Refugiado político en EE.UU. permanece retenido en Cuba bajo investigación

Refugiado político en EE.UU. permanece retenido en Cuba bajo investigación

Desde el 29 de julio de 2019 Pedro Luis Careaga Hernández no puede regresar a Estados Unidos, regulado por las autoridades cubanas

Pedro Luis Careaga Hernandez (Foto de la autora)

LA HABANA, Cuba. – Pedro Luis Careaga Hernández salió de Cuba el 20 de mayo de 2014 como refugiado político. Después de permanecer poco más de un año en Estados Unidos comenzó a viajar a con frecuencia a la Isla por problemas familiares. Sin embargo, desde el 29 de julio no puede regresar a EE.UU., “acusado” de contrabando por las autoridades cubanas.

Ahora, el ex preso político cuenta su historia y habla sobre las ciento treinta y tres veces que ha entrado al país desde que vive en EE.UU.

“Cuando yo me fui pensé que no podía venir más. Me metí un año y pico sin venir, pero mi mamá enfermó de diabetes. En cuanto tuve la oportunidad de regresar, lo hice. Yo venía hoy por la mañana y me iba al día siguiente, solo por verla”, cuenta Careaga Hernández, integrante de la organización Cuba Independiente y Democrática (CID).

Él está consciente de que el hecho de haberse convertido en “viajero frecuente” no solo lo pone en la mira de la Seguridad del Estado, sino también en la del exilio, que cuestiona hasta qué punto su vida puede correr riesgo en Cuba si ha entrado tantas veces sin problemas.

“En esa primera etapa siempre me revisaban el equipaje y me citaban para la unidad la gente de la Seguridad. Hasta que me sacaron el pie”, dijo el ex preso político.

Careaga Hernández sabía de los riesgos que implicaba regresar a la Isla, pero, al final, “la familia está aquí”.

“Mi mamá falleció en el 2016”, cuenta el hombre, que confiesa haber hecho más de setenta viajes de un día para otro.

“Eran los dos días que tenía de descanso en la semana”, señala.

Sin embargo, las penurias del hombre no terminaron con el deceso de su madre. Otro episodio sobrevino a la tragedia familiar.

“Mi niño lo tengo yo porque la madre lo abandonó. Era yo el que lo tenía que cuidar, aunque me amenazaran con quitarme la salida a los Estados Unidos por cinco años.”

Licencia de conducción de Pedro Luis Careaga Hernández (Foto de la autora)

Cuando el pasado 29 de julio decidió regresar a Estados Unidos, le informaron que no podría salir porque estaba “regulado”, eufemismo utilizado por el régimen de la Isla para nominar a las personas que no pueden salir del país por motivos políticos.

“Me mandaron a inmigración de mi provincia y cuando llegué allí me dijeron lo mismo”, relata.

Fue en inmigración nacional donde Careaga Hernández supo los motivos reales de la regulación.

“Estoy bajo un proceso investigativo que se pudiera demorar hasta un año (…) y no me dan ningún papel, dicen ellos que me llaman cuando la investigación haya concluido, pero me han dicho que el expediente no existe o que la instructora lo mandó a archivar o que lo llevaron para fiscalía”, denuncia.

Hasta el momento, el hombre el hombre no ha tenido acceso a la acusación ni a ningún documento que afirme que realmente está siendo investigado.

“Estuve preso cinco días en 62 y 7ma, municipio de Playa. Me atendieron el último día porque empecé a tocar candado. Esa tarde me entrevistaron para preguntarme si yo conocía a una fulana y a un fulano que no conocía. Yo había ido solo porque me dijeron que mi caso estaba en Playa.”

Las ideas y vueltas de Careaga tampoco habían sido tan fáciles. Otro de los tragos amargos que vivió por viajar a Cuba en mayo del 2019. Cuenta el ex preso político que la aerolínea que viajaba a Cuba envió un paquete que le pertenecía con accesorios de teléfonos, por lo que tuvo que regresar al aeropuerto al cuarto día de haber llegado.

“Cuando voy a recoger el paquete me encuentro con que están decomisados la caja y un maletín”, explica Careaga, quien luego sería conducido a lo que llama “la estación de policías del aeropuerto”. Allí permanece detenido dos días, hasta que le devuelven el maletín. “Se quedan solo con lo que ellos consideran que tiene carácter comercial”, agrega.

“Si esto fuera un país normal hubiese ido a un abogado que me represente como debiera decir la ley, tendrían que soltarme obligado, pero eso no existe aquí”, dice.

Careaga recuerda que en 2004 estuvo preso cinco meses, cuando pertenecía a Proyecto Cultural de Occidente, con Fernando Calzadilla. En el 2010 intentaron acusarlo de tráfico de personas.

“Averigüé allí -en la embajada de los Estados Unidos en La Habana- y podría estar 11 meses y 29 días y que si me pasaba había que hacer un permiso de retorno. Estoy pagando por el riesgo de haber venido tantas veces. Me abrieron un expediente y llevo seis meses aquí. No entiendo si es para joder o qué, pero los deberes de familia son más importantes.”

Ese es el argumento más fuerte que tiene Careaga: un hijo adolescente sin supervisión de adultos y su pareja a punto de parir.

El caso de Careaga Hernández es polémico. Se suma al de los miles de cubanos que alegaron miedo a la dictadura porque militaron en un partido u organización política de oposición. Luego, Cuba se vuelve un destino constante de sus viajes, ya sea como “mulas” o como “viajantes frecuentes”. Careaga Hernández está también entre los cubanos que no debieran tener que renunciar a disfrutar ni de su familia ni de su país porque un grupo, menos numeroso que el grupo de cubanos que se han refugiado en los Estados Unidos, no quiera abandonar el poder.

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