Venceremos arde en el fango

Venceremos arde en el fango

Los residentes de esta localidad santiaguera viven a la expectativa de un cambio

SANTIAGO DE CUBA, Cuba.- Aunque las llamas de la antorcha del programa partidista “Santiago Arde” recorre varias localidades periféricas de Santiago de Cuba desde hace más de un año, aún son muchas las comunidades que se mantienen en el olvido y la marginalidad, sin ver la consolidación de las promesas que traía este proyecto para la ciudad.

El reparto Venceremos ubicado en el centro del consejo Altamira, es uno de esos barrios que se encuentran a la expectativa de que el proyecto, iniciado por el fatídico incendio ocurrido en la calle Enramadas que redujo a cenizas siete instituciones estatales, traiga consigo el impulso de esta comunidad, víctima del olvido gubernamental a cambios infraestructurales, económicos y sociales.

Pero las reparaciones que comenzaron por Nuevo Van Van y ahora se extienden por Altamira han dejado en la indiferencia al reparto Venceremos. Muchos residentes de esta comunidad sin asfalto vieron sus problemáticas agudizadas al comenzar a caer las lluvias en la ciudad santiaguera, que por otro lado aliviaron la intensa sequía que azotaba el oriente cubano.

“Cada día el terraplén se pone peor; cuando llueve mando al niño con jabas de nylon en los zapatos por el fanguero, son los únicos para salir y para la escuela. Estoy a punto de mandarlo sin zapatos”, aseguró Teresa, abuela de un niño que cursa el tercer grado.

A pesar de las muchas promesas por parte de las instancias gubernamentales, aún no existe respuesta a las disímiles quejas de los habitantes de esta barriada, que se mantienen al margen y a la espera de soluciones concretas a sus problemas.

Una joven madre que lleva a sus hijos a la Escuela Primaria Hermanos Rojas, en dicha localidad, expresó a este diario que hace unos años el 1er Secretario del Partido Comunista, se asombró al visitar la comunidad de las malas condiciones de la vía, que habían dado por terminada. “Han pasado más de cuatro años de esto y seguimos con el mismo fango, sin calle y con más huecos”, lamentó.

Como parte del plan diseñado para esta localidad se encontraba la construcción de un sistema de alcantarillado, una nueva carretera, aceras, la reparación parcial de las fachadas más afectadas y el remplazo de las luminarias públicas. Así lo aseguraron directivos del lugar en la Rendición de Cuenta de Delegados el pasado año. Sin embargo, mencionaron que fueron priorizando los barrios Nuevo Van Van y Altamira, y que el presupuesto del proyecto para el 2017 y parte del 2018 solo incluía estas dos zonas.

Recientemente Lázaro Espósito Canto, Primer Secretario de la provincia de Santiago de Cuba, se reunió con administradores y autoridades de su organización partidista en la escuela secundaria Francisco Maceo Osorio, y confirmó que serían retomadas nuevamente las obras una vez terminada las construcciones acometidas en el mercado de Altamira. Al finalizar su intervención aseguró que “Venceremos saldrá este año”.

Un miembro de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), quien eligió reservar su identidad, reprochó que “cada reunión que se inventan es para extender el plazo de las obras, y al final todo se queda en veremos, el secretario Expósito solo llega a mirar y con la misma se retira, sin hacer nada”.

También reveló que en varias ocasiones se informó de la llegada de los materiales de construcción planificados para las labores constructivas al punto de venta, situado en la barriada, pero estos nunca llegaron al lugar de las obras, dejando una vez más a la comunidad a la espera de un nuevo plan.

Por otra parte, para la reconstrucción de los centros estatales se acordaron varias estrategias en pos de acelerar el restablecimiento de este territorio, entre las cuales se encontraba pasar la responsabilidad laboral a los directivos de los establecimientos, así el estado ponía en sus manos la disposición de los materiales. “Pero aún no ha llegado ni un bloque”, confesó a este diario un administrador quien prefirió mantenerse bajo anonimato, por temor a represalias en su centro laboral.

A los habitantes de esta localidad no les ha quedado más remedio que continuar esperando por el cumplimiento de los reiterados compromisos de progreso. “Nos enfermamos por el polvo y cuando llueve casi no podemos salir de las casas por estos parapetos que tenemos como carreteras, no tenemos aceras, ni calles y menos alcantarillado, solo unos cuantos zanjones que pasan por detrás de las casas y donde echamos todos los desechos. ¡Nos prometen y no cumplen!”, lamentó María Matos, residente de la calle La Torre.

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