Los efectos no deseados de la cooperación europea

Los efectos no deseados de la cooperación europea

Vale la pena preguntarse qué entidades dentro de la Isla pueden contactar, solicitar y acceder a los programas que apoya la Comisión Europea. La respuesta a esa pregunta dejará en evidencia los encorsetados límites que impone la burocracia y una marcada verticalidad en el mecanismo de recepción de las ayudas

Acto de repudio en el Foro de Sociedad Civil en Panamá (foto tomada de 14ymedio)
Acto de repudio en el Foro de Sociedad Civil en Panamá (foto tomada de 14ymedio)

LA HABANA, Cuba – La Dirección General para la Cooperación y el Desarrollo Internacional, adscrita a la Comisión Europea en Bruselas, posee una oficina enfocada en América Latina y el Caribe. En algún buró emplazado en sus laberínticos pasillos se concretan los acuerdos entre la representación europea y las autoridades cubanas. Se trata de decenas de programas para ayudar a la población de la Isla, aunque en ocasiones generan efectos no deseados.

Los proyectos que ya están en curso entre ambas partes llevan títulos irreprochables y están relacionados con la seguridad alimentaria, la energía, la atención a desastres naturales o la protección del medio ambiente. Entre ellos destacan algunos planes de asistencia a cooperativas para que eleven la producción de leche. Colaboraciones tan meritorias como necesarias.

Nadie en su sano juicio puede anteponer algún cuestionamiento político a planes de esa naturaleza. Sin embargo, vale la pena preguntarse qué entidades dentro de la Isla pueden contactar, solicitar y acceder a los programas que apoya la Comisión Europea. La respuesta a esa pregunta dejará en evidencia los encorsetados límites que impone la burocracia y una marcada verticalidad en el mecanismo de recepción de las ayudas.

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Diario digital independiente hecho en Cuba bajo la conducción de la bloguera y disidente cubana Yoani Sánchez

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