Trampas rebajadas

Para recaudar divisas, el Estado vende incluso artículos defectuosos, sin garantía y frecuentemente sin arreglo, rebajados apenas simbólicamente.

LA HABANA, Cuba, marzo, 173.203.82.38 -Mientras en muchos lugares del mundo los artículos defectuosos se regalan a los menos favorecidos, en Cuba, en cambio, el Gobierno abre cada vez más de las llamadas Tiendas de Merma Comercializable, donde los empleados no tienen mucho más que hacer que quitarle de vez en cuando el polvo y las telarañas a la mercancía defectuosa que allí se exhibe.

Al principio, muchos acogieron con alegría la noticia de que rebajarían algunos equipos electrodomésticos, muebles y artículos del hogar, aunque otros, menos ingenuos, desconfiaron enseguida. Pronto se comprobaría que estos últimos tenían la razón: los artículos rebajados están rotos o con defectos y además se venden en CUC.

Y lo peor es que pueden no tener arreglo. Un vecino compró un refrigerador en 300 CUC, pues tiene un amigo que los repara. Sin embargo, después de un mes y varios arreglos fallidos, tuvo que aceptar que había botado el dinero, pues el equipo ni tenía remedio ni podía venderse.

Pero los cubanos siempre estamos dispuestos a trabajar en lo que sea por vencer al hambre. Así Norberto, técnico en Electrónica, frecuenta estos comercios y compra aparatos que después arregla, y luego él o sus hijos los venden fuera del barrio. Y de los que no tienen arreglo, utiliza las piezas. Pero para que esta idea fuera rentable, tuvo que entregar la licencia de cuentapropista.

A los más viejos siempre nos vienen a la mente las comparaciones con el pasado, y sabemos que estas rebajas no tienen nada que ver con las ofertas que se hacían antes de 1959 en las fechas especiales, como el Día de los Enamorados, de las Madres, de los Padres, o por fin de año.

Aquellos eran artículos de primera calidad. Incluso, los equipos electrodomésticos como refrigeradores, máquinas de coser, lavadoras –con las que, por cierto, recuerdo que se obsequiaba una caja de detergente de tamaño familiar-, tenían cinco años de garantía contra defectos de fabricación. El pago se hacía a plazos y con la moneda del país, que equivalía al dólar americano. Ahí sí había posibilidades para las personas de bajos ingresos.

En una de aquellas rebajas de Sears, una amiga compró un juego de comedor por solo 132 pesos, con una entrada de 14 pesos y luego 9 pesos mensuales, en el mes de febrero de 1958. Un tapicero que hace unos meses le arregló las sillas, me comentó que son los muebles más resistentes que ha visto en sus años de trabajo.

No puede decir lo mismo mi vecina Aida, quien hace poco comenzó los preparativos para abrir una cafetería, y se le ocurrió comprar una tostadora. Cuando fue a Ultra, todas las que vio estaban por encima de su presupuesto, así que decidió visitar una de estas tiendas de mercancía defectuosa. Pero su decepción fue grande cuando comprobó que la rebaja en realidad no superaba el 15 %, y la tostadora en cuestión no funcionaba.

Entonces, tranquilamente –pues la empleada de Ultra le había advertido que las tostadoras tenían poca venta- reunió los 3 CUC que le faltaban y regresó a comprar el equipo en buen estado.

Acerca del Autor

Gladys Linares

Gladys Linares

Gladys Linares. Cienfuegos, 1942. Maestra normalista. Trabajó como profesora de Geografía en distintas escuelas y como directora de algunas durante 32 años. Ingresó en el Movimiento de Derechos Humanos a fines del año 1990 a través de la organización Frente Femenino Humanitario. Participó activamente en Concilio Cubano y en el Proyecto Varela. Sus crónicas reflejan la vida cotidiana de la población.

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