Alice Cooper contra el diversionismo ideológico

Alice Cooper contra el diversionismo ideológico

Con su estética provocadora y siniestra teatralidad, Alice Cooper fue el antecedente de Marilyn Manson, Slipknot, Rammstein y otros ilustres bulleros de las últimas décadas

Alice Cooper (Foto: Rolling Stone)

LA HABANA, Cuba. – Recuerdo, a inicios de los años 70, cuán impresionados quedamos mis amigos de entonces y yo cuando vimos a Alice Cooper en Midnight Special una de aquellas noches de viernes en que, por condiciones atmosféricas excepcionalmente favorables, antena con artilugios mediante, entró la televisión yanqui.

Imagínese usted cómo nos quedaríamos nosotros, muchachos de Lawton y La Víbora, cuando en tiempos de la pelea castrista contra el diversionismo ideológico vimos en la pantalla del televisor ruso a aquel  tipo maquillado, andrógino y demoníaco, del que solo habíamos escuchado un par de números en la WQAM (School´s out / Eighteen), haciendo de las suyas con una serpiente enrollada en el cuello en un show donde había sillas eléctricas, cabezas guillotinadas gallinas despedazadas, bebés troceados frente a un refrigerador  y sangre a borbotones.

Excesivo, pero… ¡eran los años 70!    

Nacido en Michigan en 1948, el verdadero nombre del cantante es Vincent Damon Furnier. El nombre Alice Cooper, que antes fue el de su banda, era el de una mujer que, acusada de bruja, fue condenada a la hoguera en el siglo XVII.

Alice Cooper, con su estética provocadora y su siniestra teatralidad, que le fue aconsejada por su amigo Frank Zappa, sobrepasó los moldes con lentejuelas y rimmel del glam rock. Mucho antes que los pintarrajeados y enmascarados Kiss, y con un sentido mucho más artístico, fue el pionero del shock rock. Y también del heavy metal y hasta del rock industrial. Digamos que Alice Cooper fue el antecedente de Marilyn Manson, Slipknot, Rammstein y otros ilustres bulleros de las últimas décadas.

A fines de los 80 y principios de los años 90, Alice Cooper, con un sonido más duro, tuvo éxitos como Poison, pero su espectáculo ya no funcionaba igual. Eran otros tiempos y ya su público había descubierto que el personaje que se inventó para epatar en escena era solamente eso: un personaje, una ficción.

Hubo muchas personas, de las que no saben distinguir el límite entre la teatralidad y la vida real, que se sintieron estafadas cuando se enteraron no solo de que Alice Cooper (Mr. Furnier) se había convertido al cristianismo, sino también de que votaba republicano, admiraba a Sarah Palin y pasó muchos fines de semana jugando golf con el ultraconservador Barry Goldwater, cuando era vecino de su rancho en Arizona.

Mis discos favoritos de Alice Cooper son Welcome to my nightmare, de 1975, y Lace and Whisky, de 1977. En este último está la canción suya que prefiero: You and me.

Quién diría que el pavorosamente estrafalario rockero sería capaz de interpretar una canción tan bella como esa, primorosamente orquestada. Habla de las parejas de personas comunes que, como no son estrellas de cine, en las noches solo tienen para compartir el amor, la cama y la TV…Y va y hasta alguna canción de Alice Cooper.

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Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956).
Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura.
Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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