La Primavera Negra comenzó en enero de 1959

La Primavera Negra comenzó en enero de 1959

Mientras para unos pocos, su primavera florece incluso en los meses de sequía

LAS TUNAS, Cuba.-  El encarcelamiento de 75 personas durante la Primavera Negra, ocurrido entre el 17 y 19 de marzo de 2003, tres lustros después continúa siendo la mayor redada policial del castrismo en este siglo, superada sólo por los destierros masivos hacia pueblos cautivos de población campesina en los años 60 del siglo pasado, como consecuencia de la guerra civil librada por grupos insurgentes contra fuerzas militares y paramilitares castristas.

Periodistas, ingenieros, médicos, economistas, obreros y campesinos, de todas las provincias del país, sumariamente, fueron enjuiciados y penados, 29 de ellos, con 20 o más años de cárcel por supuesta agresión a la “independencia” y colaboración a la “guerra económica”, (de Estados Unidos) precisamente, en 2003, año en que el “imperialismo yanqui” sostuvo mayor comercio con el castrismo desde la aplicación del embargo en 1962.

La redada fue ordenada por el propio Fidel Castro la noche del 14 de marzo, quien admitió decir: “Bueno, señores, se acabó la tolerancia y la impunidad, hay que responderles”, y, se jactaría el teniente coronel de la policía política Abel Cervantes Palomino diciendo, “en Las Tunas conseguimos la condena más larga del grupo de los 75”, se refería a Luis Enrique Ferrer García, residente en Puerto Padre, condenado a 28 años de prisión en una suerte de circo romano en la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas.

El régimen se valió del artículo 91 del Código Penal para condenar a muchos, en alusión a quien “en interés  de un Estado extranjero (Estados Unidos) ejecute un hecho con el objeto de que sufra detrimento la independencia del Estado cubano o la integridad de su territorio”.

Otros encarcelados fueron sancionados por la Ley 88, (Mordaza) destinada a “sancionar aquellos hechos dirigidos a apoyar, facilitar o colaborar con la Ley Helms-Burton, el bloqueo (embargo estadounidense), la guerra económica contra nuestro pueblo, destinada a desestabilizar el país y liquidar al Estado socialista y la independencia de Cuba”.

Pero mientras 75 personas sufrían cárcel a cientos de kilómetros de sus hogares, dañando a las familias, ejercitando el régimen un crimen de odio más que un acto jurídico, por generalización del enunciado calificador, valga decir alejado del principio nullum crimen, nulla poena sine praevia lege, esto es, ningún delito, ninguna pena sin ley previa, paradójicamente esa primavera negra para unos pocos cubanos, resultó floreciente primavera para los comerciantes estadounidenses y los personeros del régimen castrista.

Pese al embargo vigente desde 1962, Estados Unidos se convirtió en el mayor proveedor de alimentos de Cuba en 2003. Mientras 75 personas permanecían en la cárcel por supuestamente provocar una agresión militar contra Cuba y alentar “el bloqueo económico”, de enero a septiembre de 2003 el monopolio castrista Alimport, importador de alimentos,  había comprado productos agrícolas por valor de 238 millones de dólares.

Recién guardaba prisión el Grupo de los 75 en septiembre de 2003, cuando una delegación del estado de Montana llegó a Cuba. Pero ni el senador demócrata Max Baucus ni el congresista republicano Dennis Rehberg recordarían los prisioneros cubanos, cuando al frente de un team, no de infiltración ni de diplomáticos al rescate, sino de empresarios, integrado también por el presidente de la Asociación de Turoperadores de Estados Unidos Robert Whitley, arribaron a la Isla para firmar acuerdos y vender alimentos estadounidenses por valor de 10 millones de dólares.

Por esa época también llegó a Cuba el senador republicano Norman Coleman, jefe de la Subcomisión de Relaciones Exteriores del Senado para el Hemisferio Occidental, buscaba flexibilizar el embargo, cuando Fidel Castro y los suyos afirmaban que sus 75 prisioneros querían hacer desembarcar los marines en Cuba.

Y míster Coleman se entrevistó con Fidel Castro el 23 de septiembre de 2003. Y la flexibilización del embargo a esa fecha era un hecho público y notorio: ya el 14 de septiembre de 2003, justo a los seis meses de Fidel Castro haber encarcelado a los 75, Pedro Álvarez, presidente de la empresa (monopolista) Alimport, informó que en ocho meses, Cuba había comprado mercancías a empresas estadounidenses por valor de 200 millones de dólares.

Oh, Dios… 75 personas entre rejas por supuesta interferencia con el comercio Cuba-USA, mientras políticos estadounidenses, republicanos y demócratas, conversaban en Cuba de mercancías y de dólares con el comisariado castro-¿comunista?

Señores, estoy bautizado en la Iglesia Católica, pero por favor, no nos confundan pretendiendo hacernos creer de influencias religiosas, liberadoras de 75 seres humanos presos con las llaves de sus celdas en el Palacio de la ¿Revolución?

Para la mayoría de los cubanos, la primavera negra no comenzó en marzo de 2003, sino en enero de 1959, mientras para unos pocos, su primavera florece incluso en los meses de sequía.

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