¿Y la zafra azucarera, qué?

¿Y la zafra azucarera, qué?

La producción azucarera no está contemplada entre los sectores estratégicos en el trienio 2019-2021.

La producción azucarera no está contemplada entre los sectores estratégicos en el trienio 2019-2021 (Foto Ahora)

LA HABANA, Cuba. – Antes del inicio de la actual zafra azucarera 2018-2019, la propaganda oficialista hablaba de un programa azucarero hasta el año 2030, que contemplaba moler toda la caña posible, y así recuperar el terreno perdido por este sector, calificado como muy importante por las autoridades de la nación.

Se fijó un plan de un millón 500 mil toneladas de azúcar para esta campaña, superior en casi 400 mil toneladas a lo alcanzado en la pasada zafra 2017-2018, una de las más bajas de los últimos tiempos.

El celo de la cúpula del poder por el desenvolvimiento de la zafra quedaba corroborado por las frecuentes visitas que el segundo secretario del Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura, y el primer vicepresidente del Gobierno, Salvador Valdés Mesa, realizaban a los 56 centrales azucareros que inicialmente participaban en la contienda. Aunque nunca se aclaró si semejante faena obedecía al interés por el aumento de los fondos exportables, o si por el contrario el fin era eliminar importaciones -¡qué pena que haya debido acudir a eso un país tan azucarero como Cuba!- para satisfacer la demanda interna de ese producto.

Sin embargo, pronto aparecieron indicios de que la zafra no marchaba según el deseo de las autoridades.  A finales de febrero se informaba de una reprogramación de la molienda -que incluyó la paralización de algunos centrales ineficientes- debido a los atrasos que se habían presentado. Atrasos que, según el oficialismo, fueron provocados por roturas e interrupciones en la industria, la llegada tardía de elementos importados como piezas y neumáticos, la lluvia en algunas regiones del país, así como la poca eficiencia del proceso agro-fabril.

Y la constatación de que la zafra pasaba a un segundo plano sobrevino en las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. En ese cónclave el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, informó de seis “sectores estratégicos” en los que el gobierno centraría su atención, y hacia los cuales iría el grueso de los recursos disponibles durante el trienio 2019-2021, la primera de las tres etapas de la proyección macroeconómica hasta el año 2030.

Los referidos sectores son el turismo,  la industria biotecnológica y farmacéutica, el electroenergético, la producción de alimentos, los servicios profesionales en el exterior, y la construcción.  Como puede apreciarse, se trata mayormente de sectores de buenas perspectivas exportables, o aportadores de divisas a la economía. Algo que, al parecer, está fuera del alcance del alicaído sector azucarero.

Los pobladores de las comunidades que rodean a los centrales azucareros (conocidas como bateyes) contemplaban con cierta esperanza el interés inicial de las autoridades hacia la zafra azucarera. Es que la vida económica, social y espiritual de esas comunidades se halla íntimamente relacionada con la manera en que marche su central. Hay que recordar, por ejemplo, el retroceso que experimentaron los bateyes de los centrales que fueron cerrados por Fidel Castro hace ya más de tres lustros. Una situación que pudiera repetirse si finalmente el sector azucarero queda fuera de las prioridades gubernamentales.

La escritora cubana Dora Alonso fue la autora de una telenovela titulada “Sol de Batey”, que cautivó a los cubanos hace varios años. Tal vez los desafortunados habitantes de esas comunidades podrían acometer una nueva versión de dicha obra, titulada en este caso “Sol sin Batey”.

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