Abel Prieto la emprende, esta vez, contra la cultura “chatarra”

Abel Prieto la emprende, esta vez, contra la cultura “chatarra”

Los ataques del Ministro ocurrieron durante una reunión del Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz

Abel Prieto (pensandoamericas.com)

LA HABANA, Cuba.- Hace pocos días se celebró una reunión de Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que contó con la presencia de las máximas autoridades del Ministerio de Cultura y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Según afirmaron los asistentes al cónclave, las instituciones deben esforzarse por frenar la proliferación de lo que el oficialismo denomina cultura “chatarra”. Es decir, aquellas manifestaciones artísticas que se guían, en lo fundamental, por las exigencias del mercado.

De acuerdo con una información aparecida en el periódico Juventud Rebelde, el ministro de Cultura, Abel Prieto, alertó sobre la promiscuidad que se viene apreciando entre lo que, según él, vale la pena en términos artísticos, y aquello que es puramente comercial, y que busca dinero fácil.

Aunque la referida información no menciona en específico ninguna de las acciones  culturales calificadas de “chatarra”, cualquier observador medianamente informado convendría en que se trata, entre otras, del reguetón, ciertos espectáculos musicales que se ofrecen el algunos centros turísticos, así como obras literarias que incursionan en zonas peliagudas del acontecer nacional.

Desde hace varios años las autoridades culturales censuran a hoteles, restaurantes y cafeterías estatales que contratan a músicos no profesionales para amenizar sus actividades. Incluso existe una resolución sobre lo que denominan “Intrusismo Profesional” que contempla sanciones a los directivos de esas instalaciones. Semejante exclusión se justifica con que serían estos artistas no profesionales los que incurrirían mayormente en las manifestaciones de cultura “chatarra”.

Aquí podría aplicarse aquello de que “a veces es peor el remedio que la enfermedad”. Porque con la aplicación rigurosa de esa resolución, el país podría perder innumerables talentos artísticos. Por ejemplo, nunca hubiésemos tenido a un Benny Moré, un hombre sin ningún estudio académico, y que a la postre devino el mejor cantante cubano del siglo XX.

En otro momento del Consejo Nacional de la AHS, el ministro Abel Prieto expresó que “el gusto de la población se puede modificar, enriquecer y, en el caso de nuestro país, una de las grandes obras de la Revolución fue crear un lector capaz de asimilar de manera acertada y fluida una literatura de altísima calidad, capaz de apreciar el arte más contemporáneo”.

Por supuesto, el Ministro no se refiere a las tantas ocasiones en que esa Revolución que él tanto venera, en vez de facilitarle a ese “lector capaz”  la lectura de ciertos textos de autores cubanos residentes en la isla que han impactado en el exterior, lo que ha hecho es demorar o impedir esa lectura.

El caso que siempre viene a la mente es el del novelista Pedro Juan Gutiérrez, con una tardada edición cubana de algunas de sus novelas. Incluso, la Trilogía sucia de La Habana, su primer gran éxito internacional, y que muestra descarnadamente el calvario que sufrieron los cubanos durante el período especial de los años 90, aún espera por ser editada en la isla.

Tampoco menciona el Ministro a los pocos libros de escritores cubanos radicados en el exterior que coleccionaba la Biblioteca Nacional de Cuba, los cuales se hallaban en una colección especial que precisaba de un permiso “superior” para acceder a ellos.

¿O será que el señor Abel Prieto considera literatura “chatarra” a cualquier libro escrito por autores que no comulgan con el castrismo?…

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