José Raúl Capablanca, un cubano universal

José Raúl Capablanca, un cubano universal

Este genio del llamado “juego ciencia’’ nació el 19 de noviembre de 1888, en el Castillo del Príncipe, instalación militar de La Habana colonial

Cuba deportes ajedrez campeón José Raúl Capablanca
José Raúl Capablanca (Foto: Columna Deportiva)

MIAMI, Estados Unidos. – Desde las épocas de Ramón Fonst, Kid Chocolate, Martín Dihigo y Adolfo Luque, hasta llegar a las de Orestes Miñoso, Tony Pérez, Regla Torres y Mijaín López, Cuba ha aportado una larga lista de campeones que vistieron de gloria a la nación.

Hoy, cuando se cumple el 131 aniversario del nacimiento de un cubano excepcional, queremos recordar a quien ha sido uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos y el único campeón latinoamericano de la historia, el habanero José Raúl Capablanca y Graupera.

Este genio del llamado “juego ciencia’’ nació el 19 de noviembre de 1888, en el Castillo del Príncipe, instalación militar de La Habana colonial. Su padre fue José María Capablanca Fernández y su madre María Graupera Marí.

Por la invencibilidad que tuvo en su época de esplendor le surgieron diferentes apodos como “La Máquina Invencible’’, “El Rey de los Reyes’’, “La Máquina de Jugar Ajedrez’’ y el “Mozart del Ajedrez’’.

Capablanca, junto a Ramón Fonst en esgrima, Kid Chocolate en boxeo, Adolfo Luque, José Méndez, Cristóbal Torriente y Martín Dihigo en béisbol, fueron las principales figuras del deporte cubano en las tres primeras décadas del pasado siglo.

El niño prodigio

Aprendió a mover las piezas mirando jugar a su padre, al que venció en 1892 cuando sólo tenía cuatro años de edad. La proeza se difundió y entonces se le comenzó a llamar ‘’el niño prodigio’’, que con exactitud fue el segundo luego del estadounidense Paul Charles Morphy, otro ajedrecista que murió cuatro años antes de nacer Capablanca.

Su padre lo llevó al Club de Ajedrez de La Habana donde se midió y venció a jugadores adultos, entre ellos figuras reconocidas.

Campeón de Cuba

Capablanca se convirtió en campeón de Cuba a los trece años de edad (1901) cuando derrotó al entonces titular el Maestro Juan Corzo. Esta hazaña sólo se repitió cuando el norteamericano Bobby Fischer alcanzó el campeonato de su país a los catorce.

Al siguiente año (1902) se efectuó de manera oficial el primer Torneo Nacional Cubano de Ajedrez, terminando el jovencito Capablanca en cuarto lugar. Desde ese momento participó en torneos importantes en Europa y Estados Unidos.

Sus estudios

Capablanca se graduó de bachiller en el Instituto de Matanzas y por sus buenos resultados académicos, el señor Ramón San Pelayo decidió financiar sus estudios universitarios en Estados Unidos.

Viajó a Nueva York para estudiar inglés y lo hizo en la Escuela Woodycliff de New Jersey, ingresando en 1906 para la carrera de Ingeniería Química en la Universidad de Columbia.

Su pasión por el ajedrez lo llevó a cursar sólo dos años de estudio dedicándose a jugar en diferentes ciudades de Estados Unidos y visitando con frecuencia el Manhattan Chess Club, en Nueva York.

Camino al título mundial

En 1905 (17 años) se enfrenta por primera vez al entonces campeón mundial Emanuel Lasker, derrotándolo. Luego supera al Gran Maestro norteamericano Frank J.Marshall y en 1911 participa en el Torneo Nacional de Estados Unidos terminando tercero igualado con Oscar Chajes y superado por Marshall.

También asiste al fuerte torneo de San Sebastián donde alcanza el primer lugar venciendo a varias de las principales figuras del ajedrez. En 1912 publica una revista de este deporte en La Habana y actúa en simultáneas en Cuba.

Luego realiza una exitosa gira internacional visitando ciudades como Buenos Aires, Montevideo y San Petersburgo. En 1915, en Nueva York, comparte el sitio de honor con Lasker, a quien volvió a derrotar.

A partir de 1919 se le comenzó a llamar la “Máquina de Jugar Ajedrez’’ cuando en el Torneo Hastings acumuló 10 triunfos y un empate, sin derrotas.

En 1921, contrae matrimonio en La Habana con Gloria Simoni Betancourt, con quien tiene una hija Gloria de Los Angeles Capablanca y un hijo José Raúl Capablanca Simoni. Luego se divorcia para casarse con una princesa rusa, Olga Eugenyevna Chubarova.

Publica la obra “Fundamentos del Ajedrez’’ en donde incluye seis de las diez derrotas que había sufrido hasta ese momento y donde expresa: “Se aprende más en los juegos que se pierden que en las partidas que se ganan’’.

Corona Mundial

El campeonato mundial entre Capablanca y Emanuel Lasker se celebró entre el 15 de marzo y el 27 de abril de 1921 en La Habana, Cuba.

Lasker había nacido en Prussia (hoy Barlinek, Polonia), luego se naturalizó alemán y por último estadounidense. El matemático y filósofo fue el segundo campeón mundial después de vencer a Wilhelm Steintz. Su reinado tuvo una duración de 27 años (1894-1921).

La bolsa del torneo sumó $20,000, de ella $11,000 era para el campeón (Lasker) y $9,000 para el retador, con un dinero extra de $5,000 ($3,000 para el ganador y $2,000 para el derrotado).

El tiempo límite en cada partida era de 15 movimientos por hora y el árbitro fue Alberto Ponce.

El campeonato tuvo una duración de 14 partidos y Capablanca terminó invicto con cuatro victorias y diez tablas para sumar nueve puntos, con cinco unidades para Lasker.

Con su brillante triunfo, Capablanca se reafirmó como el mejor jugador del mundo. Tal era su nivel de juego que entre 1918 y 1922 ganó casi todos sus partidos. Por ello, se le puso el apodo: “La Máquina Invencible’’.

Su derrota en 1927

Muchos le llamaron a esta batalla entre Capablanca y Alekhine: “El Mozart contra el Beethoven del Ajedrez’’.

Capablanca y Alekhine tenían dos personalidades diferentes. El cubano con un talento natural único era el dueño de la fama, la gloria y las mujeres. Por sus modales finos era la figura favorita de la época en un momento donde se le consideraba casi imbatible en torneos largos.

Pocos se atrevieron a pronosticar su derrota, pues antes de comenzar el Mundial nunca había perdido con su rival en sus 12 partidos previos, con un balance de cinco victorias y siete empates.

Por la seguridad que tenía en su juego, entrenaba y se esforzaba menos. Y para algunos expertos, esta fue una de las razones que le costó la derrota.

Mientras que el retador ruso naturalizado francés era un estudioso del juego que se preparaba con esmero. Muchos aseguran que llevaba en sus manos un pequeño tablero de bolsillo para practicar jugadas fuera de la competencia y tenía un gato que se llamaba ‘’ajedrez’’.

Procedía de una familia adinerada. Bajo la sombra del campeón, sentía que se jugaba la vida en la batalla contra el cubano.

Se puede decir que Alekhine era un genio con voluntad, mientras que Capablanca tenía un genio mayor, pero sin el mismo esfuerzo. Ambos protagonizaron una de las más grandes rivalidades en la historia del ajedrez.

Este campeonato mundial se celebró en Buenos Aires, Argentina, entre el 16 de septiembre y el 29 de noviembre de 1927.

La batalla fue intensa terminando en 34 partidas, con seis victorias para Alekhine y tres para Capablanca, con 25 tablas.

El cubano intentó de manera infructuosa buscar la revancha ante Alekhine, pero el nuevo campeón siempre lo evitó. Tuvieron varias partidas fuera de campeonato, y en todas Capablanca se llevó el triunfo.

El ilustre habanero acumuló en su carrera 302 victorias, tuvo 246 tablas y sólo sufrió 35 derrotas. Murió el 8 de marzo de 1942 en Nueva York, Estados Unidos, a causa de una hemorragia cerebral.

José Raúl Capablanca y Graupera ha sido una de las grandes figuras del deporte cubano y latinoamericano. Para muchos expertos del juego ciencia, uno de los cinco mejores ajedrecistas de todos los tiempos.

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Acerca del Autor

Marino Martínez

Marino Martínez

Nació en Güira de Melena, un pueblo al sur de La Habana, Cuba. Vive en Estados Unidos desde 1980. Con más de 25 años de experiencia en el periodismo, ha escrito cientos de artículos especializados y ha entrevistado a grandes estrellas deportivas. Desde el 2006 es columnista y editor deportivo de El Nuevo Herald y por 14 años fue director deportivo del Diario Las Américas. Pertenece a la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos y es el creador del Salón de la Fama del Deporte Cubano, institución no lucrativa que, desde el 2003, honra a figuras que le han dado gloria al deporte antillano.

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