El parque Lennon… Imagine

El parque Lennon… Imagine

Tras la visita de los príncipes británicos las obras de reparación del parque quedaron semiabandonadas

Estatua de John Lennon en el Parque del mismo nombre, en el Vedado (Foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – Hace dos meses llegó al “remozado” parque Lennon un MG descapotable negro de 1953 conducido por el Príncipe Charles de Inglaterra, de visita en La Habana junto a la Duquesa Camilla de Cornualles. Se bajaron en la esquina de 17 y 8, donde aguardaba la Escudería de Motos Clásicas Inglesas de La Habana y vehículos del Club de Autos Ingleses de La Habana. Desde El Submarino Amarillo, antiguo Club Atelier, un grupo de músicos interpretaba canciones de The Beatles y The Rolling Stones, mientras los príncipes conversaban con quienes habían acudido a recibirlos. Como era de esperarse, al igual que hacen diariamente cientos de turistas, Charles y Camilla fueron a sentarse junto a la estatua del músico.

Ante la prensa arrobada, la sucesora de Lady D, sonriente bajo su sombrillita blanca, y el heredero de la corona, encorbatado con los colores de la bandera británica, posaron junto a Lennon, que los miraba a través de los espejuelotes que debe soportar cuando vienen a posarse a su lado los pazguatos visitantes.

Por suerte, los Príncipes se fueron sin recorrer el parque. De hacerlo, habrían descubierto que, según la bien asentada costumbre revolucionaria, la manzana arbolada con una rotonda al centro no estaba “recién reparada”, sino apenas cementada en una de sus esquinas.

Dicen vecinos y asiduos al lugar que, a veces, vienen algunos obreros con cubos y carretillas. Ellos vierten un poco de mezcla, descansan un rato en los nuevos y toscos bancos dedicados al aniversario 500 de la ciudad y se marchan para no volver en quién sabe cuántos días. Solo ese “rigor” en la ejecución de la sobras explica que aún permanezcan grandes áreas sin cementar. Así, muchos temen que la ya chambona reparación no llegue a terminarse.

Cerca de la estatua, por 17, hay una forma chatarrosa cubierta de vegetación. Pocos saben que se trata de la pieza escultórica “Éxtasis de amor”, de la artista japonesa Setsuko Ono, hermana de Yoko, la célebre viuda del músico. La obra, en homenaje a su cuñado, fue instalada allí en noviembre de 2003, durante la Octava Bienal de La Habana.

Escultura de Setsuko Ono en el parque John Lennon (Foto del autor)

Forjada en la Antillana de Acero, esta fue una de las seis esculturas que Setsuko creó en Cuba y dejó en donación. Cuando fue instalada, acompañó a la artista nada menos que Fidel Castro, todavía muy activo y empeñado en reconciliarse con Lennon para que se olvidara que había sido cualquier cosa menos ferviente admirador de los Beatles.

Aquella Bienal fue el verdadero comienzo de la carrera de la japonesa. Si en París debutaron muchos artistas, “mi París fue La Habana”, dijo la autora del “Éxtasis de amor”, hoy ahogado por la vegetación. En caso de que la pieza fuese concebida para que las ramas treparan por sus formas, lo cierto es que sin la poda precisa la obra hoy es casi invisible.

Pero, ¿qué esperar para esta si la escultura principal -pese al gran foco que la vigila y el chapucero aumento de espacio cementado en torno al banco en que se halla sentada- no recibe el suficiente cuidado? Eso, sin hablar del robo continuado de las gafas que una y otra vez le empotraban, al final la estatua quedó a merced del cuidador de turno, que le coloca unos quevedos cada vez más impertinentes.

Ni el exministro Abel Prieto alcanza a resolver este problema de su rebelde favorito. Hace poco afirmó en un artículo que los “herederos de Nixon y Hoover” que usaron su música en el “Venezuela Aid Live” no asimilan su significado, pues “la utopía de Imagine es demasiado radical y avanzada” y “ningún famoso con los bolsillos llenos y el alma vacía (…) puede escucharla sin asustarse”.

Esperemos que Prieto excluya de estos famosos asustadizos a los Príncipes británicos. No obstante, de haber podido, John Lennon se hubiera levantado y habría salido huyendo de ellos sobre sus piernas de bronce. Además de burlarse de esa rancia aristocracia, el músico había devuelto en 1969 la Orden del Imperio Británico que la Reina le entregara como miembro de los Beatles en 1965.

Si la estatua esculpida por José Villa Soberón debió aguantar tan ridículo espectáculo, en verdad no fue el peor que sufrió, teniendo en cuenta los merodeos del Comandante en Jefe. Sobre todo el primero, a los veinte años del asesinato, en la inauguración de diciembre de 2000, aquella suerte de remate simbólico.

El director del Museo Nacional de Bellas Artes, Jorge Fernández, ha comentado que Yoko Ono quiere venir a Cuba, “muy entusiasmada con la idea de montar una exposición aquí”. Aunque se esperaba que ello sucediera durante la recién finalizada XIII Bienal, no fue así.

Si por fin ocurriera la muestra, no hay dudas de que la viuda acudiría a visitar la estatua de Lennon. Entonces, de seguro, el parque estaría por fin cementado del todo y sería despejada de gajos la pieza escultórica de su hermana Setsuko. Que la estatua del músico tenga ese día unas gafas decentes es algo más incierto.

[fbcomments]