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Yunior García: “El 11J fue un intento, e intentarlo hace que el mundo cambie”

Yunior García Aguilera, 11J

MADRID, España. – El dramaturgo Yunior García (Holguín, 1982) es uno de los principales representantes de la última generación de activistas que ha emergido en Cuba. 

Participó en la protesta frente al Ministerio de Cultura del 27 de noviembre de 2020, el 27N. Después fue detenido en las masivas manifestaciones del 11 de julio de 2021, el 11J. Y terminó exiliado cuando las autoridades impidieron organizar a la plataforma de la que forma parte, Archipiélago, una marcha el 15 de noviembre de 2021, el 15N.   

Su vida, en el último año y medio, ha estado marcada por estas fechas. También por las críticas de quienes no entendieron por qué se fue del país o no consideran que esté haciendo lo suficiente para apoyar a quiénes están en prisión en la Isla. De todo esto y de su visión política habla desde Madrid, España, donde ha solicitado asilo político. 

―¿Tú mente aún está en Cuba, digamos?

―Sí, habría que preguntarle a un psicólogo lo que pasa en la mente de un exiliado. Mi cabeza está en dos horarios. Mis recuerdos, mis deseos, mi visión de futuro siguen en Cuba. No dejo de sentirme de paso, a pesar de haber pedido asilo y ya sentirme un poco exiliado. 

Se dice que Madrid es el nuevo Miami.

―Madrid se está convirtiendo en una ciudad de destino para una parte de los jóvenes que han tenido protagonismo en esta última ola de rebeldía contra la dictadura y eso hace que coincidamos en espacios, que nos articulemos, que se haga más notoria la presencia de la comunidad cubana que vive aquí.

Ahora tienes libertad política. ¿Te gustaría formar parte de algún movimiento político más amplio de cubanos que están en Madrid o en el exilio en general?

―Salir de Cuba te abre un universo. He tenido la oportunidad de compartir con opositores de Nicaragua, de Venezuela, de conversar con gente de lo que era la Europa del Este… Ahora hay causas que me preocupan a mayor escala que cuando las veía en Cuba. Pero cada cosa tiene su tiempo, no quiero apresurar nada. 

―¿A qué cosas te refieres?

―Creo que la oposición dentro de Cuba todavía está muy aislada, muy concentrada en Cuba, piensan que una solución para Cuba depende únicamente de los que están allí. Y no es cierto.

¿Un cambio en Cuba no depende de los cubanos?  

―Es imposible que los cubanos lo logren solos, porque hay una dictadura con más de 60 años que tiene el control de todas las instituciones. Es muy difícil que el pueblo cubano, desarmado, desinformado, a veces sin internet, logre salir de ese sistema y construir una democracia. Porque hay tres problemas: primero acabar con la dictadura, luego comenzar una transición, y que esta nos conduzca a una democracia verdadera. Nada de eso depende únicamente de los cubanos. Hace falta una conexión global, sobre todo, con la gente de la región. Porque pueden ser los países vecinos los que ayuden a perpetuar la dictadura. 

Los principales aliados de Cuba en la región son los gobiernos de izquierda.

―La cuestión no es izquierda versus derecha, es autoritarismo versus democracia. Izquierda y derecha deben coexistir en democracia y pelear por los votos. La cuestión es que gobierne quien gobierne se debe tener el derecho a pensar diferente de quien tiene el poder. A dictaduras como la cubana les importa poco la ideología. Ellos son capaces de cambiarse de casaca en cualquier momento. En Cuba existe un capitalismo monopolista de Estado. Quienes gobiernan son empresarios que piensan mucho en el dinero y son capaces de sentarse a dialogar con su enemigo histórico, Estados Unidos, con tal que mejoren sus empresas. Sin embargo, no están dispuestos a sentarse a hablar con sus ciudadanos que piensan distinto. Entonces, el problema no es ideológico. El asunto es terminar con estas formas de gobierno tiránicas.  

¿Sientes que representas a alguien?

―En Cuba no hay forma legítima de representar a otros. No hay elecciones, no te puedes postular. En Cuba hay voces, voces importantes con las que unos grupos se identifican y otros no. Yo no soy político y no tengo responsabilidad como representante de nadie. Aunque por supuesto hay gente que se va a sentir identificada con mis ideas, eso no significa que yo crea que tengo la verdad absoluta o que considere que solo nosotros somos la verdadera oposición.

―¿Consideras que otros grupos de oposición son intolerantes? 

―Hay de todo… Son 70 años sin democracia, si empezamos a contar en 1952 con el golpe de Estado de (Fulgencio) Batista. Y tantas décadas sin democracia afectan. Para los cubanos es difícil entender las cosas desde el punto de vista democrático. Creo que la libertad es una especie de círculo cuyo diámetro debe ensancharse lo más posible. Lo que sucede en Cuba es que el diámetro se ha estrechado de manera absurda por razones caprichosas. No podemos cambiar ese círculo cerrado por otro. Y eso implica reconocer que el otro puede tener la razón y que es importante que las diferentes verdades se encuentren. Hace poco un politólogo en Nicaragua me decía: puede que en Nicaragua un 20% de la población apoye a (Daniel) Ortega. ¿Qué pasará mañana cuando el país sea democrático? ¿Vamos a exterminarlos? No, la democracia son consensos, pactos. Habrá que encontrar verdaderos representantes para alcanzarlos.

Pero, ¿cómo gestionar las diferencias entre grupos cuando, estando comprometidos los derechos humanos, por ejemplo, hay que relacionarse con grupos que no están a favor de los derechos de las mujeres o de la comunidad LGBTIQ+, o que dejan atrás a las personas negras o racializadas? 

―Estamos en un momento de extremos que no contribuyen a una sociedad sana. Es muy difícil ese equilibrio. Pero creo que más allá de ideologías, puede encontrarse ese punto de sensatez en la idea de que todas las personas tienen derechos y que mis creencias particulares no tienen por qué imponerse sobre otras personas. Yo en Cuba tuve muchos debates con líderes religiosos que me hablaban del tema del matrimonio entre homosexuales. Y yo les decía: hay cristianos como los Adventistas del Séptimo Día, que creen que deben respetar el sábado y que no comen carne de cerdo, a diferencia de otros cristianos. Y está bien que lo hagan, pero lo que no pueden es imponer al resto de la sociedad que la carne de puerco esté prohibida.

¿Te has sentido excluido por otros opositores por tus ideas o por cómo saliste del país?

―Los cubanos tienen derecho a juzgarme. Hay gente que piensa que todo lo que hicimos en Cuba fue para obtener una visa. Desconocen que habíamos salido de Cuba 17 veces y que no era necesario arriesgar tu vida por conseguir una visa. Pero si algún cubano lo quiere creer, es su derecho. 

Con varios de sus integrantes en el exilio, ¿qué puede hacer Archipiélago? 

―Su principal misión es seguir existiendo. Aspiramos a sacudir un poco la sociedad, a ir educándonos en la vía del consenso, del debate, de encontrar puntos comunes. 

Archipiélago trabaja de modo discreto y cuando sea el momento sacaremos una propuesta que sea útil para lograr la democracia en Cuba. Estamos pensando en ser útiles, no en egos personales o grupales. No se trata de quién lidera ahora la oposición, se trata de que surjan muchas voces: que esté el Movimiento San Isidro, que surja una iniciativa de médicos, otra en el gremio de la cultura… Que aparezcan muchos grupos y que cada uno, con su lucha particular, contribuya a alcanzar la democracia en Cuba.

―El Gobierno detuvo a unas 100 personas por hechos relacionados con las protestas del 15 de noviembre (15N), y 11 de ellas siguen presas. ¿Te sientes responsable por eso? ¿Has hecho algo por ellos?

―A nosotros no nos interesaba que más gente fuera a la cárcel, nuestro interés era sacudir a la sociedad para que cada cubano entendiera su responsabilidad personal para cambiar las cosas. Por eso tomamos la decisión de no seguir convocando la marcha inicial, sino de que cada quien encontrara alternativas que no pusieran en riesgo su vida. Pero sí tengo responsabilidad con estos presos. Y sí se está trabajando de modo silencioso para ayudar a las familias y no solo las del 15N, sino de todos los presos políticos. Por eso, aquí, cuando me acerco a los políticos o hablo con la prensa, no puedo privilegiar a un grupo de presos, tengo que hablar de todos los que están injustamente presos en Cuba.

Has rechazado la idea de ser un líder, pero al mismo tiempo fuiste un líder… 

―Hay una diferencia entre liderazgo y jefatura y a veces ambas cosas se confunden. Hay que tener mucho cuidado con esto, porque en Cuba el caudillismo ha sido una enfermedad durante mucho tiempo. A mí, nunca me interesó el liderazgo entendido como jefatura. En Archipiélago no había un jefe. Yo era una figura visible. Y eso trae la responsabilidad del liderazgo.  

―Para ti, lo coherente con ese liderazgo fue irte del país.

―Yo no tomé esa decisión hasta el día 14. La Seguridad del Estado nunca me lo propuso. Un grupo religioso me lo había ofrecido, pero no lo acepté. Hasta que lograron que me sintiera solo, que sintiera que habíamos fracasado, que no habíamos recibido el apoyo popular. El día 15 fui a la embajada (de España) y la embajada me dio la visa. Y aquella tarde, cuando el automóvil (de los religiosos que le apoyaban) me llevó por la calle Prado hasta la embajada para recibir la visa, yo creo que lo hicieron con la intención de que me percatara que en la calle Prado no había ningún manifestante. La calle estaba vacía o solo ocupada por las Brigadas de Respuesta Rápida. Eso me hizo sentir más solo aún. Mi pasaje se consiguió el día 16 y salí el 16 en la noche. Lo hice sintiéndome decepcionado, lleno de rabia, afectado desde el punto de vista psicológico.

―La presión del régimen funcionó.

―El día 14, cuando mi casa estaba rodeada de cientos de gentes gritando: “fuera de este barrio, no los queremos”, ese día me sentí amenazado yo y toda mi familia. Algo te cambia cuando sientes que tu familia está amenazada. Yo quería ser un personaje de Juego de Tronos y decirles a mis dragones, “Dracarys: quemen a todo el mundo”. Y cuando me sentí en esa situación, incapaz de producir ideas sensatas o planear con lucidez, entendí que tenía que irme. Si no, acabaría convertido en algo que no era, en algo que no era útil para la causa de Cuba.

¿La gente que ha optado por estar presa está haciendo algo inútil?

―Para nada estoy minusvalorando la decisión de quiénes están presos y han decidido permanecer ahí o quienes asumen una huelga de hambre, pero uno sabe cuáles son sus limitaciones y creo que tengo derecho a escoger donde puedo ser más útil. 

La existencia de presos políticos, detenciones, etc., ha servido para dar a conocer a nivel internacional la situación en Cuba.

―Sí, pero la sociedad no puede preferir que haya presos para que la situación sea más propicia para la lucha. No podemos querer que alguien muera para que se convierta en un símbolo. Eso no es sano. Yo quisiera que encontremos caminos alternativos, que se salgan de los moldes. Hay que quitarse el morbo de que otros sufran para valorar su sacrificio. 

Has reclamado el derecho a cambiar de opinión. ¿Haces autocrítica de algo?

―A veces me pregunto qué hubiera pasado si hubiera aguantado más tiempo en Cuba. Pero veo a gente como Saily (González, exintegrante de Archipiélago), que permaneció en Cuba y ahora cuando salió, la acusan de todo lo peor… como me han acusado a mí. A veces me digo: “Mañana tomo un avión y regreso”. Pero luego me doy cuenta que lo hago por ego, porque me afectan las críticas, no porque regresar sea útil a la causa de Cuba.

―¿Cuál era el plan para el 15N?

―Queríamos demostrar que en Cuba es imposible organizar una marcha por los canales establecidos. Había salido el presidente del Tribunal Supremo diciendo: los que están presos por el 11 de julio (de 2021) es porque no pidieron permiso. Queríamos demostrar que eso era falso. Y por eso, quisimos hacer una marcha por los canales establecidos. Y quedó más que demostrado que en Cuba no existe derecho de manifestación.

Pero había más objetivos…

―Pensamos que el 15N podía contribuir a que esos cubanos que no se han movilizado antes lo hicieran. Pensamos que sería un pasó más. El 27N propició el 11J, el 11J propicia algo como el 15N, vamos a ver qué pasa. También una cosa que a veces no entendemos: es muy probable que la dictadura cubana se caiga por la decisión de quiénes hoy en día tienen el poder. Entonces, todo lo que se haga desde la sociedad civil funciona como presión para que se quiebren, para que el cambio ocurra desde dentro. 

¿Cómo valoras el 11J?

―Cuando hablamos de estallido social en Cuba, creo que tenemos que pensar que el 11J ha sido el más grande de nuestra historia reciente. Fue masivo, fueron decenas de ciudades en las que la gente se lanzó a la calle en un efecto dominó. Recuerdo que ese día fui a encontrarme con unos amigos para ver el fútbol y cuando vimos en las redes sociales que San Antonio de los Baños estaba en la calle, le dije a un amigo: “Ponte los zapatos que esto va a ser Cuba completa”.

Has mencionado la idea de la utilidad. ¿El 11J fue útil?

―Ha servido para quitar la máscara del régimen a escala global. La dictadura se ha mantenido, en buena medida, por el mito que supieron vender. Si para algo sirvió el 11J fue para mostrar que el régimen puede ser muy abusivo cuando se lo propone. 

¿Fue un éxito en ese sentido?

―El 11J fue un intento, e intentarlo hace que el mundo cambie. El mérito no es lo que se logró, es que haya ocurrido. Muchos cubanos y por primera vez en mucho tiempo tomaron las calles y dijeron: hoy vamos a decir lo que realmente pensamos  

¿Qué recuerdas de ese día?

―Ya un grupo de amigos habíamos pensado posibles acciones pacíficas que podíamos realizar. Habíamos pensado en ir al ICRT y pedir que nos dejaran hablar frente a las cámaras durante 15 minutos. Por tanto, el 11J, sabiendo que nuestros teléfonos podían estar intervenidos, lo único que hicimos fue mandar SMS diciendo “15 minutos”. La gente sabía que se trataba de ir al ICRT. Allí nos plantamos e intentamos exigir nuestros 15 minutos.

Después, terminaste detenido.

―Trajeron a los represores y nos comenzaron a detener. Recuerdo que cuando nos lanzaron para el camión un amigo se agarró de mi brazo, otro de una pierna. Recuerdo una señora que me golpeaba con una banderita y me decía “este pueblo no te quiere” y que el propio represor que me tenía agarrado le decía: “señora, me está dando a mí”. Y recuerdo cuando iba en el aire, cuando me estaban tirando al camión, los miré y me dije: “No saben lo que han hecho, la imagen que están dando al mundo al agarrar un grupo de jóvenes pacíficos, sentados en el suelo, y lanzarlos a un camión”. Y ya de ahí, no sabía lo que podía pasar. El camión arrancó y no nos dejaban ni levantar las cabezas. Recuerdo que un policía empezó a maltratar a uno de los muchachos y le dije: “Usted debe de tener un hijo de la edad de nosotros, ¿no le preocupa dónde está su hijo ahora mismo?”. Aquel policía no volvió a ser violento en el trayecto. Después, estábamos en la cárcel y empezaron a llegar otros jóvenes, y recuerdo que les preguntamos de dónde venían. Nos sorprendió que fuera tan masivo, porque en ese momento no lo sabíamos. Ese día fue la emoción de que podía ocurrir el cambio, pero al mismo tiempo, vimos el músculo de la represión.

En España has estado cerca de varios líderes políticos. ¿Te has sentido utilizado?

―No vine a España a jugar el juego de la política española, no me interesa. Algunos partidos tratan de capitalizar algunas cuestiones para sus propios intereses, no porque legítimamente les preocupe lo que ocurre en un lugar, sino porque les trae beneficios. A veces, pienso que la política definitivamente no es mi campo. Soy un intelectual comprometido, pero la política, en el sentido tradicional, me provoca nauseas la mayor parte de las veces. Estoy interesado en que mi país sea libre y democrático y creo que cuando eso suceda es probable que no me incorpore a ningún partido. 

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Yunior García Aguilera podría no regresar a Cuba: “Volver ahora sería un suicidio”

Yunior García Aguilera, Cuba

MIAMI, Estados Unidos. — El dramaturgo cubano Yunior García Aguilera reveló al diario El País que se plantea pedir asilo político en España, donde encuentra desde el 17 de noviembre de 2021.

Tras abandonar Cuba, García Aguilera declaró a diferentes medios que regresaría a la Isla en tanto estuviera en condiciones para hacerlo. Sin embargo, en recientes declaraciones al medio español dejó claro que no valora volver en estos momentos.

“Tras mi llegada a Madrid, me han cerrado mi grupo de teatro en Cuba y han despedido a los actores. Mis obras están prohibidas. El caso contra mí sigue abierto. Tienen excusas para, en cuanto ponga un pie en el aeropuerto de La Habana, llevarme a la cárcel por 27 o 30 años, como han hecho con otros manifestantes. Regresar ahora no es una posibilidad real. Sería un suicidio”, indicó García Aguilera.

Dos meses después de haber aterrizado en España, el fundador del grupo Archipiélago dice sentirse a gusto en ese país. Sin embargo, no descarta que la dictadura arremeta contra él de una u otra forma.

“Corremos cierto peligro. Somos una preocupación para la dictadura, que tiene tentáculos en todas partes. Incluso hay programas en televisión que han emitido imágenes de nuestra vida en España”, subrayó.

Yunior García Aguilera también llamó la atención sobre los juicios contra los manifestantes que protestaron los días 11, 12 y 13 de julio de 2021.

“Cuba está peor que cuando salimos, con esta crisis de los presos políticos, de los niños menores que están presos”, sostuvo el dramaturgo.

El artista comentó a El País que actualmente trabaja en una obra que tendrá por nombre Archipiélago, al tiempo que colabora con el portal digital 14ymedio, dirigido por la periodista y disidente cubana Yoani Sánchez.

Aunque eventualmente termine permaneciendo en España, García Aguilera dejó claro que “nunca renunciará a regresar a su país”.

“Ser cubano es una condición crónica que no tiene cura. No puedo olvidar que soy un cubano que quiere volver a Cuba”.

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Los disidentes latinoamericanos Yunior García, Leopoldo López y Santiago Urbina se reunieron en Madrid

evento, Yunior García, Leopoldo López,. Santiago Urbina, Cuba

MADRID, España.- El dramaturgo cubano Yunior García, el opositor venezolano Leopoldo López y el activista por los Derechos Humanos en Nicaragua, Santiago Urbina, participaron este lunes en el evento “Voces de la Represión”, organizado por la asociación Libertad Sin Ira y desarrollado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El inicio del encuentro se vio retrasado por estudiantes que entraron al aula donde se iba a celebrar el acto y manifestaron su oposición a los representantes de las disidencias latinoamericanas.

“¡Fuera fascistas de la universidad!”, “antiperiodistas” y “aquí periodistas no”, gritaron los estudiantes.

Además, llevaban pancartas en las que se leía “Fuera extrema derecha de la universidad”, dirigidas a los organizadores del evento.

El activista Yunior García comenzó sus declaraciones refiriéndose a este acto de repudio.

“Sueño con el día en que nuestros científicos descubran una vacuna contra la intolerancia. Espero que cada vez nos gritemos menos y estemos más dispuestos a escuchar”, manifestó.

García señaló también que “cuando se anula la opinión del otro, cuando intenta establecerse la verdad absoluta, ya no hay diferencia entre izquierda y derecha, simplemente se perdió el rumbo. Ojalá los países que perdieron el rumbo como Nicaragua o Cuba lo recuperen y que aquellos que pueden pensar distinto no pierdan ese privilegio”.

“La ultraizquierda que intenta convertirse en la verdad absoluta y silenciar es exactamente igual que la ultraderecha”, agregó el dramaturgo.

Durante su intervención, el activista cubano habló sobre los sucesos del 11 de julio en Cuba y recordó que ese día decenas de miles de cubanos salieron a reclamar “comida, medicina y libertad”.

El régimen cubano encarceló a unos 800 jóvenes, algunos con condenas de más de 20 años, por estas manifestaciones, lamentó el líder de la Plataforma Archipiélago.

Por su parte, el nicaragüense Santiago Urbina señaló que Nicaragua, Venezuela y Cuba están unidas en los problemas que enfrentan y condenó que “el autoritarismo usa las ideologías para poder imponerse y para controlarlo todo, da igual si es un país del norte o del sur, veremos el mismo tipo de situaciones”.

“Nosotros tres compartimos el amor y la ilusión por tres patrias que queremos ver libres”, expresó Urbina.

Mientras que Leopoldo López sentenció: “Esta realidad que vivimos no es una tragedia aislada, entre ellos se apoyan y aprenden para aplicarlo en su país. La persecución, la represión, el encarcelamiento, pero también el asesinato moral de cada persona que alza la voz”.

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De fugas teatrales, egos gigantescos y otros males cubanos

Cuba, 15N

LA HABANA, Cuba.- Habiendo demasiados problemas en Cuba sobre los cuales continuar enfocados —si en realidad perseguimos obrar el cambio necesario en la Isla— me propuse no hablar del 15 de noviembre y lo ocurrido antes y después con relación a la Marcha Cívica. Tampoco de la evasión premeditada, subrepticia (porque lo fue) de Yunior García Aguilera que solo ahora, cuando ya no es necesario, ofrece unas tibias disculpas, ruega que no le llamen nunca más “líder” de Archipiélago y además reclama atención para “quienes quedaron atrás” bien jodidos (mientras él volaba sin rosa ni de blanco a Madrid).

Creo que no se puede ser más cínico. Y no me quedan dudas, incluso después de haber escuchado en silencio las opiniones que llegan de todos lados, de que el acto no se justifica y es repudiable.

Como ya voy pasando los cincuenta de edad y muy poco me va importando a quiénes les puedan doler mis opiniones en esta página, ni los trapos sucios de antaño que me puedan sacar por ahí —porque aunque no me siento orgulloso de algunos tampoco los he ocultado—, me siento con toda la libertad y el derecho a ser franco y expresar lo que en realidad pienso de esa HUIDA en mayúsculas.

Porque como muchas otras ya recientes, ya olvidadas, ya abiertas o camufladas, mucho daño moral ha causado en especial a los grupos opositores —incluso a la prensa independiente— tanto dentro como fuera de Cuba y, por tanto, es muy lícito, lúcido y prudente suponer que en muchos casos, incluido este último, se ha obrado con muy malas intenciones. Y porque así en política como en periodismo es pecado mortal ir o posar de ingenuos.

Y lo peor no es eso, sino el mal casi irreparable que con un simple gesto o actitud esparcimos por toda la nación, envenenándola. Diseminando la apatía y el oportunismo por los rincones de un país destruido por los extremismos ideológicos y por tanto lleno de gente necesitada de pequeños actos de fe para poder reconstruir, átomo por átomo, aquella otra fe que se dejaron robar.

Pero más aborrecible es cuánto de complot con el opuesto pudo haber, cuánto de turbia negociación con lo cual se hace difícil volver a ganar la confianza de las personas que lo apostaron, incluso hasta los sueños propios, a los proyectos de esas “mentes” que parecen brillar con luz propia pero que al final se revelan como vulgar lentejuela. Tan ávidos de reflectores sobre sus cabezas infladas de aire enrarecido que son capaces de pactar con quien sea desde el egoísmo aún en contra de ellos mismos.

No es que, en medio de la represión, de tantas muertes a palos y encierros anunciados, con las tropas armadas y amenazantes en la calle u ocultas, emboscadas, en donde solo ellos saben, quien suscribe estas líneas esperara una rebelión similar a la del 11 de julio. Era sabido que poco o nada sucedería. Que con esta gente como con cualquier otro poder que lo controla todo de nosotros, hasta lo que comemos y vestimos, no se puede jugar a la “guerrita avisada”.

O sí se puede: Solo si avisar, disparar las alertas, es la pieza que conviene en nuestros planes personales de hacer carrera y llenar los bolsillos dando a la lengua (y lo que no es la lengua) en foros y academias, en cursos y congresos por toda Europa y en lo más chic de Miami para “visualizar” y “explicar” al mundo lo que este no quiere ni ha querido saber porque no le conviene, porque —acaben de enterarse ya de una vez, ilustres “intelectuales” que todo lo saben— Cuba se ha convertido muy a propósito en la “finquita dorada y secreta” de unos cuantos académicos, empresarios, banqueros de allende los mares, activistas de izquierda, congresistas del Norte y hasta “eurodiputados”, y a los cubanos apenas nos ven como a sus simples jornaleros.

De la “guerrita anunciada” del 15 de noviembre los principales del régimen sabían tanto como del escape de su mejor actor.  Y no por el maletín azul que descaradamente aparece en las fotos sino porque sin dudas había un guion muy bien montado.

Se sabe, o al menos muchos sabemos, que días antes del despliegue policial en los barrios cubanos, ya el aeropuerto por donde saldría el chico vestido de negro —que no de blanco— había sido tomado por los uniformados y por tropas civiles que pasaron días durmiendo en el lugar ¿a la espera de qué otra cosa que no fuera eso que tanto regocijo les causó a los represores? La carta bajo la manga que bien supieron jugar aunque nos resistamos por rabia a reconocerlo.

Yunior no será el genio que algunos piensan pero tiene suficiente inteligencia y, sobre todo, “entrenamiento teatral” para saber cuál papel desempeñó él en esa obra. En algún momento nos enteraremos porque nada hay oculto entre cielo y tierra, y mucho menos en Cuba donde, por lo mal que nos va en todo, el azul de arriba se nos une con el gris del suelo que pisamos. Es una isla y quienes la habitamos somos lo suficientemente chismosos para enterarnos siempre de lo que realmente pasó. Pero en ese cajón maloliente hay más de un gato encerrado.

No es mi intención desviar la atención del principal problema en Cuba, que es el que todos sabemos y por el cual trabajamos cada cual desde lo que mejor podemos hacer, pero he sentido la necesidad de sacar fuera, como en un exorcismo, lo que no debe estar rebotando en mi cabeza infinitamente poniendo en riesgo mi salud mental.

Siento que, además del poder económico alcanzado por quienes en verdad mueven los hilos del régimen cubano, y de sus conexiones en el exterior (que para nada son despreciables), uno de los mayores obstáculos o frenos para que Cuba llegue a ser alguna vez un país democrático y libre es la desmesurada magnitud de los egos de ciertas voces “intelectuales” que, de empeñarse en planes de genuino altruismo y compromiso, pudieran no solo dejar “la cosa” en el mero “estremecimiento mediático” sino empujarla hacia la luz al final del túnel.

Como en un ajedrez, debieran medir cada movimiento que hacen, por si el contrario quisiera usarlos como pieza de sacrificio. Y tendrían que “encabronarse” más con quienes en realidad nos causan verdadero daño como pueblo. Y, por poner un ejemplo entre miles, sí ir sin tapujos contra quien engaña y huye, contra quien alienta y más tarde frustra, pero jamás contra la chica que, en todo su derecho de autora, sube al escenario de los Grammy y nos trastorna hasta el delirio solo porque suponemos, inconscientemente, que robó el lugar que nuestro ego debió ocupar. Así no vamos hacia ninguna parte y, de tan “inteligentes” y “libres” que suponemos ser, terminamos bailando al ritmo que toca el “compañero que nos atiende”.

No importa si hubo marcha o no. Si somos un pueblo que por su aparente cobardía  y excesiva obediencia, por nuestras grandes y pequeñas complicidades, quizás merece lo malo que le pasa o lo bueno que debería pasar. Lo verdaderamente cierto de todo cuanto ha sucedido por estos días es que hemos visto a un régimen cada vez más inseguro de su capacidad para retener el poder, porque sabe que las rebeliones son y serán espontáneas, legítimamente espontáneas, y que ya no vienen de “afuera” sino de bien adentro, y eso los convierte en una bomba de tiempo que los desvela con su constante y creciente tic-tac tic-tac.

ARTÍCULO DE OPINIÓN

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Archipiélago se fragmenta, pero el régimen está solo y desesperado

LA HABANA, Cuba. – De todo lo acontecido en los últimos días quizás falte poco o nada por decir. La polarización que se aprecia en las redes sociales con respecto al éxito o fracaso de la Marcha del 15 de noviembre ha sido eclipsada por la decisión de Yunior García de exiliarse en pleno despliegue represivo por parte del régimen. Miles de cubanos han quedado en una especie de shock, no solo por la inesperada reaparición del dramaturgo en España ―tras casi 72 horas sin dar señales de vida―, admitiendo que su plan de emigrar había sido concebido con anticipación; sino por el pasmoso triunfalismo de quienes aseguran que el 15N fue todo un éxito porque “desenmascaró” a la dictadura.

Si a estas alturas alguien, dentro o fuera de Cuba, necesita que el castrismo sea desenmascarado, es porque no ha estado prestando atención. Desde que fuera anunciada la marcha pacífica, y una vez declarada ilegítima por parte de las instancias judiciales, se sabía que el régimen no la iba a permitir. Los actos de repudio que se produjeron en toda la Isla, el cerco policial a periodistas, opositores y miembros visibles de la plataforma Archipiélago, los arrestos preventivos de figuras que podían ejercer algún liderazgo durante la jornada cívica, son métodos que el castrismo ha aplicado durante seis décadas. 

Se intuía que a Yunior no lo iban a dejar salir, que le montarían un tinglado en La Coronela, que la presión sería descomunal. Se sabía que a lo largo de la ruta habanera señalada por Archipiélago para realizar el desfile, estarían apostados cientos de agentes de la Seguridad del Estado, policías y jóvenes cadetes disfrazados de pueblo aguerrido, a la espera de esos bravos que saldrían de punta en blanco con su flor de paz. 

No hubo ninguna sorpresa con el modus operandi del régimen. La comunidad internacional tampoco necesitaba de mayores demostraciones porque ha visto actuar como energúmenos a los diplomáticos de la dictadura en eventos donde deberían primar el respeto y la moderación. Nada quedaba por descubrir; así que no hubo tal victoria. Si de algo sirvieron los sucesos recientes, tanto la mascarada del parque El Quijote como la militarización del Paseo del Prado, fue para dejar claro que el castrismo ya no tiene pueblo que lo siga y su único recurso es el terror, que aplica sin miramientos. 

Esa conga deplorable que bajó por la avenida 23 el domingo 14 de noviembre es todo lo que queda del entusiasmo revolucionario: un montoncito de obligados que medran en facultades estratégicas como el ISRI (Instituto Superior de Relaciones Internacionales) y Ciencias Médicas, dirigentes de la FEU y los tontos útiles de siempre.

No hubo pan y circo más allá de algunas ferias paupérrimas y módulos culturales en parques por donde transitaban los cubanos como nubes cerradas, sin nada que celebrar. El populismo de Díaz-Canel ha sido tan inútil al sistema que las hordas del repudio tuvieron que ser transportadas hasta la puerta de los opositores, porque la gente del barrio ya no se presta a esa ignominia. Si la Marcha Cívica por el Cambio dejó alguna ganancia fue esa: demostrar que el régimen está solo y desesperado. 

Las restantes interpretaciones pertenecen a esa ilusión colectiva de funcionalidad que desde hace décadas compartimos los cubanos para no enloquecer. La dictadura no aceptará patrullas volcadas ni rosas blancas. No tolerará ninguna clase de disidencia y eso tampoco es novedad. 

Quizás la verdadera conmoción se produjo al saber del exilio premeditado de Yunior García, a quien ciertamente no se le debe juzgar por haberse quebrado, según él mismo admitió. Sin embargo, el secretismo con que puso mar de por medio mientras varios miembros de Archipiélago sufrían hostigamiento o arrestos, no juega a favor de un hombre que en numerosas ocasiones habló del honor y de la importancia de ser consecuentes. 

No es razonable querer sacudirse la responsabilidad del liderazgo luego de haberse convertido en el orador más prolijo y el rostro más visible de Archipiélago. No es coherente decir “yo no soy político” después de meses articulando un discurso esencialmente político, que atrajo el interés de todos los medios de prensa y catalizó las expectativas de miles de cubanos. No es decente convocar para luego desaparecer, dejando a tus hermanos de causa atribulados y exigiendo fe de vida mientras una visa te ayudaba a salir de este infierno.

El archipiélago se ha fragmentado. Otra vez la esperanza anida en una hipotética reedición del 11J, que el castrismo intenta evitar con la apertura de fronteras y el arribo de turistas. Mientras tanto, Yunior se va a España como mismo entró Carlos Manuel Álvarez a San Isidro: en medio de un implacable cerco policial y abortando la amenaza que mantenía en jaque a la dictadura.

Ya lo dijo quien lo dijo: el cambio fraude está a las puertas. El castrismo quiere tomar las riendas de la transición, y el único modo de impedirlo es empoderando al pueblo que duerme en las colas para comprar los escasos víveres o medicinas que despacharán al día siguiente. Visto y comprobado el riesgo de fuga entre los artistas e intelectuales cubanos, toca a los humildes alzarse de nuevo contra políticos corruptos que hoy son, más que nunca, la caterva que florece sobre nuestra angustia.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Yunior García: Haré que el mundo entienda lo que está pasando en Cuba

Yunior García

MADRID, España.- El dramaturgo cubano y líder del grupo Archipiélago, Yunior García, ofreció hoy sus primeras declaraciones oficiales tras su llegada a España, en conferencia de prensa realizada en el Centro Cultural Galileo de Madrid.

“Haré que el mundo entienda lo que está pasando en Cuba”, dijo a CubaNet durante el encuentro el impulsor de la marcha del 15N.

“Si he dormido poco en los últimos meses y en el último año, aquí quizás tenga que dormir menos. Esto que estamos haciendo es el principio. Es necesario hablar de Cuba y sacudir a la gente de la hipocresía y de la inmadurez. Sin forzar a nadie. No estamos forzando a nadie. Simplemente estamos diciendo: ahí están los hechos, mírelos sin hipocresía”, respondió a CubaNet ante la interrogante de cómo aprovechará estar fuera de Cuba, de estar en un contexto totalmente diferente, para continuar con sus acciones.

Yunior García comenzó sus declaraciones saludando a todos con “un abrazo” para luego destacar que es tiempo de madurar la visión sobre un país que vive en una dictadura.

“El próximo año Cuba va a cumplir 70 años sin democracia. Desde el golpe de Estado del dictador Batista estamos viviendo en una país sin democracia”, agregó.

Sobre su decisión de salir de Cuba y los días previos a su llegada a España explicó: Cuando decidí marchar en solitario el día 14 no me permitieron salir de mi casa. Mi casa amaneció rodeada a las 5 de la mañana y estuvo así hasta la madrugada… Estoy seguro de que la estrategia del régimen era mantenerme preso en mi casa totalmente incomunicado. Su estrategia era silenciarme… Si lo único que tengo es mi voz y me la quitan, ellos ganan. Sentí que no podía quedarme callado y por eso estoy aquí, a pesar de todos los ataques que podían venir.

En ningún caso esto significa renunciar a lo que creo, renunciar a mis principios o renunciar a lograr construir un país mejor. Yo no voy a renunciar a eso. Ya lograré perdonarme yo mismo por no haber tenido el valor de convertirme en piedra, en estatua de bronce, agregó.

No obstante, manifestó que su decisión es regresar a la Isla: No he pedido asilo en España, ya lo saben… Yo estoy pensando en volver, y cuando esté preparado voy a volver.

“La razón por la que me dejaron salir era porque pensaban que tenían una victoria, pero el problema que tiene Cuba no se llama Yunior García, se llama dictadura, se llama falta de democracia”, insistió.

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Yunior García: “Llegamos a España, vivos, sanos y con las ideas intactas”

MIAMI, Estados Unidos. – El dramaturgo cubano Yunior García Aguilera, líder del grupo Archipiélago, aseguró este miércoles que él y su esposa habían llegado a España “vivos, sanos y con las ideas intactas”. La noticia de su salida de Cuba había sido anunciada por la prensa española en las primeras horas de este miércoles.

“Muchas gracias a todos los amigos que se han preocupado por nosotros. (…) Tenemos que agradecer a muchas personas que han hecho posible este viaje. Llevo varios días sin comunicación y necesito actualizarme sobre la situación de otros miembros de Archipiélago. Muy pronto contaremos la odisea. ¡Un abrazo!”, escribió en Facebook el principal promotor de la Marcha Cívica por el Cambio.

(Captura de pantalla)

De acuerdo con la agencia de noticias Europa Press, el dramaturgo cubano aterrizó en Madrid con visa de turista y acompañado por su esposa, Dayana Prieto. Ambos viajaron en un vuelo comercial. Según el diario español El País, fuentes cercanas a García Aguilera dijeron que su decisión de marcharse de Cuba se debía a las “brutales presiones policiales sufridas durante las últimas semanas”. “Ahora hay que esperar que él hable allí y dé sus razones”, añaden las fuentes citadas por El País.

La primera publicación de García Aguilera en Facebook tras su llegada a España fue lo mismo apoyada que criticada por sus seguidores en redes sociales. “Espero que tus razones para abandonar la causa dentro de cuba hayan sido más de peso que lo que lograste hacer yéndote. Estaremos atentos todos”, escribió el usuario Dariel Núñez. Mientras, Rey Montesinos apuntó: “Vivo y libre, como deseábamos [email protected]!!! No sitiado, ni preso. Fuerzas y ánimos, querido y admirado Yunior!!! Fuerza Archipiélago!!!”.

Poco después de las 11:00 de la mañana, el cineasta cubano Ian Padrón aseguró en una directa de Facebook que había hablado con García Aguilera tras su llegada a España y anunció que el dramaturgo participaría en su programa “Derecho a Réplica” para explicar por qué había salido de Cuba.

“Acabo de hablar personalmente con Yunior García Aguilera para confirmar que está en España”, dijo Padrón. “Acaba de salir del aeropuerto en un auto. Acabo de hablar personalmente con él y me autorizó a decir a nuestra audiencia que [él y su esposa, Dayana Prieto] están bien, que están en un auto saliendo ahora mismo del aeropuerto (…), que va a estar dentro de unas horas en ‘Derecho a Réplica’ explicando las circunstancias, las causas, por las cuales no está en Cuba y está en España”.

Este martes, el grupo Archipiélago lanzó una alarma por el paradero de García Aguilera, con quien nadie del equipo había podido ponerse en contacto desde el pasado domingo 14 de noviembre a las 6:00 p.m.

A través de un escueto comunicado publicado en su página de Facebook, Archipiélago dijo estar “alarmado por la incomunicación de Yunior García Aguilera. A las 6:00 de la tarde del 14 noviembre fue nuestro último contacto directo con Yunior García. Nadie de nuestro equipo lo ha visto físicamente desde entonces”.

“Hoy martes, un colaborador de nuestro equipo fue en persona a la casa de Yunior y Dayana. Luego de tocar reiteradamente no obtuvo respuesta. Nadie abrió la puerta. Exigimos #FeDeVida de Yunior García Aguilera, Dayana Prieto y sus familiares”, finaliza la publicación.

Luego de que fuerzas represivas del régimen cubano rodearan su casa y le impidieran salir a marchar en solitario el domingo 14 de noviembre, tal y como había anunciado días antes, García Aguilera logró denunciar el cerco ante la prensa internacional, que aguardaba a unos 200 metros de su edificio. El dramaturgo pudo asomarse por su ventana, donde permaneció con una rosa blanca y un cartel en el que se leía “mi casa está bloqueda” hasta que los agentes del régimen desplegaron una bandera gigante desde la azote del edificio para impedirle la visibilidad.

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Enseñanzas del 15 de noviembre en Cuba

LA HABANA, Cuba. – El pasado lunes 15 de noviembre, fecha señalada por el grupo Archipiélago para realizar en toda Cuba la Marcha Cívica por el Cambio, pasó sin los resultados anunciados y deseados. El régimen castrista se extremó en lo único que sabe hacer bien: reprimir. Hubo también algunas muestras de descontento popular a las que me referiré abajo, pero no se produjeron las multitudinarias manifestaciones a las que se aspiraba.

Al respecto conviene comentar, ante todo, que en los largos anales de los esfuerzos prodemocráticos realizados en la actual etapa de lucha pacífica contra el régimen comunista, no se trata de la primera decepción de esa naturaleza. Eso es lo malo de ser viejo y haber acumulado alguna antigüedad en esos trajines: que uno se acuerda de cosas.

Recuerdo, por ejemplo, los vibrantes llamados que, años atrás, solía hacer de tiempo en tiempo cierto líder del interior de la Isla —hoy exiliado— a una “huelga general”. En la encendida retórica del convocante, la protesta obrera “pondría de rodillas a la tiranía castrista”. Ella constituiría “el fin del régimen opresor y antidemocrático de la Isla”.

En cada una de aquellas ocasiones del pasado, llegaba el día del hipotético paro laboral… y nada sucedía. Y conste que no estamos hablando de un simple fracaso de la huelga (algo que, por desgracia, suele suceder en las luchas por la libertad). Lo peor era que no había un solo punto de la Isla en que algún trabajador —¡siquiera uno!— hubiese respondido al llamamiento…

A favor de los que convocaron al 15 de noviembre podemos invocar varias atenuantes. Y lo primero a señalar, en ese contexto, es el tremendo parteaguas que, dentro de la historia reciente de Cuba, ha representado el Gran Alzamiento Nacional Anticomunista del pasado 11 de julio. Creo que es justo señalar que, después de esa fecha tan gloriosa, todo es posible en nuestra Patria.

También cabe mencionar la poca experiencia que en estos trajines tiene la generalidad de los miembros de Archipiélago. Por ejemplo, del más conocido de ellos —el dramaturgo Yunior García Aguilera— lo que se sabe es que participó en los sucesos de fines de noviembre del año pasado en el Ministerio de Cultura. Hace menos de un año. Otro factor a señalar sería que se trata del primer llamado de ese tipo que hacen. Algo que los diferencia del “organizador de huelgas generales” ya mencionado, quien de tiempo en tiempo repetía su truculento llamado.

Forzoso es reconocer que la convocatoria y la repercusión que ella tuvo en las redes sirvieron para fines importantes, aunque algunos distintos a los anunciados de inicio. Se colocaron lienzos blancos en determinados balcones y ventanas; hubo aplausos y cacerolazos; muchos ciudadanos no fueron a trabajar; las calles de nuestras ciudades se vaciaron de un día para otro. Una realidad perceptible incluso en reportajes hechos desde las mismas filas del oficialismo, como el del licenciado Humberto López. 

El connotado vocero castrista salió a hacer una directa a través de Facebook. En su transmisión propagandística, él se hacía eco de lo comentado por otros incondicionales del régimen. Como aquel de “todo tranquilo, con mucho fervor” que sin dudas merece un premio por su “chicharronería” insuperable.

En lo más álgido de su directa, el portavoz de la dictadura mostraba la “tranquilidad” reinante en la céntrica Esquina de Toyo. En su infinita torpeza, ¡lo hacía vestido de blanco; es decir, del mismo color que los jenízaros del castrismo proscribieron, por ser el recomendado por los convocantes del 15 de noviembre!

En definitiva, López recibió la misma medicina que tanto propugna y aplaude cuando son personas enfrentadas al régimen quienes la reciben. Un destacamento policial lo rodeó en plena directa, interesándose con desconfianza por lo que estaba transmitiendo. Claro que el incidente terminó tan pronto el conocido comunicador se identificó; pero el acto de justicia poética se consumó. De ese modo el impresentable “Humbertico” tomó (aunque no hasta el final) el purgante que a diario tienen que consumir los que pretenden informar a la opinión pública de manera veraz (que no es su caso, claro).

Otro aspecto importante del 15 de noviembre fue la virtual huelga estudiantil realizada. Puedo citar el caso de mi sobrinita, estudiante de la Secundaria Básica “Ormani Arenado”, sita en 17 y 12, Vedado. De los cientos de alumnos del centro, ¡solo concurrieron diez! Para colmo, de ellos tres son parientes entre sí, y otras dos son hermanas, ¡lo que quiere decir que solo siete madres se animaron a enviar a sus hijos adolescentes a clase!

Pese a ello, la prensa oficial hace reportajes triunfalistas sobre el reinicio del curso escolar. Los mismos que hablan sin sonrojarse de formidables éxitos productivos que los cubanos de a pie jamás ven en las tarimas de los mercados —¡y mucho menos en sus platos!—, se empeñaron en tratar de demostrar la formidable victoria supuestamente representada por la masiva asistencia a clases. Otra mentira descarada más del castrismo.

Este miércoles, se conoció la noticia del arribo a Madrid de la cabeza visible del grupo Archipiélago, Yunior García Aguilera. Resulta obvio que los trámites de obtención de las visas y compra de los boletos tuvieron que realizarse con días de antelación. Es decir, mientras muchos compatriotas soñaban con el 15 de noviembre y algunos sufrían la represión directa del régimen. ¿Será por eso que el joven dramaturgo anunció el cambio para una marcha individual el día 14? Todo muy lamentable.

Previendo la manipulación que de esas realidades pueda hacer el régimen castrista, conviene señalar: Yunior habrá podido hacer uso de su derecho a emigrar. Pero hoy mismo, en las cárceles de la Isla, hay compatriotas que pudieron haberlo hecho hace decenios y que, sin embargo, optaron por continuar su lucha patriótica dentro de Cuba. Como José Daniel Ferrer, Félix Navarro o Guillermo “Coco” Fariñas, por solo mencionar algunos.

¡Esos son los imprescindibles! 

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Humberto López publica fotos de Yunior García en el Aeropuerto Internacional “José Martí”

Yunior García Aguilera en el Aeropuerto Internacional "José Martí"

MIAMI, Estados Unidos. – El vocero del régimen cubano Humberto López celebró la salida del país del dramaturgo Yunior García Aguilera y publicó fotos de su paso por el Aeropuerto Internacional “José Martí”, de La Habana, este martes.

En las primeras horas de este miércoles, la agencia Europa Press informó que el dramaturgo cubano Yunior García Aguilera, uno de los principales impulsores de la Marcha Cívica por el Cambio convocada para el pasado 15 de noviembre (15N), había arribado a España.

En varias publicaciones de Facebook, López se burla de la salida de la Isla del dramaturgo cubano, cuyos pormenores aún no han sido aclarados. “Yunior no está… Yunior se fue… Yunior se escapa con su visaaa… lalalala”, ironizó López en uno de sus posts. Mientras, en otro publicó una foto de García Aguilera y escribió: “En el Aeropuerto Internacional José Martí habrá marcha… No, no, que me marcho que me voy…”.

De acuerdo con Europa Press, el dramaturgo cubano aterrizó en Madrid con visa de turista y acompañado por su esposa, Dayana Prieto. Ambos viajaron en un vuelo comercial.

Según el diario español El País, fuentes cercanas a García Aguilera dijeron que su decisión de marcharse de Cuba se debía a las “brutales presiones policiales sufridas durante las últimas semanas”. “Ahora hay que esperar que él hable allí y dé sus razones”, añaden las fuentes citadas por El País.

A las 10:03 de la mañana de este miércoles, el grupo Archipiélago publicó en Facebook que había conocido “a través de Europa Press sobre la llegada a España de Yunior García y su esposa Dayana Prieto. La Plataforma Archipiélago ofrecerá un comunicado en cuanto tenga alguna información de primera mano”, también indicó.

(Captura de pantalla)

Un día antes, Archipiélago lanzó una alarma por el paradero del dramaturgo, con quien nadie del equipo había podido ponerse en contacto desde el pasado domingo 14 de noviembre a las 6:00 p.m.

A través de un escueto comunicado publicado en su página de Facebook, Archipiélago dijo estar “alarmado por la incomunicación de Yunior García Aguilera. A las 6:00 de la tarde del 14 noviembre fue nuestro último contacto directo con Yunior García. Nadie de nuestro equipo lo ha visto físicamente desde entonces”.

“Hoy martes, un colaborador de nuestro equipo fue en persona a la casa de Yunior y Dayana. Luego de tocar reiteradamente no obtuvo respuesta. Nadie abrió la puerta. Exigimos #FeDeVida de Yunior García Aguilera, Dayana Prieto y sus familiares”, finaliza la publicación.

También este martes, CubaNet intentó comunicarse vía telefónica tanto con García Aguilera como con su esposa, lo que fue imposible porque sus móviles estaban “fuera del área de cobertura” o las llamadas no eran respondidas.

Luego de que fuerzas represivas del régimen cubano rodearan su casa y le impidieran salir a marchar en solitario el domingo 14 de noviembre, tal y como había anunciado días antes, García Aguilera logró denunciar el cerco ante la prensa internacional, que aguardaba a unos 200 metros de su edificio. El dramaturgo pudo asomarse por su ventana, donde permaneció con una rosa blanca y un cartel en el que se leía “mi casa está bloqueda” hasta que los agentes del régimen desplegaron una bandera gigante desde la azotea del edificio para impedirle la visibilidad.

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Yunior García Aguilera llega a España

MIAMI, Estados Unidos. – El dramaturgo cubano Yunior García Aguilera, uno de los principales impulsores de la Marcha Cívica por el Cambio convocada para el pasado 15 de noviembre (15N), arribó a España este miércoles, informó Europa Press.

De acuerdo con esa agencia de prensa, el dramaturgo cubano aterrizó en Madrid con visa de turista y acompañado por su esposa, Dayana Prieto. Ambos viajaron en un vuelo comercial.

Según el diario español El País, fuentes cercanas a García Aguilera dijeron que su decisión de marcharse de Cuba se debía a las “brutales presiones policiales sufridas durante las últimas semanas”. “Ahora hay que esperar que él hable allí y dé sus razones”, añaden las fuentes citadas por El País.

Este martes, el grupo Archipiélago lanzó una alarma por el paradero de García Aguilera, con quien nadie del equipo había podido ponerse en contacto desde el pasado domingo 14 de noviembre a las 6:00 p.m.

A través de un escueto comunicado publicado en su página de Facebook, Archipiélago dijo estar “alarmado por la incomunicación de Yunior García Aguilera. A las 6:00 de la tarde del 14 noviembre fue nuestro último contacto directo con Yunior García. Nadie de nuestro equipo lo ha visto físicamente desde entonces”.

“Hoy martes, un colaborador de nuestro equipo fue en persona a la casa de Yunior y Dayana. Luego de tocar reiteradamente no obtuvo respuesta. Nadie abrió la puerta. Exigimos #FeDeVida de Yunior García Aguilera, Dayana Prieto y sus familiares”, finaliza la publicación.

También este martes, CubaNet intentó comunicarse vía telefónica tanto con García Aguilera como con su esposa, lo que fue imposible porque sus móviles estaban “fuera del área de cobertura” o no respondían.

Luego de que fuerzas represivas del régimen cubano rodearan su casa y le impidieran salir a marchar en solitario el domingo 14 de noviembre, tal y como había anunciado días antes, García Aguilera logró denunciar el cerco ante la prensa internacional, que aguardaba a unos 200 metros de su edificio. El dramaturgo pudo asomarse por su ventana, donde permaneció con una rosa blanca y un cartel en el que se leía “mi casa está bloqueda” hasta que los agentes del régimen desplegaron una bandera gigante desde la azote del edificio para impedirle la visibilidad.

El pasado lunes 15 ―la fecha prevista para la Marcha Cívica por el Cambio―, en el que sobresalieron los actos de repudio contra los promotores de la iniciativa, Atahualpa Amerise, coordinador de la agencia EFE en Cuba, aseguró que Yunior García Aguilera se encontraba “bien”.

“Está en su casa durmiendo. Llamamos a su puerta y su suegra nos dijo que se encuentra agotado después del intenso domingo. Los agentes que le vigilan no impidieron a nuestro equipo acceder. La bandera patria le sigue tapando las vistas”, escribió el corresponsal en Twitter .

ACTUALIZACIÓN 11:30 am:

El cineasta cubano Ian Padrón asegura en una directa de Facebook que ha hablado con Yunior García Aguilera tras su llegada a España y anuncia que el dramaturgo participará en su programa “Derecho a Réplica” para explicar por qué salió de Cuba.

“Acabo de hablar personalmente con Yunior García Aguilera para confirmar que está en España”, dijo Padrón. “Acaba de salir del aeropuerto en un auto. Acabo de hablar personalmente con él y me autorizó a decir a nuestra audiencia que [él y su esposa, Dayana Prieto] están bien, que están en un auto saliendo ahora mismo del aeropuerto (…), que va a estar dentro de unas horas en ‘Derecho a Réplica’ explicando las circunstancias, las causas, por las cuales no está en Cuba y está en España”.

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