¿Por qué Consenso Constitucional?

¿Por qué Consenso Constitucional?

Dentro de Cuba cada vez mas ciudadanos están dispuestos a pasar del malestar y la frustración al protagonismo cívico, y sin abandonar sus posiciones y criterios pueden asumir el reto del debate y la concertación por el bien de todos los cubanos

IMG_3348MIAMI, Florida. — El pasado sábado 19 de julio el auditorio Graham Center de Florida International University (FIU) sirvió de sede a un encuentro que puede calificarse de histórico,varias decenas de líderes y miembros de organizaciones políticas y cívicas de Cuba y el exilio se reunieron para intercambiar ideas y propuestas para la reconstrucción dela democracia en Cuba en clave constitucional, en el marco de la iniciativa Consenso Constitucional, animada por un grupo diverso de organizaciones opositoras dentro yfuera de la Isla. La jornada larga e intensa, fue como un anuncio alentador de lo que puede y debe significar la futura convivencia democrática de Cuba: La reunión de muy diversas expresiones políticas e ideológicas, para confrontar, de manera vehemente, pero fraternal testimonios, criterios, propuestas y alternativas, en ocasiones totalmentecontrapuestas, en un marco de intercambio civilizado donde el denominador común y el objetivo final es el compromiso con la reconstrucción democrática de la nación sobre la base de presupuestos institucionales y el respeto irrestricto a los derechos y dignidades de todos los cubanos sin distinción.

Para la ocasión llegaron de la Isla varios líderes políticos y cívicos quienes junto a los principales organizadores del evento presidieron la sesión, donde se sucedieron más de veinte intervenciones las cuales reafirmaron el criterio generalizado de que el futuro de Cuba debe construirse sobre bases constitucionales, pero reflejaron las diferencia de criterios y argumentaciones entre los que favorecen la restauración de la Constitución de 1940, reformada o no, los que favorecen la elaboración de una nueva Carta Magna y los que promueven un proceso de reforma de la Constitución vigente para de la ley a la ley estructurar un nuevo estado de derechos.

El evento significó el punto culminante, aunque no conclusivo, de un proceso en el cual durante varios meses a lo largo de toda la Isla miembros de organizaciones de la
sociedad civil independiente y ciudadanos se han enfrascado en una intensa campaña de propuestas y debates destinados a construir consenso sobre la necesaria reconstrucción
institucional de la Cuba realmente democrática que soñamos la mayoría de los hijos de esta tierra.

Varios actores de la política alternativa y emergente han coincidido en que las transformaciones estructurales que necesita la sociedad cubana para salir de la profunda crisis generada por más de medio siglo de autocracia totalitaria deben estar fundamentadas en una sólida definición constitucional, que no solo arroje un texto de alta calidad y eficacia jurídico-política si no que genere el desarrollo y arraigo de una ejemplar cultura cívica y jurídica para que los ciudadanos e instituciones sean
garantes del respeto y el cumplimiento de los presupuestos institucionales y jurídicos democráticamente concertados.

La iniciativa pretende romper el viciado ciclo donde las elites políticas marcan las pautas y definen los destinos colectivos, mientras las masas subalternas actúan como
instrumentos manipulables de los intereses y diseños hegemónicos. Cuba necesita ser redefinida a partir de invertir la ecuación tradicional y fallida que tantos traumas ha
reportado a través de nuestra historia. Es la hora de desterrar los caudillismos y los mesianismos carismáticos para que sean los valores y principios los que sustenten y rijan los fundamentos de nuestra convivencia futura. Prevaleció ese espíritu en las presentaciones del Graham Center. La idea es definir sólidos fundamentos
institucionales que no puedan ser barridos por nuevos hegemonismos personalistas.

Ese mismo espíritu es el que ha llevado a miles de cubanos en la isla a reunirse en más de trescientos hogares a debatir y exponer su visión de futuro para ser recogida y estructurada en coherentes propuestas constitucionales, para que la redefinición de nuestras destinos nazca esta vez de la instauración de la muy necesaria autoestima y responsabilidad cívica que garantice una nueva y justa dimensión a la condición de soberano, la cual ha quedado tantas veces como letra muerta en formulaciones
institucionales sin real repercusión sociopolítica.

Las dinámicas que se desarrollan en las comunidades y eventos como los del pasado sábado en FIU revisten la importante repercusión de trascender la práctica tradicional de formular propuestas que tendría que implementar un gobierno sin voluntad ni responsabilidad política, para generar alternativas que demuestran la capacidad de proyectar un pensamiento estructurado sobre la realidad y las necesidades presentes y futuras de la nación cubana y sobre todo demuestran la madurez política e intelectual de unos actores políticos que están en condiciones de pasar de la denuncia y la protesta a esbozar diseños que aporten soluciones viables para enfrentar la tragedia nacional.

Consenso constitucional ha demostrado que dentro de Cuba cada vez mas ciudadanos están dispuestos a pasar del malestar y la frustración al protagonismo cívico, que puede
cambiar para bien el escenario político de Cuba y que sin abandonar sus posiciones y criterios los actores políticos comprometidos con la democratización pueden asumir el
reto del debate y la concertación por el bien de todos los cubanos.

Montesinos3788@gmail.com

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