La crisis de la industria láctea golpea a Coppelia

La crisis de la industria láctea golpea a Coppelia

La mayor heladería del país se encuentra prestando servicios a media capacidad

LA HABANA, Cuba.- Resulta conocida la insatisfacción del público habanero con los servicios que presta la heladería Coppelia, la otrora “catedral del helado”, ubicada en la céntrica esquina de las calles 23 y L, en el barrio del Vedado.

Son muchas las deficiencias que ha exhibido la instalación en los últimos tiempos: escasea el helado, lo que ocasiona con frecuencia el cierre antes del horario establecido; son pocos los sabores y el trato de los empleados no es el mejor; y se aprecia la venta “por la izquierda” –en el mercado negro, a precios superiores que el oficial– de tinas de helado con los sabores más demandados.

A tales irregularidades se suma por estos días la paralización del servicio en las canchas de los bajos de la heladería. Solo funciona la parte superior de Coppelia en estas jornadas de altas temperaturas, lo que provoca enormes colas de personas que no poseen suficientes pesos convertibles (CUC) para disfrutar tranquilamente de un helado en sitios reservados para el pago con dicha moneda.

Claro, las autoridades podrían justificar el cierre parcial de la instalación argumentando que remozan todas las áreas con vistas a prestar un servicio óptimo en los meses vacacionales de julio y agosto. Sin embargo, un reportaje reciente aparecido en el periódico Granma (“Industria láctea: Con el peso de los años y otras carencias a cuestas”, edición del 20 de mayo)  nos lleva a pensar de otra manera.

Ese trabajo periodístico refleja el pésimo estado en que se encuentra actualmente la Industria láctea, afectada por la obsolescencia tecnológica de su equipamiento, el déficit de los medios de transporte para el acopio y la distribución de las producciones, así como la mala calidad de la materia prima fundamental de este sector: la leche fresca.

A propósito de esta materia prima, resulta significativo que en los últimos tres años se ha incumplido el plan de entrega de leche a la industria. Solo en el pasado año 2016 la industria dejó de recibir 937 mil litros de leche.

Los territorios con situaciones más desfavorables en su industria son La Habana, Santiago de Cuba y Cienfuegos. Y en cuanto al tipo de surtido, la peor parte la llevan el helado y el yogurt de soya. Al cierre de abril pasado, la producción del primero alcanzaba únicamente el 78% del plan, mientras que el yogurt solo llegaba al 84%.

A todo lo anterior hay que agregar un detalle que podría incidir en la escasez de helado que se ha apreciado no solo en Coppelia, sino también en toda la red gastronómica nacional.

Según Granma, solo el 59% del helado producido en el 2015 fue a parar a los establecimientos que ofertan ese producto a la población, bien sea mediante la gastronomía o el Ministerio del Comercio Interior. Mientras que otro 10,7% correspondió al turismo. Pero ese periódico nada dice del restante 30% de la producción de ese año. ¿Sería acaso que ese helado no informado se despachó directamente en las viviendas de los miembros del Buró Político y el Secretariado del Partido Comunista?

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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