A pocas horas del referendo…

A pocas horas del referendo…

En Cuba todos los procesos y la información derivada de ellos pasan por el tamiz del interés político del gobierno

(Foto EFE)

GUANTÁNAMO. – En Cuba todos los procesos y la información derivada de ellos pasan por el tamiz del interés político del gobierno.

Es lo que ocurre con las votaciones para definir a los delegados del Poder Popular y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Además de que los últimos son designados a dedo por una cúpula dependiente de la nomenclatura del partido comunista, nunca puede tenerse la certeza sobre la veracidad de los datos publicados debido a la falta de transparencia y control popular de estos procesos.

Lo mismo ocurrirá el domingo 24 de febrero con el referendo pues los ciudadanos carecen de la posibilidad legal de verificar los resultados desde los municipios y provincias hasta la Comisión Electoral Nacional. A ello se suma que el castrismo jamás ha permitido que estos procesos cuenten con la participación de observadores internacionales. De hecho, aunque la ley electoral permite que los ciudadanos participen en el conteo de los votos en cada circunscripción, el acceso a ese lugar está vetado a los opositores pacíficos, periodistas independientes y otras personas que no resulten confiables para el régimen. En ocasiones se ha visto a miembros de los colegios salir con boletas hacia otros lugares y no precisamente para que vote algún ciudadano impedido de asistir al lugar. En otras el conteo de los votos se hace en absoluto secretismo y existen innumerables anécdotas y confesiones que indican la práctica del fraude. Y cuando el río suena…

Si realmente el país estuviera convocado a votar por una Constitución que —según los mandantes y sus testaferros ideológicos— es democrática y significativa por lo que reportará en beneficios para la sociedad, deberíamos estar viviendo días alegres y esperanzadores. Desgraciadamente no es así porque el ambiente está muy tenso. La más mínima disidencia o actitud sospechosa para las autoridades es reprimida con absoluto irrespeto de elementales libertades y derechos humanos.

El gobierno ha impuesto a todo el país una agobiante y sistemática campaña a favor del SÍ mediante anuncios en la televisión y presentaciones de personalidades del deporte, la cultura, la ciencia, estudiantes y trabajadores, quienes exponen ante las cámaras por qué votarán a favor de la nueva carta magna. No dudo que entre los que se han prestado para tal alharaca haya pronto algún “refugiado”.

Esta abusiva avalancha ideológica vulnera el principio de igualdad que propugna la Constitución pues a quienes piensan diferente no se les permite fundamentar su posición. El régimen ha mostrado su verdadero rostro “democrático” contra quienes se han atrevido a defender públicamente su opción por el NO. Ahí están —para corroborarlo— los casos de la joven escritora cienfueguera atacada violentamente en plena Feria del Libro por cometer el “delito” de usar un pulóver con el rótulo “Yo voto No”, lo ocurrido con los miembros de la Unión Patriótica de Cuba en Santiago de Cuba y otros más.

En Guantánamo, en la calle 5 Oeste, entre 5 y 6 Norte, número 377, un grupo de oficialistas, sin permiso del dueño de la vivienda, entró al portal del inmueble y, encima de un cartel que exponía la voluntad de los moradores de continuar apoyando la forma tradicional del matrimonio y de la familia, pegó otro de los que ha impreso el partido comunista que afirma: “Yo voto SÍ”. Ante el reclamo de uno de los moradores de la vivienda, Pastor de una iglesia protestante, los furibundos activistas de la dictadura no sólo defendieron su acción irrespetuosa, sino que pretendieron imponerle al reclamante su voluntad, algo también ilegal pues tipifica un delito de Coacción.

Peor suerte —según se rumora— corrió otro Pastor de la zona conocida como “Los Coquitos de Jaibo”, cerca de la terminal de ómnibus nacionales. Este ciudadano colocó en una de las paredes frontales de su vivienda un cartel que afirmaba: “Yo voto NO”. Fue suficiente para que la Seguridad del Estado lo mantuviera detenido durante varias horas. En tales condiciones, ¿dónde queda situado el tan publicitado derecho de igualdad?

El pasado domingo 17 de febrero fue leído en los templos católicos de Guantánamo —y posteriormente entregado— el documento de los Obispos cubanos que analiza cuatro aspectos esenciales de la Constitución. De más está decir que en mi Iglesia había varias personas que no pertenecen a la comunidad, por demás tacañas, pues no aportaron nada a la colecta.

El régimen cubano podrá hacer lo que quiera con los resultados del referendo y con el país mientras el pueblo se lo permita. Puede mantener tozudamente su línea, que dice es irrevocable —como si tal afirmación en un papel bastara para creerlo—, pero la realidad es más tozuda y continuará demostrando que no habrá bienestar, igualdad, justicia social ni respeto a la dignidad humana de los que no apoyan al comunismo y así jamás podremos construir un mejor país porque eso sólo se logra garantizando los derechos de todos.

Si el régimen cubano continúa con su política exclusiva y represora cosechará los resultados que merece. Los especialistas auguran que pronto Cuba será uno de los países más envejecidos del planeta y, de continuar sufriendo esa pérdida irreparable que sin dudas es la salida definitiva de su juventud, unida a la baja tasa de fecundidad de sus mujeres, los efectos serán irreversibles por mucho tiempo.

También continuará practicándose la dañina y acendrada simulación como método de sobrevivencia, algo que posiblemente hace más daño que todas las diferencias ideológicas, a pesar de los intentos del castrismo por convertirnos en una sociedad al estilo de “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, o “1984”, de George Orwell.

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