El sindicato siempre contigo

Novedosas fueron las palabras del señor Salvador Valdés Mesa, secretario general de la CTC, en el recién finalizado Consejo Nacional de esa organización

LA HABANA, Cuba, febrero (173.203.82.38) – Que los sindicatos oficialistas en Cuba no representan los intereses de los trabajadores, que sólo sirven como correa de transmisión de las órdenes que la cúpula del Partido Comunista desea imponerle a la clase obrera, que son la antítesis de lo que fue el Sindicato Solidaridad para los trabajadores polacos, o que también se dedican a exprimir el bolsillo de sus afiliados mediante el pago de la cuota mensual y el día de haber para las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), no constituyen en realidad noticias para nadie, pues son prácticas a las que estamos ya plenamente acostumbrados.

Novedosas fueron las palabras del señor Salvador Valdés Mesa, secretario general de la CTC, en el recién finalizado Consejo Nacional de esa organización. Allí el mandamás del sindicalismo castrista dijo que mientras las administraciones llevaban adelante la misión de despedir a los trabajadores disponibles, los sindicatos no iban a abandonar a ningún trabajador, y que estarían “junto a ellos hasta el final”. Una conmovedora declaración que, a primera vista, despertaría la admiración de todos.

Sin embargo, lo sucedido hace poco a un amigo se encarga de desentrañar el verdadero significado de lo expresado por Valdés Mesa.

El hombre fue declarado disponible en su centro de trabajo, y acto seguido, antes de que se marchara, el dirigente de su sección sindical le cayó atrás; pero no para prometerle que irían a gestionar su reubicación en otro centro laboral, ni aun para consolarlo, ni siquiera para intentar explicarle las supuestas razones que justificaban su despido, sino con el único propósito de que liquidara por adelantado el pago de la cuota sindical hasta diciembre, así como la donación de un día de haber para las MTT (Milicias de Tropas Territoriales) correspondiente al actual año 2011. O sea, mi amigo se iba, casi sin dinero, sin trabajo y con un futuro incierto, pero su sindicato no podía incumplir la meta de recaudación financiera que había declarado a principios de año.

Ese era el auténtico significado de que la CTC iba a estar junto a él “hasta el final”. Tamaña desfachatez se suma a la larguísima antología de las arbitrariedades que los cubanos hemos tenido que soportar durante las últimas cinco décadas.

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