Decreto-Ley 370: régimen cubano mantiene el azote en alto

Decreto-Ley 370: régimen cubano mantiene el azote en alto

La Ley Azote no solo se aplica a los periodistas independientes o activistas, sino a todos los cubanos que disienten del sistema totalitario que impera en la Isla

Cuba, Decreto-Ley 370
(Foto: DPA)

LA HABANA, Cuba. – “No vamos a permitir otro revoltoso más en el barrio; o cancelas la página o te aplicaremos el Decreto-Ley 370”, son algunas de las amenazas que ha hecho la policía política a Héctor Luis Valdés Cocho.

El joven, de 29 años, ha sido citado tres ocasiones en menos de veinte días para la estación policial de El Wajay, en el municipio de Boyeros, La Habana. La primera vez fue el 5 de mayo, apenas cinco días después de abrir la página de Facebook Alza Tu Voz Cuba.

Una vecina, al ver sus denuncias y críticas sociales, lo delató con la policía.

Héctor manifiesta que creó la página inspirado por un grupo de personas que el 9 de marzo de 2020 protestaron en las calles 23 y 12, en el municipio Vedado, La Habana, por la libertad de Luis Manuel Otero Alcántara.

“El video de esa protesta pacífica dice muchas cosas, dice del valor de la amistad, del amor por la democracia, por la libertad de expresión, porque cada persona tenga el derecho de pensar como le dé la gana. Recuerdo que, en ese momento, viendo el video, pensé: si ellos tienen el valor de hacer eso, yo tampoco me puedo quedar de brazos cruzados.”

El 5 de mayo Héctor se enfrentó al chantaje, la manipulación y las amenazas del oficial Wilmer de la Seguridad del Estado (SE). Una semana más tarde, Valdés Cocho fue citado nuevamente y de manera no oficial. El motivo fue un video en el que declaraba que no reconocía a Miguel Díaz-Canel como su presidente.

El acceso a la información mediante Internet y ver las denuncias de la represión a los cubanos en toda Cuba fue otra de las motivaciones de Héctor para alzar su voz. Pero lo fundamental fue el sufrimiento por el estado de abandono total de su abuelo, un excombatiente del Ejército Rebelde que se halla sin atención médica.

“Miles de veces hemos llamado a la Doctora del Consultorio ‒relató Valdés Cocho en su página‒ para que venga ella o la enfermera a curarle una herida que tiene en el brazo, producto a una caída. Herida que, por no tener los cuidados necesario, está infestada y tiene parte de la piel en descomposición (…) Familia, aquí es cuando de verdad comienzas a sentir el dolor de una dictadura, aquí es cuando de verdad te das cuenta de la mierda de sistema que impera; cuando algo así te toca de cerca es cuando sientes la impotencia que te come por dentro.”

El hostigamiento hacia Héctor se repitió el sábado 23 de mayo, esta vez con el represor Carlos, quien lo intimidó con aplicarle un acta de advertencia y multarlo con el Decreto-Ley 370, también conocido como Ley Azote, por sus publicaciones contrarias al régimen.

El artículo 68, inciso i, establece que se considera una contravención asociada a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones: difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas.

Entre enero y mayo del presente año han sido multados más de una veintena de ciudadanos, periodistas independientes y activistas cubanos en virtud del DL-370. Otros han sido amenazados con la sanción. Solamente en los últimos cuatro días se han aplicado tres multas: el 20 de mayo, a Niober García Fournier, periodista independiente ‒segunda multa por el DL-370, la anterior fue el 15 de abril‒ y Juan Luis Bravo Rodríguez, coordinador del Partido Unión por Cuba Libre (PUNCLI) y gestor del Proyecto Emilia, ambos de Guantánamo; y el 22 de mayo, en Sancti Spíritus, las autoridades multaban y confiscaban el teléfono celular a Adriano Castañeda Meneses, miembro del consejo de coordinadores del Frente Antitotalitario Unido (FANTU).

El motivo de las sanciones ha sido las publicaciones de estos ciudadanos en redes sociales, contrarias a la dictadura que impera en la Isla, o simples denuncias de males sociales.

En un país en el que el salario medio mensual es de 400 pesos (12 dólares), las multas de 3 mil pesos (120 dólares) adquieren un efecto ejemplarizante que ha calado en miles de cubanos.

Héctor considera a que a los represores les preocupa el alcance de su página, que ya sobrepasa los mil seguidores. Este Licenciado en Enfermería, que abandonó su profesión porque el salario no le alcanzaba para vivir, halló en las redes sociales un espacio de libertad y democracia, la oportunidad de expresarse libremente.

“Decidí alzar la voz porque me dije a mí mismo BASTA, quería ser partícipe de un cambio, que mi voz se escuchara, que se convirtiera en el eco de muchas voces que se callan, de muchas personas que aún tienen miedo, como yo lo tenía. Pretendo que mis mensajes y denuncias lleguen a todos esos jóvenes y no tan jóvenes, para que se den cuenta de que estamos viviendo en un país hecho una cárcel. Es también mi forma de hacer saber al mundo entero la verdadera realidad cubana y las arbitrariedades cometidas contra los jóvenes solo por el hecho de pensar diferente.”

El primero de mayo de 2020, otro joven, de Minas de Matahambre, en Pinar del Río, también denunciaba las amenazas de la SE con la Ley Azote. Pedro Víctor Serrano Díaz logró grabar a los represores.

“Lo que para ti es un hobbie ‒alegó el sicario‒ que para mí no es un hobbie porque estás publicando algo que habla del presidente de este país, que no hablas bien del presidente de este país, como lo que publicó Ota-Ola, estás incitando a un cacerolazo, pero además de eso estás cuestionando la actuación de un policía (…) a lo que nosotros le podemos llamar, entre otras cosas, ´información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas´. La integridad de las personas, dígase el presidente de este país, dígase el policía; y contrario al interés social y las buenas costumbres, la incitación al cacerolazo.”

Desde su perfil de Facebook, Serrano Díaz también manifestaba su indignación: “Yo me pregunto, ¿desde cuándo dar tu opinión es una falta de respeto? Estoy cansado de tener voz y no poder usarla”.

Ni Héctor ni Pedro pertenecen a organizaciones de la sociedad civil independiente. Ello evidencia, una vez más, que el DL-370 no solo lo aplican a periodistas independientes o activistas, sino a todos los cubanos que disienten del sistema totalitario que impera en el país con el propósito de silenciarlos.

Ambos han tenido la valentía de denunciar públicamente las amenazas de la SE, pero están conscientes de que existen otros tantos que han callado por miedo a las represalias. Héctor Luis asegura que varios jóvenes de su comunidad han sido igualmente atemorizados con el DL-370.

El 19 de abril del presente año, varios periodistas independientes, artistas, activistas y ciudadanos cubanos hicieron pública una Declaración contra la Ley Azote. Poco después, el 6 de mayo, un total de cuarenta y siete organizaciones de derechos humanos y medios de prensa independientes se unieron para denunciar las violaciones de derechos humanos fundamentales que supone la aplicación del mismo DL. Mediante un comunicado, manifestaron particular preocupación por las citaciones y detenciones arbitrarias en medio de la pandemia.

Por ahora, contra Héctor han arremetido solo con interrogatorios y coacciones, pero el esbirro, que se hace llamar Carlos, le advirtió que la próxima ocasión le aplicaría el DL-370, o sea, la multa de 3 mil pesos y la confiscación del teléfono celular. “Estamos vigilando todo lo que publicas”, señaló.

Asimismo, Héctor ha sido acosado a través de mensajes por WhatsApp. Pese a todo, el joven asegura que no va a dejar de hacer las denuncias.

 

“Me pueden poner diecisiete Decretos-Ley 370, ninguno los voy a pagar; me pueden encarcelar, pero de la prisión se sale. Yo voy a seguir en la lucha, no voy a parar”. Y añadió: “Aunque muchos nos llamen traidores, vende patria o ‘gusanos’, sé que estoy en el lado correcto de la historia, en el lado de la verdad y, principalmente, de la justicia. Y, con mi verdad, yo voy a donde quiera”.

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Acerca del Autor

Camila Acosta

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba

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