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Fernando Pérez: el naufragio de su quimera parece inevitable

Fernando Pérez

MIAMI, Estados Unidos.- El reconocido director de cine cubano Fernando Pérez concedió una entrevista al sitio Luz Nocturna, en la que habla de su carrera y de la fe que deposita en las nuevas generaciones de coterráneos.

Pérez se refiere a la creación del Grupo G-20 en el 2013, cuando los cineastas hicieron reclamaciones largamente obliteradas por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y responde una pregunta sobre la protesta del 27 de noviembre del 2020 frente al Ministerio de Cultura, cuando fue recibido por los burócratas, junto al actor Jorge Perugorría, para tratar de lidiar con aquella suerte de rebelión cultural.

La visita de ambos artistas, junto a otros miembros del movimiento 27N, previamente seleccionados por las instancias oficiales, no tuvo resultados notables.

No es primera vez que el cineasta tropieza con la intolerancia, al parecer nunca aplicada a sus más controversiales películas. Pérez dirigió la Muestra ICAIC de Cine Joven y la abandonó en el 2012 como protesta a la censura de un documental que había recomendado en la programación de ese año.

En su reciente entrevista, el director de la memorable Madagascar, donde se subliman ideas en franca oposición a la cerrazón castrista, dice echar de menos los años sesenta cuando “todo parecía posible”.

Mientras Fidel Castro trazaba su ruta hacia el totalitarismo que la Unión Soviética prodigaba a sus satélites, el cineasta asegura que su “generación estaba cambiando este país”. “La dinámica del pensamiento vibraba y, aunque todo el mundo no pensaba igual, las ideas predominantes eran las del cambio”.

En La vida es silbar hay unos personajes que cuando escuchan las palabras “libertad”, “democracia” u otras anatemizadas por el castrismo se desmayan, no lo pueden soportar.

José Martí: el ojo del canario presenta a un joven Martí que increpa al vejestorio colonial español por no dejarlo expresarse y vivir libremente.

En la propia Madagascar la protagonista siente angustia en una reunión de mediocres colegas profesores, donde parece no haber salida a sus reclamos, y se pregunta si mejor es poner una bomba en aquel lóbrego cónclave.

A diferencia de otros cineastas de generaciones precedentes a la suya, la obra de Fernando Pérez no parte de la posibilidad de restaurar la llamada “revolución”.

La ruina sistemática acontecida entre los nostálgicos años sesenta y los primeros veinte y tantos del siglo XXI pone en duda la idea de que “las ideas predominantes del cambio” significarían algún tipo de progreso para la nación sin libertad.

Pérez subraya que el ICAIC era una escuela, nunca con sentido académico, donde la cultura florecía y se “discutía constantemente”.

En medio de ese supuesto esplendor intelectual, algunos de sus colegas decidieron buscar el destino en otra parte y, durante muchos años, fueron eliminados de los anales culturales de la nación, hasta de la Cinemateca que debió protegerlos.

Actualmente, no pocos jóvenes cineastas hartos de esperar cambios que no acontecen han tomado el mismo camino del exilio. Algunos se interesan por la historia y están convencidos que el pecado original de tanto desasosiego nacional proviene de la trampa que significó sustituir dictadura, por tiranía y ya no se dejan engañar.

Las nuevas generaciones no guardan vínculos de ninguna índole con pasado tan abyecto. Fernando Pérez se queja lastimosamente de la realidad que apabulla esperanzas de recuperación ciudadana:

“El discurso oficial va por un lado y la realidad por otro. Eso es muy dañino. La gente necesita respuestas, necesita diálogo. ¿Cómo mantener un diálogo? ¿A nivel de oposición? Yo no quiero ser opositor, pero ¿cómo voy a seguirte si lo que me dices no tiene que ver con mi realidad?”.

El castrismo no repara ni en intelectuales de esta categoría, con alguna permisibilidad, que le pudieran dispensar buena promoción internacional. No le interesa lo que dice el cineasta, no lo respeta. Sus declaraciones ni siquiera son rebatidas por los medios oficiales.

“Mientras sigamos cerrados, con el mismo discurso; mientras no se abran nuestros medios y la Mesa Redonda vaya por una sola línea, esto no va a mejorar”, asegura Pérez con desilusión tardía.

“Tenemos que lograr un país más plural, como lo quería Martí. Esa era la idea de la revolución por la que luchamos. Y yo me siento revolucionario”, subraya Fernando Pérez, esperanzado, aunque el naufragio de su quimera resulta inevitable.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Fallece en España Germán Puig, fundador de la Cinemateca de Cuba

German Puig

German Puig
Foto Herman Puig Facebook

MIAMI, Estados Unidos.- El fotógrafo y cineasta cubano Germán Puig Paredes, fundador en 1948 del Cine Club de La Habana, más tarde la Cinemateca de Cuba, falleció en España a la edad de 92 años, informó este martes en su muro de Facebook el realizador Carlos Antonio González Arenal.

Germán Puig, de nombre artístico Herman Puig, nació en Sagua la Grande el 25 de febrero de 1928, y fue considerado una importante figura de la escena intelectual cubana de la década del cincuenta.

Luego de regresar a Cuba tras estudiar cine en París, dirigió junto a su amigo Carlos Franqui (periodista) Carta de una madre, y con Edmundo Desnoes (escritor) Sarna. Así mismo, a lo largo de la década de 1950 dirigió otros cortometrajes.

Fundó la Cinemateca de Cuba en 1951 junto a Ricardo Vigón, y contó con el apoyo de Henri Langlois, director y cofundador de la Cinémathèque Française junto a George Franju. Sin embargo, la institución fue expropiada por el estatal Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), creado en 1959, y por su director, Alfredo Guevara.

Luego de salir de Cuba, Germán Puig desarrolló una exitosa carrera como fotógrafo de moda y cineasta publicitario en España en las décadas de 1960 y 1970. Y en su trabajo destacaron sus desnudos masculinos.

Debido a la persecución que sufrió por el franquismo, que lo arrestó y lo acusó de pornógrafo, se fue a París, donde se convirtió en pionero en la edición de la historia del desnudo masculino en la fotografía.

“Me planteé hacer fotografías del desnudo masculino, no sólo porque me podía interesar la belleza, que ha sido el motor de mi vida, sino porque me puse a pensar que era lo que no se había hecho en la historia de la fotografía […]. Pensé que si lo trataba rompería un tabú. Sería un pionero”, dijo en una ocasión.

Carlos Antonio González Arenal no ofreció detalles de las causas del deceso.

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Fallece el cineasta cubano Juan Carlos Tabío a los 77 años

Juan Carlos Tabío
Juan Carlos Tabío. Foto Facebook Festival de Cine de La Habana

MIAMI, Estados Unidos.- El director de cine Juan Carlos Tabío, una de las figuras más importantes de la cinematografía de la Isla, falleció en La Habana, a los 77 años, informó en la mañana de este lunes la directiva del Festival de Cine de La Habana en su página de Facebook.

“Con profundo pesar, anunciamos que ha muerto Juan Carlos Tabío, otra leyenda del cine cubano”, inicia la publicación.

“Autor de célebres y populares títulos como Se permuta, Plaff y Fresa y chocolate, Premio Nacional de Cine y eterno colega del gremio de realizadores. Llegue a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo y allegados nuestras condolencias”, agrega el texto.

El actor cubano Alberto Pujols ha sido uno de los primeros en reaccionar a la noticia en redes sociales. “Acabo de conocer la triste noticia del fallecimiento de nuestro Juan Carlos Tabío, ante todo nuestro vecino de toda la vida, gran hombre, amigo y Gran Artista, nuestra más sentida tristeza y nuestras condolencias para Ileana y su hijo Juan Manuel, de veras nuestra familia lo siente mucho”, escribió.

Juan Carlos Tabío, que nació en La Habana en 1943, comenzó a trabajar en el ICAIC en 1961 como asistente de producción y después como asistente de dirección. De acuerdo a una biografía publicada por el sitio estatal cubano EcuRed, para 1963 realizó su primer documental, y a partir de ese momento colaboró en guiones de varios filmes de la cinematografía cubana.

Realizó más de 30 documentales entre 1963 y 1980, y en 1983 dirigió su primer largometraje de ficción: Se Permuta; y entre 1989 y 1990 fue profesor de guión y dirección cinematográfica en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

Tabío trabajó en 2011 en el proyecto de la serie largometraje Siete días en La Habana, junto a Benicio del Toro, el director español Julio Medem, el francés Laurent Cantet, el argentino Pablo Trapero, el palestino Elia Suleiman y el argentino-francés Gaspar Noé.

Además de Se Permuta, Plaff y Fresa y Chocolate, Juan Carlos Tabío también dirigió los filmes Guantanamera, Lista de Espera y El Cuerno de la Abundancia, producciones premiadas tanto en Cuba como en el escenario cinematográfico internacional.

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Fallece el cineasta Enrique Colina en La Habana, a los 76 años

enrique colina La Habana

enrique colina La Habana
Enrique Colina. Foto archivo

MIAMI, Estados Unidos.- El cineasta y crítico cubano Enrique Colina falleció este martes en La Habana, a los 76 años, tras una prolongada enfermedad, dieron a conocer varios instituciones y personalidades del mundo del arte en la Isla.

La presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Lourdes de los Santos, escribió en la red social de Facebook: “la Asociación de creadores de Cine, Radio y TV de la UNEAC lamenta la pérdida del cineasta y crítico Enrique Colina. Acompañamos a familiares y amigos en su dolor”.

Colina, recordado en Cuba fundamentalmente por presentar durante 30 años el programa de apreciación cinematográfica “24 por segundo”, estudió Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas y Francesa en La Universidad de La Habana, y en 1968 comenzó a trabajar en el Centro de Información del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos como crítico de cine, trabajo que le permitió fundar, en un proyecto conjunto del ICAIC y el ICRT, el citado programa cinematográfico.

A la muerte del realizador han reaccionado varias personalidades cubanas, dentro y fuera de la Isla, como el actor Roberto San Martín: “me acabo de enterar de la muerte de Enrique Colina fue mi primer director de cine. Una pena. EPD”.

Joel del Río, también crítico de cine cubano, lamentó la muerte: “Descanse en paz Enrique Colina, uno de los más importantes documentalistas e intelectuales que ha dado el cine cubano. Mi abrazo invariable para su familia”.

De acuerdo a un comunicado publicado por Cubacine, Portal del ICAIC, “por voluntad expresa” del realizador, “sus restos serán incinerados”.

“Llegue a su compañera, Martha Araujo, su hijo Enrique y demás familiares, el más profundo sentimiento de condolencia de sus compañeros del ICAIC, la institución desde la cual su nombre ocupa hoy el lugar que le corresponde entre las más sensibles pérdidas que ha experimentado este año la cultura cubana”, agrega el texto.

Enrique Colina nació el 27 de abril de 1944 en La Habana, Cuba, e incursionó en la realización cinematográfica primero con reportajes periodísticos como el que filmó en Portugal a propósito de la Revolución de los Claveles, y luego con documentales y cortos de ficción entre los que destacan Vecinos (1985), Más vale tarde…que nunca (1987) y Chapucerías (1988). En 2003 realizó su único largometraje de ficción, Entre ciclones.

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Fallece en Miami la joven cineasta cubana Diana Montero

Diana Montero cineasta Cuba

Diana Montero cineasta Cuba
Diana Montero. Foto Instagram

MIAMI, Estados Unidos.- La cineasta cubana Diana Montero, de 34 años de edad, falleció víctima de un cáncer de pulmón en la ciudad de Miami, informó este jueves la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) en su cuenta de la red social de Instagram.

Montero se graduó de Historia del Arte en la Universidad de La Habana en 2011, y posteriormente de la EICTV, donde formó parte de Cátedra de Documental de la Generación 2011-2014.

La joven cineasta dirigió obras como el corto documental Abecé, que ganó una mención especial del jurado en la Muestra Joven del ICAIC y el premio a Mejor película corta en el Festival Internacional de Cine de Trinidad y Tobago; y con su opera prima, Nico, obtuvo el Gran Premio de la 7ma. Edición de Nuevas Miradas en 2013.

“La comunidad eictviana despide hoy con dolor a una de nuestras cineastas. La joven documentalista Diana Montero fallece tras luchar contra una lamentable enfermedad”, escribió la EICTV en su comunicado.

“Dejó una filmografía que apuntaba a un interés por la realidad de las zonas rurales y, particularmente, de las mujeres, estando muy cercana a sus orígenes y su familia. Era, sin duda, una voz fuerte para el futuro del cine cubano y latinoamericano”, agrega el texto publicado en redes.

Su documental ABCs fue uno de los más premiados de su carrera, obtuvo premios en el festival de cine de Bilbao, en Moscú, Uruguay y en el festival de cine de Gibara.

Siendo apenas una estudiante, Diana Montero incursionó también en la fotografía, pero su mayor pasión fue sin dudas el documental, llegando a dirigir otros como Miracle Worker (2014), Just Like Cats (2013) y He is you (2012).

 

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Día de dolor. Lamentamos la terrible pérdida de Diana Montero, alumna eictviana egresada de la Cátedra de Documental de la Generación 2011-2014. La comunidad eictviana despide hoy con dolor a una de nuestras cineastas. La joven documentalista Diana Montero fallece tras luchar contra una lamentable enfermedad. Dejó una filmografía que apuntaba a un interés por la realidad de las zonas rurales y, particularmente, de las mujeres, estando muy cercana a sus orígenes y su familia. Era, sin duda, una voz fuerte para el futuro del cine cubano y latinoamericano. El corto documental ‘Abecé’, su ejercicio one-to-one, recibió una mención especial del jurado en la Muestra joven ICAIC, compitió en el Festival de Cine Pobre de Gibara 2014 y ganó el premio a Mejor película corta en el Festival Internacional de Cine de Trinidad y Tobago. Su tesis documental, ‘Milagrosa’ también recorrió festivales de toda Latinoamérica y Europa; y su proyecto de ópera prima, ‘Nico’, fue ganador del Gran Premio de la 7ma Edición de Nuevas Miradas en 2013. Fue una alumna excelente de esta institución y siempre será recordada por la comunidad; así como su cine, que ya forma parte de la historia de esta utopía. Nuestras condolencias a sus familiares, amigos y compañeros de generación y de profesión. Que la tierra te sea leve, querida Diana.

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“Fue una alumna excelente de esta institución y siempre será recordada por la comunidad; así como su cine, que ya forma parte de la historia de esta utopía”, sentenció el texto de la EICTV.

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La eterna hostilidad del régimen contra Guillén Landrián, cineasta y pintor

LA HABANA, Cuba.- Aunque después de su muerte en 2003 Nicolás Guillén Landrián salió un poco de la sombra, y algunos documentales suyos han sido proyectados un par de veces en la Cinemateca, su obra como pintor y dibujante se han dado a conocer muy poco a la luz pública en Cuba.

En 1989, silenciado y condenado a la muerte civil, Guillén Landrián había participado en la primera exposición de arte independiente que se hizo durante la revolución, frustrada por el violento asedio de la policía política, y una vez, más recientemente, se exhibieron en el vestíbulo del cine Chaplin algunos cuadros suyos durante una Muestra Joven del instituto cubano de cine.

Pero, aunque hoy se ha convertido en cineasta de culto y su estética fílmica inspira a los nuevos realizadores —Esteban Insausti le dedicó su notable documental Existen—, Guillén Landrián es todavía un gran desconocido en la cultura cubana y, a 15 años de su muerte, sigue siendo el eterno rebelde, el irreductible, el poeta maldito que sufrió acoso político, prisión, internamiento psiquiátrico y ostracismo, pero jamás aceptó convertirse en un bufón del poder.

Ahora, cuando se cumplieron 80 años de su nacimiento y 50 de su obra maestra Coffea Arábiga, se presenta en Cuba una exposición personal con pinturas y dibujos suyos en el admirable Estudio 8, la galería alternativa y literalmente underground que construyó el fotógrafo Juan Carlos Alom en el sótano de su casa, en la calle 8 del Vedado habanero. La ocasión sirvió también para proyectar Inside Downtown, el documental que codirigió con el joven realizador José Egusquiza en Miami, en 2001, luego de 30 años sin filmar.

“Nicolás pintó toda la vida”, nos comenta Gretel Alfonso, su viuda, que lo acompañó durante una parte de su calvario en Cuba y en sus últimos años en Miami, y que trajo sus restos para enterrarlos en La Habana. “Yo tuve en la mano un cuadro que pintó él a los diez años”.

“Su madre —amiga de Fidelio Ponce y Wifredo Lam— lo trajo de Camagüey para matricularlo en San Alejandro, pero solo estuvo unos seis meses, porque enseguida se hizo evidente que ya sabía más de lo que podían enseñarle allí y que no necesitaba estar en la academia”.

Entre las muchas cosas de Guillén Landrián que admira aún a Gretel Alfonso están su segundo nombre, Marcial, que tanto se avenía con él, y “la asombrosa virtud de su visión de las dimensiones, que de alguna manera se correspondía con su capacidad para medir el tiempo”, quizás uno de sus secretos clave para realizar aquel cine-collage, que parecía hecho de secuencias de piezas pictóricas moviéndose en una frenética temporalidad.

 

“Por eso”, dice su viuda, “llegó a hacer reportajes y documentales impresionantes, pero de solo tres minutos, como El Morro, que se proyectó en público y luego desapareció en el ICAIC, en el que su voz repetía continuamente «El Morro tiene tres siglos, El Morro tiene tres siglos»”. La relación de su estética cinematográfica con las artes plásticas quedó demostrada al menos desde 1962, cuando filmó el corto Homenaje a Picasso, hoy también desaparecido.

Aunque comenzó en el ICAIC como asistente de producción, trabajo ingrato, pronto pudo pasar un curso de cine documental dirigido nada menos que por Theodore Christensen y Joris Ivens. “La prueba consistía en expresar lo que veía en un cuadro de Van Gogh. Y fue aprobado”, contó la viuda a Cubanet, y aseguró que los problemas de Guillén Landrián con el poder comenzaron desde antes de hacer cine

No es sencillo desentrañar todas las causas de aquella hostilidad, pero es lógico que su originalidad y su ímpetu transgresor no fueran del gusto de las autoridades. Como tampoco los premios y todo el reconocimiento que comenzó a ganar, y aquel espíritu suyo tan poco dado a la servidumbre política.

“También está que en Cuba hay mucho racismo”, señala Gretel, “y ver a un hombre negro que se condujera con la espontaneidad, la soltura, el encanto masculino y la inteligencia que poseía él, resultaba insoportable para algunos. Era una persona extraordinariamente amable con las mujeres, lo que no es usual en Cuba. Muy considerado, muy adelantado incluso para esta época. Muy galante y agradable, de una gentileza y una nobleza con la mujer que yo nunca había visto”.

En una época tan represiva y machista, la naturaleza libre de Guillén Landrián podía ocasionarle, y le ocasionó, aquellos castigos de pesadilla. Reunirse con marginales y homosexuales era un pecado muy grave entonces, mucho más en un artista tan original, tan “preocupado por las formas” y tan alejado del realismo socialista. Así que no era demasiado absurdo que lo acusaran de diversionismo ideológico y hasta de participar en un plan de atentado contra Fidel Castro.

Para colmo, después de aquellas reclusiones y castigos, en lugar de apocarse, Guillén Landrián fue capaz de producir, para complacer un encargo oficial, con la mayor inocencia del mundo, nada menos que un documental como Coffea Arábiga, tan “demasiado creativo, demasiado negro, demasiado popular”.

La censura no fue automática, sino tras el fracaso del Cordón de La Habana, cuando el filme empezó a ser visto como un sarcasmo suyo. Pero no había forma de que el incómodo artista entrase por el aro. Y, como si fuera poco lo que había hecho hasta entonces, en 1971, Guillén Landrián se apeó con Taller de Línea y 18, que terminaría siendo el motivo concreto de su definitiva expulsión del ICAIC.

“El ICAIC”, asegura Alfonso, “vende hoy en 200 dólares cada copia de las películas de Guillén Landrián en Estados Unidos”. Por ellas, él solo obtuvo el sueldo de la institución durante el tiempo en que trabajó allí. Luego, durante los largos años de ostracismo, y más tarde en Miami, el artista sobrevivió vendiendo sus pinturas y dibujos a un precio relativamente bajo.

Pero trabajó tanto que no solo vendió mucho de lo que pintó en aquellos tres decenios, sino que quedan varias piezas que conserva cuidadosamente su viuda. Con ellas se preparó la exposición, Aunque tú… en el Estudio 8 de Alom, y podemos sondear esas humildes obras en busca de rastros de odio, de una sombra demoníaca que pasara de la dura existencia del artista a su arte. Pero sería en vano.

Aunque parezca ilógico, el rencor y la tiniebla nunca se enraizaron en él. Ni la amargura. En los Evangelios de Mateo y de Lucas podemos leer cómo, a un escriba que prometió seguirle, Jesús le advirtió que “las zorras tienen cuevas y las aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”.

En la lápida de su sepultura está escrito: “Nicolás Marcial Guillén Landrián (Camagüey, 1938 – Miami, 2003). El hijo del hombre no tiene dónde apoyar la cabeza”.