Régimen da pase carcelario a Ernesto Borges luego de 22 años en prisión

Régimen da pase carcelario a Ernesto Borges luego de 22 años en prisión

Borges fue condenado en 1998 por un tribunal militar a 30 años de privación de libertad, luego de conmutarle la pena de muerte, por el delito de “espionaje”

Ernesto Borges
Foto tomada de Internet

LA HABANA, Cuba.- Tras más de 22 años de prisión política, este lunes Ernesto Borges recibió el primer pase carcelario para visitar a su familia.

“Me siento raro. Ni siquiera reconocía mi cuadra, mi edificio, mi casa… es increíble cómo cambia la percepción del espacio”, declaró mediante conversación telefónica.

Ernesto Borges Pérez cumplió el 17 de julio último 22 años de encarcelamiento. En 1998 fue condenado por un tribunal militar a 30 años de privación de libertad, luego de conmutarle la pena de muerte, por el delito de “espionaje”.

Borges Pérez era entonces un joven Capitán de la Dirección de Contrainteligencia, del Departamento 1 de Contraespionaje, del Ministerio del Interior (MININT). Se desempeñaba en la especialidad de “juegos operativos”.

En 1998 había logrado reunir un listado de veintiséis espías cubanos listos para entrar en territorio norteamericano. Fue arrestado en julio del mismo año, cuando pretendía entregar la información a funcionarios de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Ernesto tenía entonces 32 años de edad.

Según las leyes militares cubanas, debía cumplir una tercera parte de la condena, o sea, 10 años. Sin embargo, ha permanecido tras las rejas bajo amenazas constantes para su vida y la de su familia.

La primera década de la sanción, Ernesto estuvo en una celda de aislamiento, semioscura, semitapiada y sin ventilación, en el área especial de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa. Desde 2011 se encuentra en el Combinado del Este, en La Habana.

El 11 de septiembre de 2020 fue trasladado para un régimen de mínima severidad en este mismo centro penitenciario. Inmediatamente solicitó la libertad condicional pero le fue negada.

Tras más de dos décadas recluido, su sistema de salud se ha deteriorado y corre el peligro de quedarse ciego. En 2017 fue diagnosticado de cataratas y una hernia inguinal; ambos padecimientos requieren de un proceso quirúrgico que primero le negaron, y luego Ernesto rechazó por el riesgo de muerte.

“Yo no quisiera tener que operarme en prisión ni en Cuba porque mi vida corre peligro”, aseveró.

Ernesto Borges ha permanecido en la cárcel 22 de los 27 años que hoy tiene su hija. En 2004 la joven fue a residir a Canadá, y no fue hasta el 14 de febrero de 2020, en el velorio de Santa Ivonne Pérez, madre de Ernesto, que este pudo hablar por teléfono con ella, luego de más de 16 años sin poder hacerlo.

Este lunes, luego de más de 17 años sin verla, logró comunicarse con ella gracias a las facilidades que brinda la tecnología.

“Le pude decir todo lo que no había podido expresarle en todos estos años”, confesó.

La madre de Ernesto ni siquiera pudo verlo fuera de la cárcel; su padre tiene 80 años y la agonía del sufrimiento de su hijo y su ardua lucha por verlo libre lo han debilitado.

Para todos, este pase, de apenas cinco días, representa un respiro y la devolución de esperanzas de libertad para Ernesto; pero Borges alega que no alberga muchas ilusiones. “No me gusta crearme falsas expectativas. Hasta ahora no tengo ningún elemento en concreto para decir que me darán la libertad. Lo que he vivido me es suficiente para no confiar en muchas cosas”, afirmó.

Hoy Ernesto está en su casa con su familia, luego de más de 22 años en prisión, pero permanece vigilado.

La Seguridad del Estado le advirtió que su próximo pase dependería de su comportamiento y que “no es para hacer política”. Pero Ernesto, con la claridad y firmeza que lo caracteriza alegó: “yo solo digo la verdad, eso no es hacer política, el que me llame, lo atenderé”.

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Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba

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