1

CADECA: un dolor de cabeza

LA HABANA, Cuba, noviembre (173.203.82.38) – Más de doscientos turistas extenuados por el  viaje y la flema de la aduana gastaban sus últimas fuerzas frente a la sucursal de CADECA en la Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, para canjear dinero, a paso de jicotea, de pie, sin poder acomodarse, pues todos los asientos del salón fueron retirados y sólo estaba abierta una ventanilla de las seis habilitadas. La situación se hacía más agobiante con cada  aterrizaje.

A pocos pasos de una CADECA en Guanabo, pueblo turístico al este de la capital, hay una bodega con un cartel visible a simple vista que anuncia: NO SE ADMITE DIVISA; en tanto otros comercios mejor abastecidos, con precios por las nubes, popularmente llamados “shoppings”, anuncian lo contrario: VENTA SÓLO EN DIVISA. Son apenas dos ejemplos. Fácil es imaginar la incertidumbre y molestias de quien no posea la moneda exigida en cada momento y lugar, cuando no existe un sitio cercano para canjear dinero o, si existe, no esté en horario de servicio.

Las casas de cambio (CADECA) son pocas, están sólo en poblaciones importantes, trabajan con lentitud, principalmente por la escasez de empleados, y tienen otros inconvenientes, como cerrar en horario de trabajo, porque Trasval, única agencia encargada de hacerlo, no  deposita dinero, o porque se acaba.

Otra opción es ir al banco, pero allí sólo realizan canjes de una divisa extranjera por otra, incluido el peso cubano convertible. Los bancos representan una dificultad igual o peor para el público por la cantidad de personas que allí se aglomeran, y la lentitud con que transcurre la gestión.

Ni el banco ni CADECA satisfacen las necesidades de la gente. El pueblo está atrapado e irritado entre la circulación de dos monedas con valores diferentes.

El peso cubano convertible, especie de bono sustituto del dinero extranjero en las transacciones, y el peso que posee la inmensa mayoría, curiosamente llamado  moneda nacional (como si el convertible no lo fuera)  resultan una representación ficticia: ni uno ni otro tienen valor en el extranjero.

La circulación de dos monedas con valores tan diferentes es espinosa. El peso convertible es imprescindible para comprar determinadas mercancías y servicios, pero contradictorio. Los salarios y pensiones son pagados en moneda nacional, con un valor veinticinco veces por debajo del valor del peso convertible.

Los establecimientos comerciales tienen  rígidas restricciones con respecto al abono de una u otra moneda. Las llamadas shopping, hoteles y otros sitios sólo admiten pesos convertibles. En otros establecimientos el pago es en pesos. Quien no posea la moneda exigida tendrá que buscar dónde cambiar.

En Guanabo había cuatro  casas de cambio. La del barrio Peñas Altas fue eliminada porque robaron en esa sucursal. Por estar expuesta también a robos, suprimieron la de la curva de Boca Ciega. La tercera,  en Quinta Avenida y 494, también peligraba, y fue cerrada tras producirse un cortocircuito. Sólo queda una donde siempre se aglomera demasiado público. Se habla de aumentar el número de ventanillas en la única sobreviviente, pero no de aumentar la eficiencia en el servicio.

Un insistente reclamo popular es la eliminación de la doble moneda, pero el gobierno parece no saber cómo salir del hueco que creó, o no estar dispuesto a hacerlo.

Acudir a una CADECA, salvo en rarísimas excepciones, es un dolor de cabeza. Si tenemos que vivir con dos monedas, al menos sería bueno que pudiéramos cambiarlas con cierta comodidad.




Caos sobre ruedas

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -En noviembre hará tres años que comenzaron a circular en La Habana 500 nuevos ómnibus articulados, procedentes de China, Belarús y Rusia.

Como dice el dicho, “escobita nueva barre bien”. Los ómnibus de las terminales de Alamar, El Calvario, Alberro, Santa Amalia, Santiago de las Vegas y San Agustín, comenzaron a circular con una  frecuencias de 10 y 15 minutos. La pesadilla de llegar tarde al trabajo y luego regresar no se sabía a qué hora a la casa, pasó a ser algo del pasado.

Pero muy pronto empezaron nuevamente los problemas. El primero, con el salario y la estimulación de los choferes. Primero los choferes recibieron sueldos relativamente buenos, pero los burócratas consideraron que era mucho y arbitrariamente  los rebajaron, lo que  provocó el éxodo masivo de chóferes.

El incumplimiento de las frecuencias de los viajes  en estas últimas semanas se ha hecho más crítico. Se ha hecho normal que un usuario permanezca más de media hora en una parada,  porque los ómnibus -ya repletos- no paran en las paradas cuando están demasiado abarrotadas.

La prensa oficial no hace referencia al hecho de que en estos momentos cerca del 68% de estos ómnibus articulados está paralizado por falta de piezas, gomas y acumuladores. El Ministerio de Transporte le ha comunicado a la Empresa de Ómnibus de la capital que por el momento no hay dinero para resolver este problema.

En la terminal de Santa Amalia, en Arroyo Naranjo, cerca del 69% del parque de articulados está paralizado a causa del vandalismo y el canibalismo de piezas de que han sido víctimas los vehículos. Debido a esto la frecuencia de salidas de los P-9, P-10 y P-13 es ahora de 40 minutos o más.

Muchas personas no se atreven montar de noche los articulados de la terminal de Santa Amalia debido a los peligrosos barrios que atraviesan y a que los ómnibus transitan sin luces en su interior, oscuros como una boca lobo, lo que propicia los frecuentes asaltos.

El P-2 sale de  Alberro, en El Cotorro y termina en la esquina de Avenida de los Presidentes y Malecón, en El Vedado. La frecuencia de las salidas es cada 40 minutos o más. En horas de la tarde, cuando un P-2 llega a la última parada es normal que estén esperando más de 100 personas. Cuando arriba el ómnibus, las personas van al abordaje y se produce una escena realmente penosa. No se  respeta el lugar en la cola. A nadie le interesa que haya embarazada, niños, ancianos, o impedidos físicos; lo único que importa es subir a la guagua, como sea.

Los ómnibus de la terminal de Santiago de Las Vegas, cuyo recorrido termina en el parque El Curita, en la Habana Vieja, son los que transportan mayor cantidad de pasajeros en su recorrido. Pero por la falta de piezas, de los 80 articulados con que cuenta la terminal, sólo circulan diariamente 5 ó 7. Es en estos momentos la terminal que peor servicio presta en la capital.

Coger un ómnibus a cualquier hora en La Habana ha vuelto a ser una pesadilla. Los que esperan las guaguas son la mayoría, los que como promedio ganan de18 a 20 dólares mensuales, gentes que no disponen de dinero para destinar de su mísero salario 50 u 80 centavos de dólar para coger un taxi colectivo o un carro botero.

La crisis del transporte en la capital ha renacido con ímpetu y se agrava cada día que pasa. El mal servicio de la  Empresa de Ómnibus Metropolitanos, debido a la ineficiencia y el descontrol reinante en dicha entidad, no parece tener solución. No hay culpables que rindan cuentas a nadie. El pueblo no importa.

[email protected]




Sombra negra al acecho

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -Vaya usted a saber a qué ley responde la sombra negra que nuestros caciques proyectan sobre todo lo que tocan con su poder absolutista y pernicioso. Pero es una ley inalterable. Ello ha hecho que los cubanos adoptemos una conclusión a priori, siempre la misma, que es ya reflejo condicionado: si algo mejora, es que pasó a manos particulares. Si cada vez es peor, pertenece al Estado.

Ahora lo estamos viendo en ETECSA, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba.

Luego de exhibir durante décadas una imagen de proverbial mala fama, los servicios estatales de telefonía hicieron sociedad anónima, primero, con una entidad de Italia, y luego, con una china, lo cual les condujo a cambios notables en su gestión.

Al punto que no sería exagerado afirmar que durante los últimos años, y hasta hace muy poco, la empresa que actuó bajo tales asociaciones (ETECSA) era la que mejor funcionaba dentro del caótico panorama de los servicios públicos en la Isla.

Pero ya es sabido que a raíz de la reciente instalación (por cuenta de Venezuela) de un cable para el mejoramiento de los servicios por Internet, el régimen decidió retomar el control absoluto sobre las telecomunicaciones. También sabemos por qué.

Así, luego de funcionar más y menos bien, pero siempre con perspectiva de progreso, a lo largo de unos 15 años, lo primero que ocurrió en ETECSA, tan pronto los caciques volvieron a proyectar su sombra negra, fue el destape de un sonado escándalo de corrupción entre los nuevos directivos. Todavía no se conocen todos los pormenores, ya que han sido ocultados bajo siete llaves. No han trascendido públicamente (y es probable que no trasciendan nunca, como tantas otras pestes) la cifra total de los implicados ni las dimensiones de la fechoría.

Aunque a decir verdad, tampoco al público cubano debe interesarle mucho conocer al detalle aquello que puede imaginar fácilmente, ya que aquí forma parte del diario, en cualquier esfera y en todos los niveles, desde el suelo al cielo.

Más de nuestro interés quizá sería que alguien explicara por qué la buena imagen de ETECSA ha empezado a derrumbarse de pronto, en tanto empeoran sus servicios técnicos, y en sus oficinas comerciales se reestrena aquella viciada atmósfera de inoperancia, desidia y modorra burocrática de las viejas épocas.

Basta con ver las colas, interminables, insufribles, que hoy deben padecer los clientes frente a todas sus oficinas comerciales de La Habana, únicamente para pagar por el consumo del servicio. Uno se pregunta qué tiempo puede quedarles para hablar por teléfono, si emplean casi todo el mes en pagar la cuenta.

Nota: Los libros de este autor pueden ser adquiridos en la siguiente dirección: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0




Esperas que desesperan

LA HABANA, Cuba, septiembre (173.203.82.38) – Para comprender la realidad cubana hay que entrar en la órbita del absurdo y lo grotesco. No hay otras herramientas para interpretar los hechos que surgen de la indolencia y el descontrol; dos subproductos que la burocracia multiplica hasta la saciedad.

De esos tantos acontecimientos que día a día ocurren en todo el país, con su carga de torpezas e incoherencias, pongo como ejemplo el caso reciente de los inquilinos de un edificio, ubicado en el capitalino municipio de Rancho Boyeros que, ante una peligrosa emergencia eléctrica, no recibieron la debida atención al solicitar los servicios de la empresa estatal que atiende este tipo de asuntos.

Las urgentes llamadas telefónicas, realizadas el 24 de agosto, para que se presentara la brigada de reparación, no fueron atendidas con la necesaria inmediatez. Al día siguiente fue que aparecieron los técnicos, sólo para comunicar que no tenían los instrumentos requeridos para solucionar el problema, consistente en el recalentamiento de los cables provenientes de los contadores eléctricos.

Después de esperar cinco días, sin que aparecieran los trabajadores de la Empresa Eléctrica, un vecino con algunos conocimientos sobre electricidad realizó un  arreglo temporal para evitar el colapso de la red.

No sé en qué terminó el asunto, si finalmente hubo que sofocar un incendio o si los electricistas del Estado llegaron alguna vez a reparar la avería.

El pésimo trabajo de las entidades del Estado encargadas de prestar diversos servicios, es endémico. Recuerdo, a principios del presente año, la rotura de un conducto de aguas albañales, a unos 20 metros del inmueble donde resido. Hubo que esperar alrededor de 40 días por la brigada de la Empresa de Acueductos y Alcantarillado, que finalmente hizo la reparación.

Este tipo de demoras injustificadas ha provocado no pocos desastres, como derrumbes, incendios y el surgimiento de focos epidémicos.

Por ejemplo, en Cuba, algo tan urgente como llamar a una ambulancia nunca garantiza que ésta llegue con la rapidez necesaria. Los servicios funerarios tampoco escapan a esos males. A menudo la falta de transporte, flores para las coronas y féretros, hacen más difícil los trámites y aumentan el dolor de los familiares del fallecido.

Las causas de estas insuficiencias, no siempre son factores exógenos, como el manido embargo norteamericano u otros impedimentos comerciales.

Cuando ocurren este tipo de problemas, es más probable que se deban a que un chofer decidió darle prioridad a otra ruta, ajena a la que debía seguir, o a que el jardinero se quedó durmiendo, o vendió las flores por la izquierda al doble de su precio. Por ejemplo,  en el caso de los fabricantes de ataúdes, cientos de tablones y decenas de metros de la tela, destinados para construir los féretros, terminan en el mercado negro.

Recibir un buen servicio en Cuba es casi imposible si no se paga por la izquierda; seguir los procedimientos establecidos es perder el tiempo. De nada servirán las cacareadas campañas contra la corrupción; sin profundas reformas estructurales todo seguirá igual; y no parece que implementar esas reformas sea la voluntad de la nomenclatura.

La prensa oficial se dedica ahora a publicar algunas de las barrabasadas que soportan los solicitantes de algún servicio, pero eso no hará que la situación cambie, ni siquiera de matices.

[email protected]




Dolor de agua

BAYAMO, Cuba, agosto (173.203.82.38)  – El gordo vive frente al Sabe. Una legendaria cafetería –restaurante del centro de Manzanillo, concebida y construida  en la republica, y hecha polvo en los últimos años. Sentado frente a su casa en la calle Maceo, el gordo no tiene problemas con el agua. Hace veinte años hizo un pozo en la sala de su casa  e instaló una turbina que le abastece de agua las 24 horas. Pero para el manzanillero común, el agua es un dolor muy profundo.

Entre las grandes frustraciones de los manzanilleros con el castrismo, a pesar de que de Manzanillo salieron muchos de sus seguidores, entre ellos Hubert Matos, Celia Sánchez o Wilfredo Pagés, se encuentra la construcción de un acueducto, prometido durante cuarenta años, que comenzó a construirse cuando los créditos blandos chinos y los petrodólares venezolanos llegaron a la isla a principios del siglo XXI.

Construido para erradicar el viejo problema de la carencia de agua potable en una población de más de cien mil habitantes, el nuevo acueducto no hizo realidad los pronósticos y deviene un surtidor de insatisfacciones, indisciplinas y violaciones. Pero sobre todo, un dolor de cabeza para los habitantes que siguen sin agua potable.

Una joven manzanillera  que trabaja en un edificio público señala el tema de las indisciplinas sociales, entre las causas del “trauma” del acueducto, pero asegura que existen otros puntos poco tocados como la concepción de los proyectos, la ejecución, y en el control de materiales de la obra, que duró más de tres años en concluirse.

Un vecino del reparto Céspedes recuerda que en los últimos tiempos han estado hasta dos semanas sin recibir agua de la planta de bombeo, pero que normalmente el agua llega cada tres o cuatro días.

El tema del acueducto de Manzanillo ya presentaba problemas desde mediados de 2003, cuando se denunció que se habían robado 45 de los primeros metros contadores instalados. Hoy la cifra de metros contadores instalados alcanza las dieciséis mil unidades, y de ellas ocho mil no funcionan.

Viene a mi mente un caso ocurrido hace treinta años; el secretario del Partido Comunista en la fábrica de Cerveza Pedro Marrero, en Ciudad de La Habana, de apellido Ilisastegui, electricista de profesión, se robaba las partes de plata de los equipos, para dárselas a su hijo, un joven joyero.

Juan Antonio Leyva García, actual delegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), y desde hace dos años Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia Granma, se desentiende del asunto y de su responsabilidad en la hecatombe de la inversión millonaria del acueducto. Y solo plantea un plan para “rectificar todo lo que sea rectificable”.  A él no le duele el agua.

[email protected]




Cubanos en el laberinto

LA HABANA, Cuba, junio (173.203.82.38) – Los trámites en el laberinto burocrático cubano son un dolor de cabeza para la población. La pérdida de tiempo y dinero por parte del solicitante se une a la ineficiencia de los funcionarios y crean el caos.

Miles de solicitudes de todo tipo esperan respuesta en oficinas y otras instancias del país. Pero la mayor parte se queda sin solución, no importa la envergadura del trámite. La desorientación, el peloteo de un sitio para otro, los maltratos, no tienen para cuando acabar. De nada vale que la gestión sea sólo para obtener una firma o un cuño.

Vladimir Pérez, cuya vivienda fue afectada por un alza repentina de voltaje que le inutilizó cinco equipos eléctricos, aguarda desde 2008 que la Unión Eléctrica (UNE), le reponga un equipo de música que le costó 497 dólares.

Nidia Ruíz, víctima de un hurto en su vivienda en mayo de 2009, todavía espera porque la caja de resarcimiento le pague una indemnización de 9.562 pesos, sanción complementaria que dictó el tribunal contra el autor del delito. El tiempo establecido por la ley para solucionar ambos trámites era de 30 días.

Y en esta situación se encuentran miles de cubanos. Hasta para obtener la actualización del derecho a comprar una dieta de alimentos por enfermedad, o de un medicamento controlado a través de un documento nombrado “tarjetón”, hay que aguardar.

Elisa García estuvo dos meses sin recibir la dieta de pollo que les asignan a las personas que padecen diabetes, porque no había modelos para llenar en la oficina. Alejandro Suárez tuvo que adquirir en el mercado ilegal el salbutamol para el asma, que le corresponde por el tarjetón, porque la firma del médico de la familia no estaba actualizada.

De nada sirven las quejas o denuncias formuladas por los ciudadanos. Poco importa que aparezcan reseñadas en la prensa estas “aberraciones introducidas por los sistemas burocráticos”, como califica el periodista Hugo Rius la demora en los trámites.

Según el periódico Granma, hasta el Estado es víctima de su engendro burocrático. Cerca de medio año después de la botadura al mar, seis barcos estatales de plástico permanecen anclados en espera de concluir los trámites para comenzar su trabajo.

La inversión alcanzó la cifra de 260 mil 000 pesos y una fuerte suma en moneda convertible.

Si esto ocurre con los bienes del Estado, qué puede esperar la población. El que no paga una gratificación monetaria por debajo de la mesa “para resolver”, se desgasta de trámite en trámite sin  lograr ningún resultado

Los burócratas son inflexibles. Actúan como si el mundo naciera o se acabara con su decisión. Dicen lo mismo a todos como si fueran robots: “Nada se puede hacer”. Es como si estuvieran todos vacunados contra la sensibilidad y la eficacia.

[email protected]




Los búfalos andan sueltos

LA HABANA, Cuba, junio (173.203.82.38) – La Sierpe, localidad al sureste de la provincia de Sancti Spíritus, se considera un “municipio especial” debido a su producción arrocera, según informó el noticiero de televisión el pasado 9 de mayo.

Los sembrados de arroz en el sur de El Jíbaro, complejo agro industrial situado a 8 kilómetros de La Sierpe, son devorados por los búfalos de pantano, cuya población es incalculable. La batalla ahora, más que cosechar el arroz,  es darles caza a los búfalos que acaban con la cosecha, porque la cuota de arroz de los cubanos está en juego.

Para este empeño, veinte vaqueros trabajan a tiempo completo y febrero a la fecha han capturado más de 400 búfalos. Los machos, aptos para el sacrificio, son llevados al matadero de La Sierpe. El destino de las hembras es incierto. ¿Están realmente fuera de control estos búfalos salvajes? ¿Pasarán a ser la carne y la leche de búfalo producciones principales de La Sierpe, junto al arroz?

Según el reportaje de la televisión, los búfalos llegaron al municipio especial en 1992 y hoy ocupan más de 3 mil hectáreas del territorio. El Estado importó alrededor de 3 mil ejemplares del sudeste asiático entre 1982 y 1988 y, según datos oficiales, se contabilizan hasta la fecha más de 50 mil cabezas en el país.

El reportaje de la televisión omite quiénes son los culpables de que los búfalos anden y desanden a su antojo por el sur de la provincia y otras regiones del país, como Pinar del Río.

Por otra parte, resulta inexplicable que, en Cuba, un país donde todo lo que se mueve sobre cuatro patas y muge está contabilizado y estrictamente controlado por el gobierno y donde la condena por matar una vaca –aunque sea de uno mismo- puede ser mayor que por matar una persona, una manada de búfalos salvajes, ricos en carne y leche, lleve 19 años suelta, sin control.

El arroz devorado por los búfalos en El Jíbaro, y el tabaco en Pinar del Río, son cosechas importantes, ahora que tanto se habla de seguridad alimentaria, y de la necesidad de exportar lo que producimos.

En los últimos años la sequía ha afectado el hábitat de estos búfalos de agua, razón por la cual los animales buscan suelos anegados, como los del plan arrocero El Jíbaro, donde hay 18 mil hectáreas sembradas de arroz. Pero, según nuestra maravillosa televisión, ni la sequía ni los búfalos depredadores serán obstáculos para que El Jíbaro sobre cumpla este año en más de 40 mil toneladas la meta de producción, que es casi el triple del arroz cosechado en el 2010.

El complejo agroindustrial El Jíbaro aguarda por la cosecha los meses de junio y julio, y si no se cumple la meta la culpa será de los búfalos. Por otra parte, supongo que los matarifes del gobierno también sobre cumplirán su meta y habrá carne de búfalo para los turistas extranjeros y para vender en las Tiendas Recaudadoras de Divisas.

¿Les tocará algo a los habitantes de La Sierpe?  Quizás un poquito de arroz y nada de búfalo, por supuesto.

[email protected]




Entre ineptos y tramposos

LA HABANA, Cuba, mayo (173.203.82.38) – Realizar un simple trámite en las direcciones municipales de la vivienda, es la vía más expedita para toparse con algunos de los monstruos que engendra la burocracia.

En estos enclaves se perciben las consecuencias del descontrol social y laboral que existe en Cuba. Extorsiones, sobornos, entre otras triquiñuelas que por su constancia y número de implicados hasta llegan a parecer legales, son el botón de muestra de un fenómeno que afecta a varias generaciones de coterráneos.

Por ejemplo, el proceso para legalizar la propiedad de un inmueble puede prolongarse por tiempo indefinido a causa del deficiente trabajo de arquitectos y abogados. Estas actitudes se originan y consolidan a partir de dos fuentes: la incompetencia y la morosidad intencional, con el fin de obtener dinero por debajo de la mesa.

La sección Cartas a la dirección, del periódico Granma, publicó un caso en el que un residente de Ciudad de La Habana se encuentra inmerso en un torbellino de indolencias, que le impide la obtención del título que lo acredita como propietario de una casa. Desde el 6 de noviembre de 2010, cuando se inició el proceso, aún espera por el documento. Los viajes de la dirección de la vivienda del municipio La Lisa hasta la notaría, y viceversa, se han sucedido una y otra vez sin un final feliz.

Lo insultante del caso es que las complicaciones han sido provocadas por errores de quienes tienen la responsabilidad de viabilizar este tipo de tramitaciones.

La publicación del caso no es motivo para esperar una normalización de estos asuntos. Los múltiples intereses creados alrededor de una monumental cadena  de irregularidades son los amarres que nos atan a la anarquía. El país es como un tren sin frenos a merced de un descarrilamiento, hasta ahora evitado con puntuales maniobras, sin olvidar los accidentes cotidianos con su larga lista de damnificados, como el señor que describe parte de sus tribulaciones en el Granma.

Los pagos subrepticios para agilizar un determinado trámite en las oficinas de las direcciones municipales de la vivienda son algo rutinario. Las normas que rigen el funcionamiento de las entidades económicas, propician el enriquecimiento de muchos vividores, que nada aportan a la sociedad. El carné del partido o la juventud comunista, es frecuentemente usado como camuflaje para cubrir las trampas de estos personajes.  Pensar en la erradicación  de esos lastres, mientras dure el gobierno que los apadrina, es una quimera.

El día que la sociedad cubana camine por los senderos de la productividad y la eficiencia, llegará solamente cuando no seamos gobernados por quienes insisten en llamar socialismo a un sistema que no más que un espectro.

[email protected]




Con el cubo en ristre

LA HABANA, Cuba, abril (173.203.82.38) – La Habana amenaza con ampliar su condición de estercolero a partir de los serios problemas con el abasto de agua.

No es sólo la falta de precipitaciones lo que provoca que miles de habaneros tengan que bañarse con 10 centímetros cúbicos de agua, o simplemente suspirar profundo al mirar los grifos y los depósitos, tan secos como el desierto del Néguev.

“La semana pasada pude bañarme sólo tres días. No tengo más que dos cubos y ni hablar de dinero para comprar otros depósitos más grandes. Hemos estado recibiendo el agua en camiones cisterna. Y no te imaginas el jaleo que se forma  alrededor del tubo por donde sale el chorro”, me decía un jubilado residente en el municipio San Miguel del Padrón.

A la escasez de lluvias, que ha provocado el colapso de varios embalses, se une el acentuado deterioro de redes y conductoras de los sistemas de acueducto, así como las roturas y desgastes  de estos medios en miles de viviendas e instituciones. Ante lo que debe considerarse como una debacle de imposible solución a corto plazo, habría que añadir la ausencia de una cultura del ahorro.

La cantidad de riachuelos de agua limpia que corren por diversas calles de la capital, a causa de los salideros, permite valorar la situación en su justa medida, sobre todo cuando se constata el tiempo de permanencia de esas tuberías quebradas por la erosión, sin que exista un plan integral y eficiente para superar el asunto.

“Mientras los dirigentes siguen perdiendo el tiempo en discursitos de pacotilla y celebrando supuestos éxitos, el país se cae a pedazos. Estamos como los cerdos. Entre la inmundicia. ¿Hasta dónde vamos a llegar? -expresó un padre de familia que vive en el municipio Centro Habana, ante el permanente racionamiento del abasto de agua.

Conocer, según reporta la prensa oficial, que de 3 mil 158 kilómetros de tuberías encargadas de conducir el vital recurso por la ciudad, el 70% se encuentra en mal estado, es suficiente para convencerse de la dimensión de la catástrofe.

Muchos cubanos están conscientes de la ineptitud del gobierno en la distribución y control de los recursos para garantizar servicios esenciales, como el agua. Sin embargo, prefieren comentarlo en privado a causa de la atmósfera de miedo que prevalece en el país.

“Tú sabes que los chivatos están por dondequiera. Y lo último que me podría pasar es ir a la cárcel acusado de cualquier cosa por decir unas cuantas verdades. Si aquí afuera es un infierno, imagínate como será en la prisión”, reflexionaba un residente de Habana Vieja, otro de los municipios donde el agua se ha convertido en un producto de lujo.

El mal olor se expande por la ciudad, desde los tanques desbordados de desperdicios, ríos albañales con decenas de afluentes, y axilas que transpiran vapores nauseabundos.

La peor noticia es que la solución a estos problemas no es perceptible desde ningún ángulo. Es muy espesa la nube de pestilencias.

[email protected]




Rápido y Seguro

LA HABANA, Cuba, febrero (173.203.82.38) – La historia de la mensajería postal  en Cuba se enriquece a diario con los absurdos que suceden en las empresas de correos. Su lema es: Rápido y seguro, pero los responsables de llevar a cabo esta tarea son principalmente muchachos jóvenes que  utilizan este empleo como  válvula momentánea de escape y luego se marchan a otros trabajos, sin tomar conciencia de que el de cartero es uno de los oficios más importantes de la vida social  de un país.

Alemania acaba de declararse  líder mundial en  la eficiencia en el servicio de correos. Los carteros  alemanes se levantan a las cinco de la mañana, y tienen listas las entregas a primera hora, cuando los clientes se despiertan. En una encuesta sobre el oficio, figuró  entre los más indispensables y que exigían  mayor reconocimiento del Estado y la ciudadanía. Sin embargo, en Cuba los carteros viejos que amaban esa labor ya están retirados, o muertos. Ahora  son jóvenes como Yuneikys,  Luis “el pétalo” y Yoandy.

La indisciplina, consciente o no, que mantienen en el desempeño de sus funciones, no permiten que la Empresa de Correos de Cuba cumpla con su lema.

Todos los días hay quejas de que  las cartas  se pierden, los giros monetarios demoran un mes en ser entregados, los periódicos muchas veces no llegan y los telegramas urgentes llegan con tanto retraso que si traen la noticia de una muerte, llegan mucho después del entierro.

Yuneikys, Luis “el pétalo” y  Yoandy  trabajaban en las brigadas de fumigación contra el mosquito Aedes aegypti, otro oficio ambulatorio por donde transitan  casi todos los jóvenes que arriban a la edad laboral, y los desempleados a quienes la policía les exige que trabajen.

Antes de estos carteros han pasado que duraron muy poco y se buscaron otros trabajos que pagaban mejor. Algunos  fueron  expulsados por mal trabajo. Un caso memorable es el de Anguila, un cartero de mi barrio que un día de las madres escondió todas las postales de felicitación bajo una piedra, para ahorrase el trabajo de repartirlas.