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“¿Y ese complejo por qué?”: Díaz-Canel borra una foto con Amaury Pérez en Twitter

Dìaz-Canel, Amaury Pérez Vidal

MIAMI, Estados Unidos. – Usuarios de Twitter preguntaron al gobernante cubano Miguel Díaz-Canel por qué borró una foto con el cantautor Amaury Pérez Vidal, publicada como parte de un tuit de felicitación para el músico, que cumplió 68 años este 26 de diciembre.

La foto, en la que aparece Pérez Vidal tomando la mano de Díaz-Canel, generó una ola de comentarios homofóbicos que, presuntamente, generaron que el gobernante cubano eliminara el tuit y, en su lugar, publicara el mismo mensaje de felicitación con otras dos fotos, en las que aparecen Pérez Vidal y Fidel Castro, pero no Díaz-Canel.

Tuit eliminado (Captura de pantalla)

Sin evitar la homofobia, el usuario identificado como Elpidio Valdés (@ElpiditoV) escribió que el administrador de la cuenta de Díaz-Canel estaba “a la masamba” [sin control]. “Tuitea, luego borra el tuit porque @El_IngenieroCu le señaló faltas de ortografía o por poner una foto pájara del Títere y Amaury… Este es el nivel!”.

Si bien Díaz-Canel ha expresado su apoyo al matrimonio igualitario y otros derechos de la comunidad LGBTIQ, la eliminación de su tuit parece responder a las presiones y burlas homofóbicas en redes sociales.

En ese sentido, usuarios como El King D la Manigua (@nestle1868) preguntaron: “¿Y ese complejo por qué?”. Liborio en Cuba (@CubaLiborio), en cambio, aludió a la Tarea Ordenamiento: “Le metió ‘reordenamiento’ al tweet”, dijo.

Amaury Pérez Vidal
Nuevo tuit publicado por la cuenta de Díaz-Canel (Captura de pantalla)

“Él aún no aprende que aquí no hay escape, pobre del o la que le lleva la cuenta clase regaño se ha ganado”, apuntó Venomkill (@E11Venom).

Mientras, León Popovic (@DPEPDPE93) opinó: “Si borraste esa, sabe Dios cuantas fotos comprometedoras hay por ahí de cualquier cantidad de esbirros”.

Otros usuarios aludieron al apoyo de Pérez Vidal al régimen cubano y recordaron que el músico cubano, además de alardear de su amistad con Fidel Castro, fue uno de los firmantes de una carta que justificaba el fusilamiento de tres cubanos en 2003.

El músico cubano fue criticado en junio de 2020 cuando apareció posando en otra foto a Lis Cuesta Peraza, la esposa de Díaz-Canel, durante el sepelio de la vedette cubana Rosita Fornés. 

(Captura de pantalla)

Amaury Pérez Vidal nació en La Habana, el 26 de diciembre de 1953. Es compositor, poeta, guitarrista y cantante, así como miembro fundador del Movimiento de la Nueva Trova. Según la enciclopedia oficialista Ecured, es uno de los compositores cubanos más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

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El ICRT, a la vanguardia de la censura homofóbica en Cuba

ICRT, homofobia, Comunidad LGBTIQ

LA HABANA, Cuba. – En un intento del régimen por congraciarse con la comunidad LBGTI+, el pasado 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, onduló por primera vez en la fachada del Ministerio de Salud Pública en La Habana la bandera de la diversidad sexual junto a la cubana.

Sin embargo, el gesto tuvo lugar bajo la sombra de un episodio de censura homofóbica ocurrido dos días antes, cuando el programa Espectador Crítico transmitió una versión mutilada del filme Ammonite, el cual narra la historia de amor entre dos mujeres del siglo XIX, en Inglaterra.

La película, protagonizada por las actrices Kate Winslet y Saoirse Ronan, presentaba secuencias de sexo que fueron mutiladas en la proyección hecha para los televidentes cubanos.

“Tras algunos avances medianamente esperanzadores por parte de la Televisión Cubana en su representación y visibilidades de sujetos LGBTIQ, en plena campaña en saludo al Día Mundial de Lucha contra La Homofobia, Transfobia y Bifobia se programa una película como Ammonite, que tiene como eje una relación lésbica, en un espacio que además lleva por título Espectador Crítico, y la copia que se muestra al público ha sido mutilada”, lamentó en esa ocasión el dramaturgo y poeta Norge Espinosa.

Dado el reclamo de numerosos activistas LGBTIQ de la Isla, poco después del incidente la Dirección del Canal Educativo divulgó un mensaje de disculpas “ante la decisión del programa Espectador Crítico de escindir dos fragmentos del filme”. 

No obstante, las causas de que hayan decidido sesgar esas secuencias no fueron esclarecidas, más bien, mal justificadas explicando que la decisión no respondía “a una postura institucional”.

Pero esta no es la única vez que el ICRT ha tenido que disculparse por mutilar escenas de amor homosexual en películas transmitidas por la Televisión Cubana. 

En febrero del pasado año la película estadounidense Love, Simon, proyectada por el programa Pensando en 3D, también sufrió la censura homofóbica del Instituto. En esa ocasión se cortó la escena en la que dos chicos homosexuales (Nick Robinson y Keiynan Lonsdale) se besaban.

Otra vez la televisión estatal se disculpó con su teleaudiencia diciendo que lo ocurrido había sido un “error” y que se había realizado “el correspondiente análisis”.

“La omisión no responde a posturas homofóbicas del ICRT y sus directivos de la TVC, como algunos han referido en las redes sociales”, intentó justificarse la institución. 

Tal hecho trajo como consecuencia que activistas y miembros de la comunidad LGBTIQ convocaran a una besada frente a la sede del ICRT, como acto de protesta.

En esa ocasión, la Televisión Cubana trató de redimirse con sus televidentes y en especial con la comunidad LGBTIQ y transmitió nuevamente la película de manera intacta, lo que no ocurriría más adelante con Ammonite.

A pesar de que en otros años se han transmitido íntegramente películas sobre historias de amor entre personas del mismo sexo o género, y que recientemente la Televisión Cubana proyectara un capítulo de la teleserie Rompiendo el silencio con escenas de sexo entre dos hombres, el ICRT aún no se convierte en un espacio con visión inclusiva.  

Aquí tampoco terminan los actos de censura que afectan a la comunidad LGBTIQ en el seno del ICRT, una institución supuestamente dedicada “a la formación cultural” del público.

Recientemente fue vetada la proyección en televisión nacional de Es mi vida, el primer audiovisual dirigido por una mujer trans en Cuba.

La actriz Kiriam Gutiérrez, la directora de la obra, explicó al diario 14yMedio que el videoclip se había realizado de manera independiente y que el rodaje había sido posible gracias a la colaboración de muchas personas dentro y fuera de la Isla. 

En el clip, que se estrenó el pasado 17 de mayo, en plena jornada de lucha contra la homofobia y la transfobia participaron Pupushi Soto, Giselle Ferrer, Tony Lugones, Vania Borges, Arlenys Rodríguez y la transformista Orianna Sharon, “la Cher de Cuba”.

Gutiérrez ha reconocido que Es mi vida era un sueño pendiente, ya que en 2001 la Televisión Cubana también había vetado la transmisión del videoclip Lola, del grupo Moneda Dura, dirigido por Lester Hamlet y protagonizado por ella. 

Grupos que defienden los derechos de las personas LGBTIQ han lamentado que los avances en los derechos de las personas sexo y género diversas ocurren “a pedazos por una parte fraccionada de la población o de funcionarios”.

“¿¿Hasta cuándo el ICRT seguirá omitiendo los momentos en las películas donde se demuestra visiblemente que las partes involucradas son pareja y se aman?? ¿¿Hasta cuándo la censura de los besos, del sexo??”, cuestionó el Grupo Alas-La Habana a raíz de la censura de Ammonite.

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El dictador cubano sistematizó la homofobia en Cuba

MIAMI, Estados Unidos.- En el edificio de la Habana del Este donde viví cuando mi familia regresó a Cuba en 1962, procedente de Hialeah, tuve unos vecinos que provenían de un pueblo de campo cercano a la capital.

Entre los varones de aquellas personas humildes, el más pequeño manifestó, desde temprano, su deseo sexual por el sexo masculino, lo cual creó una suerte de conmoción en el seno de la familia revolucionaria, de estudiantes y trabajadores comprometidos políticamente que cumplía con todas sus tareas “cederistas”, pero no sabía, ni había sido educada, para lidiar con un hijo “distinto”, “extravagante”.

El muchacho solía ser duramente castigado por el padre, y la madre sufría, pero no podía hacer mucho para evitar las golpizas y las ofensas proferidas por su marido.

La mente del joven comenzó a perturbarse, irremediablemente. Años después, ya en el exilio, me llegó la noticia de la muerte temprana de aquel vecino. Al parecer, se había quitado la vida.

El castrismo sistematizó y alentó la homofobia presente en la sociedad cubana. En aquellas turbulentas décadas cuando afincaba su poder, sesenta y setenta, criminalizó la orientación sexual que no se atuviera al esquema tradicional, hecho consustancial a todas las dictaduras totalitarias de cualquier signo político o religioso.

El documental “Welcome to Chechnya”, del director y activista americano David France, que ahora se exhibe en varias plataformas de streaming, convoca ambas circunstancias de tal horror.

En la mencionada república rusa, gobernada por el caudillo Ramzan Kadyrov, quien niega rotundamente la existencia de gays en su país, los homosexuales son cazados como animales por faltar a las prerrogativas de las creencias musulmanas extremistas, aquellas de la llamada “ley sharía” y porque no merecen vivir en la versión dictatorial de la sociedad “limpia”, alentada por la nomenclatura de Moscú, que se ha tramitado, con dureza, solo para hombres y mujeres, sin otras alternativas de orientación sexual.

Los comentaristas de la prensa corporativa de los Estados Unidos, cuando escriben sobre el documental, se refieren a Kadyrov como un personaje deleznable de la ultraderecha, violador de los derechos humanos, pero, hipócritamente, evitan mencionar el daño agregado de la ley sharía, puesta en práctica obligatoria para la sociedad chechena, donde no solamente sale perjudicada la población LGBTI, sino las mujeres.

Kadyrov ha sido explícito en su política de estado cuando dice que la democracia es una invención americana.

El documental “Welcome to Chechnya” relata, mediante la tensión del thriller político, la labor que realiza una red de activistas radicada en Moscú llamada a salvar homosexuales en peligro de represión o muerte en Chechenia, buscándoles cuotas de asilo político en otros países, tanto a ellos como a sus familiares, quienes también son vejados por autoridades o grupos paramilitares del régimen.

Las fugas, casi siempre filmadas mediante teléfonos en aeropuertos y fronteras, así como la única denuncia pública, protagonizada por uno de los perseguidos, quien ya había sufrido la brutalidad oficial, emocionan y me hacen pensar en mis compatriotas sin la suerte de contar con similar apoyo nacional o internacional en medio de la ordalía castrista de campos de concentración (UMAP, Unidades Militares de Ayuda a la Producción), congresos de educación y cultura para expurgar a los afeminados, y los propios discursos del dictador Fidel Castro alentando públicamente la homofobia. Este y otros más son capítulos de una circunstancia que no amaina y se transfigura en artimañas como el llamado CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual), cuya directora, Mariela Castro, es cómplice incuestionable del legado de sus parientes.

En Cuba supe de escritores y artistas que practicaron la doble vida, la doble moral, para evitar la satanización que conllevaba declararse homosexual.

Muchos han vivido hasta ahora con arreglos matrimoniales amañados. Recuerdo al narrador exitoso y revolucionario que me confesó haber estado al borde del suicidio cuando le tendieron una trampa en el ejército, donde se desempeñaba como diestro artillero, para descubrir y castigar su deseo sexual.

Detrás de todos estos trances degradantes se mueven los órganos de la policía política, con operativos al efecto, que utilizaban fotos y otras formas testimoniales para chantajear a figuras religiosas connotadas, políticos, así como personalidades de la cultura, donde a veces eran incluidos extranjeros, si la oportunidad lo ameritaba.

Mucho antes del documental sobre la represión a la comunidad LGBTI en Chechenia, Orlando Jiménez Leal y Néstor Almendros revelaron al mundo un siniestro universo similar en “Conducta impropia” (1984), donde numerosas víctimas de la homofobia castrista pudieron finalmente, desde la protección del exilio, denunciar los atropellos físicos y psicológicos a que fueron sometidos por el régimen, en lo que el resto del mundo seguía creyendo y apoyaba la benevolencia de un nuevo tipo de socialismo diferente al modelo soviético.

Fidel Castro, sin embargo, no tuvo la capacidad de crear un comunismo humanista, empeño poco menos que imposible fuera de los parámetros que concede la libertad, y se ciñó al manual de aberraciones prefigurado por aquellos dictadores que debieron ejecutar, con saña, la filosofía de los fundadores marxistas, como Lenin, Stalin y una larga lista de discípulos.

Los documentales “Conducta impropia”; “Retrato inconcluso de René Ariza” (1998), de Rubén Lavernia; “Seres extravagantes” (2004), de Manuel Zayas y el largometraje de ficción “Santa y Andrés” (2016), de Carlos Lechuga, entre otras obras cinematográficas, pertenecen a la valiente filmografía donde figura “Welcome to Chechnya” y suscriben la idea de que las dictaduras totalitarias, de cualquier signo político o religioso, incluyen entre sus tropelías la homofobia, que solo podrá ser enmendada cuando sean extirpadas de raíz.

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No reemplacemos una bestia con otra

LA HABANA, Cuba. – Va de cabeza al fracaso quien decida enfrentar como líder a una dictadura partiendo de exclusiones sociales, practicando una suerte de “selectividad” que, a fin de cuentas, no es otra cosa que segregación. Y de estas no hay “buenas”, “malas” o “regulares” porque en un proyecto político-social que pretenda sumar adeptos, y estar a tono con los tiempos, ciertas demarcaciones son contraproducentes, más cuando quien las establece se ha lanzado a una carrera política nada fácil.

Hay en Cuba un monstruo dogmático, retrógrado, camaleónico y totalitario al que vencer y ningún movimiento o partido opositor tendrá oportunidades si, de inicio, olvida o ignora que todo cuanto evoque a esa bestia automáticamente lo transformará en parte de ella. Porque de esos “patinazos”, chapucerías y torpezas del contrario se alimenta la bien estructurada maquinaria ideológica del Partido Comunista de Cuba.

No solo es desafortunado el ejemplo homofóbico, transfóbico y machista usado hace unos días por Eliécer Ávila, sino que es una imperdonable estupidez, agravada si tenemos en cuenta sus anteriores “bromas” heteropatriarcales como aquella de “sacarle crías” a una mujer, como si se tratara de un animal de corral.

Después de soltar tales burradas no valen las disculpas. Por “descuido” o con total mala intención ha habido un ataque, violento en tanto discriminatorio y burlón, por parte de Eliécer Ávila contra una comunidad que, a diferencia de muchísimas otras al interior de Cuba, no le han temblado las piernas para lanzarse a las calles y reclamar derechos a viva voz, sin esperar permisos de nadie.

Porque, aunque algunos medios de prensa desde la ignorancia han querido marcarla como tal, no fue aquella marcha LGBTI+ independiente, de mayo de 2019, la primera de las batallas, ni mucho menos fue la bandera del arcoíris ondeando hace unos días en el edificio del MINSAP la única conquista, sino el millar de peleas de “pájaros” y “tuercas” —con orgullo profundo de ser “pájaros” y “tuercas”— contra policías y “cheos” ya a las puertas del cine Yara, en el Parque Lenin, en Mi Cayito, o en el Parque Vidal de Santa Clara.

Ni las pateaduras de los años 70 y 80, ni los encarcelamientos ni los exilios, mucho menos las censuras y prohibiciones que aún persisten, las amenazas de exterminio del Che y Fidel Castro contra los “más flojos” de la “nueva sociedad comunista”, pudieron contra la dignidad de lentejuelas, “plumas” y “nalgas moviéndose como si mascaran chicles”.

Entonces, ¿por qué agredir a un grupo social históricamente marginado, burlado, escarnecido pero que jamás ha mendigado sus espacios sino que los ha conquistado a sangre y fuego, lo mismo en tiempos de gulag que en estos de ahora, un poco menos crueles que antes en cuestiones de sexualidad aunque no de derechos humanos en general?

¿Por qué en este momento preciso en que el régimen homofóbico —creador de las oprobiosas UMAP en los años 60— quiere tomar ventaja, desviar nuestras atenciones, posando de “progre” y “tolerante” ante la opinión pública internacional con un nuevo “Código de las Familias”, pero sin antes ofrecer las obligadas y necesarias disculpas por tanto crimen cometido en nombre de las “buenas costumbres”, la “normalidad” y el antojo de crear el “hombre nuevo”?

Son, para el Partido Comunista de Cuba, tiempos de simulaciones y de acentuar diferencias. No le facilitemos las cosas. Esta misma semana de las ofensas de Eliécer Ávila contra la comunidad LGBTI+ también ha sido momento de un “extraño”, “súbito”, enfrentamiento entre grupos en internet afines al oficialismo o que gravitan como “socialistas reformistas” en torno a este.

Comunistas de “nuevo tipo” en apariencias reaccionando contra una supuesta corriente “estalinista” (representada por un tal “Movimiento Comunista Cubano”) que propone un retorno a los tiempos de tolerancia cero, de mano dura, probablemente intentando de ese modo proyectar y sembrar en nuestras mentes la idea de que lo más retrógrado y reaccionario de los “viejos” comunistas cubanos ya no forma parte de su núcleo dirigente sino que se ha mudado o sobrevive aislado en un pequeño grupo de apenas medio millar de seguidores.

Incluso reconocidas voces del oficialismo han llamado a “cerrar filas” contra esos  estalinistas caídos del cielo apenas recordando las “parametraciones” en el ámbito de la Cultura, a raíz de aquel congreso nefasto de 1971, y los horrores de los campos de trabajo forzado para gente de “conducta impropia”, pero a la vez pretendiendo ignorar (o que ignoremos y de paso perdonemos nosotros) episodios recientes, a los que asistimos por estos días con horror, en donde el espectro homofóbico peligrosamente se mueve desde la censura de un beso entre dos mujeres en una película hasta la desfachatez de un “periodista” que busca desacreditar a un opositor cuestionando su sexualidad, mostrándolo vestido de mujer.

Fue esta misma semana que un chofer de taxi en La Habana se negó a transportar a un cliente por el hecho de ser homosexual. El incidente trascendió a las redes sociales y en menos de 24 horas el CENESEX tomó cartas en el asunto y, probablemente, el caso llegará a los tribunales como un delito de discriminación.

Cuando observamos la conjunción de hechos, incluida la próxima aprobación del Código de las Familias, sin dudas alguien igual de homofóbico estaría a punto de anotarse un tanto a su favor en asuntos de respeto a la diversidad sexual, pero no será Eliécer Ávila, que con su más reciente comentario ha espantado a muchos de sus simpatizantes.

No entiendo ni de “coincidencias” o de ingenuidades cuando pongo los hechos en contexto. Debe haber consciencia, meditación y responsabilidad total en cada palabra usada por alguien que aspira en algún momento de su vida a tomar las riendas del poder de una nación y, en consecuencia, es deber de quienes aspiramos a un modelo justo e inclusivo de sociedad para Cuba, impedir que persistan y se reproduzcan actitudes discriminatorias de cualquier tipo.

Mal encaminado estaría el líder o influencer que no coloque en el centro de su discurso y propósito, de modo inteligente, desprejuiciado y conciliador los temas de género, los derechos y la diversidad sexuales porque para los cubanos y cubanas no se trata de un tema más, accesorio, en una agenda política “tradicional” sino de un asunto pendiente que, como los de la racialidad y el racismo, atraviesan y condicionan el resto de los problemas por resolver como nación.

Del monstruo que constituye la dictadura no se puede elegir para luchar contra él solo aquel pedazo que no nos gusta, dejando intacto aquel que nos agrada o con el cual “simpatizamos” en virtud de nuestros prejuicios. Hoy un líder verdadero debe comprender que el destino de un país es una responsabilidad suprema y que no se maneja como una cuenta de Facebook donde elegimos quién nos sigue o donde silenciamos o discriminamos a quien nos estorba, sin consecuencias.

Con una mentalidad atorada en lo peor de los años 70 del siglo pasado no se puede soñar y mucho menos construir un mejor país del siglo XXI. “Si tienes por rey a un déspota, deberás destronarlo, pero comprueba que el trono que erigiera en tu interior ha sido antes destruido”, escribió Kahlil Gibrán. Y Eliécer Ávila debiera tomar el consejo por su propio bien.

En nuestras circunstancias, plagadas históricamente de episodios de homofobia, machismo, feminicidios y discriminaciones si un monstruo intolerante venciera al actual en batalla, el resultado no será una victoria sino el remplazo de una bestia con otra.

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Activistas LGBTI+ exigen al ICRT que se disculpe por censurar escenas de amor lésbico

MIAMI, Estados Unidos. – Este fin de semana, varios activistas LGBTI+ de la Isla exigieron al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) que pidiera disculpas a los televidentes por censurar escenas de amor lésbico en el filme Ammonite, trasmitido este sábado en el espacio Espectador Crítico.

“Pidan disculpas y retransmitan el filme. La #LGBTIQfobia institucional tiene que parar. #DevuelvanLaTortilla”, pidió en su muro de Facebook el activista matancero Yadiel Cepero.

Por su parte, el Grupo Alas-La Habana apuntó que el avance en temas LGBTI+ en Cuba “es a pedazos por una parte fraccionada de la población o de funcionarios”, en una aparente alusión a la transmisión de escenas de amor gay en el espacio “Rompiendo el Silencio”, de la Televisión Cubana, dos semanas atrás.

“¿¿Hasta cuándo el ICRT seguirá omitiendo los momentos en las películas donde se demuestra visiblemente que las partes involucradas son pareja y se aman?? ¿¿Hasta cuándo la censura de los besos, del sexo??”, cuestionó Alas-La Habana.

El poeta y dramaturgo cubano Norge Espinosa Mendoza también indicó en su muro de Facebook que “tras algunos avances medianamente esperanzadores por parte de la Televisión Cubana en su representación y visibilidades de sujetos LGBTIQ, en plena campaña en saludo al Día Mundial de Lucha contra La Homofobia, Transfobia y Bifobia se programa una película como Ammonite, que tiene como eje una relación lésbica, en un espacio que además lleva por título Espectador Crítico, y la copia que se muestra al público ha sido mutilada”.

“¿Que la película en la cual Kate Winslet y Saoirse Ronan dan una clase vívida e ilustrada sobre cunnilingus y otras maniobras del sexo libre de tapujos llega a nuestra cartelera sin tales secuencias? Todavía no quiero creerlo. Pero seguimos educando a espectadores acríticos y pacatos mediante estas prácticas disfrazadas de tolerancia, sensibilización y respeto”, aseguró Espinosa.

“Si en verdad esto ocurrió espero tengan la vergüenza de disculparse. Como respeto a los espectadores ‘críticos’ a los que se dirige el programa. A la integridad de sus inteligencias. Y a toda la comunidad LGBTIQ, por supuesto”, terminó.

En redes sociales, los internautas cubanos confirmaron que se habían mantenido las escenas de besos, pero se habían censurado las de relaciones sexuales. “Solo pusieron los besos… De ahí p’allá, más na”, aseguró la profesora Yennys Hernández Molina.

No es la primera vez que el ICRT se encuentra en el medio de la polémica por censurar escenas de amor homosexual en filmes y telenovelas. En marzo de 2020 activistas y miembros de la comunidad LGBTI+ en Cuba convocaron a una besada frente a la sede del ICRT, en La Habana, como acto de protesta por la censura del beso entre dos jóvenes gais en la película Love Simon.

Sin embargo, el último episodio lesbofóbico del ICRT ha llamado aún más la atención porque ocurre en medio de la Jornada Cubana contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

Tras la proyección de la película censurada, el usuario de Facebook identificado como Dnk Diaz se dirigió a Magda Resik, la conductora de Espectador Crítico: “Censuraron burdamente la película Ammonite en la presentación de Espectador Crítico en el día de hoy (sábado 15 de mayo). Muy lamentable, aunque no sorprendente. Para la próxima tengan la decencia de no proyectarla, o ceder la presentación a la Séptima Puerta, al parecer el único programa con determinación en el ICRT”.

Si bien el ICRT pidió disculpas y repuso la versión original de Love Simon tras la polémica provocada por la censura homofóbica, esta vez la institución no se ha referido a los hechos ni se ha excusado con los televidentes.

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Arnaldo Rodríguez: “Homofobia y machismo para defenderse de Otaola”

Arnaldo Rodríguez (Foto: Cubadebate)

MIAMI, Estados Unidos. – El músico cubano Arnaldo Rodríguez, director de la banda Arnaldo y su Talismán, arremetió este domingo contra el presentador e influencer cubano Alexander Otaola, quien recientemente pidió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que negara la entrada al país de artistas y otros actores sociales de la Isla supuestamente afines al régimen de La Habana.

“Aquí no se ‘vende’ nadie, carajo”, empezó su post el músico cubano. “Lo voy a decir una sola vez y ruego que me perdonen mis seguidores. Vi que me incluyeron en la ‘listica roja’ del Chico del Turbante (en referencia a Otaola). Ustedes conocen mi proceder de respeto y ética, a veces en exceso”.

“Mire, Chico del Turbante… me puedes poner en la lista que te salga de los ovarios!!! Yo sigo ‘pie en tierra’ con los míos. Con mi gente batallando contra las carencias y disfrutando sus virtudes. Seguiré en mi aldea luchando por el bienestar de mis taínos, en Mercedes Benz o en taparrabos”, escribió.

Más adelante Rodríguez agregó: “Dile a la vieja pelúa y decrépita esa de Donald Trump (todo el mundo sabe que a él no le importa el pueblo cubano ni un carajo. Solo quiere los votos de la Florida), que si le sirve el sayón que se lo ponga. ¡A los dos me los paso por mis ‘berocos’ (testículos)  mulatos (o jabaos) como los de Antonio Maceo!”.

“¡Tírate, que te voy a batear con mi propia guitarra!”, finalmente lanzó a Otaola.  

Hasta las 10:00 de la mañana de este lunes, la publicación de Rodríguez había generado más de 3400 reacciones y más de 2100 comentarios. Aunque ha sido celebrado por numerosos internautas, el post también ha provocado la molestia de numerosos cubanos.

“Se le apagó la lucecita. Homofobia y machismo para defenderse de Otaola”, escribió en Facebook el activista LGBTI+ cubano Ulises Padrón Suárez.

En otra publicación, el usuario Leandro Cansino Rivera calificó al músico cubano como “homofóbico, grosero y cómplice”. “Usar la preferencia sexual de alguien para denigrarlo es una muestra muy fiel (de) que el talento jamás irá de la mano de la cultura. Este es el mismo que el día de mañana Mariela Castro lo llama y da un concierto en contra de la homofobia. Guardemos este post para cuando llegue el día y se le ocurra decir que lo hizo porque le habían secuestrado su guitarra o que le hackearon la cuenta”, pidió.

Por su parte, la periodista de CubaNet Camila Acosta interpeló a Rodríguez en el foro de su publicación: “Señor, usted que se dice tan tolerante, ¿cómo explica entonces su participación en un acto de repudio a disidentes en 2013?”.

“Prestarse para agredir, difamar, acosar y vilipendiar a otros cubanos es algo bajo que dice mucho de su persona y hasta de su cobardía. Un acto en el que hasta utilizaron a niños inocentes. Ud. vio cómo golpeaban y arresta(ba)n a esos cubanos que no cometieron ningún delito, solo piensan diferente al régimen, y no hizo nada, solo silencio. Ah, no, perdón, tocaba y cantaba como si ese escenario fuera motivo de celebración. La celebración de la hipocresía y la indolencia sería”, terminó la periodista.

Poco después, Rodríguez bloqueó a la reportera independiente en Facebook.

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“Usted, Mariela Castro, se pone al lado del ofensor”

Mariela Castro y Yusimy González

Mariela Castro y Yusimy González
Mariela Castro y Yusimy González (Fotos: EFE / Facebook)

MIAMI, Estados Unidos. – La reacción del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y su directora, Mariela Castro Espín, a la filtración de declaraciones homofóbicas y transfóbicas de una funcionaria del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) han generado una ola de críticas en Twitter, donde la hija del general Raúl Castro se mantiene muy activa.

El sábado, la directora del Cenesex escribió: “Nuestros adversarios creen que desde Miami pueden darles instrucciones a las instituciones cubanas. No les interesa luchar contra la homofobia, de eso nos ocupamos desde las instituciones”.

Aunque no mencionó el hecho concreto, Castro Espín se refería a la amplia repercusión de la denuncia impulsada desde Miami por el influencer cubano Alexander Otaola contra Yusimy González Herrera, la funcionaria del ICRT que emitió juicios homofóbicos, heteronormativos y machistas sobre las voces de los locutores y presentadores de la radio.

Hace cuatro años, durante una reunión en el seno del ICRT, según el audio filtrado, González Herrera rechazó las supuestas “voces platinadas” (atipladas) de los locutores masculinos de la radio cubana.

“Para ser más concreta, las voces platinadas son voces blandas, suaves, voces amaneradas. Y no es solamente de locutores. Son periodistas y son colaboradores. Hay colaboradores… ¡señor mío! No hace un mensaje creíble”, dijo a sus oyentes.

Tras la repulsa de activistas LGBTI+ cubanos y personas respetuosas por la diversidad sexual y de género, quienes pidieron la renuncia de la directora de Comunicación y Contenido del sistema de la Radio y la Televisión cubanas, el Cenesex aseguró en su página de Facebook que había estado al tanto del audio en el que la funcionaria del ICRT y diputada al Parlamento “utiliza expresiones que pudieran ser calificadas como discriminatorias en un análisis sobre el trabajo de locutores, periodistas y colaboradores de la radio cubana”.

“Este suceso nos ratifica cuánto debemos seguir defendiendo un proceso educativo que tal vez sea el más difícil, porque se propone eliminar tabúes que fueron heredados por nuestras generaciones. Avancemos juntxs y cerrémosle las puertas a cualquier manipulación que pretenda convertir estas fisuras en un arma política para desacreditar lo que hemos avanzado”, señala la nota de la institución dirigida por Castro Espín.

Sin embargo, este sábado la funcionaria cubana se desligó de las críticas al ICRT y se lanzó contra el exilio y los activistas cubanos: “Usan los temas de la diversidad sexual para intentar fragmentarnos y debilitar el proceso revolucionario. Son pocas las personas ingenuas que todavía no lo entienden”, dijo en Twitter.

De inmediato los usuarios de la red social reaccionaron. “Las palabras de Yusimy son muy ofensivas para la comunidad LGBTI y usted, Mariela Castro, se pone del lado del ofensor. Tenemos que cerrar el Cenesex, que no le envíen más ayuda, porque no defiende a la comunidad LGBTI”, escribió Alirubernardinopapo.

Por su parte, yoperrreosolo, dijo: “el error de ustedes es pensar que todo se orquesta desde Miami, muchas iniciativas salen de Cuba, solo las apoyamos”.

“No solo desde Miami, yo me encuentro en Santiago de Chile y el tema no es dónde estamos, si no que la mayor parte de la comunidad LGBT cubana ha tenido que emigrar por la poca falta de oportunidad y de ayuda de ustedes mismos”, zanjó Alejandro.

CR04704N apuntó: “Yo no soy de Miami, vivo en Cuba y no doy instrucciones, hago reclamos legítimos como parte del pueblo de Cuba y no solo con respecto a la homofobia. Ojalá y ese fuera el único problema del gobierno incompetente de Cuba”.

Snowden Cubano le recordó a la diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular que “el que primero utilizó los temas de diversidad sexual fue su tío (Fidel Castro) cuando al inicio de la revolución catalogó que él no toleraría esas conductas (…) y condenó (a los homosexuales) a campos de trabajo, para ‘forjar’” el carácter revolucionario en ellos”.

En los últimos meses Castro Espín se ha ganado el repudio de la comunidad LGBTI+ independiente cubana por sus polémicas declaraciones.

Durante una videoconferencia para anunciar el lanzamiento de la Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, poco antes del 17 de mayo pasado, la directora del Cenesex aseguró que diversas fuerzas intentaban sabotear la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ en la Isla.

En su intervención, Castro Espín llamó a definir “quiénes son los que quieren sabotear este espacio y las fuerzas de derecha que quieren aprovecharlo demagógicamente y no están interesados en los derechos de las personas LGBTIQ”.

“Hay baratijas (sic), hay garrapatillas que cuando entran no se les mira, no se les considera, porque no son nada, son servidores simples y vulgares del gran poder del imperio”, dijo.

Sus palabras fueron consideradas muy ofensivas por los activistas LGBTI+ cubanos, tanto por los que residen en la Isla como en el extranjero.

Apenas unos días después, la funcionaria hizo declaraciones aún más polémicas, cuando comparó con “escuelas al campo” las Unidades de Apoyo a los Militares (UMAP), donde el régimen cubano recluyó a miles de homosexuales, “desafectos a la Revolución”, amantes del rock y religiosos.

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Cubano, que tu voz no se quiebre como moneda de oro pobre

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(foto: Radio Reloj)

LA HABANA, Cuba. – Alguna vez soñé que perdía la voz y desperté aterrado, empapado en sudor. Me resultaba horrible tener que admitir que mi aparato fonador se había dañado, y peor aún fue suponer que no me serían devueltas esas resonancias que tenía antes de acostarme, que en lo adelante no podría entusiasmarme con un palique y con los amigos que prefiero. Y es que conversar es, sin dudas, una de las más grandes satisfacciones que asiste al hombre. Bien que recuerdo aquel sueño, bien que recuerdo la angustia por una vida que supuse llena de silencios, una vida retenida en la garganta, “reservada”, plena en discreciones, en mutismos, un horror de vida.

Y es que la palabra, el discurso, puede salvar y también hundir a cualquiera, y quien lo dude que piense en aquella película de Wajda, que recuerde a aquel Dantón que se va quedando mudo en medio de todos aquellos hombres que lo están calificando, que lo enjuician para condenarlo luego. A Dantón se le fueron perdiendo las palabras, los sonidos, y no se pudo defender. Dantón se quedó casi mudo delante de todos aquellos hombres dispuestos a juzgarlo. Dantón se quedó sin palabras y terminó guillotinado; sin dudas el discurso puede conseguir la salvación, o poner un cuello debajo de la guillotina, y cercenarlo.

Una cabeza puede rodar si no se es capaz de defenderla; un discurso puede ser la salvación de una cabeza, un discurso bien hecho, bien pronunciado, podría resultar la salvación de una vida… Y si hilvano este discurso, si lo escribo, es porque algo sucedió en La Habana hace apenas unos días. Ya se dice que todo salió de la lengua de Otaola, que todo empezó con su discurso, con su denuncia. Se dice que él quiso hacer justicia, denunciar algo que sucedió hace un rato, que podrían ser dos años y que ahora ganó tintes de “hecatombe”. Otaola provocó la furia de Miami y de La Habana, como acostumbra, y muchos aplaudieron su acusación, yo entre ellos.

Otaola hizo hervir a Miami y a La Habana, esas dos ciudades que son capitales de esta isla, cuando invitó a escuchar un audio en el que Yusimí González Herrera, directora de comunicación del ICRT, juzga a un tipo de voz a la que ella, y muchos otros en la radio, llaman: una “voz platinada”, para explicar luego que esa voz platinada es esa que se distingue por su “suavidad”, por su “blandura”, por su “amaneramiento”. Según esta señora esas voces no son creíbles, porque distorsionan el mensaje, porque no son profesionales y con ellas no se puede convocar a una marcha, y supongo que tampoco a una zafra, a un acto de repudio…

Esas voces platinadas, esas voces suaves, amaneradas, esas vocecitas con retintín, no sirven para un país de machos que hicieron guerras en África, de enérgicos constructores de voz ruda que usaron sus enseres de albañilería para golpear a las “locas” y a los “gusanos”. Al parecer esas vocecillas salen de bocas trastocadas que dan besos traicioneros, besos que son enemigos de la revolución y del partido… Y ya muchos creían, atendiendo a los discursos de Mariela y del poder comunista, que esas vocecillas ya no eran un peligro, que podían ser, incluso, parte del poder, y entregarse a las arengas políticas, pero ahora la casualidad, y la aparición de un audio, nos devuelven al punto inicial, a la verdad.

La intolerancia de esta señora de la radio, y su maldad, nos advierten que “la cosa” anda igual que antes, como en aquellos días en los que Fidel Castro se exaltara con los “fenomenitos” en La Rampa y en los alrededores del hotel Capri, un poquitín antes de que él mismo creara las UMAP para recluir y castigar a esas voces blandas, a las voces platinadas, esas de “florecitas y colores”. Sin dudas, esa es una política de la dirección política del país, un dictado a quienes dirigen la televisión, la radio, el cine, para que tengan bien claro que las cosas no cambiaron, que “el cuartico está igualito”.

Para los comunistas, el tono de voz es también sinónimo de ideología, de capacidad de enfrentamiento al enemigo, y mucho más en estos días de pandemias y hambrunas, de represiones y muertos, de colas infinitas, y otra vez muertos. Estos son días en los que los cubanos temen a ser el próximo que reciba un tiro y que luego diga; la televisión, la radio, la prensa escrita, que el muerto era un delincuente, o simplemente un tipo con voz “platinada”, con una voz de [email protected] Eso es lo que propicia un comentario como ese, de una mujer con un puesto importante en el ICRT, una mujer, de quien se dice, que es diputada a la Asamblea Nacional. Y ya dejé claro, en un comentario en Facebook, que por culpa de gente como Yusimí González Herrera se crearon las UMAP.

Ya advertí que por culpa de gente como Yusimí se crearon esos campos de concentración para homosexuales, y se depuraron las universidades. Gente como ella fue la responsable de aquella “Noche de las tres p”, aquella noche oscurísima en la que encerraron a Virgilio Piñera en el “Castillo del príncipe”. Por culpa de gente como Yusimí la policía hace redadas en el bosque de La Habana y la playa del chivo, aun cuando muchos de esos policías vayan también a la “caza del jabalí” de vez en cuando; por placer o por dinero.

Por culpa de gente como Yusimí hay quienes temen a su propia voz, y fingen, y mienten, para que no les sea descubierto el “defectico”. Por culpa de gente como Yusimí asesinaron a mi amigo Albertico Yáñez en La Habana, y a La Eterna en Pinar del Río, y a muchos más, en muchos puntos de la geografía cubana. Grandísima es la culpa de esta bruja, y sí, escribí bruja, porque nos gusta esa palabra a quienes no tenemos una voz “rotunda”. Ella es culpable, como culpable es Mariela Castro, quien no vivió jamás en la piel de un “maricón”, y dice defenderlos, aunque bajara la cabeza en aquella farsa del matrimonio entre homosexuales.

Culpable es esa mujer de la radio. Culpable es esa señora maléfica, incluso, de ese chiste que asegura que en una voz rotunda hay siempre, y por detrás, alguna ofrenda de varón. Y si ese chiste tuviera algo de razón, que revise ella su “plantilla” de locutores. Y ahora no queda más remedio que exigir que la pongan de paticas en la calle, para que no vuelva con esa tontería de que la radio necesita voces rotundas, voces de macho, y para que se reconozca la tremenda homofobia de muchos centros de poder en Cuba, de casi todos, de todos…, para, como escribiera Shakespeare: “que tu voz no se quiebre como una moneda de oro pobre”.

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ICRT: “Las voces platinadas” no sirven para defender la Patria

Yusimy González Herrera

Yusimy González Herrera
Yusimy González Herrera, directora de Comunicación y Contenido del Instituto Cubano de Radio y Televisión (Captura de pantalla)

MIAMI, Estados Unidos. – La filtración de un nuevo audio con declaraciones de dos funcionarios del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) reforzaron las denuncias de activistas LGBTI+ contra las pautas homofóbicas seguidas por ese centro para excluir a locutores, periodistas y presentadores cuya voz no se ajusta al supuesto canon masculino.

El nuevo fragmento filtrado continúa con la intervención de la directora de Comunicación y Contenido del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), Yusimy González Herrera; y suma a otro funcionario: Alfredo Zamora Mustelier, jefe de Propaganda de la Radio Cubana.

“Sí existen las voces platinadas”, dice Zamora Mustelier, a propósito de las declaraciones iniciales de González Herrera. “Para mí era una cosa que era un nuevo término. Alicia*, la directora provincial de Radio, y yo empezamos a hacer una búsqueda, una investigación a partir del Balance y de cuestiones que queríamos también… porque esa es una palabra, platinada, peyorativa. Fíjense que yo puse (…) ‘insuficiencia y selección de las voces’, yo no puse ni platinadas, pero caballero, ¿ustedes se imaginan la emoción de una persona que está convocando a una marcha, y que ustedes pongan una voz platinada?”

Tras la pregunta, estallan las risas de los presentes.

De inmediato, González Herrera retoma el hilo de la reunión y arguye: “Pero mira, más allá de eso, Zamora: nosotros tenemos que cuidar las voces que hacen nuestra propaganda política (…). Entonces, si (…) en ellos nos va la identidad, la defensa de la nación cubana, señores, de la Patria, yo no puedo poner ahí cualquier voz. Yo no puedo poner ahí cualquier voz”, reforzó.

Al publicar el nuevo audio en Twitter, el usuario Mag Jorge Castro apuntó: “Por si había alguna duda sale a la luz la segunda parte del audio. En este caso estos funcionarios concuerdan en que no se puede poner en manos de cualquiera y menos de alguien con voz ‘platinada’, es decir amanerada y suave, la defensa de la Revolución”.

“Risas y todo. Ahora tener una voz platinada es igual a no ser patriota. Madre mía, esta gente está por encima del nivel”, reaccionó la usuaria Natasha.

La filtración inicial, donde González Herrera rechaza las supuestas “voces platinadas” (atipladas) de los locutores masculinos de la radio cubana, generó la repulsa colectiva de la comunidad LGBTI+ cubana y la intervención del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

La funcionaria definió las “voces platinadas” como “voces blandas, suaves, voces amaneradas”.

“Cuando usted empieza a dibujar florecitas y colores en las voces, señor mío, el mensaje se distorsionó”, prosiguió. “No es creíble. Y si usted diseñó el programa para una voz masculina y una voz femenina, es una voz masculina y una voz femenina. Más allá de las dos voces, es el ‘cafeciiiiiito’, la ‘taciiiita’. Por las cuentas del rosario, señores. Y eso todavía hoy no es un problema, pero si nosotros no lo atendemos ahora, sí va a ser un problema”, terminó.

De inmediato, la publicación del audio generó una ola unánime de críticas contra las pautas discriminatorias defendidas por la funcionaria, quien es además diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

“Exigimos la inmediata renuncia de esta funcionaria de un medio público cubano, y las disculpas del ICRT ante semejante afrenta a los profesionales LGBTIQ que laboran en ese medio”, escribió en su perfil de Facebook el activista cubano Isbel Díaz Torres.

“La homofobia en Cuba sí es institucional, y ello es anticonstitucional, ilegal, y simplemente una vergüenza”, aseguró Torres Díaz.

En los últimos meses el ICRT también ha estado en el centro de la polémica por la censura de un beso gay en la película Love, Simon, lo que generó protestas en redes sociales e incluso una discreta manifestación en las afueras de la sede de esa institución, en el Vedado habanero.

Tras la avalancha de críticas y exigencias para que renuncie a su cargo en el ICRT y a su puesto como diputada, González Herrera concedió una entrevista al periodista oficialista Francisco Rodríguez Cruz, uno de los voceros del Cenesex.

“Lamento que se haya lastimado a las personas con un audio manipulado, realmente quien debe ofrecer disculpas es la persona que manipuló ese audio, que utilizó para lastimar a personas, para hacerlas sentir excluidas, para humillarlas hasta cierto punto”, asegura en un fragmento publicado de la entrevista la funcionaria, quien se niega a ofrecer disculpas a la comunidad LGBTI+ y no explica en qué consiste la manipulación a la que se refiere.

Sus declaraciones a Rodríguez Cruz provocaron aún más polémica por una frase donde yuxtapone la orientación sexual y las “limitaciones” o “discapacidades”: “El Instituto quiere que todos sus profesionales (…) independientemente de su orientación sexual o de cualquier limitación o discapacidad que tengan entren a esta, que es su casa”.

Aunque el Cenesex llamó a continuar con la “educación” de funcionarios estatales, no tomó en cuenta la demanda de los activistas LGBTI+, quienes piden que González Herrera sea removida de su cargo y cesada como diputada al Parlamento.

No obstante, los usuarios de las redes sociales mostraron su inconformidad con la postura de la institución dirigida por Mariela Castro Espín. “Independientemente del diálogo, que siempre es necesario, el ICRT debe tomar medidas concretas y fuertes. Una persona así no va a cambiar por una conversación y por tanto no debería estar en ese puesto”, opinó Natasha Vázquez.

* Podría tratarse de Alicia Sosa Velázquez, directora provincial de la Radio en Camagüey.

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Una “mala palabra” que deberíamos traducir como resistencia, libertad, rebeldía

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Imagen homofóbica mostrada en la Mesa Redonda, 11 de mayo (toma de pantalla)

LA HABANA, Cuba. – Va por mal camino y falto de argumentos el que elige vocablos homofóbicos para insultar a su contrario. Quien haya vivido en Cuba durante los últimos 60 años, debería darse un buen tapabocas antes de gritar o escribir la palabra “maricón” como ataque contra alguien al que desprecia.

No solo revela con eso que su mente ha quedado anclada en un pasado oprobioso sino que no es capaz de ver cuánto ha penetrado en su conducta como ser humano ese adoctrinamiento ideológico sistemático del que ha sido víctima todo cubano y cubana que, aunque menor de edad y sin saber lo que prometía, juró ser “como el Che”.

Acabo de escuchar un tema reciente de Al2 el Aldeano y Silvito el Libre que me ha llevado a pensar en muchas de estas actitudes que a veces, por no estar conscientes de ellas y sin que lleven en sí la mala intención, lejos de generar simpatías provocan rechazo incluso entre aquellos con los que compartimos ideales y proyectos de vida encaminados a propiciar en la Isla un futuro de bienestar.

No acabaremos con los totalitarismos sosteniendo nuestros discursos en los mismos esquemas mentales conservadores, retrógrados, que tienen su más fiel reflejo en el lenguaje.

Si bien para dar un giro de 180 grados a la situación cubana es necesario echar abajo esa jerga política y económica de “manual partidista” que maquilla la realidad para hacerla pasar por “normal” cuando en verdad es caótica, también hay que indagar con habilidad y empatía en otros recovecos de lo social para ganar a todos los grupos sociales en pos del bienestar común.

De igual modo que haríamos bien en desterrar de nuestra cotidianidad los eufemismos que hacen de la cartilla de racionamiento una “libreta de abastecimiento”, del mendigo un “deambulante”, del inmovilismo y el empecinamiento ideológicos una “continuidad”, del estipendio un “salario” y de la hambruna un “periodo especial”, así debiéramos ponerle fin a ese repertorio de insultos que aunque nos parezcan proporcionales a nuestros desencantos, frustraciones y enojos, no hacen más que colocarnos en la misma cuerda de quienes discriminan, criminalizan, abusan del poder y coartan nuestras libertades.

¿Por qué en Cuba la palabra “maricón” deberíamos sentirla más como elogio que como una ofensa? Incluso, doy vuelta a la pregunta, ¿por qué debemos sentirnos ofendidos cuando alguien la usa buscando ridiculizar?

Circulan por ahí fragmentos de un video grabado en los años 80 que da testimonio de uno de tantos miles de “actos de repudio” a los que el Partido Comunista de Cuba convocó para castigar a quienes abiertamente se declaraban —o eran declarados por la fuerza— en desacuerdo o en contra del régimen de Fidel Castro.

Una multitud vocifera groserías contra un homosexual, mientras una decena de “dirigentes” observan el espectáculo con satisfacción.

Eran días en que hombres, mujeres y hasta niños gritaban las frases y palabrotas que habían sido aprobadas por el Comité Central, entre ellas las de “flojo” y “maricón”, casi siempre reforzadas con pancartas donde aparece Jimmy Carter dibujado con atributos tradicionalmente asociados con lo femenino.

Vestir como mujer y llamar “maricón” al presidente de los Estados Unidos era ofensa mayor. Así, cuando se le caricaturizaba en la prensa oficial era frecuente que se acudiera a estereotipos visuales de lo heteronormativo.

Del trozo de película en cuestión, más que la falta de compasión de quienes gritan, me llaman la atención el orgullo y la valentía del repudiado. No hay una lágrima en sus ojos, no desfila cabizbajo, no se detiene a pedir clemencia, ni siquiera a devolver los insultos. No ignora lo que escucha pero tampoco se rebaja.

Como curioso contraste, a finales de los años 80 y principios de los 90, en los juicios sumarios llamados Causa 1 y Causa 2, vimos llorar a mucho general, a militares que aceptaron la culpa en silencio y pidieron perdón con voz temblorosa, a pesar de haberse comportado tan “machos de manual” cuando, en su momento, acataron las órdenes de acabar con los “maricones” por el bien del socialismo.

Pero los años 80 no fueron la primera vez —ni tampoco la última— que los comunistas cubanos recurrieron a tales maniobras donde un tipo de conducta sexual es equivalente a un mal social, a una actitud negativa potencialmente castigable, lícitamente criminalizada y, además, donde una marca tradicional de género como lo femenino podía llegar a connotar por momentos todo cuanto es necesario erradicar en un proyecto social y político donde lo viril y lo masculino son establecidos no solo como elementos positivos sino como definitorios de un deslindarse a favor o en contra “del proceso”.

Casi una década atrás, durante el Primer Congreso de Educación y Cultura de 1971 quedó establecida oficialmente como política del régimen la marginación de los homosexuales, señalados como escoria social que debía ser erradicada con urgencia y con el ejercicio de los métodos más variopintos.

La campaña homofóbica de los comunistas arreció y sin dudas funcionó como un catalizador de los sucesos que conducirían al éxodo del Mariel, en tanto fue la oportunidad única de escapar del infierno insular para decenas de miles de homosexuales estigmatizados por el extremismo ideológico.

Años atrás se habían creado las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), que tras el nombre castrense ocultaban la perversidad de verdaderos campos de concentración adonde eran enviados por la fuerza aquellos sujetos que debían ser “reeducados” en los “valores revolucionarios”.

La homosexualidad, tanto en los hombres como en las mujeres, era considerada un “rezago del capitalismo” y como tal debía ser “exterminada”. Era una de las tantas “conductas impropias” que podían “malograr” el surgimiento del “hombre nuevo”.

Ser declarado “maricón” o “flojo”, ser tachado de “afeminado” o de “pájaro” suponía la muerte social, que en ocasiones terminó en muerte física sin consecuencia alguna, sin remordimientos. En tales escenarios políticos, plenos de adversidades, incluso el suicidio puede ser considerado un asesinato.

Recuerdo cómo hasta bien entrado el nuevo milenio, aún se enviaban camiones con soldados y policías de tropas especiales para reprimir a quienes se reunían los fines de semana por la noche en la esquina del cine Yara, o en las cercanías del anfiteatro del Parque Lenin o bajo el puente del río Almendares, desafiando las prohibiciones del régimen, oponiendo resistencia al desprecio explícito y sistemático del Partido Comunista y Fidel Castro.

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Imagen homofóbica mostrada en la Mesa Redonda, 11 de mayo (toma de pantalla)

La gran ironía de aquella violencia consentida, institucionalizada, es que, en sintonía con la propia perspectiva discriminatoria del régimen, había una comunidad de “débiles” y “flojos”, de marginados, desafiando con valentía a un gobierno de “machos” militares. Como me ha dicho un gran amigo, testigo y víctima de aquellos enfrentamientos: “Los tacones y lentejuelas presentaban batalla fin de semana tras fin de semana contra golpizas y encarcelamientos”.

Visto así, podemos decir con toda certeza, que desde el primer día que el totalitarismo se instaló en la Isla, en los momentos de mayor terror, sin redes sociales ni Internet, sin protección ni ayudas de gobiernos extranjeros, estuvo ahí una comunidad diciendo al régimen tan solo con su actitud, con su pertinaz desobediencia: “No vamos a aceptar tus reglas”, “No vamos a dejar de ser lo que somos”, “No vas a aplastar mis derechos”.

Los homosexuales “fuera del armario” y la comunidad LGBTI toda, en Cuba, siempre han sido ejemplo de resistencia, y por tal motivo el régimen los asume en buena medida como disidencia. Y es exactamente a ese punto donde todos debemos mirar con atención cuando se busca hablar con autoridad de una tradición de lucha por los derechos del ser humano y las libertades en la Isla.

No por gusto los asuntos de la comunidad LGBTI, los intentos de controlarla, de administrarla, han sido puestos “oficialmente” en manos de quienes están. No por azar, y no precisamente por una actitud reivindicativa, se han propuesto fabricar líderes desde las filas comunistas y además usando como material principal la madera del mismo tronco que tachó de “flojos” y “traidores” a esos que siempre han sido tratados con desprecio por su rebeldía, una actitud que los “constructores del socialismo” tradujeron y condenaron como “ostentación”.

Esa violencia prejuiciosa y moralista del poder no es cosa del pasado. Lo sucedido con la “Nueva Constitución” respecto al asunto del matrimonio igualitario fue un ejemplo de que las cosas no han cambiado mucho. Que la fiera homofóbica, aunque con el rabo entre las patas, espera agazapada y peligrosa.

Si la represión policial y la campaña difamatoria contra los manifestantes del 11 de mayo de 2019 lo confirman —así como el llamar “loca” al influencer Alexander Otaola en una caricatura divulgada en el programa Mesa Redonda de la televisión oficial—, también la espontaneidad y la valentía de salir como grupo a ondear la bandera del arcoíris y reclamar derechos negados y postergados, en medio de un despliegue amenazante de fuerza bruta, es una demostración de dignidad y rebeldía que muy pocos y pocas en la Isla han ofrecido a una sociedad dormida, entrenada en los silencios y susurros.

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