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José Ariel Contreras: 11 años en MLB, con 889 ponches en 1173 entradas

MADRID, España.- José Ariel Contreras, uno de los más grandes serpentineros de la historia del béisbol cubano, que no solo dejó huella en el deporte nacional, sino también en las Ligas Mayores (MLB, por sus siglas en inglés), nació el 6 de diciembre de 1971 en Las Martinas, un pueblecito de Pinar del Río, Cuba, donde creció trabajando en el campo. 

Muy querido por la afición, durante sus años de carrera en Cuba ganó el título olímpico en Atlanta-1996, la plata en Sídney-2000 y el oro en las Copas Mundiales de Béisbol de 1998 y 2001. 

En la década de los ´90, con Pedro Luis Lazo hizo el mejor One-Two del pitcheo pinareño de esos años. En la temporada 1996-1997 fue líder de juegos ganados (14) y ponches (135).

A pesar de su apego a la familia (tenía dos hijas y su padre estaba muy mayor), su deseo de probarse en Grandes Ligas y la poca retribución de las autoridades cubanas, lo hicieron decidirse a emigrar en el 2002.

En octubre de ese año desertó de la selección nacional, mientras participaba en la Serie Américas en Saltillo, México. 

Según explicó Contreras al medio deportivo Swing Completo, en 12 series nacionales el Gobierno cubano nunca le dio casa, aunque vivía con sus padres y luego en un albergue. 

“En cuanto regresé de la Olimpiada (de Sydney, 2000), fui a ver al viceministro para el tema de la casa y le dije a Jorge Fuentes (director de Pinar del Rio en ese entonces) que necesitaba una licencia ese año para no jugar y ocuparme del tema de la casa. Pero Jorge, para que yo pudiera jugar, me resolvió una casa en (el municipio cabecera de) Pinar del Rio (…) Cuando llegué a la casa, era un desastre total, estaba toda desbaratada”, explicó el lanzador. 

Grandes Ligas

Tras emigrar firmó contrato con los Yankees de Nueva York, donde alternó en su primer año entre abridor y relevista.

Su carrera en la MLB se extendió hasta el 2013 y jugó para los equipos, además de los Yankees, Medias Blancas de Chicago (2004-2009), los Rockies de Colorado (2009), los Filis de Filadelfia (2010-2012) y Piratas de Pittsburgh (2013).

Con los Medias Blancas ganó un anillo de Serie Mundial en 2005.

Durante su recorrido por Grandes Ligas, en 299 partidos lanzados consiguió 889 ponches en 1173 entradas, con una efectividad de 4.57. 

A su salida de la MLB jugó para los Toros de Tijuana, de la Liga Mexicana, donde se retiró. 

Después de su retiro, como él mismo declara, se ha dedicado a pasar tiempo con su familia.

Tras una visita a Cuba, luego de varios años, Contreras percibió la admiración de la afición cubana, incluso de los niños que, según le contaron, jugaban con él en el Nintendo y que sus padres les hablaban de él y lo veían pitchear. 

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Mes de la Historia Negra: Paquito D’Rivera, virtuoso del jazz

Paquito D´Rivera, música, Cuba, Estados Unidos, Irakere

MADRID, España.- El clarinetista y saxofonista cubano Paquito D’ Rivera (La Habana, 1948), comenzó a dar muestras de su talento musical desde los 5 años.

Con la influencia de su padre, el director de orquesta Tito Rivera, encaminó sus estudios hacia la música y ya a los 10 años tuvo su primer éxito, tras una actuación en el Teatro Nacional en Cuba.

A los 12 años comenzó a estudiar clarinete, composición y armonía en el conservatorio de La Habana y a los 17 ya era reconocido por su virtuosismo.

En 1967, momento representativo de su carrera, creó el grupo Irakere, incluido posteriormente entre las principales bandas de la música cubana y que fusionaría el jazz con la música tradicional.

D’ Rivera conformó Irakere con músicos de la Orquesta Cubana de Música Moderna, fundada por él años antes con el pianista Chucho Valdés.

Junto a Irakere realizó presentaciones internacionales, alcanzando gran reconocimiento en los festivales de jazz de Newport y Montreaux.

Sin embargo, el régimen de Castro comenzó a ponerle trabas, alegando que su música tenía influencias norteamericanas.

Cansado de esta situación y con deseos de desarrollarse libremente, en 1981, durante un viaje a España con el grupo Irakere, pidió asilo en la Embajada de Estados Unidos del país europeo.

Desde entonces ha vivido en EE. UU., cosechando éxitos, que incluyen varios premios Grammy.

A muy poco tiempo de llegar a Estados Unidos se ganó el reconocimiento en el mundo del jazz y grabó su primer álbum con la colaboración de grandes artistas como David Amram, Mario Bauzá, Bruce Lundvall y Dizzy Gillespie; con este último fundó en 1988 la banda United Nations Orchestra.

Además, colaboró con Arturo Sandoval y rescató del olvido a Bebo Valdés.

Incursionó en el bebop, la música clásica y el jazz latino, llegando a estar en las listas de éxito.

Su producción musical cuenta con más de 30 álbumes en solitario y ha tocado con orquestas de varios países.

También ha incursionado como escritor, con la publicación de sus memorias Mi vida saxual y la novela Oh! La Habana.

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Tomás Esson, de su “Homenaje al Che” hacia el exilio

Tomás Esson, pintura, Cuba

MADRID, España.- Juan Tomás Esson Reid (La Habana, 1963), uno de los artistas de mayor influencia en el arte de Cuba durante los años ´80, estimulado por su padre, cursó estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas “San Alejandro”, de donde posteriormente sería profesor, y a cuyos maestros de su etapa de estudiante siempre recuerda.

Pintor, dibujante e instalacioncita, se graduó del Instituto Superior de Arte de La Habana en 1987.

Alejado de las manifestaciones artísticas de su generación, como la fotografía, el happening, el performance, se enfocó hacia la pintura, considerando que, como él mismo ha definido, “la pintura es embarrarse”.

Teniendo como referentes a pintores de las vanguardias europeas como Jackson Pollock y Mark Rothko, incursionó muy pronto en el retrato, donde mezclaba seres mitológicos, animales, bestias… con lo grotesco y escatológico.

Su talento hizo llegar muy pronto el reconocimiento y la posibilidad de exposiciones internacionales.

“Mi homenaje al Che”, camino hacia el exilio

En 1988, Tomás Esson expuso la muestra A Tarro Partido II en la galería Centro de Arte 23 y 12. Aunque toda la exposición provocó la reacción de las autoridades cubanas (a partir de figuras grotescas desacralizaba diversos aspectos de la Revolución y la sociedad cubanas), lo que más llevó a la censura fue su cuadro “Mi homenaje al Che”.

En la obra pictórica, Esson tapaba el rostro del “héroe” con dos personajes, semejantes a unas cabras, que tenían relaciones sexuales. La muestra fue clausurada solo 10 horas después de su inauguración.

Como tantos otros artistas que entonces y ahora han padecido la censura, Tomás Esson, a finales de los ´90, decidió salir del país hacia Estados Unidos, donde reside actualmente y se mantiene en una constante creación que lo ha llevado a ser considerado por la crítica como uno de “los pintores cubanos contemporáneos más contundentes”.

Entre otros, su obra se expone en el Museo Whitney Museum of American Art, Nueva York; el Museo de Arte Contemporáneo, San Diego; Ludwig Forum für Internationale Kunst, Aachen, Alemania; y el Museo de Arte Contemporáneo, Monterrey, México.

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Aroldis Chapman, el misil cubano

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MADRID, España.- El récord del lanzamiento más rápido medido en Grandes Ligas (106.9 Mph) corresponde al pitcher cubano Aroldis Chapman, que además es el lanzador de Cuba con más juegos salvados y a quien nos referimos hoy como parte de nuestros homenajes en el Mes de la Historia Negra.

El holguinero, de 33 años y cerrador durante 7 temporadas con el equipo soñado por muchos peloteros, los Yankees de Nueva York, cuenta con un promedio de carreras limpias de 2.18 y 845 ponches.

Champan, quien siempre había querido probarse en el deporte profesional, abandonó la selección de Cuba en el Torneo de Rotterdam (Holanda) en el año 2009, cuando se proyectaba como gran promesa del béisbol nacional.

Apodado “el misil cubano” por su potencia en el brazo, en la temporada de 2010, que había comenzado jugando en Triple A con los Louisville Bats, firmó un contrato por seis años con los Cincinnati Reds, equipo con el que debutaría en Grandes Ligas, en agosto de ese año contra los Brewers. En su segundo partido con los Cincinnati Reds lanzó una recta de 103.9 mph.

Con este equipo alcanzó, en 2011, el récord de lanzamiento más rápido en MLB, frente a los Pittsburgh Pirates. 

En el 2015, fichó por los Yankees de Nueva York que lo cedieron una temporada, al año siguiente, a los Cachorros de Chicago. Desde su regreso y hasta la actualidad ha continuando acumulando éxitos con los Yankees. 

En la temporada 2019 salió elegido el mejor relevista de Grandes Ligas y fue ubicado como segundo cerrador en el equipo ideal de la última década (2010-19).

Sobre la posibilidad de volver a jugar por Cuba, Chapman ha dejado claro que no es para nada su intención.

En una entrevista con el medio especializado en béisbol Swing Completo, explicó que estuvo ocho o nueve años sin poder ir a Cuba. Sin poder visitar a su familia.

“Esa gente en Cuba nunca ha reconocido lo que yo he hecho en Grandes Ligas, ni el pitcher que yo soy ahora mismo. Nunca han puesto un juego mío por la televisión cubana, ni de otros de mis compañeros que brillan aquí (en Estados Unidos)”, dijo el estelar lanzador.

“Yo lo siento mucho por todos los seguidores que tenemos, por todos los que les gusta el béisbol, por todos los seguidores de la pelota, por los que están en Cuba también. Yo lo siento por todos ellos. Hasta mi familia quiere que yo vuelva a un equipo Cuba, si me lo permiten… pero no, yo no voy de nuevo, no puedo hacerlo y no lo haré”, afirmó convencido.

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La Lupe, otra figura para recordar en el Mes de la Historia Negra

La Lupe, Cuba, cantante, música, Nueva York

MADRID, España.- “Igual que en un escenario/ Finges tu dolor barato/ Tu drama no es necesario/ Ya conozco ese teatro”, se lee en la letra la canción “Puro Teatro”, de La Lupe, cuyo título podría resumir la proyección escénica de la cantante cubana, que la llevaría a ser desterrada de Cuba.

La Lupe, también conocida como “La Yiyiyi” o “La reina del soul latino” y cuyo nombre era Lupe Victoria Yolí Raymond, nació en Santiago de Cuba el 23 de diciembre de 1939.

Su padre, con quien vivió después del divorcio de este con su madre, le exigió graduarse de maestra normalista antes de continuar con la música, por la que desde muy temprano había mostrado vocación. 

En 1959 comenzó su carrera en solitario y graba con la discográfica “Discuba” su primer álbum. Antes había actuado en clubes nocturnos de La Habana y fue integrante del trío Tropicuba, junto a su esposo Eulogio “Yoyo” Reyes. 

Su voz y habilidad para interpretar boleros, guarachas y casi cualquier género musical la llevaron muy pronto a la popularidad. 

Según ha explicado el musicólogo Juan Moreno-Velázquez, “de la noche a la mañana, se transformó en una tormenta de pasión para el público cubano” (…) “Sobre la tarima, La Lupe se arrancaba la peluca, atacaba al pianista y tiraba sus joyas a la gente. Esa locura era parte de su ritual”.

Esta manera desenfadada y peculiar de actuar no encajaba con la “proyección moral” de la Revolución, que la llevó al exilio en 1962. 

Tras estar un tiempo en México emigró a Nueva York, donde conoció al percusionista Mongo Santamaría, y con quien graba el disco “Mongo Introduces La Lupe” en 1963. 

Posteriormente se unió con Tito Fuentes y con el sello Tico Records grabaron cuatro discos de éxito rotundo. 

La década de los ´60 fue la época de oro para La Lupe, que se imponía en el mercado musical con temas como “Si vuelves tú” y “Qué te pedí”. 

Sin embargo, en los 70 la cantante vivió una serie de acontecimientos que llevaron al fin de su fama y casi de su carrera, entre ellos ser opacada por Celia Cruz, su vida sentimental y su relación con la santería.

A fines de los 80, se convirtió al cristianismo e interpretó canciones de música religiosa.

El 28 de febrero de 1992, a sus 52 años, murió de un paro cardiaco. La cantante fue enterrada en el cementerio St. Raymond’s del Bronx, Nueva York. 

Entre quienes no olvidan la grandeza de la artista se encuentra el director de cine español Pedro Almodóvar, que ha incluido algunas de sus canciones en las bandas sonoras de sus películas.

En 2009 se estrenó el filme La Mala, inspirado en la vida de La Lupe y protagonizado por Lena Burke y Jorge Perugorría. 

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Coco Fusco, con una mirada siempre en Cuba

MADRID, España.- “El gobierno cubano acusa sistemáticamente a artistas y periodistas de conspirar contra el Estado, creando un clima de persecución y miedo”, denunciaría en enero pasado la artista cubano-americana Juliana Emilia Fusco Miyares, reconocida mundialmente como Coco Fusco.

Nacida en Nueva York el 18 de junio de 1960, desde sus obras performáticas y conferencias se ha preocupado por difundir la situación de los artistas cubanos y desmentir la imagen que el régimen en la Isla ha exportado al mundo durante décadas.

Fusco, quien tiene un doctorado en Arte y Cultura Visual en la Universidad de Middlesex, ha realizado performances en eventos como la Bienal de Venecia y el Festival Next Wave y ha sido galardonada con los premios Herb Alpert de las Artes y Latinx Artist Fellowship, entre otros.

En gran parte de su creación y desde acciones performáticas donde expone su propio cuerpo, aborda aspectos relacionados con los temas de identidad, raza, género, historia y el exilio cubano.

Entre sus performances sobresale “Pareja en una jaula: dos amerindios no descubiertos visitan Occidente”: Durante tres días, dentro de una jaula y junto al artista Guillermo Gómez Peña, realizó acciones performáticas que aludían a la conquista y colonización española.

Mientras que en “Better Yet When Dead” denuncia el encierro social de las mujeres. Durante varias horas por dos o tres días permaneció en silencio en un ataúd.

Otro de sus performances representativos es “El Evento Suspendido”. En esta ocasión, simbolizó el exilio cubano, al permanecer medio enterrada en el suelo de una galería.

Relación con Cuba

La madre de Coco Fusco había salido de Cuba en 1954 para terminar la carrera de medicina en Estados Unidos, de donde fue deportada en 1959 porque su visa se había vencido.

Según ha explicado Fusco, su madre optó por salir en estado y así modificar su estatus migratorio mediante el casamiento, para poder quedarse en los EE. UU. Posteriormente se escondió hasta su nacimiento y le obtuvo un pasaporte estadounidense.

Cuando Coco tenía un mes de nacida la llevó Cuba, donde estuvieron durante unos meses, hasta obtener el permiso para regresar a los Estados Unidos como madre de una ciudadana norteamericana.

La artista siempre ha tenido una mirada puesta en Cuba, aunque no es hasta 1985, a sus 25 años, que vuelve a viajar a la Isla.

En 1985 conoció a un grupo de artistas cubanos como Flavio Garciandía, José Bedia y Gerardo Mosquera que preparaban una exposición en Nueva York. Ellos la invitaron a ir a Cuba y aceptó.

Durante este viaje interactuó con artistas como Arturo Cuenca, Tomás Sánchez, Zaida del Río.

Continuaría regresando en diversos años, durante los que siguió interactuando con el arte.

Sin embargo, en el 2017, se le prohibió la entrada a Cuba, a donde había viajado para participar en el evento alternativo #00Bienal.

En el 2019 volvió a ser deportada al llegar al Aeropuerto Internacional José Martí. Los funcionarios de la Seguridad del Estado le negaron la entrada sin darle explicaciones.

“No soy la primera intelectual con vínculos cercanos con Cuba que ha sido castigada por expresar mi punto de vista y abogar por más libertad de expresión. Esto se ha convertido en una triste rutina”, expresó la artista en aquel momento.

En el 2017, Fusco había publicado el libro Pasos peligrosos. Performance y política en Cuba, en el que, a través de algunos artistas cubanos, expone la influencia del régimen sobre ellos.

En el artículo citado y publicado por Letras Libres, expone y denuncia algunos de los actos represivos del Gobierno cubano contras los artistas en la Isla: la detención a Hamlet Lavastida, el acoso y encarcelamiento a miembros del Movimiento San Isidro y 27N, el descrédito a Tania Bruguera, entre otros.

“Cualquier productor cultural que exprese opiniones críticas con respecto a las políticas y prácticas del Gobierno cubano es susceptible de ser señalado como enemigo del Estado”, ha manifestado Coco Fusco en esta y otras ocasiones.

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Del tal Tiant, tal hijo

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MADRID, España.- Entre las figuras del béisbol cubano de la primera década del siglo XX se encuentra el lanzador zurdo Luis Eleuterio Tiant Bravo (1906-1976).

Conocido como Luis Tiant, Sr., jugó en la Liga Cubana de Béisbol Profesional, la LIDOM, en México y las Ligas Negras en Estados Unidos.

En las Ligas Negras compitió por los Medias Rojas de La Habana, New York Cubans y los Cuban Stars West.

Entre sus méritos en las Ligas Negras, donde fue seleccionado al juego de estrellas en dos ocasiones, hay que mencionar el año 1947, cuando terminó en partidos oficiales con 10 juegos ganados y ninguno perdido.

Además, contribuyó a que los New York Cubans ganaran su único campeonato mundial de estas ligas.

Luis Tiant, Sr. compitió también en México y República Dominicana.

En 1975, a sus 70 años, viajó a Estados Unidos junto a su esposa para ver jugar a su hijo, Luis Tiant, otro grande del béisbol.

Allí permaneció hasta su muerte, al año siguiente.

El Tiante

Nacido el 23 de noviembre de 1940 en el municipio de Marianao, Cuba, Luis Clemente Tiant Vega continuaría con éxito los pasos de su padre. También como lanzador, se convirtió en uno de los peloteros más reconocidos de la década del ´70. Durante su carrera deportiva acumuló 229 victorias y 172 derrotas, con un promedio de carreras limpias (ERA) de 3.30 en 19 temporadas en las Grandes Ligas. Sus 2,416 ponches solo fueron superados, en América Latina, por Pedro Martínez.

En 1961, con 17 años, salió de La Habana para jugar en la Liga Mexicana. A poco tiempo de estar en México, se casó, y pensaba regresar a Cuba para su luna de miel. Dos semanas antes le llegó una carta de su padre diciéndole que no regresara, que se acababa la pelota profesional en la Isla. Continuó en las Menores con mucho éxito.

Grandes Ligas

A sus 24 años, en 1964, con récord de 15 partidos ganados y uno perdido en las Menores, fue llamado para jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos con los Indios de Cleveland.

Debutó contra los Yankees de Nueva York y en el primer inning los retiró de uno, dos y tres.

Tras seis años con Cleveland, pasó a los Mellizos de Minnesota, pero solo estuvo una temporada debido a una lesión en el hombro.

En 1971 pasaría a jugar con los Medias Rojas de Boston, donde estuvo 8 de sus más exitosos años. En 1972 se impuso en la liga con una efectividad de 1.91. En 1973 ganó 20 juegos y 22 en 1974.

Al año siguiente, derrotó en playoffs al equipo Oakland Athletics, que había sido campeón mundial en tres ocasiones.

En 1978, cuatro años antes de retirarse, firmó como agente libre con los Yankees, donde estuvo dos temporadas.

Luego jugaría una temporada con los Piratas de Pittsburgh y otra con los Angelinos de California.

Durante su carrera, el Tiante, que así lo llamaban, también participó en la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, entre 1863 y 1982, donde logró un juego sin que le conectaran hits en 1971.

Tras retirarse, trabajó como entrenador de pitcheo en las ligas menores en el sistema agrícola de los Dodgers de Los Ángeles y en el sistema agrícola de los Medias Blancas de Chicago en Durante los Juegos Olímpicos de Verano de 1996. Además, se desempeñó como instructor de asignación especial para Boston.

Luis Tiant fue el líder de la Liga Americana en ponches por nueve entradas lanzadas en 1967 y el líder de la Liga Americana en blanqueadas en 1966, 1968 y 1974; así como el líder en efectividad de la Liga Americana en 1968 y 1972.

Durante tres temporadas fue elegido All-Star.

Se encuentra en el Salón de la Fama de los Medias Rojas de Boston, el Salón de la Fama del Museo del Béisbol de la Herencia Hispana, el Museo y Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela y el Santuario de los Eternos del Relicario del Béisbol en 2012.

Sin embargo, a pesar de haber estado nominado en varias ocasiones, no ha llegado al Salón de la Fama de Nueva York, lo cual ha sido reclamado por muchos seguidores del béisbol.

Luis Tiant fue admirado además por su peculiar manera de pitchear: Con la pelota en la mano daba la espalda al bateador y entonces lanzaba.

Según él mismo ha explicado, se le ocurrió en 1972 en Boston, en un partido contra Cleveland. Tenía al bateador en dos strikes sin bolas; miró al center field, y tiró por el lado.

“El bateador ni se quedó en el home, se salió y fue strike”, cuenta Tiant. Desde ese momento empezó a perfeccionar este lanzamiento.

Visita a La Habana

Después de 46 años viajó a La Habana para visitar a tías y primos.

La posibilidad surgió a partir de la idea de dos productores de Hollywood de documentar su regreso al país.

“Lo peor, para mí, del viaje, fue la aproximación a Cuba en el avión. Yo estaba pensando, ‘¿Qué va a pasar?’. Yo no sé si me van a dejar entrar o me van a decir que no puedo entrar. Eso fue bastante… bah, me puse… mucha tensión, muy nervioso. Yo tenía miedo de tener una represión política conmigo como la han tenido con muchos. Uno no sabe hasta que llega allí qué es lo que va a pasar”, cuenta Tiant en el documental El Hijo Perdido de La Habana.

En el 2016, repitió su viaje a la Isla, y lanzó la primera bola en el Estadio Latinoamericano para el partido amistoso entre los Rays de Tampa y los nacionales, donde se encontraba el expresidente Barack Obama.

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Chano Pozo, el Tambor Mayor

Chano Pozo, jazz, bebop

MADRID, España.- Como parte de los homenajes de CubaNet por el Mes de la Historia Negra, hoy recordamos a quien revolucionaría la historia musical de Cuba y el jazz de los Estados Unidos: Chano Pozo.

Luciano Pozo González, a quien Fernando Ortiz calificaría como “el Tambor Mayor” de Cuba, nació el 7 de enero de 1915 en La Habana.

Considerado por muchos como el fundador del latin jazz debido a su introducción de la percusión afrocubana en el jazz, Chano Pozo creció en el ambiente de los solares de Belén, Jesús María y Cayo Hueso.

A los 13 años estuvo en un reformatorio en Guanajay, según datos recogidos, por haber estado involucrado en un crimen contra un turista. Allí aprendió a leer y a escribir.

Su adolescencia, durante la cual limpió zapatos y vendió periódicos para ganarse la vida, trascurrió rodeada de la religión abakuá y sus típicos toques de santos y plantes; lo que influyó en gran medida en su virtuosismo posterior a la hora de tocar el tambor y la tumbadora.

Comenzó a participar en los típicos carnavales de la época y fue percusionista de comparsas como El barracón, La Mexicana, La Jardinera y Los Dandis.

En 1940, cuando ya era reconocido su talento —tocaba con tres y hasta cinco tumbadoras a la vez—, por influencias de Rita Montaner comenzó a trabajar en la emisora Radio Cadena Azul.

Durante los años posteriores compartió escenario con Rita Montanter; fue primer bailarín del espectáculo de Tropicana; fundó el septeto Conjunto Azul; y algunos de sus temas como “Blen, Blen, Blen”, “Nagüe, Nagüe”, “Pin Pin”, “Bocoboco” y “Ariñáñara Bocuere” se volvieron muy populares.

Según el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, “por un tiempo el jazz, se pudo llamar Chazz”, como homenaje a Chano. Cabrera Infante introduce la letra de “Blen, Blen, Blen” en un fragmento de su novela Tres tristes tigres.

Siguiendo los consejos de Rita Montaner y Miguelito Valdés, Chano viajó a Estados Unidos en 1946.

Allí continúa su crecimiento musical y toca con músicos como Mongo Santamaría, Julio Collazo, Desi Arnaz y se une por un tiempo al conjunto de los “Jack Cole Dancers”.

Muy pronto Miguelito Valdés le presentaría a Mario Bauzá, músico cubano que residía en Nueva York y quien también fue pionero del jazz afrocubano.

Revolución musical. Del bebop al cubop

En 1947, Mario Bauzá, que sabía que el afamado trompetista Dizzy Gillespie estaba buscando un tamborero, le recomendó a Chano.

Gillespie quedó encantado y lo contrató en su grupo. A partir de ahí surgiría una unión perfecta que revolucionó la historia del jazz.

En aquello años, dentro de este género musical estaba de moda el bebop, que marcó la transición entre el jazz tradicional y el jazz moderno, y cuyos precursores fueron Charlie Parker, Max Roach, Bud Powell,  Thelonious Monk y el propio Gillespie.

El quinteto de bebop se caracterizaba por tener trompeta, saxofón alto o tenor, piano, batería y bajo. Llegaría Chano Pozo para añadir magistralmente las tumbadoras y los ritmos afrocubanos.

El resultado de esta fusión no tardó en tener éxito, y la música creada por Gillespie y Pozo, pasó a denominarse cubop, como subgénero del bebop, considerado por muchos como los inicios del latin jazz.

“Manteca”

Aunque son muchas las canciones de Chano que han trascendido e influyeron en la música, es en “Manteca”, donde se hace evidente la introducción, natural, de la percusión y la clave cubana al jazz de la época.

Según ha explicado el periodista Rafael Lam, en 1947, “Chano le dijo a Gillespie, `Tengo una idea para una melodía´. Chano era bastante ingenioso —cuenta Dizzy—. No sabía hablar inglés, tarareaba, canturreaba la línea de base, la melodía —la idea es lo importante—. Ya tenía pensado lo que debía hacer el contrabajo, cómo iba a arrancar y a entrar después los saxos, tarareaba los cambios. Tenía un riff. Y también lo de los trombones, agitaba los dedos de la mano derecha y golpeaba el suelo con el pie para indicar la dinámica del sonido de las trompetas. Sabía perfectamente todas las figuras que quería”.

A partir de la idea de Chano, Gillespie agregó la armonía. También intervinieron los talentosos Walter Gilbert Fuller y Chico O´Farrill.

Aunque no se grabó hasta finales de 1947, en la RCA Victor, “Manteca” se había vuelto popular, meses antes, a partir de una presentación de la big band de Pozo y Gillespie, en un concierto donde también estuvieron el pianista John Lewis y el baterista Kenny Clarke.

“Manteca”, que contrario a lo que muchos creen, no significa manteca, sino marihuana en el habla popular de los Estados Unidos, se convirtió en un himno.

El propio Gillespie afirmó que “Manteca” había revolucionado el jazz y la música popular norteamericana.

Sin Chano ya no quiero bailar

El 3 de diciembre de 1948 Chano Pozo sería asesinado en el Río Café & Lounge, en Harlem, Nueva York.

Los detalles de su prematura muerte, a los 33 años, nunca quedaron esclarecidos; algunos afirman que ocurrió el día 2, y que el arma homicida había sido un puñal. También hay discrepancias sobre los motivos; pero la versión más apoyada por los investigadores es la relatada al escritor Leonardo Padura por Mario Bauzá.

“La noche del 3 de diciembre, Chano, Miguelito Valdés y yo estábamos citados para un debut en un bar, y yo estuve por la tarde cambiando unos cheques de viaje que tenía. Como todavía faltaba un rato, me quedé en la casa oyendo la pelota de Cuba, en un radiecito que tenía, cuando me llaman por teléfono y me dicen: ‘Oye, Mario, acaban de matar a Chano. En Lennox, entre la 111 y la 112. Entonces me puse a averiguar y supe que la muerte de él fue prefabricada por otra persona, por la envidia que volvió a despertar aquí, por haber triunfado y tener dinero. Pero esa persona que fabricó su muerte la está pagando en vida, y el que lo mató, al que le decían `El Cabito´, un puertorriqueño que había venido medio desquiciado de la guerra, nada más fue un instrumento para hacerlo, pues hasta le pusieron el revólver en la mano”, relató Bauzá.

Padura le insistió para que revelara quién había organizado el crimen, pero Bauzá, que murió poco tiempo después, no respondió.

“El Cabito”, Eusebio Muñoz Muñoz, había sido francotirador del Ejército Norteamericano en la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo a algunas versiones, Muñoz Muñoz había ido al bar a reclamarle 15 dólares por la venta de una marihuana, que Chano no había pagado por sentirse estafado. Muchos apuntan que Chano estaba exigiendo respeto.

“El cabito”, quien solo cumplió dos años de prisión por el asesinato, disparó 5 veces a Chano, que ya estaba muerto desde el primer tiro.

Unos días antes, Chano Pozo había regresado a Nueva York tras abandonar una gira que realizaba con Dizzy Gillespie y su orquesta.

Según afirman, su salida de la gira se debió al racismo sufrido durante el recorrido por el Sur de Estados Unidos. Además, planeaba viajar a La Habana para pasar las navidades con su familia y comprar una tumbadoras nuevas.

Los restos de Chano fueron trasladados a La Habana y enterrados en el Cementerio de Colón.

“Sin Chano ya esto no es lo mismo”, dijo Gillespie tras su muerte.

Por su parte, Benny Moré, en la canción “Rumberos de Ayer”, lamentó: “Oh, oh Chano, murió Chano Pozo / sin Chano yo no quiero bailar”.

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Juana Valdés explora temas de raza y emigración a través de su obra artística

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MADRID, España.- Juana Valdés nació en Pinar del Río, Cuba, en 1963. En 1971 emigró con su familia a Miami, Estados Unidos, a través de los Vuelos de la Libertad (que de 1965 a 1973 llevaron cubanos a Miami dos veces diarias, cinco días a la semana).

Se graduó de escultura en el Parsons School of Design, en 1991, y posteriormente realizó un máster en Bellas Artes de la School of Visual Arts (en 1993); ambos en Nueva York, ciudad donde reside actualmente.

Trabaja como profesora asociada en el Departamento de Arte de la Universidad de Massachusetts Amherst; en paralelo al desarrollo de su multifacética creación artística.

Su obra abarca la escultura, la cerámica, la fotografía, el grabado e instalaciones; enfocada la mayoría de las veces hacia los temas de género, raza, transnacionalismo y emigración.

Ha expuesto en importantes museos como el MOMA, en Nueva York; Galerie Verein Berliner Künstler, en Berlín y FreeSpace, en Sydney.

Entre sus exposiciones personales en Estados Unidos sobresalen “La tierra que el tiempo olvidó”, “Restos: Lo que queda”, “Mettre Noir Sur Blanc”, “De la isla al océano: diálogos entre el Caribe y el Pacífico”, “Una visión inherente del mundo”, “Los cuerpos terrestres” y “Rest Ashore”.

En el año 2020 recibió el Premio Anonymous Was A Woman, entregado a mujeres mayores de 40 años que han tenido una carrera artística exitosa.

Su visión a través de dos exposiciones 

“Los cuerpos terrestres”

Expuesta en la Galería del Legado Cubano, en Miami, de octubre de 2019 a abril de 2020, “Los cuerpos terrestres”, como la propia autora ha definido, a partir de objetos, mayoritariamente de cerámica, hace un “cuestionamiento a la historia colonial y sus consecuencias: la migración, la pobreza, la pérdida de tierras y el asentamiento de colonos”, y cómo está presente en instituciones y estructuras sociales.

La muestra surgió de la investigación genética de su madre y antepasados, que eran principalmente de África Subsahariana y de Asia Oriental y, al decir de la autora, dibuja “el terreno complejo de múltiples culturas y naciones”.

“Rest Ashore”

“Rest Ashore” se expuso en el año 2020 en la galería Locust Projects, de Miami. Consistió en una instalación multimedia sobre cómo abordan los medios de comunicación la crisis de refugiados y una escultura multimedia de televisores, colocados uno frente al otro, con imágenes de la emigración cubana durante distintas épocas.

Como en gran parte de su obra, se inspira en su experiencia personal relacionada con la emigración, lo que considera uno de los temas más importantes del siglo XXI.

En una entrevista con C& América Latina, explicó: “Decidí basar la exposición en mi experiencia como refugiada cubana. Como inmigrante o afrocaribeña, tuve que viajar en el tiempo para entender mejor lo que era Miami y los EE. UU a principios de los años setenta”.

Además, para su creación comparó datos de la Fundación Pew sobre cubanoamericanos y la legislación del gobierno, que reflejan que los “cubanoamericanos aparecen como una comunidad que en general se ha integrado de manera exitosa a la sociedad estadounidense”.

“¿Por qué fue esto posible y puede ser un modelo para otros solicitantes de asilo? ¿Puede usarse para lidiar con los refugiados de Siria, Afganistán o los países africanos? ¿Cómo se mide el éxito de la integración?”, fueron algunos de los cuestionamientos que se planteó Juana Valdés.

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Martín Dihigo, el más completo de los peloteros cubanos

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MADRID, España.- Como parte de nuestros homenajes a personalidades cubanas afrodescendientes durante el Mes de la Historia Negra, hoy recordamos a Martín Dihigo, “El Inmortal”, uno de los peloteros más completos del béisbol universal. 

Martín Dihigo nació en el barrio de Jesús María, en la provincia de Matanzas, Cuba, el 25 de mayo de 1905.

Se inició en la pelota a los 13 años en campeonatos juveniles y ya a los 17 jugaba en el béisbol profesional, donde debutó como jugador de cuadro en la temporada 1922-1923. 

El 15 de noviembre de 1928 conectó cuatro dobles en el mismo juego, algo inédito en ese momento. En el campeonato cubano 1935/1936 fue líder de bateo con 358 de average y se destacó como lanzador con 11 triunfos y solo dos derrotas. En Cuba lanzó 120 juegos completos y de ellos ganó 106. 

Ingresó en las Ligas Negras en 1923, como primera base de los Cuban Stars. En su primera temporada fue líder jonronero. En 1926 y 1927 bateó para  promedios de 421 y 370 respectivamente.

En los Estados Unidos también jugó con los Homestead Grays en 1928; Philadelphia Hilldale Giants  de 1929 a 1931; y los New York Cubans, de quienes luego fue también manager.

Apodado como “El Maestro” y “El Inmortal”, participó en varios Juegos de las Estrellas entre peloteros negros estadounidenses, y compartió terreno con otros grandes del béisbol como James “Cool Papa” Bell, Satchel Paige y Joshua Gibson.

Fue el primer cubano incluido en el Salón de la Fama de las Ligas Negras. También se encuentra en el Salón de la Fama del Béisbol de Cuba, México, Venezuela y República Dominicana. 

Época cumbre de su carrera fueron los años en la Liga Mexicana. En 1937, lanzando por su equipo, Águilas de Veracruz, protagonizó el primer no hit no run en la historia de esta liga. 

En 1938 terminó como líder de bateo con un promedio de 387 y líder de bateo con 18 juegos ganados y solo dos perdidos.

Durante su carrera demostró que podía jugar con éxito las 9 posiciones del béisbol, por lo que ha sido considerado por muchos como uno de los peloteros más completos de la historia de este deporte. 

Martín Dihigo murió en Cinfuegos, Cuba, el 20 de mayo de 1971, a la edad de 65 años. 

Otros grandes opinan

“Dihigo ha sido el jugador más completo que yo jamás he visto. Podía correr, batear, tirar, pensar, pitchear y dirigir….”. (Buck Leonard, otro de los afrodescendientes del Salón de la Fama de las Grandes Ligas)

“Dihigo tenía mejor brazo que Roberto Clemente”. (Ted Page, veterano de las Ligas Negras)

“Dihigo fue el jugador más versátil que vi. Una superestrella en cualquier posición que jugara, algo así como un Oscar Charleston en el centerfiel, un Judy Johnson en tercera, un Buck Leonard en primera o un Sam LLoyd en el campo corto…”. (James “Cool Papa” Bell,  jardinero central estadounidense en las Ligas Negras)

“Dihigo fue uno de los más grandes que vi. Era un tremendo bateador, con un poder grandioso, podía batear para promedio, todo. Jugué contra él en Cuba, en México y en las Ligas Negras cuando él estaba con los New York Cubans”. (Roy Campanella, jugador en las Ligas Negras entre 1937 y 1946)

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