Hijas  (de tiranos) descarriadas

Hijas (de tiranos) descarriadas

Nadie mejor para calificar a Fidel Castro y José Stalin que las propias hijas que huyeron de ellos

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 – Los hijos de Stalin y Fidel Castro, como muchos otros, se vieron forzados a usar estrategias para escapar  de sus padres.  Alina, la primera hija de Castro, se disfrazó de jinetera en 1988, para así tomar un avión en La Habana, y que los agentes del régimen no la descubrieran. Se marchó a Estados Unidos, donde reside.

Svetlana, infanta de José Stalin -el dictador soviético que asesinó a millones de personas, enemigos y no enemigos-, alegó ante el Soviet Supremo que necesitaba llevar las cenizas de su esposo a la India, para ser depositadas en su suelo natal. Luego, desde allí, en 1967, trató de escapar.  El presidente Lyndon B. Johnson le otorgó asilo político, y el 22 de abril de 1967, hace exactamente 44 años, Svetlana llegó a Estados Unidos.

Su historia, reflejada en varios libros que publicó, narra los sufrimientos padecidos por culpa de su padre, a quien calificó de rústico y cruel, por abofetearla, a los 16 años, al descubrir su primer novio. Lo calificaba como un monstruo moral y espiritual, y a la revolución bolchevique como un error fatal y trágico.

En esa revolución vivió Svetlana y ni siquiera por haber experimentado la libertad en Estados Unidos  esta bella mujer de ojos azules y cabellos rojizos se libró de graves conflictos internos, ni de accesos depresivos.

Svetlana supo en carne propia que las revoluciones –así lo dijo- son implacables para los destinos y las vidas humanas.

En 1956, cuando Nikita Kruschev, uno de los más fuertes colaboradores del holocausto, denunció, en el XX Congreso del PC, los crímenes de José Stalin, despojó a Svetlana y a sus hijos de todo privilegio. Incluso de su auto y de una casa de campo.

La hija de Stalin murió a los 85 años, en noviembre de 2011, en Rich Land Center, Wisconsin. Había cambiado su nombre por el de Lana Peters, para que nada la uniera a su progenitor, para olvidar su vida en el Kremlin, donde la llamaban ¨princesa¨ y donde poco a poco pudo descubrir el infierno que la rodeaba.

Es por eso que en varias oportunidades, como para alertar a la humanidad, expresó que  “el comunismo ha sido la peor calamidad de todos los tiempos¨.

La ideología comunista, la pasada y también la del siglo XXI, es la misma. Sus regímenes sólo sirven para repartir la pobreza, manipular a las masas y valerse de ellas. También para que los líderes se traicionen entre sí y para reprimir a quienes piensen distinto. La historia de la URSS es un espejo donde los comunistas de hoy deben mirarse. A los más pícaros no les importa ese espejo. Son los que se afanan por el poder. El resto son los ingenuos.

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