De administrador castrista a criminal

De administrador castrista a criminal

El Tribunal Provincial de Guantánamo vive por estos días un inusual ajetreo

Exterior de la pizzería “La Valenciana” (cubaenmiami.com)

GUANTÁNAMO.- Desde el pasado lunes 19 de febrero los alrededores del Tribunal Provincial Popular de Guantánamo, sito en la calle 6 norte, entre José Martí y Máximo Gómez, se encuentran bajo severas medidas de seguridad.

Adoptadas por las fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria (P.N.R.) y la Seguridad del Estado (S.E.), las medidas han provocado temor entre algunos vecinos de la zona, sobre todo en quienes tienen negocios particulares, legales o no, y también entre quienes son testigos en el juicio penal seguido contra el señor Orlando Benítez, exadministrador de la pizzería La Veneciana, a quien la Fiscalía solicita quince años de privación de libertad por la presunta comisión de varios delitos contra la economía nacional.

El juicio fue planificado para realizarse durante toda la semana y debe concluir mañana viernes con los informes del fiscal y los defensores. Este reportero de CubaNet pasó este miércoles 21 de febrero por la zona y constató las medidas de seguridad adoptadas por las fuerzas represivas y el evidente temor de las personas antes señaladas, así como su deseo de que el juicio termine este viernes para que el barrio regrese a su normalidad.

Entre las medidas adoptadas están el bloqueo de la calle 6 norte por patrulleros o motos de la P.N.R., la presencia de varias decenas de agentes e informantes de la S.E. vestidos de civil, situados hasta cien metros antes del tribunal, así como la presencia de las tropas especiales del Ministerio del Interior (MININT), que el pueblo llama despectivamente “los patuses”, debido a las fuertes patadas que propinan con sus botas militares.

Otra de las medidas adoptadas y que ya se ha convertido en norma ha sido la de copar la sala con numerosos miembros de la S.E. vestidos de civil, privando al acto del juicio oral de su carácter público, en franca violación de lo establecido en el artículo 305 de la Ley de Procedimiento Penal, pues el acusado no ha cometido ningún delito en contra de la S.E., ni se trata de un proceso donde se ventile algún suceso relacionado con la moral privada de alguna persona, circunstancias que justificarían la privacidad del acto, aunque jamás el aparatoso despliegue de las fuerzas represivas cuyo objetivo no es más que intimidar psicológicamente a la población.

¿Quién es el señor Orlando Benítez?

Hasta que fue detenido, el señor Benítez fue uno de los dirigentes administrativos más exitosos de Guantánamo. Al frente de la pizzería “La Veneciana”, logró que esta se convirtiera en una referencia emblemática de la maltrecha e ineficiente gastronomía estatal y uno de los lugares más visitados por los guantanameros debido a la variedad de sus ofertas y a los precios de sus platos.

Entonces era reiterada su presencia en los medios provinciales y nacionales como el noticiero de televisión y “Trabajadores”, órgano oficial de la Central de Trabajadores de Cuba (C.T.C.), los cuales lo entrevistaron y elogiaron su trabajo y el del colectivo laboral, considerado el mejor del país en su actividad.

Hasta los narradores deportivos Modesto Agüero y Rodolfo García, cuando llegaban a Guantánamo para narrar algún juego de pelota por la televisión, enviaban reiteradas felicitaciones a Orlando y sus trabajadores por las atenciones que les prodigaban.

CubaNet tuvo acceso a uno de los trabajadores de la pizzería, quien bajo condición de anonimato, nos refirió que Orlandito —que es como se conoce al acusado en Guantánamo— le dijo en una ocasión: “Si logro meterme en el bolsillo a los principales dirigentes del Partido, el gobierno, el MININT y la Fiscalía, estaré a salvo”.

De indudable posición castrista, Orlandito llegó a decirle al opositor pacífico guantanamero Abel López —hoy radicado en los EEUU— que no era bienvenido en esa pizzería por ser contrarrevolucionario.

Sobre los hechos

Ya se sabe que “pueblo chiquito, infierno grande”. Más en una ciudad con tantas personas proclives a hacer de la sumisión un ejercicio cotidiano. Eso bien que lo saben las fuerzas represivas, las cuales, una vez que detuvieron a Orlando hace casi dos años, echaron a rodar rumores de todo tipo acerca de su conducta social y moral. Y los medios oficialistas, “objetivos” y “revolucionarios”, guardaron hermético silencio.

Habrá que esperar por la versión oficial que publique “Venceremos” —si es que lo hace— o porque algo trascienda de lo que el tribunal afirme en su sentencia, pues la versión de los acusados jamás tendrá repercusión alguna debido al monopolio informativo del Gobierno.

Uno de los trabajadores del tribunal que tuvo acceso al juicio durante la sesión realizada el lunes, dijo a CubaNet —también bajo anonimato—que en su declaración Orlando había reafirmado “su compromiso con la revolución” y asumió la responsabilidad por “los errores que pudo haber cometido en el ejercicio de sus funciones”. Ese mismo trabajador nos dijo que Orlando —quien casi lleva dos años en prisión provisional— ha envejecido notoriamente.

Aun cuando Orlando Benítez fuera responsable de los hechos por los que es juzgado, muchos guantanameros creen que el tratamiento que ha recibido es más atinado para un peligroso delincuente que para un castrista comprometido como él afirma que es.

Pero esos guantanameros olvidan que, para la dictadura que fue capaz de fusilar al más ilustre de los generales cubanos, ningún hombre es intocable; mucho menos el administrador de una pizzería, por mucha hambre que le haya matado a mucha gente.

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