La marcha de las cacerolas inundó Caracas

La marcha de las cacerolas inundó Caracas

“La protesta es un derecho constitucional, no necesitamos autorización¨. Mujeres cantaban “No hay, no hay, no hay”

caracas cruz banderaOpositores marcharon este sábado por Caracas con sus cacerolas, en un nuevo desafío al gobierno  en un país conmocionado por un mes de protestas que han dejado 20 muertos y decenas de denuncias de abusos policiales.

Convocada por Henrique Capriles y por la Mesa de Unidad Democrática  (MUD), y prohibida por Maduro, la marcha recorrió Caracas hasta el Ministerio de Alimentación protestando por el desabastecimiento de productos básicos, casi uno de cada tres artículos, según cifras oficiales.

El alcalde chavista del municipio de Libertador -feudo del gobierno y donde se ubica el ministerio-, Jorge Rodríguez, había anunciado más temprano que se le negaba a la oposición el permiso para marchar bajo el argumento de que puede derivar en violencia.

“El municipio Libertador es un municipio de paz y libre de fascismo, y así lo mantendremos (…) Debemos resguardar la vida y los bienes de los habitantes del municipio, por tantohemos negado el permiso a una marcha que pueda tornarse violenta”, justificó Rodríguez, un cercano colaborador del presidente Maduro.

Entre el estruendo del golpeteo de cacerolas vacías y rodeados de policías, más de 2.000 opositores, en su mayoría mujeres, se manifestaron mientras cantaban “No hay, no hay, no hay”.

El ministerio de Alimentación estaba rodeado desde muy temprano por tanquetas de la Guardia Nacional mientras que unos 300 uniformados, tanto guardias como policías nacionales, custodiaban estrechamente la zona obligando a los manifestantes a apiñarse en una avenida y unas cuantas calles.

Maduro ha denunciado en reiteradas oportunidades que las protestas son un intento de golpe de Estado y que cuentan con la participación de sectores “imperialistas” de Estados Unidos, Colombia y otros gobiernos “lacayos”, además de grupos “fascistas” de la opositora “burguesía parasitaria”.

“Nicolás Maduro quiere poner trabas a la movilización de mañana. Nuestro pueblo tiene el derecho de protestar y lo vamos a hacer en paz”, escribió el viernes Capriles en su cuenta de Twitter.

A tomar Caracas

Por su parte, Antonio Ledesma, uno de los líderes del ala radical de la oposición y alcalde del área metropolitana de Caracas, arengó por las redes sociales: “Vamos a tomar Caracas en paz”.

cacerolas caracas“La protesta es un derecho constitucional. No necesitamos permiso (…) ¡Tenemos a la tiranía contra las cuerdas!”, enfatizó Ledezma, quien junto con el encarcelado Leopoldo López y la diputada María Corina Machado, integra el trío promotor de la estrategia de ocupar las calles para forzar la renuncia de Maduro.

La ola de manifestaciones que recorre el país la iniciaron hace un mes estudiantes para denunciar la inseguridad, ya que Venezuela tiene una de las mayores tasas de homicidio mundiales.

Luego se fueron incorporando sectores opositores radicales y paulatinamente se agregaron el reclamo de la renuncia presidencial, y los reclamos por la inflación (56%), el desabastecimiento, censura y denuncias de abusos policiales.

La protesta de este sábado tuvo como trasfondo las acusaciones de Capriles contra Maduro de estar llamando a una “confrontación pueblo contra pueblo”, luego de que el mandatario en un encendido discurso llamara a sus militantes a “hacer valer el orden (…) Candelita que se prenda, candelita que apagamos con nuestro pueblo”.

Del lado oficialista, el heredero político del carismático Hugo Chávez, fallecido hace un año,  anunció en Twitter que el sábado iba a ser una “gran jornada nacional con las mujeres”, en el Paseo de los Próceres, también en Caracas.

En ese mismo escenario, el miércoles, más de 10.000 militares participaron de un gigantesco desfile en homenaje a Chávez, en una exhibición de armas de última generación y sistemas de control de orden público, mientras el gobierno redoblaba denuncias de intentos de golpe con intervención militar extranjera.

Escasez más inflación

En Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras del mundo, es posible llenar el tanque de gasolina con unos centavos de dólar, pero conseguir alimentos y productos básicos, como leche, harina, azúcar o papel sanitario, es un vía crucis pues faltan a razón de uno de cada tres artículos y mucho más en el interior que en la capital.

“Ahora me dedico a esto, a comprar. Salgo a las siete de la mañana y recorro tiendas, hago cola dos o tres horas y regreso a mi casa en la tarde. Compro para mis hermanas y le mando a mi mamá a Táchira, donde no hay nada”, dice Rosa María, un ama de casa, mientras hace una larga fila para adquirir leche en polvo.

Aún apoyando la protesta callejera, Capriles se desmarcó abiertamente de la táctica radical de pedir la renuncia del presidente ya que “no están dadas las condiciones para presionar la salida del gobierno”, afirmó.

“Capriles era muy reacio a la movilización porque sabes cómo empieza pero no cómo termina, pero es el único camino que tienes, se ha reproducido en todo país, y él así lo entendió”, comentó a la AFP Mercedes Pulido de Briceño, analista política y catedrática de la Universidad Católica.

Para la analista, la marcha de los “cacerolazos” puede ser una oportunidad para que sectores populares, que mantienen “protestas silenciosas”, se conecten con la oposición y salgan a manifestarse sin temer en su barrios represalias de los denominados “colectivos”, simpatizantes del gobierno que según denuncias opositoras están armados y han atacado las protestas.

“La escasez y la inflación son de los aspectos sociales más críticos, con pocas expectativas de que se puedan resolver a corto plazo”, agregó la analista.

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