La República vilipendiada

La República vilipendiada

A 110 años de la constitución de la República, los cubanos tenemos que rescatar la importante efeméride

Fotos José A. Fornaris

LA HABANA, Cuba, mayo, 173.203.82.38 -El 20 de mayo de 1902, a las doce del día, la bandera estadounidense que por cuatro años había ondeado en los establecimientos oficiales en Cuba, fue bajada, e izada la de una sola estrella, la que levantó por vez primera Narciso López en la ciudad de Cárdenas y que los próceres decidieron, en una asamblea realizada en un poblado llamado Guáimaro, que era la cubana.

Había nacido la República de Cuba. Tomás Estrada Palma, electo democráticamente a través de las urnas, tomó posesión como el primer Presidente de la isla. El general en jefe del Ejército Libertador, Máximo Gómez, abrazó a otro mayor general, José Miguel Gómez (no eran parientes), y dijo: “Creo que hemos llegado”.

Cronistas de la época afirman que en Cuba, y principalmente en La Habana, casi nadie durmió la noche antes, y que el júbilo era desbordante. Fue la apoteosis convertida en felicidad nacional.

Pero aproximadamente unos 60 años después de aquel gran acontecimiento histórico, el gobierno marxista de Cuba comenzó a decir que aquello había sido el surgimiento de una “falsa República, una República mediatizada, una neo colonia yanqui”.

Ese régimen que implantó una ideología extranjera en el país, descalificó y comenzó a difamar, y prosigue hasta el momento, lo que aceptó con amor la inmensa mayoría del pueblo cubano. Y tildó, en la práctica ha sido así, poco menos que de estúpidos e insensatos a todos los luchadores por la independencia, muchos de ellos hombres intelectuales brillantes, que llegaron vivos a ese 20 de mayo.

El irrespeto ha sido enorme, pero también ha sido un error mayúsculo, porque en la actualidad somos posiblemente la única República en el mundo que oficialmente no reconoce el día de su fundación o de su independencia. Eso ha contribuido, sin lugar a dudas, a la disminución del orgullo nacional, lo que a la vez ha menoscabado el propio orgullo personal de los ciudadanos. Y nos es un secreto que la gente sin orgullo natural ni se respeta ni respeta a los otros seres humanos.

Pero además, una neo colonia y una falsa república, no es una república. Entonces, ¿cómo pueden los gobernantes comunistas hablar de la República de Cuba y decir que son sus representantes si no existe la República?

Hace dos años, después de decenios inactiva, resurgió la Academia Cubana de la Historia. Algunos de los académicos que la integran, tras su “resucitación”, (cito de memoria) hablaron de que la institución deseaba contribuir a esclarecer y situar en su justo lugar los acontecimientos históricos de Cuba.

Casi de inmediato, doce ciudadanos enviamos una carta a su presidente, el doctor Eduardo Torres Cuevas, solicitando que los ilustres académicos pusieran en marcha sus buenos oficios, “para que el 20 de mayo, día del advenimiento de la República, sea restablecido con todo el reconocimiento y los honores que la fechas representa para los cubanos y para la historia de nuestra nación”. Ni siquiera se ha recibido acuse de recibo.

A 110 años de la constitución de la República, los cubanos tenemos que rescatar por nuestra propia cuenta la importante efeméride y contrarrestar el perenne vilipendio a la que la someten los medios y voceros del régimen comunista. Quizás la forma más directa y efectiva sea colocando una bandera cubana en el portal o en una ventana exterior de nuestras viviendas y hablándole a nuestros hijos y nietos del 20 de mayo de 1902. Eso, aunque parezca un esfuerzo intrascendente, vale la pena.

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Acerca del Autor

José Antonio Fornaris

José Antonio Fornaris

José Antonio Fornaris. Trabajó como periodista, guionista y director de programas de radio en las emisoras Radio Progreso, Cadena Habana y C.O.C.O. Fue secretario de prensa del Comité Cubano Pro Derechos Humanos. En enero de 1998 ingresó en la prensa independiente, a través de la agencia Cuba-Verdad. Actualmente escribe para las páginas digitales CubaNet, Primavera, y los periódicos La Primavera de Cuba, de Suecia y Hospodárske Noviny, de Eslovaquia. También fue miembro fundador de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP).

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