Lo que pudo ser La Habana en sus 500

La lluvia malogró una celebración que a muchos no entusiasmaba, pues en la mayoría de los municipios no hubo mejoras que agradecer

La Habana
Lo que pudo ser La Habana en sus 500. Foto del autor

LA HABANA, Cuba.- Es indiscutible que, de haber seguido La Habana con el ritmo de crecimiento urbanístico que llevaba antes de 1959, hoy sería una de las capitales más hermosas del mundo para disfrute de todos los cubanos, algo que actualmente no es posible debido a las marcadas diferencias que ocasionó la inversión extranjera y la introducción de la divisa en el mercado nacional.

Con motivo del quingentésimo aniversario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana, “capital de todos los cubanos”, el gobierno ha pretendido devolverle a la ciudad en dos años la lozanía urbanística y bienestar alcanzado en cinco décadas de República. En torno a ello, como siempre, no puede faltar el cacareo gubernamental a través de sus medios de difusión, que no dejan de exagerar sobre las obras que se “reaniman”, “rescatan” o “re-inauguran” –en muchos casos con capital extranjero– en zonas estratégicas, después de 60 años de abandono por parte del régimen comunista, y que no tienen la función de beneficiar al pueblo, sino de obtener ganancias (en buena parte para ofertar servicios de primera necesidad en CUC, por lo que no todos los cubanos tienen acceso a ellos).

A juzgar por los medios, el embellecimiento de la ciudad va viento en popa. Pero la realidad se palpa fuera de la pantalla, pues son quince los municipios de nuestra capital. En el periódico Granma del 5 de noviembre, Eusebio Leal anunció las actividades e inauguraciones con vistas a la fecha. En dicho artículo quedaba de manifiesto que la mayoría de los municipios no ha recibido beneficios. Así ocurre con Diez de Octubre, uno de los más populosos de la provincia y poseedor de muchas y variadas industrias, fábricas y establecimientos que en épocas pasadas le hicieron alcanzar un notorio desarrollo urbanístico y comercial, al punto de ser considerado un municipio industrial. A pesar de ello, el abandono gubernamental se hace notar en el cierre de muchos de ellos, sobre todo en la calzada de Diez de Octubre, hoy en ruinas a lo largo de prácticamente todo su recorrido.

Y si de espacios para el entretenimiento se trata, entre los más apreciados estaban los cines. Recuerda Rafaela, una vecina, que en Diez de Octubre había más de 15, pero los han dejado destruir. Su preferido era el Moderno, que estaba próximo a la esquina de Toyo. “Hoy, para ver una película hay que ir al Vedado, y, con lo malo que está el transporte, ¡qué va!”.

Y es que la desolación ha alcanzado todos los rincones. Hoy el municipio se caracteriza por sus vías secundarias destruidas, por sus salideros de aguas claras y negras. Caminar por la calle es lo acostumbrado, debido a la destrucción de aceras y contenes. La demora en la recogida de desechos ocasiona la rotura de los contenedores, que pasan días desbordados de basura pestilente, con ratas y moscas merodeando. Por las noches, la mayoría de las calles está a oscuras o en penumbras.

Asimismo, en el pasado la población habanera estaba conformada en gran medida también por personas de otras provincias. Hoy, en cambio, “la capital de todos los cubanos” conmemoró sus 500 años de fundada este sábado con una inverosímil categorización que el gobierno cubano debería zanjar cuanto antes: nada menos que alrededor de 500 000 “indocumentados”, cubanos de todo el país, fundamentalmente de las provincias orientales, que vienen a La Habana tras la quimera de una mejor vida y en cambio terminan habitando en la más absoluta miseria, sin agua ni electricidad, en barrios insalubres, de “llega-y-pon”.

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