De papelazos y paquetazos

De papelazos y paquetazos

Imagino que los calificativos que use el Comandante para referirse al premier griego sean mucho menos conmiserativos que los de su pacientísimo entrevistador Ignacio Ramonet

Alexis Tsipras (imagen tomada de commons.wikimedia.org)
Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia (imagen tomada de commons.wikimedia.org)

LA HABANA, Cuba – Lleno de entusiasmo antiliberal, Fidel Castro se apuró demasiado en felicitar al premier griego Alexis Tsipras por la victoria en el referéndum del “no” a las políticas de austeridad.

El gobierno de Tsipras, a pesar de haber pedido a los griegos que votasen por el “no”, tuvo que aceptar las condiciones de los acreedores y ya está en la fase final de las negociaciones para un tercer rescate financiero.

Tsipras, por muy socialista y antiliberal que sea, frente a la inflexibilidad de la Troika y la especie de golpe de estado financiero que le preparaban no tenía otra opción, pero ya se pueden imaginar la decepción y el despecho del Comandante, que no perdona los papelazos, y menos aun si lo arrastran a Él, infalible como se supone que es, a cometer uno.

Imagino que los calificativos que use el Comandante para referirse al premier griego sean mucho menos conmiserativos que los de su pacientísimo entrevistador Ignacio Ramonet, que por estos días, como si de un pariente en desgracia se tratara, lo llama “el pobre Tsipras”.

Y sí que está en desgracia Tsipras, enfrentado a las protestas populares, la división de su partido Syriza y la posibilidad de que sean convocadas elecciones anticipadas para el próximo otoño.

El más oficialista programa de la TV cubana, la Mesa Redonda, tuvo una de sus emisiones de la pasada semana dedicada a “la tragedia griega”. El moderador, Oliver Zamora, su colega, la periodista Elsa Claro y la economista Yourdis James, analizaron el tema, lo desmenuzaron, se enredaron y nos enredaron en tecnicismos casi tan enrevesados e ininteligibles para nosotros los mortales como los del sapientísimo y obeso zar de la economía cubana Marino Murillo; pero no dijeron algo que ya no se haya dicho en la prensa oficialista. Pintaron al Banco Central Europeo como el gran culpable del problema, a Ángela Merkel como la villana de la película, y reprocharon a Alemania su actitud “abusiva” y “usurera”. Y como de costumbre, auguraron un futuro negro y con pespuntes grises para el euro, la Eurozona y la economía europea en general.

Cuando uno ve programas como éste o recuerda la invariable y acérrima postura antiliberal de Fidel Castro, cuesta mucho creer que sea cierto lo que dijo recientemente al portal swissinfo.ch el ex director del Fondo Monetario Internacional, Héctor R. Torres: que el gobierno cubano, necesitado de conseguir capital, está llamando a las puertas del Banco Mundial y el FMI.

Es más fácil creer el rumor de que el actual general-presidente, como hizo Putin con Berlusconi, ha invitado a Dominique Strauss Khan, el tronado ex-director del FMI, a que sea su asesor económico, para que le dé una manito a Marino Murillo en su interminable intríngulis. Un ofrecimiento que debe ser irresistible para el muy fogoso Dominique, no porque sea teóricamente socialista, le interese mucho la economía cubana o disponga de la clave para resolver sus problemas, sino habida cuenta del gran número de las jineteras más cultas del planeta que estarán dispuestas a hacerle un tiempo a este “temba” –como dicen en Cuba a la gente que pasa de cierta edad– galo con billetes de sobra con qué pagar sus favores.

Chismes y bromas aparte, ¿se imaginan a Cuba en el Banco Mundial y el FMI? ¿Estará el gobierno cubano, con su discurso del socialismo eterno, dispuesto a aceptar las políticas de ajuste, la austeridad, los recortes en los gastos sociales, las terapias de choque, en fin, el tan denostado paquetazo neo-liberal?

Si es así –que sólo eso nos faltaba luego de los Lineamientos–, encomendemos nuestras almas a la misericordia divina, que no habrá de otra. Y preparémonos para lo que viene, que va a ser peor que una cura de caballo, porque las mataduras son muchas y demasiado serias.

Con lo endeudadísima que está Cuba y la proverbial fama de mala paga que tienen sus gobernantes desde que Fidel Castro se enfrascara hace 30 años en aquella cruzada de que la deuda externa era impagable, ¿qué ganarían el Banco Mundial y el FMI con echarse a cuestas otra deudora morosa, con problemas equivalentes a los que daría la suma de los problemas financieros de Grecia y, digamos, Puerto Rico?

Para pagar su deuda externa, tal vez Cuba tendría que destinar a ello todo el dinero de sus exportaciones en los próximos 25 años. Casualmente, 25 años es también el tiempo que se calcula demoraría Europa en volver a los niveles en que estaba la economía en el año 2008.

Va y con el régimen de Raúl Castro los organismos financieros internacionales tienen más paciencia que con el gobierno de Tsipras. Lo que no es cierto es si los cubanos tendremos paciencia para apretarnos el cinturón todavía más. Si hubo un Caracazo, no cuesta mucho imaginar la posibilidad de un Habanazo o algo peor.

Sería bueno saber qué opina el Comandante.

Acerca del Autor

Luis Cino

Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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