Una organización satánica para controlar a los cubanos

Una organización satánica para controlar a los cubanos

Mientras crecen las penurias del pueblo, el gobierno implanta medidas para reprimir cualquier protesta popular. Por eso no pudo faltar la relativa a los CDR

CDR organización
Foto archivo

LA HABANA, Cuba.- El nuevo coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), Gerardo Hernández Nordelo, “héroe de la República de Cuba”, en entrevista concedida al periódico Granma el 17 de septiembre aseguró que “la situación privilegiada de las comunidades cubanas de contar con la presencia de una organización en cada cuadra, no la comparten otros países”.

Los tenebrosos CDR fueron creados por Fidel Castro el 28 de septiembre de 1960 para, según él, “desempeñar tareas de vigilancia colectiva frente a la injerencia externa y los actos de desestabilización del sistema político cubano”. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que su verdadero objetivo es controlar, vigilar y reprimir a los cubanos cuadra por cuadra, casa por casa. Un macabro proyecto al que al principio la mayoría se asociaba por convicción, aunque muchos otros por miedo a que se cuestionara su lealtad por no haberse “integrado al proceso” aún, y ese pánico a ser tildado de contrarrevolucionario.

Además, ser cederista era un aval para poder trabajar y estudiar en un país donde la dictadura ejercía (y ejerce) un control absoluto sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos. ¿Desearían otros pueblos el “privilegio” de “contar” con una organización que anule su libertad? Creo que las consideraciones del coordinador de los CDR carecen de sentido.

Es indiscutible que esa organización ha constituido un tentáculo fundamental para espiar y reprimir al pueblo. Enmascarando su verdadero propósito tras la fachada de combatir a un enemigo que no existe, ha invadido la privacidad de cada cubano, y lacerado valores como la educación, la honestidad, la decencia, la consideración y el respeto entre vecinos, además de otros muchos valores imprescindibles para el equilibrio de una sociedad sana.

El flamante coordinador afirmó, asimismo: “Ese propósito que le dio luz a los CDR no ha cambiado. La defensa de la Revolución es lo primordial, aunque han revolucionado los escenarios y modos para hacerlo”.

Desde sus inicios la dictadura ha utilizado a esa organización, bajo la dirección de la Seguridad del Estado, para agredir a las personas que desean emigrar, disentir o protestar mediante los funestos actos de repudio, ataques enmascarados como “pueblo defendiendo sus conquistas sociales”. De estas turbas envilecidas cierta vez me dijo un amigo: “No son más que bandas paramilitares disfrazadas de pueblo ofendido”.

Hoy, el fracaso del sistema es un hecho, el país se encuentra en un laberinto y no se ve una solución. Mientras crecen las penurias del pueblo, el gobierno implanta medidas no sólo por la COVID-19, sino principalmente para reprimir cualquier protesta popular. Y por supuesto, no podía faltar la relativa a los CDR: el nombramiento de un miembro de la Seguridad del Estado como su coordinador general.

Según el periódico Granma, en el país existen 138 000 Comités de Defensa de la Revolución, con ocho millones y medio de miembros, incluidos los más de 22 000 que integran las brigadas de enfrentamiento popular “a coleros”. Pero también los que pasan hambre y necesidades, los que hacen colas, los propios coleros y hasta muchos que protestan por lo bajo que forman parte de esa membresía. Queda por ver entonces cómo reaccionará en esta ocasión ese pueblo, que no es el mismo de hace 60 años.

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Gladys Linares

Gladys Linares. Cienfuegos, 1942. Maestra normalista. Trabajó como profesora de Geografía en distintas escuelas y como directora de algunas durante 32 años. Ingresó en el Movimiento de Derechos Humanos a fines del año 1990 a través de la organización Frente Femenino Humanitario. Participó activamente en Concilio Cubano y en el Proyecto Varela. Sus crónicas reflejan la vida cotidiana de la población.

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