Cuando los ríos no alcanzan (II)

Cuando los ríos no alcanzan (II)

“Yo no sé lo que está pasando. Cuando era niño se sembraba contando con la lluvia, eso ya no puede hacerse porque no llueve”

Potrero cerca de la playa Los Siguatos,S.A. del Sur. Al fondo El pan de Azúcar (foto del autor)
Potrero cerca de la playa Los Siguatos,S.A. del Sur. Al fondo El pan de Azúcar (foto del autor)

LA HABANA, Cuba – La zona comprendida entre Yateritas y el municipio de Imías es conocida como el semi desierto de Guantánamo debido a la aridez de sus tierras y a la poca lluvia que recibe. Estuvimos en San Antonio del Sur y el Valle de Caujerí y constató el panorama in situ.

“Yo no sé lo que está pasando. Cuando era niño se sembraba contando con la lluvia, eso ya no puede hacerse porque no llueve. Algunos han arado esperando por la lluvia y los surcos se les llenan de malas hierbas”, dijo Alberto Toledano, campesino de 81 años.

Anselmo Gámez, de 79 años, asegura que los efectos de la sequía ya se aprecian en la feria que todos los sábados se realiza en el poblado, pues el tomate escasea siendo esta una zona eminentemente tomatera y cuando lo venden es a un precio que no se corresponde con su calidad. “Aquí nadie puede tomarse un vaso de leche porque ya no hay ganado. Hace poco el gobierno municipal propuso crear 17 puntos de ordeños para garantizar el suministro de leche y sólo aprobaron 3 debido a la sequía y a la ausencia de ganado”.

“Aquí las tierras son malas, salitrosas, y llueve muy poco. Este año ha llovido sólo dos veces. Muchos miembros de la cooperativa han perdido sus cosechas. Yo tenía un platanal muy hermoso que perdí cuando pasó el huracán Sandy. Lo resembré y nunca fue el mismo, lo que quedaba de él se acabó debido a la sequía. Lo mismo me pasó con el tomate que sembré en febrero pues cuando ya iba a florecer llegaron los vientos y junto con la sequía me echaron a perder gran parte de la cosecha. Pensaba recoger entre 800 y 1000 cajas de tomates y sólo coseché 30 con tomates muy pequeños”, dijo Rafael Pelegrín Artemán, campesino de la cooperativa Armando Barrero.

En el oasis de Guantánamo

El Valle de Caujerí, un oasis en esta zona debido a su clima, fue seleccionado hace más de cuarenta años por Fidel Castro para convertirlo en una zona de alta productividad agrícola. Todavía eso es un sueño.

En enero del 2013 se construyó allí una planta procesadora de mango para garantizar la pulpa en la producción de compotas y sustituir importaciones. Hasta la fecha ha cumplido sus planes de producción, sin embargo, en días recientes se vio obligada a parar debido a la falta de agua.

La noticia, publicada por el periódico Venceremos el pasado 17 de julio informa que en esa fecha quedaban pendientes de procesar más de 570 toneladas de mango maduro en los campos, las cuales corrían el riesgo de perderse de no encontrarse una solución al déficit de agua.

Quienes aran la tierra confiando en la lluvia para sembrar ven como el campo se les llena de malas hierbas (foto del autor)
Quienes aran la tierra confiando en la lluvia para sembrar ven como el campo se les llena de malas hierbas (foto del autor)

Muchas toneladas de mango se perdieron como pudimos verificar en su recorrido por el Valle. Un campesino que prefirió permanecer en el anonimato nos dijo que gran parte de la cosecha contratada para ser entregada a la fábrica la perdió porque no la recogieron y ahora no sabe si sus pérdidas serán compensadas. Preguntado sobre si había recibido asesoramiento jurídico y si estaba asegurado respondió que nunca nadie ha asesorado a los campesinos y que no tiene información acerca de los beneficios de estar asegurado.

Pero la sequía no sólo perjudica la producción de la moderna fábrica sino también la cosecha de tomates y garbanzos, dos productos característicos del Valle de Caujerí. Igual perjuicio reciben los cultivos de guayaba, sorgo y boniato.

Un reportaje publicado también por Venceremos el mismo 17 de julio de 2015 cuenta que la presa Pozo Azul estaba cerca de su punto muerto y que este semestre ha sido el más seco de los últimos cinco años. Verificamos que no sólo es esa presa la que está casi seca sino también la de Palmarito.

Según el reportaje, los frutos caen si estar maduros y otros se endurecen en los árboles. Entre los campesinos perjudicados se halla Israel Samón Samón, de la cooperativa Mariana Grajales, a quien se le echaron a perder tres hectáreas de maíz y no ha podido sembrar nada, ni siquiera alimentos para los animales.

La situación en la cooperativa José Luis García, de El Manguito, es más crítica porque según su presidente, Tomás Londres, allí se perdieron 75 toneladas de maíz, 40 de boniato, 80 de yuca y 3000 litros de leche.

Venceremos asegura que el agua de la presa Pozo Azul es poca y de mala calidad, al extremo de que el embalse parece un pantano, lo cual implica riesgos para la salud humana.

Tampoco funciona el acueducto Los Letreros, abastecedor del poblado El Manguito. Esto obliga a campesinos como Roelvis Noa a recorrer diariamente 4 kilómetros en su carreta de bueyes para acopiar agua.

Las soluciones

Un dirigente de la delegación provincial de la Agricultura en Guantánamo accedió a conversar sobre las medidas adoptadas pero solicitó que no reveláramos su identidad.

Potrero de uno de los pocos campesinos de S.A. del Sur que aún tiene ganado (foto del autor)
Potrero de uno de los pocos campesinos de S.A. del Sur que aún tiene ganado (foto del autor)

“No estábamos preparados para una sequía de tal magnitud. El agua de la presa Jaibo, antes destinada a la agricultura ahora es para la población y eso nos perjudica. En el caso de la ganadería se ha dispuesto el traslado de una parte hacia la provincia Granma y se acopia forraje desde el poblado de Honduras. También se ha orientado la construcción de pozos y la siembra de king grass, un alimento muy bueno para el ganado. En el Valle de Caujerí se trabaja para terminar el canal de trasvase de agua por gravedad. Esperamos que las obras que se realizan para hacer más eficiente el abasto de agua a la población permitan destinar un poco a la agricultura, eso es lo único que podemos hacer pues no contamos con recursos ni infraestructura adecuada para enfrentar esto”, nos aseguró.

En su edición digital correspondiente al domingo 9 de agosto el periódico Granma, órgano oficial del partido único, informó que Inés María Chapman, miembro del Consejo de Estado y presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) presidió una reunión en Guantánamo para analizar las medidas tomadas para enfrentar la sequía.

En dicha reunión, según informa el periodista Jorge Luís Merencio Cautín, Alfredo Correa, delegado del INRH en el territorio dio a conocer que las presas almacenan sólo 134 millones de m3 de 347.5 posibles, lo que representa un 39%, déficit que limita el suministro de agua a más de 258 000 guantanameros que representan el 72% de la población e imposibilita a las empresas azucareras y agrícolas usar agua de esos embalses.

Para enfrentar el problema se ha dispuesto la rehabilitación del bombeo del río Bano, la construcción de nuevas estaciones de bombeo (como la que se alista en el canal Ca­marones, próxima al central Argeo Mar­tínez) y de pozos en las montañas, estudios de agua subterránea, preparación de llenaderos, mantenimiento a canales, conductoras y redes, instalación de válvulas y bombas de mano y erradicación de salideros y de ilegalidades.

La presidenta del INRH comentó que la sequía perjudica a 11 provincias y 93 municipios y recalcó que la prioridad en el abasto la tiene la población, pero que hay que buscar alternativas para garantizar cierto nivel de agua para riego en la agricultura y Azcuba, debido a la importancia de estos organismos en la producción de alimentos y la economía del país e indagó sobre cómo se va a restablecer el riego en el Valle de Caujerí, donde están sin irrigarse 1 984 hectáreas, así como a la industria conservera de ese polo productivo. Según trascendió la respuesta parece estar en la recuperación de la estación de bombeo de Palmarito, para de ahí enviar el recurso a la presa Pozo Azul, tal y como sucedía hace varios años atrás.

Chapman llamó a combatir el proceder oportunista de algunos conductores de pipas, que aprovechándose de la situación venden el líquido a personas necesitadas, algo que ya habíamos denunciado el pasado día 17 de julio.

(Segunda parte de dos reportajes sobre la sequía en la provincia Guantánamo)

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