Una nueva posición común

Una nueva posición común

Que tuviera más efectividad y que permitiera al pueblo de Cuba recobrar sus derechos desde la Constitución

Representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini, y Bruno Rodríguez Parrilla

LA HABANA, Cuba.- Rubricado en diciembre de 2016 por la Alta Representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini, y el ministro cubano de Relaciones, Bruno Rodríguez Parrilla, el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba puso fin a la “posición común” que regía las relaciones entre ambas partes.

También se aprobó una resolución adjunta que incluye una cláusula de derechos humanos, lo que al parecer fue una forma de establecer garantías para que se cumplan los estándares de libertades del pueblo, con el fin de mejorar la vida de los cubanos.

Los eurodiputados, además de refrendar el acuerdo, aprobaron por amplia mayoría reclamar el cese del “bloqueo” americano sobre la Isla y destacaron el impacto que tiene sobre la población cubana. Sin embargo, en ningún momento la UE se ha referido al bloqueo que le tiene la dictadura cubana al pueblo, al que ha sometido a numerosas necesidades y a un nivel de vida deteriorado y sin esperanzas.

Es posible que la buena voluntad de la UE haya concebido que la palabra “cambio” se viera reflejada en la posibilidad de recobrar la democracia en Cuba; pero los últimos acontecimientos tienen que haberles llamado a la reflexión, pues el proyecto de Constitución que aprobó la Asamblea Nacional del Poder Popular no le garantiza derechos y libertades al pueblo.

La nueva Ley de Leyes, al igual que la actual, está ideologizada y no tiene valor alguno para los naturales de nuestro país, porque la rige el Partido Comunista de Cuba (PCC) aunque –de forma contradictoria- no aparezca la palabra comunismo. Así mismo no contempla a aquellas personas que no tienen el socialismo como meta en la vida, pues esta doctrina está impuesta y es, además, irreversible.

Quizás haya quien piense que todavía puede ser modificada, pero en el texto de la naciente Constitución permanece el principio de “no reformable” lo relativo al sistema político económico y social. Es por ello que cualquier opinión que sea adversa a este punto en particular no tendrá cabida dentro de las posibilidades de cambio del texto.

Si se analiza el concepto de Constitución se podrá ver que lleva implícito los fundamentos de la vida económica y social, los deberes y derechos de los ciudadanos y como es natural es incluyente: todos los habitantes del país, pues tienen que tener la prerrogativa de ser considerados dentro de él. Y los que no piensen que el socialismo es una opción para el desarrollo humano, están desclasificados para ser amparados por la Carta Magna cubana.

La cláusula de derechos humanos, establecida en la resolución adjunta que advierte que el acuerdo de cooperación se suspenderá en caso de vulnerarse las disposiciones sobre derechos humanos, debe ser activada por los eurodiputados. Esto ha quedado bien claro desde la primera Ley del país, ya que no se ha tenido en cuenta la alineación política del gobierno para permitir una relación integrada entre la persona y la sociedad, según los acuerdos internacionales de los que Cuba es signataria.

No nos estamos refiriendo solo al grupo de personas presas por problemas políticos, a los cuentapropistas afectados por las nuevas legislaciones, o a aquellos que la dictadura no deja viajar fuera de la Isla; los que pueden considerarse pequeños grupos afectados, de forma constante, por las infracciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lo anterior involucra mucho más, a millones de personas, tanto a los que no aceptan como ideología el socialismo, como a aquellos que asienten sin tan siquiera saber lo que significa.

Quizás ni recuerden que la cuna del socialismo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), culminó con su disolución política tras una crisis agravada por su situación económica y fuertes presiones externas.

Es por ello que la violación masiva de los derechos humanos, algo que ha caracterizado a la dictadura durante los casi 60 años que lleva en el poder, tiene que llamar a la reflexión a los que han pensado que con un Acuerdo bilateral están ayudando a establecer un futuro esperanzador para las nuevas generaciones cubanas.

La eliminación de la posición común estuvo muy vinculada a la política del ex presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, quien de igual forma pensó que un acercamiento cambiaría las cosas. Si bien es cierto que la posición común fue un paquete de medidas restrictivas, adoptada por la flagrante violación de los derechos humanos y por la ausencia de un Estado de Derecho, también tuvo una utilidad cuestionada en diversas ocasiones. En estos momentos se podría adoptar una nueva posición común, con más efectividad y que permita al pueblo de Cuba recobrar sus derechos desde la Constitución.

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