Cuando los ríos no bastan (I)

Cuando los ríos no bastan (I)

La sequía que padece la provincia Guantánamo desde hace varios años, acentuada este verano del 2015, ha puesto en alerta a los campesinos, entidades agrícolas y a los vecinos

Potrero de la empresa Iván Rodríguez.Lo único verde es el marabú (foto del autor)
Potrero de la empresa Iván Rodríguez.Lo único verde es el marabú (foto del autor)

GUANTÁNAMO, Cuba – La voz taína “Guantánamo” significa “tierra entre ríos”. No se equivocaron los aborígenes cuando bautizaron así al valle donde está asentada la ciudad homónima junto con otras comunidades.

Atravesada por los ríos Bano, Jaibo y Guaso, la zona siempre fue fértil y de próspera actividad agrícola. El caudal de los ríos era tal que José Leticio Salcines, un brillante ingeniero guantanamero del siglo pasado, ideó un acueducto que por gravedad podría suministrar agua a la cercana ciudad de Santiago de Cuba.

Hoy la situación es bien diferente. La sequía que padece la provincia desde hace varios años, acentuada drásticamente este verano del 2015, ha puesto en estado de alerta a los campesinos, entidades agrícolas y a los vecinos de la capital provincial.

Las autoridades se han visto obligadas a adoptar severas medidas de racionamiento, entre ellas, reducir al máximo o eliminar el suministro de agua a la agricultura. Los efectos no se han hecho esperar y pueden tener resonancias hasta bien entrado el próximo año.

Con el objetivo de profundizar en el tema, visitamos varios lugares de los municipios Guantánamo, San Antonio del Sur y Niceto Pérez.

En la tierra entre ríos

En el municipio Guantánamo, desde hace más de dos meses la población confronta una  situación difícil con el abasto de agua, al extremo de que las autoridades dispusieron que el líquido sería suministrado una vez por semana excepto en la zona del casco histórico que continúa recibiéndolo diariamente.

Es común ver en plena canícula a decenas de ciudadanos haciendo colas detrás de una pipa para llenar algunos cubos o trasegando agua desde varias cuadras hasta su domicilio. A la carencia se une algo que irrita sobremanera a la población y es la presencia de numerosos salideros por los cuales se desperdicia el líquido.

Los ríos Guaso, Jaibo y Bano están en su nivel más bajo de los últimos años y la presa Faustino Pérez, que es la que abastece gran parte de la ciudad,  está  deprimida.

Alfredo Hernández Alba (foto del autor)
Alfredo Hernández Alba (foto del autor)

En nuestro recorrido pudimos comprobar los estragos que la sequía ha causado en algunos organopónicos, como el que está situado frente a la antigua escuela Formadora de Maestros, hoy sede universitaria, al este, muy cerca de un cartel gigantesco que proclama que Guantánamo crece entre ríos. Un poco más lejos, en la carretera que conduce a Baracoa hay dos fincas, propiedades de los primos Manuel Alba Gómez y Alfredo Hernández Alba, dedicadas  a la cría de ganado vacuno.

Ambas parecen tierras arrasadas. En la finca de Manuel, quien es miembro de la cooperativa Lino Alvarez, el ganado está sumamente flaco. Según nos informó un trabajador, hasta ahora no se ha muerto ninguna res. Pero si la sequía continúa morirán varias pues el agua tienen que acopiarla mediante una pipa y la comida está cada día más difícil. En estos momentos el único alimento que le están dando al ganado es paja de caña. Para colmo, nos dijo, el Combinado Lácteo hace dos meses que no paga la leche que han entregado.

La finca “La Isabel”, propiedad de Alfredo Hernández Alba está en similares condiciones, aunque éste tiene la suerte de que su finca es atravesada por el canal “Jobito-Camarones”. Pero de nada vale porque han prohibido que dicha agua se use para la agricultura pues está considerada como reserva para el suministro a la población, a pesar de que a simple vista no resulta  propia para el consumo humano.

Alfredo no ha cumplido el plan de entrega de leche debido a la sequía. “No sé qué pasará”, dice. “Quizás hasta me demanden por los incumplimientos, aunque todo el mundo sabe que se deben a la sequía. Yo he dejado de entregar 6000 litros de leche y ya se me han muerto dos vacas este año”.

En estos momentos el litro de leche se  está pagando a  cuatro pesos y un poco más, por lo que las pérdidas de este campesino ascienden a más de 24 000 pesos.

Según Alfredo, lo único que ha recibido este año es un poco de aflecho (mezcla de pienso molido con agua y papa) hace alrededor de cuatro meses. “Imagínese que yo tengo 62 reses y entre mi primo Manuel y yo tenemos tres caballerías de tierra,  insuficientes para nuestro ganado pues lo óptimo es que en cada caballería pasten diez. He tenido que sembrar king grass para alimentar al ganado, pero sólo son 20 cordeles”.

Alfredo considera apremiante que las entidades especializadas del Ministerio de la Agricultura ayuden a mejorar la masa ganadera desde el punto de vista genético para enfrentar sequías como esta, algo que no está al alcance de los campesinos. A ello se une, confesó, la necesidad de tierras para cosechar el forraje suficiente. Otro problema es que personas  inescrupulosas aprovechan cualquier descuido para talar árboles que son muy útiles, como el algarrobo, porque además de sombra produce alimento para el ganado.

Vecinos haciendo cola detrás de una pipa en la calle San Gregorio y Narciso López (foto del autor)
Vecinos haciendo cola detrás de una pipa en la calle San Gregorio y Narciso López (foto del autor)

La ganadería en otras zonas de la provincia

Según una información publicada por el periódico “Venceremos” el pasado 25 de junio de 2015, la empresa pecuaria Iván Rodríguez, del municipio Niceto Pérez, había dejado de entregar hasta esa fecha medio millón de litros de leche de los más de cuatro millones pactados.

En la información del periodista Rasiel Sayú Font consta que hasta ese día habían muerto 300 reses por falta de agua y que más de 180 hectáreas dedicadas a la siembra de forraje y al pastoreo están inutilizadas lo cual obligó al traslado de los animales hacia otras zonas.

Según declaró entonces Jorge Luís Mendoza Viñales, director de la mayor empresa pecuaria de Guantánamo, a pesar del bajo peso de las reses, se ha cumplido con el plan de entrega de carne pero de continuar la sequía alrededor de 1200 cabezas de ganado serían enviadas a la provincia de Granma.

En el recorrido que realizamos por tres zonas de la mencionada empresa comprobamos la sequía y el estdo del ganado. Un dirigente de la entidad,  que pidió permanecer en el anonimato, nos informó que  han sido  más de 600 las reses muertas por falta de agua e inanición y que José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista y Vicepresidente del Consejo de Estado, dirigió el pasado mes de julio una reunión con dirigentes de la empresa y del gobierno para ponerle fin al asunto, una noticia que no publicó el periódico Venceremos pero sí fue divulgada en una de las emisiones del Noticiero Nacional de Televisión.

(Primera parte de dos reportajes sobre la sequía en la provincia Guantánamo)

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