Un 26 de Julio sin penas ni glorias

Un 26 de Julio sin penas ni glorias

El régimen de La Habana no ofrece nada concreto a sus súbditos y manipula las informaciones que les brinda

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Díaz-Canel en el acto por el 26 de Julio (granma.cu)

LA HABANA, Cuba. – Una vez más se ha celebrado en Cuba la efeméride del 26 de Julio. En esta ocasión, el acto central fue realizado en la ciudad de Bayamo, capital de la actual provincia de Granma. El evento estuvo presidido por el general de ejército Raúl Castro Ruz y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Tradicionalmente, la fecha ha sido recordada en un ambiente de fiesta y jolgorio. Algo que no tiene mucho sentido, si tomamos en cuenta que ese día murieron, a manos de sus mismos compatriotas, más de ochenta cubanos. En este contexto, parece apropiado que los pulóveres y gorras que a modo de uniforme se repartieron entre los bayameses asistentes hayan sido de color negro.

Del discurso central, transmitido y repetido por los medios de difusión, no hay mucho que decir. A diferencia de las alocuciones del pasado, no hubo promesas, ofrecimientos ni perspectivas de futuro. La peroración, en su casi totalidad, estuvo consagrada a hacer un recuento histórico y arremeter contra los Estados Unidos y su gobierno, así como a defender el impresentable régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Dato novedoso: la exaltación de la figura del mártir Antonio (Ñico) López.

Sobre la situación de la Cuba de hoy, el orador apenas insistió en las complejidades de la coyuntura actual, signada por las efectivas políticas de la actual Administración de Washington. Al aludir a las dificultades ocasionadas por éstas, se estaba planteando, aunque de manera no explícita, que nada bueno debe esperar el pueblo cubano para el futuro inmediato.

La efeméride coincidirá con la inauguración oficial de los Juegos Panamericanos en Lima, en donde no resulta razonable esperar que nuestra Delegación alcance logros similares a los de ediciones anteriores. También se conoció que esta madrugada falleció en La Habana, víctima del cáncer, el cardenal Jaime Ortega Alamino.

Por su parte, el diario Juventud Rebelde informó del encuentro sostenido por Miguel Díaz-Canel, al cabo de tres meses de secuestro, con los familiares del doctor Assel Herrera Correa, uno de los médicos cubanos plagiados en Kenia. El suelto oficialista no hace intento alguno por explicar por qué no participaron los seres queridos de Landy Rodríguez Hernández, el otro compatriota raptado por terroristas somalíes.

La falta de novedades sustanciales sobre nuestro país (pese a tratarse de la fecha que el castrismo ha erigido en Fiesta Suprema de la Patria) nos lleva a referirnos a otras informaciones brindadas por los medios oficialistas. En particular, al comentario que los cotorrones castristas, engolosinados, hicieron sobre una mixtificación realizada en un acto al que asistió Donald Trump.

En ese evento, el escudo presidencial fue sustituido por una imitación. El cambio más significativo: las trece flechas (alusivas a los estados originales de la Unión) que sostiene en una de sus garras el águila que simboliza al gran país del Norte, fueron reemplazadas por igual número de palos de golf (una referencia a la pasión que por ese deporte siente el actual inquilino de la Casa Blanca).

Los locutores del castrismo se abandonaron a una especulación sobre el supuesto ridículo hecho por el mismo Trump, su equipo de seguridad y los organizadores del acto. Es cierto que, al no detectar la mixtificación, estos últimos incurrieron en una evidente omisión. Pero limitar los efectos de ese acto de mofa al Presidente y su entorno no refleja —¡ni remotamente!— todas las implicaciones del sucedido.

Por supuesto que los perpetradores del burdo truco, inspirados por su oposición al actual mandatario, no vacilaron en adulterar un emblema de la república federal. Entonces, fue este último —y no Trump en lo personal— la víctima principal de la repulsiva treta. Indigna que los castristas, que acaban de aprobar a bombo y platillo una nueva Ley de Símbolos Nacionales, se regocijen de manera obscena con la burla que se hace al de un país vecino (no importa que ellos lo consideren muy hostil).

En resumidas cuentas, al recapitular lo sucedido en esta fecha, podemos afirmar que, en Cuba, el de 2019 ha sido un 26 de Julio sin penas ni glorias.

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