MIAMI, Estados Unidos ― Una investigación periodística europea identificó al cubano-ruso Oemis Romagoza Durruthy, instructor de salsa y bachata radicado en Rusia, como una pieza central de una red que reclutó a latinoamericanos para realizar labores de reconocimiento, incendios y otros intentos de sabotaje en Polonia, República Checa, Rumanía y Lituania.
El camagüeyano sería el hombre que se ocultaba en internet detrás de los alias “Dios” y “Adrian Zans”, utilizados para captar a personas mediante supuestas ofertas de trabajo y grupos de Facebook relacionados con empleos en Europa o con el alistamiento de extranjeros en las Fuerzas Armadas de Ucrania, según reveló este lunes una investigación de Deutsche Welle (DW).
Romagoza ya figuraba entre las personas buscadas internacionalmente por las autoridades lituanas. La nueva investigación, realizada por la Red de Periodismo de Investigación de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), lo vincula por primera vez con los perfiles utilizados para reclutar a los ejecutores y reconstruye su presunta participación en operaciones desarrolladas durante al menos cuatro meses de 2024.
Los periodistas de DW, RTVE, la radiotelevisión pública lituana LRT y la Televisión Checa reconstruyeron el funcionamiento de la red mediante expedientes judiciales, investigaciones policiales, entrevistas con funcionarios y expertos, publicaciones en redes sociales, datos filtrados y registros de viajes, alojamientos y transportes.
La documentación disponible sitúa a Romagoza en una posición de reclutamiento, coordinación y logística, pero no permite presentarlo como el responsable último de toda la estructura. La investigación de RTVE advierte expresamente que una posición central no equivale a ser quien seleccionaba los objetivos o adoptaba las decisiones estratégicas finales.
Nacido en Camagüey, Romagoza llevaba al menos siete años en Rusia y desarrollaba públicamente una carrera como profesor de baile latino. Aparecía como persona de contacto de Made in Cuba, una academia de Petrozavodsk cuyos perfiles difundían videos de clases de salsa, bachata y kizomba impartidas por él. En 2022 se casó con una ciudadana rusa y posteriormente obtuvo la nacionalidad de ese país, según DW. RTVE lo ubica actualmente en San Petersburgo.
La actividad paralela atribuida al instructor comenzó a quedar registrada durante 2024. Cuentas vinculadas con él publicaron ofertas en grupos como “Latinos en Polonia/Trabajo en Polonia”, “Cubanos en Rusia” y espacios para extranjeros interesados en combatir en Ucrania. La investigación asocia a Romagoza, además de “Dios” y “Adrian Zans”, con los nombres “Dios 111”, “Ismael Zans” y “Roma Martinelli”.
Una de las publicaciones solicitaba personas con experiencia militar para tareas de monitoreo, inteligencia, logística y “maniobras tácticas”. La remuneración anunciada era de 1.500 dólares, además de una bonificación por cada operación completada. Otros anuncios pedían currículo, número telefónico y pasaporte a quienes estuvieran interesados en trabajar en Polonia.
El mecanismo comenzaba, de acuerdo con los investigadores, con encargos aparentemente menores: fotografiar una instalación, observar sus entradas o realizar un desplazamiento. Quienes aceptaban pasaban después de Facebook a conversaciones privadas en Telegram, donde recibían instrucciones más específicas. En las etapas posteriores podían ser enviados a otro país, recibir materiales inflamables o la orden de documentar un incendio.
Romagoza habría reservado alojamientos, encargado taxis y organizado algunos de los viajes. La investigación lo relaciona con los desplazamientos de varias personas implicadas en los hechos de Lituania y Rumanía. La Fiscalía polaca, según RTVE, lo acusa de actuar en nombre de un servicio de inteligencia extranjero, dirigir un grupo organizado destinado a cometer delitos terroristas, instigar un incendio y financiar actividades terroristas.
Uno de los casos reconstruidos fue el de Luis Alfonso Murillo Diosa, un colombiano que había pertenecido a las Fuerzas Armadas de su país entre 2009 y 2015. El hombre buscaba información en Facebook para alistarse en el Ejército ucraniano cuando fue contactado por “Adrian Zans”. La conversación pasó posteriormente a un grupo de Telegram en el que participaba “Dios”. Ambos alias, según la investigación, correspondían a Romagoza.
Murillo viajó desde Medellín a Rumanía con escalas en Madrid y Miconos. Llegó a Bucarest el 28 de julio de 2024 y recibió mapas e imágenes con los objetivos que debía observar en Bragadiru: una planta de reciclaje, instalaciones petroleras y una estación de regulación y medición de gas.
El Servicio Rumano de Inteligencia (SRI) informó que Murillo fue detenido el 30 de julio de 2024, mientras documentaba el área de un depósito de materiales reciclables cercano a pozos petroleros, gasoductos y torres de telecomunicaciones. La entidad sostuvo que el colombiano pertenecía a una red más amplia de saboteadores controlada mediante intermediarios por los servicios secretos rusos.
Murillo debía recibir 1.500 dólares por obtener fotografías y videos y otros 1.500 por provocar y documentar un incendio, de acuerdo con RTVE. Los investigadores calcularon que un ataque contra la infraestructura gasística podía afectar el suministro de casi 25.000 clientes, incluidos centros educativos. El sabotaje no llegó a ejecutarse y el colombiano fue condenado en 2025 a seis años de prisión.
El SRI señaló que los reclutados debían documentar sus actos y entregar las grabaciones a sus coordinadores. Después de la detención de Murillo, canales rusos aprovecharon un incendio provocado por un cortocircuito en otra localidad del mismo nombre para afirmar falsamente que una supuesta resistencia ucraniana prorrusa había destruido un centro logístico donde se almacenaba combustible destinado a Ucrania.
La misma red habría operado meses antes en Polonia y República Checa. El colombiano Andrés Alfonso de la Hoz de la Cruz incendió almacenes de materiales de construcción en Varsovia y Radom el 23 y el 30 de mayo de 2024, respectivamente, según la investigación. Posteriormente se trasladó a Praga, donde el 6 de junio prendió fuego a varios autobuses de un depósito del transporte público.
De la Hoz recibió instrucciones mediante Telegram y le habían ofrecido 3.000 dólares. Fue condenado a ocho años de prisión en República Checa. No obstante, el fiscal checo entrevistado por los medios europeos precisó que en su proceso no quedó documentada una conexión directa entre el colombiano y Rusia.
La operación desarrollada en Lituania tuvo como objetivo TVC Solutions, una empresa situada en Šiauliai que almacenaba entre 18 y 19 estaciones móviles para analizar el espectro radioeléctrico y detectar drones. Parte de los equipos, valorados en alrededor de 1,5 millones de euros, estaba destinada a las Fuerzas Armadas de Ucrania.
La Fiscalía lituana sostiene que la operación fue dividida entre personas encargadas de reconocer el terreno, preparar los materiales, intentar el incendio y comprobar posteriormente sus resultados. El primer intento fue abandonado el 17 de septiembre de 2024 al advertir los ejecutores la presencia de un vehículo policial y otras personas. Un segundo grupo provocó un fuego el 22 de septiembre, pero los materiales empleados no produjeron los daños previstos.
En esa secuencia aparecen otros ciudadanos cubanos. Mayra Eukaris de la Lastra Nistal, con nacionalidades cubana y española, habría fotografiado y grabado las instalaciones antes del ataque. Yexenia López Cabrera viajó desde Rusia después del segundo intento para comprobar lo ocurrido, pero fue detenida por la policía lituana antes de abandonar el país. De la Lastra fue arrestada en Panamá en julio de 2026 a petición de Lituania, según RTVE.
Alexeis Pecora, otro cubano que operaba desde San Petersburgo, aparece junto a Romagoza en el nivel de los intermediarios. Se le atribuyen tareas como pagar taxis, suministrar códigos de acceso, comprar billetes, enviar imágenes satelitales y recibir materiales obtenidos por otros integrantes. Pecora y Romagoza permanecen buscados por las autoridades lituanas.
En enero de 2026, la Fiscalía de Lituania presentó cargos contra seis ciudadanos de España, Colombia, Cuba, Rusia y Bielorrusia por los intentos contra TVC Solutions. Cada uno podía enfrentar hasta 15 años de prisión. Las autoridades dijeron que habían emitido órdenes internacionales de arresto contra otras tres personas y tramitaban entonces la extradición de una cuarta desde Colombia, reportó Reuters.
El fiscal Artūras Urbelis afirmó que las instrucciones procedían de personas residentes en Rusia y vinculadas con el GRU, el servicio de inteligencia militar ruso. Los seis acusados están siendo juzgados a puerta cerrada debido a la presencia de información sensible y testigos anónimos, de acuerdo con RTVE.
DW calcula que Romagoza reclutó al menos a 12 personas y que nueve de ellas han sido detenidas. Dos cumplen las condenas de seis y ocho años dictadas en Rumanía y República Checa, mientras otros sospechosos permanecen a la espera de juicio.
Los servicios de seguridad denominan “agentes desechables” o “agentes de un solo uso” a estas personas, que no suelen ser espías profesionales y pueden desconocer la identidad real de sus empleadores o el propósito estratégico de cada encargo. La fragmentación permite reemplazar rápidamente a quien fracasa o es detenido y dificulta demostrar judicialmente la cadena completa de mando.
DW no pudo determinar cuándo ni cómo Romagoza habría comenzado a trabajar para los servicios secretos rusos. El cubano tampoco respondió a las solicitudes de comentarios del medio. En abril, la academia Made in Cuba todavía publicó un video en el que aparecía impartiendo una clase de salsa, y durante ese periodo se incorporó a otros grupos de Facebook para latinoamericanos que buscaban empleo en Polonia.
Rusia no respondió de inmediato a las acusaciones presentadas por Lituania en enero, según Reuters, y anteriormente ha negado estar detrás de operaciones de sabotaje en Europa. Las fuentes revisadas tampoco aportan evidencias de participación de instituciones del Estado cubano: las acusaciones sitúan el centro de coordinación en Rusia y atribuyen sus vínculos al GRU.










