Dirigentes castristas: ¡Cuidado con los espías!

Dirigentes castristas: ¡Cuidado con los espías!

La cúpula del poder castrista sigue reemplazando a dirigentes y funcionarios por los espías integrantes de la Red Avispa

espías Cuba
Foto archivo

LA HABANA, Cuba.- No dudamos que dos personas estén maldiciendo profundamente, en la intimidad de sus hogares —por supuesto, como único pueden hacerlo—, el haber formado parte de tan gigantesco alboroto exigiendo la excarcelación de los cinco espías castristas que integraban la Red Avispa. Nos referimos a Kenia Serrano y Carlos Rafael Miranda.

La primera era una joven con aspiraciones de escalar peldaños en la nomenclatura castrista. Después de dirigir el Departamento de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas fue promovida a presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Un cargo que le garantizaba todo tipo de prebendas, pues el ICAP es el destinatario de las ayudas y donaciones que recibe la Isla de los simpatizantes del régimen cubano.

Pero un buen día comenzó a avizorarse su ocaso. Nombraron a Fernando González Llort, uno de los cinco espías que habían sido liberados hacía poco —en Cuba les llaman “los Cinco Héroes” —, como vicepresidente del  ICAP. Y al poco tiempo ocurrió lo que muchos vislumbraban: Fernando González fue designado presidente del ICAP.  La desdichada Kenia Serrano, además de la jefatura del ICAP,  perdió también su condición de diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.  Es como si se la hubiese tragado la tierra, pues ni en los centros espirituales se ha vuelto a hablar de ella.

El señor Carlos Rafael Miranda, cierto que con más penas que glorias, se había mantenido durante nueve años al frente de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). También había sido elegido como miembro del Consejo de Estado. Sin embargo, esto último no fue óbice para que la cúpula del poder decidiera sustituirlo por Gerardo Hernández Nordelo, ese hombre de sonrisa irónica, que había fungido como jefe de la Red Avispa, y quien al parecer no pierde el sueño por los cuatro jóvenes de la organización Hermanos al Rescate que contribuyó a asesinar.

Gerardo había sido nombrado con anterioridad vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Mas, todo parece indicar que no dio la talla para semejante responsabilidad académica. Después de todo, este último movimiento se aviene más a las características del personaje: de espía mayor pasó a chivato mayor.

Otro que debe estar por estos días rememorando con inquietud aquello de que “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”, es el actual presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), Oscar Luis Hunt Pentón. Todo a causa de que hace algunos meses el también espía Ramón Labañino fue nombrado como vicepresidente de esa organización.

Labañino fue recibido con honores en la provincia de Cienfuegos el pasado 5 de septiembre, ocasión en la que el territorio rememoró los acontecimientos acaecidos en 1957, cuando un grupo de marinos se rebeló contra el gobierno de Fulgencio Batista. Con esos truenos, no es de extrañar que Hunt Pentón corra la misma suerte que Kenia Serrano y Carlos Rafael Miranda.

El espía René González, al parecer, tampoco dio la talla para el cargo en el que fue nombrado. Las altas instancias se percataron de que el hombre no podía con la vicepresidencia de la Sociedad Cultural José Martí. El personaje pretendía reducir la figura de Martí a una mera pachanga en escuelas y centros laborales. Y, por suerte, alguien lo paró en seco. Nada más se ha dicho acerca de sus andanzas.

El quinto espía, Antonio Guerrero, ha optado principalmente por incursionar en los terrenos de la cultura. Se ha dedicado a pintar y sobre todo a escribir poemas. Aunque también, debido a su condición de ingeniero, fue asignado a un cargo de menor relieve en el Grupo Empresarial de Diseño e Ingeniería.

No obstante,  ninguno de los dirigentes intermedios de la nomenclatura puede dormir tranquilo. Esos dos espías que no ocupan actualmente cargos administrativos de primer nivel son un peligro potencial para cualquiera de ellos.

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Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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