Censura en 3D

LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Aun cuando en el país no se han legalizado los cines caseros en 3D, ya el Ministerio de Cultura les lanzó un ultimátum a sus propietarios para que los contenidos exhibidos en dichas salas estén acordes a la “política cultural del país”.

La caja de pandora la abrió este domingo 27 de octubre el periódico Juventud Rebelde en su reportaje ¿La vida en 3D?, donde se refleja el aumento de estas salas en provincias como La Habana, Artemisa y Mayabeque, a pesar de que aún no existe una licencia que autorice esta modalidad por cuenta propia.

Según el sitio digital Cubadebate el viceministro de cultura Fernando Rojas declaró: “Lo que sí llama la atención es que, como regla, posee un pésimo gusto una parte considerable de las personas que cuentan con bastantes recursos financieros y por ende, con los medios para las exhibiciones en 3D —con las cuales ganan más dinero—, a pesar de que no existe la figura legal que los ampare para poderlo hacer”.

El Ministerio de Cultura dicta el gusto

El viceministro declaró, además, que el Ministerio de Cultura está trabajando en esas regulaciones, porque tiene el convencimiento de que cuando realicen ese ejercicio, saldrá a la luz que en esas decenas de espacios que hay en el país —mayoritariamente en la capital— se promueve mucha frivolidad, mediocridad, seudocultura y banalidad, lo que se contrapone a una política que exige que lo que prime en el consumo cultural de los cubanos sea únicamente la calidad.

Hay quienes consideran que las palabras del funcionario no solamente buscan censurar el contenido emitido por esos cines, sino que son declaraciones públicas ofensivas contra los que poseen dinero. Una línea que no se debiera cruzar, ahora que el trabajo por cuenta propia le abre a ciertos negocios oportunidades de ganancias que antes no existían.

“Es ofensivo que este señor declare que, como regla, quienes tenemos recursos para costearnos la tecnología para un cine 3D, poseamos un pésimo gusto. ¿Qué quieren que les pongamos a los clientes, a Chucha la del comité con sus pujos, o un video clip con cantantes cubanos imitando a los 46, pero cantándole a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR)? Si a eso es a lo que él le llama calidad vamos a tener que cerrar por falta de clientes”, opina un dueño de una sala de cine 3D, quien exige anonimato para no “marcarse”, “pues no sólo se nos ha declarado ilegales públicamente, sino que ya estamos en la mira oficial”.

Para Sandra, una joven de 28 años asidua a los cines 3D, nada de lo que ha visto en esas salas hasta el momento le ha parecido frívolo, mediocre, banal, u ofensivo.

“Voy a cada rato con mi hijo de 7 años al cine 3D, principalmente al que está en Cortina entre Carmen y Patrocinio, en la Víbora. El ambiente es sano y acogedor. Las películas, muy buenas. Mi hijo ha visto allí Madagascar dos veces, y ya quiere que lo lleve otra vez”.

Censura sin límites

Aunque el viceministro afirma que “No obstante, nuestro interés no es limitar estas ofertas, sino lograr que se promuevan, repito, productos culturales de mayor calidad”, resulta conveniente que defina qué entiende él por “productos culturales de mayor calidad”.

A través de los años los cubanos han aprendido lo que significa la “política del país”, ya sea cultural, deportiva, exterior. Es la mordaza que limita todo a los “fines de la sociedad socialista”.

La censura es un mal que apareció en la historia de Cuba cuando dos de sus dictadores, Gerardo Machado y Fulgencio Batista, se sirvieron de ella. Pero la censura sin límites es un mal endémico en Cuba desde que Fidel Castro la institucionalizara el primero de enero de 1959.

ENLACE: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2013-10-26/la-vida-en-3d/

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