiene una longitud de 25 metros y posee una capacidad de alrededor de 70 personas sentadas.

Según las autoridades del Ministerio del Transporte, el ómnibus tiene previsto transitar en horarios de mayor demanda, o sea, mañana y tarde de lunes a viernes. El costo del pasaje será de 1 peso.

El transporte público sigue siendo el talón de Aquiles de los servicios que recibe la población capitalina, en especial sus trabajadores, los cual muchas veces tienen que gastar 1.60 dólar para llegar temprano a sus centros de trabajo. (En Cuba el salario medio nacional es de 18.84 dólares mensuales).

A pesar de las medidas tomadas para conectar algunas rutas con los llamados taxi-ruteros, pertenecientes a las cooperativas no agropecuarias de transporte público a un costo de 5 pesos y del transporte particular conocido como “taxis boteros”, continúan las aglomeraciones de pasajeros en los horarios picos.

Vista trasera del ómnibus Womy (foto del autor)
Vista trasera del ómnibus Womy (foto del autor)

Severo, trabajador de la provincia Artemisa, sostiene: ·Dicen que es un equipo cómodo, de buen confort. Prefiero que lo pongan Santiago de Las Vegas-Parque La Fraternidad, uno lo que quiere es tomar un ómnibus y que lo lleve al final del destino. Aquí todo es pasar trabajo y pagar caro la novatada. En definitiva de la forma que lo han dispuesto no solucionará mucho, ni una encuesta hicieron, claro a algún jefe se le ocurrió establecer ese destino y tú no puedes hacer nada”.

Durante más de 20 años, los dirigentes del sector del transporte urbano en La Habana, no han logrado detener el maltrato, la falta de cuidado y desatención a este tipo transporte, lo cual ha provocado un pésimo servicio a la población.

Para conocer más sobre el biarticulado y horarios picos nos comunicamos el sábado 20 con Mayde Acosta de la oficina de Atención a las Quejas y Sugerencias de la Dirección de Transporte Provincial de La Habana. Para sorpresa de CubaNet la funcionaria manifestó “No tenemos información de las operaciones del Womy, menos de sus horarios picos de trabajo.” ¡Que desinformación!

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Ómnibus contra el portal del cine Yara

Ómnibus dentro del cine Yara (foto del autor)
Ómnibus dentro del cine Yara (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. (Miladys Carnel González) -El popular y céntrico cine Yara fue escenario, el pasado 20 de noviembre, de un accidente que, al verlo, causaba escalofríos. En horas de la tarde, un ómnibus articulado más conocido por “camello” con recorrido P1, se proyectó contra el portal del local.

El cine es muy concurrido y además el fluido de personas, que se paran por allí a ver la cartelera y a veces hasta esperar a alguien, es bastante grande. No obstante no hubo que lamentar pérdidas de vidas ni personas lesionadas, más allá del susto.

El chofer del ómnibus, marcado con el número 716, dijo llamarse Ernesto y al referirse al accidente narró que tuvo que hacer una brusca maniobra, porque venía por la calle 23 y cuando fue a aplicar los frenos en el semáforo, se dio cuenta que tenía una deficiencia técnica y el vehículo no frenaba.

Determinó con rapidez –en fracciones de segundo- que la única solución era entrar en el cine; de otra forma hubiese sido peor, porque llevaba a bordo una gran cantidad de pasajeros y la tremenda situación en la que se encontraba, siendo responsable de la vida de los que estaban sobre la guagua, lo encaminó a tomar esta decisión.

ómnibus contra el cine Yara (foto del autor)
ómnibus contra el cine Yara (foto del autor)

La suerte del chofer, los pasajeros y los demás que estaban en el lugar, fue que el contén de la acera y el bordillo del portal del cine, le permitieron quitar velocidad al ómnibus y detenerse, porque además llovía y el pavimento estaba mojado.

Ernesto explicó que lleva manejando más de 14 años y es la primera vez que pasa un susto de esta índole. Pero también sufrieron conmoción las personas que se encontraban en el portal de la sala de proyecciones y los taquilleros que estaban trabajando y que presenciaron –llenos de pavor- la entrada del ómnibus hasta el portal.

Habría que cuestionar si cuando estos vehículos salen de la estación, son revisados técnicamente y tienen un 100% de seguridad para transportar las personas que los abordan.




El pre-ticket de julio y agosto

Estación La Coubre, exteriores_foto Cubadebate
Estación La Coubre, exteriores_foto Cubadebate

LA HABANA, Cuba.- Los meses de julio y agosto, coincidentes con el período vacacional de los estudiantes y buena parte de los trabajadores, son los más utilizados por los cubanos para viajes interprovinciales. No obstante, la estatal Empresa de Ómnibus Nacionales no refuerza el servicio durante ese período.

Las personas que pueden planificar los viajes, acuden a las agencias de reservación tres meses antes. Aun así, no les resulta fácil adquirir los boletos para esta época. Entonces es posible imaginar la agonía de los viajeros cuando se ven en la necesidad de tomar carretera repentinamente, y no les queda más remedio que anotarse en listas de espera.

En el caso de La Habana, la lista de espera de los ómnibus interprovinciales radica en La Coubre, un local ubicado en la Avenida del Puerto. Lo que vimos allí nos convenció de que las irregularidades, la corrupción y el malestar de los viajeros están a la orden del día.

Lo primero que debe de hacer un viajero al arribar a La Coubre es solicitar un pre-ticket. Ese documento le proporciona un número con que marcar en la cola de la localidad a adonde pretende viajar. Si, por ejemplo, una persona recibe el número 400, y la cola va por el 80, es casi seguro que esa persona deba aguardar más de 24 horas para abordar un ómnibus, pues los que van entrando, por lo general, no poseen más de cinco o seis capacidades disponibles.

Es el momento en que aparecen varios personajes que se le acercan al aspirante a viajero, y le proponen un número más bajito en la cola por un monto de 10 CUC (240 pesos cubanos), casi la mitad de un salario promedio en Cuba. Si la persona tiene ese dinero, y la perentoriedad de viajar es mucha, es muy probable que se materialice la transacción.

Pero ahí no termina todo. Una vez con su pre-ticket, el futuro viajero pasa a otro salón donde esperará por el arribo del ómnibus de su conveniencia. Cuando se produce dicha llegada, un tumulto se abalanza ante la ventanilla que vende los pasajes. Y en medio de la desesperación se van diciendo las capacidades disponibles, casi siempre una exigua cantidad de ellas.

Mientras eso sucede, por los alrededores de la ventanilla, algunos funcionarios de la propia Empresa de Ómnibus Nacionales, que controlan las capacidades no declaradas, están en disposición de revender esas capacidades a aquellos que puedan pagarlas por 10 CUC. En ocasiones, el importe puede llegar hasta los 20 CUC.

Otras personas llegan a La Coubre y, para evitar los turbios manejos en el interior del local, prefieren permanecer en las áreas exteriores, con la esperanza de hallar algún medio de transporte particular que les resulte más económico que el infernal mecanismo del pre-ticket y la cola. Claro que no siempre esas personas consiguen su objetivo, y es frecuente verlas sentadas en muros y peldaños de escaleras en una espera incierta.

Así las cosas, hace poco, un vecino de mi edificio recibió la noticia de que su suegra estaba grave tras sufrir un ataque cardiaco en la ciudad de Camagüey. Mi vecino y su esposa acudieron de inmediato a La Coubre, y se enfrentaron con la dura realidad: a los 106 pesos cubanos que cada uno debía abonar como precio oficial del pasaje, se añadían, “por la izquierda”, 40 CUC para tomar el primer ómnibus a Camaguey.

Al final, mi vecino optó por mandar a su esposa sola, pues el bolsillo no daba para más. “En este país ya no se puede ni quedar bien con la familia”, refunfuñaba el hombre tras comentar lo sucedido.

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