Hoteles de lujo, pandemia y trabajadores a la calle

Hoteles de lujo, pandemia y trabajadores a la calle

Tras el cierre de fronteras por la pandemia de coronavirus, los turistas dejaron de llegar a Cuba, los hoteles cerraron y la mitad de los casi 75.000 trabajadores del turismo en el país fueron desempleados.

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Uno de los hoteles de lujo de La Habana, el Grand Packard, operado por la cadena Iberostar (Foto: Archivo)

LA HABANA, Cuba. – A diario, incluidos los fines de semana, el joven Héctor pedalea decenas de kilómetros en una vieja bicicleta, posiblemente de las que repartieron en las escuelas y centros de trabajo en los años 90 cuando el comunismo en Europa del Este se desplomó y con él la economía de la Isla. 

Héctor es mensajero de un par de restaurantes en La Habana Vieja que ofrecen servicio a domicilio y vive de las propinas que recibe de los clientes. Comienza su jornada al mediodía y no es hasta bien entrada la noche, sobre las 11:00, que regresa a su casa para bañarse, comer y dormir pues, al día siguiente, debe amanecer en el agromercado de la calle Egido, donde en ocasiones también trabaja en las mañanas descargando mercancías de los camiones por 25 pesos la hora.

Aún a pesar de la crisis que atraviesa el país, entre las dos ocupaciones, el joven graduado de Licenciatura en Turismo gana mucho más que en un empleo estatal, aunque también muchísimo menos de lo que ganaba antes como gestor de ventas de paquetes turísticos en el lujoso Hotel Packard. 

Pero en marzo de 2020 vino el cierre de fronteras por la pandemia, los turistas dejaron de llegar a Cuba, los hoteles cerraron y, al igual que más de la mitad de los cerca de 75.000 trabajadores del turismo en la Isla, Hector quedó en la calle, incluso con una deuda de unos 600 pesos cubanos con la agencia empleadora estatal que, como intermediaria, lo contrató a finales de 2016, primero para la cadena hotelera española Meliá y, dos años más tarde, en 2018, para Iberostar.

“Me quisieron poner en la agricultura, ganando 430 pesos al mes (menos de 20 dólares), sin la estimulación mensual en CUC y sin garantías de regresar a mi plaza como gestor de ventas, y les dije que no. Ya me habían pagado dos meses como ‘interrupto’, de los cuatro que debieron pagarme según la Resolución 20 (del Ministerio del Trabajo). Entonces, al negarme a ser reubicado, me pidieron que les reintegrara el dinero de los dos meses que había recibido mientras esperaba una oferta. No lo iba a hacer, porque sencillamente Gaviota (su agencia empleadora) violó el contrato y las leyes y todo por ahí para arriba, pero la situación está muy mala y hay que ceder”, dice Héctor a punto de ser vencido por el cansancio y la frustración.

De acuerdo con los testimonios de varios trabajadores del propio Hotel Packard, a finales de marzo de 2020 cerca de la mitad de los empleados de la instalación fueron citados a una “reunión informativa” por las agencias empleadoras intermediarias ACOREC S.A. (Agencia de Contratación a Representaciones Comerciales) y Gaviota S.A. con la finalidad de notificarles que a partir de abril de ese mismo año les serían cerrados los contratos de trabajo con la cadena Iberostar Hotels and Resort, quedando todos a disposición del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS) como “interruptos” o “disponibles”, dos maneras peculiares que tiene el Gobierno cubano de nombrar a los despedidos, al parecer para no llamar demasiado la atención sobre el fenómeno del desempleo.

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Edificio sede de Gaviota S.A, perteneciente a GAESA (Foto de los autores)

Aunque en ninguna parte de los contratos de las agencias estatales empleadoras con los trabajadores se preveía el traspaso inmediato de las obligaciones de contratación al MTSS u otra entidad estatal no adscrita al Ministerio de Turismo  ―incluso, mediante la propia Resolución 20/2015 del MTSS y específicamente en su Artículo 17 se prometían garantías e indemnizaciones para los casos de despidos por “solicitud de la entidad extranjera, por cambios estructurales o de actividad, problemas económicos”―, las empleadoras se desentendieron del asunto y, sin tener en cuenta los años de labor, tal como indica la Resolución 20, enviaron a los empleados para sus casas con una retribución de solo dos meses de salario básico (el primer mes, con el 100 por ciento, y el segundo, con solo el 60 por ciento), una cuantía que más tarde, en julio de 2020, pidieron les fuese reembolsada como condición indispensable para ser readmitidos en las también llamadas “bolsas de empleo”. 

Damaris, camarera del hotel Packard desde su inauguración a finales de 2018 y antes empleada de servicio en varios hoteles de La Habana, en la actualidad se encuentra sin trabajo. Ella dice haber estado entre las que asistieron a la reunión con ACOREC y nos ofrece su testimonio de lo sucedido:

“Ya nos habían dicho que estaban despidiendo gente. La gente de otras cadenas ya habían sido citadas e igual las mandaron para sus casas, los del (hotel) Paseo del Prado, los del Habana Libre, el Manzana, de todos estaban sacando gente. A nosotros nos tocó el 26 (de marzo) y para allá fuimos, fue una cosa de irrespeto total, nadie habló nada, no hubo una explicación, era para que firmáramos unos papeles como que estábamos de acuerdo con pasar nuestros casos al Ministerio del Trabajo; entonces fue que muchos dijimos que no, que el contrato y la Resolución 20 decían muy bien que ellos (ACOREC) debían pagarnos indemnización de acuerdo con los años de trabajo, y como yo tengo más de cinco años de trabajo me correspondían seis salarios”. 

“Fui una de las que dijo que no y me senté en mi casa, pero hubo mucha gente que aceptó irse a la agricultura porque a esos sí les garantizaban contratarlos de nuevo cuando volviera el turismo, pero yo dije que agricultura no, que me acogía a mis seis meses, según el contrato. Así estuve hasta que a los dos meses (en junio) me dejaron de depositar dinero en la cuenta; era una basura pero era algo, eran solo 200 pesos (unos 8 dólares al cambio oficial), y nada de la estimulación en divisas, pero en julio me llaman a la casa para que devuelva el salario de los dos meses que me habían pagado porque según ellos yo no había aceptado el empleo del Ministerio del Trabajo”.

“Por el contrato ellos estaban en la obligación de pagarme, no de pasarme de inmediato al Ministerio del Trabajo. ¿Qué voy a hacer? Nada. Tengo que pagar ese dinero, aunque no quiera, y es un abuso. Tengo que pagarlo porque entonces no me vuelven a contratar, y yo necesito volver a trabajar”, explica Damaris y su testimonio coincide con el de Héctor en cuanto a lo abusivo que fueron los despidos.

“Me dijeron que devolviera el dinero, que si no lo devolvía no me contratarían más cuando abrieran de nuevo al turismo. Sé que ese dinero no es nada para como está la cosa y que eso es un chantaje pero es así, o me dejo chantajear o sigo dando pedales. Incumplieron el contrato, pero ellos, militares al fin, hacen lo que les da la gana. Hacía solo un año y pico que yo estaba con Iberostar, ganaba bien, no había quejas de mi trabajo. Yo quedé sin empleo por la pandemia, no es mi responsabilidad. El Gobierno dijo que pagarían a los que quedamos en la calle pero mintieron. Al final hasta nos quieren cobrar por quedar desempleados”, comenta Héctor.

De acuerdo con la Resolución 20/2015 del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, en su Artículo 18, las indemnizaciones debieron pagarse de una sola vez, “en la cantidad que resulta de la multiplicación del salario establecido en el contrato de trabajo (…) por los años de servicio que tiene acreditados el trabajador en su vida laboral”. Esa norma establece el pago de “un mes de salario por hasta un año de servicio”, “cuatro meses de salario por más de un año y hasta cinco”, “seis meses de salario por más de cinco años y hasta diez”, y “un año de salario por más de diez años de servicio”.

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El artículo 18 de la Resolución 2015 establece las normas de pago de las indemnizaciones por despidos.

Lo que dicen en Iberostar y en Gaviota S.A.

Según información ofrecida por fuentes vinculadas a Gaviota S.A. y a la propia Iberostar, al menos entre el 26 de marzo y el 15 de octubre de 2020, cuando se realizó el último ajuste de personal, fueron despedidos un total de 198 empleados tan solo en el Hotel Packard, administrado por la cadena española por acuerdo firmado con la empresa militar Gaviota S.A., del Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA), propietaria de la instalación.

Los despidos superaron más de la mitad de la plantilla oficial hasta ese momento, de poco menos de 400 trabajadores, y afectaron tanto al personal administrativo, que quedó reducido a solo el 20 por ciento de lo habitual, como al de servicio, lo que generó fuertes protestas al interior del hotel que fueron respondidas con castigos por parte de GAESA y con el despido ejemplarizante de otros trabajadores ―acusados de “contrarrevolución”― que no habían sido afectados pero que igual se habrían sumado, por solidaridad, a los reclamos.

Sin embargo, el desempleo, que ha llegado a perjudicar a poco más de 35.000 trabajadores del turismo en toda la Isla ―y a casi igual cantidad de personal indirecto, de acuerdo con la información publicada en la prensa oficialista―, no estaría afectando el ingreso de dólares de las agencias empleadoras por concepto de contrataciones. 

De hecho, hay indicios de que Iberostar se habría mantenido durante todo este tiempo pagando en dólares a ACOREC y a Gaviota S.A., por concepto de resarcimiento, la totalidad correspondiente por los trabajadores despedidos, aún cuando estos recibieron de las intermediarias apenas dos mensualidades en pesos cubanos, un monto que más tarde les fue reclamado por la empresa. 

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El desempleo en el turismo por causa de la pandemia ha afectado a más de la mitad de la masa laboral del sector. En la foto, un restaurante cerrado en La Habana Vieja (Foto de los autores)

Un funcionario de la representación de Iberostar en Cuba, contactado por CubaNet y entrevistado bajo condición de anonimato, pues como castigo pudiera ser expulsado del país por ofrecer información a la prensa independiente, asegura que aunque fue la firma española quien propuso el plan de despidos por causa de las afectaciones económicas, con las debidas indemnizaciones a que los obligaban no solo los contratos de trabajo sino, además, las promesas verbales hechas a los trabajadores antes de iniciarse el proceso, fueron tanto ACOREC como Gaviota quienes suspendieron de modo unilateral los pagos a los desempleados aunque las empleadoras continúan aún recibiendo los ingresos en dólares que corresponden por cada trabajador despedido. 

“No solo suspendieron los pagos (a los trabajadores) sin avisarnos sino que nos hemos mantenido pagando más allá de los seis meses establecidos en los contratos, que debieron terminar en septiembre (2019)”, afirma el funcionario de Iberostar, y agrega:

“Esto no es solo con el Packard sino en cada uno de nuestros hoteles en Cuba, donde hay unos 1.200 empleados (bajo contratos con las agencias empleadoras) que han quedado fuera, de manera definitiva o temporal. Esto quiere decir que estamos hablando de casi medio millón de dólares que depositamos todos los meses para unos trabajadores fantasmas, unos trabajadores que ya no tenemos, que se han ido a sus casas con nada. Según dicen (ACOREC y Gaviota), los ajustes los afectan a ellos, que son responsables de los trabajadores, pero sucede que no les están pagando a los trabajadores, que los han mandado a buscar empleo al Ministerio del Trabajo o los tienen en la agricultura”, concluye el funcionario de Iberostar.

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Obreros trabajando en el Hotel Packard, en La Habana (Foto de los autores)

No obstante, hasta donde hemos podido indagar con este funcionario, Iberostar no ha efectuado una queja formal para reclamar a ACOREC y Gaviota tanto por los pagos realizados como por la violación de los contratos, lo cual ha conducido al abandono total de los trabajadores, echados a la calle debido a la situación de cierre provocada por la COVID-19. 

Atendiendo a la información ofrecida por otras fuentes, la mayoría vinculadas tanto a Gaviota S.A. como a las cadenas españolas Iberostar y Meliá, y a la francesa Accor ―esta última administradora del fastuoso Hotel Paseo del Prado―, el silencio y la nula reacción de estas empresas extranjeras frente a lo que califica como fraude puede atribuirse a que todas estarían a la espera de la decisión de GAESA sobre a cuáles de ellas otorgará finalmente el arrendamiento de varias parcelas en las áreas del Vedado, Playa, Habana Vieja y Centro Habana, en la capital cubana, así como los contratos de administración de varios hoteles actualmente en construcción, entre ellos la llamada Torre K o “Torre López-Calleja”, un hotel que se construye en medio de la Rampa habanera y que promete ser el edificio más alto de Cuba con 42 pisos y cerca de 600 habitaciones.

Aunque GAESA aseguró inicialmente (2018) que serían los propios militares quienes lo administrarían con sus “propios recursos”, a un costo que en principio fue calculado sobre los 90 millones dólares pero que hoy se sabe superará los 150, lo cierto es que a raíz de la crisis provocada por la pandemia, menguados los ingresos por concepto de turismo, según asegura un alto funcionario de la Dirección de Inversiones de Gaviota S.A., el conglomerado de empresas militares cubanas ha estado convocando a inversionistas extranjeros a participar tanto de la ejecución del proyecto como de la administración del hotel.

“No contaron con la pandemia y ahora el sueño se les ha convertido en una pesadilla. O paralizan la obra o se la dan a Iberostar, que es lo más probable. Meliá está pitando fuerte (protestando) porque es verdad que han abusado de ellos; les van a meter la torre esa de frente (al hotel Habana Libre, administrado por Meliá) y para colmo tampoco los han dejado cerrar el Habana Libre para repararlo; han tenido que ir clausurando pisos porque la mitad del edificio está en ruinas, pero ya el viejo (Miguel Fluxá, presidente de Iberostar) estuvo por aquí, ya se reunió personalmente con Luis Alberto (Rodríguez López-Callejas, presidente de GAESA) y parece que se lo van a dar a Iberostar”, comenta la fuente.  

¿Qué dicen las empresas empleadoras sobre los despidos?

En cumplimiento de lo establecido en las resoluciones del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social y demás normativas que rigen las formas de pago tanto a las intermediarias como a los trabajadores contratados por estas para las empresas de capital extranjero, los negocios establecidos en Cuba jamás pagan de manera directa a los trabajadores. 

En su lugar, están obligados a depositar los montos en dólares en las cuentas bancarias de las empleadoras en el Banco Financiero Internacional (BFI), propiedad de GAESA, para que más tarde esta efectúe el pago de salarios aunque canjeada la divisa en pesos cubanos y atendiendo a tarifas elaboradas por la propia empleadora, que se apropia de poco más del 90 por ciento de lo ingresado. Tanto esta expoliación como el proceso de intermediación de las agencias empleadoras estatales son de obligatoria aceptación para todo empresario que decida invertir en Cuba. 

Por ejemplo, de acuerdo con las pautas promediadas de los nomencladores y categorizadores usados por las agencias empleadoras en la Isla, aprobados en diversas resoluciones emitidas por el Consejo de Estado desde 2011 a la fecha, los salarios mensuales, efectuados en pesos cubanos, hasta diciembre de 2020, fueron desde un mínimo de 165 pesos, para un trabajador no calificado, hasta un máximo de 465 para los trabajadores cubanos con cargos de directivos. No obstante, las empresas extranjeras están en la obligación de depositar en las cuentas de las agencias empleadoras grandes sumas de dinero en dólares que están muy por encima de los salarios abusivos.

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Así, por un trabajador que recibe mensualmente 150 pesos (unos seis dólares mensuales), la entidad extranjera le paga al Gobierno cubano —por concepto de “uso”, “arrendamiento” o “alquiler” de la fuerza laboral”—, 282 dólares (unos 7.000 pesos cubanos al cambio oficial). Y por un empleado que recibe 460 pesos mensuales, la empleadora ingresa cerca de 700 dólares, es decir, que en todos los casos se apropia de más del 90 por ciento de una cantidad que, de no existir las agencias intermediarias, recibiría el empleado directamente.

Zoraya Medrano, antigua contadora de la Dirección Comercial de Gaviota, explicó a CubaNet en otra ocasión el modo cómo se hacían los pagos en la agencia intermediaria para la cual trabajó antes de marcharse de Cuba en 2016. Ella describe una estratagema financiera en la que con apenas 400 dólares, de los miles depositados mensualmente en los llamados Fondos FAR del Banco Financiero Internacional, se efectuaban los pagos en pesos cubanos a unos 12 ingenieros, ocho técnicos especializados, cuatro secretarias, dos informáticos y un traductor.

La abogada Yohanna Cruz, exfuncionaria de la agencia empleadora de Gaviota S.A., actualmente residente fuera de Cuba, también nos ofrece detalles sobre su experiencia en estos asuntos, lo que pudiera arrojar más luces sobre lo que ha pasado con los salarios y las indemnizaciones de los trabajadores de turismo despedidos:

“Hay tablas que establecen las categorías salariales y, según la categoría, las empresas extranjeras depositan la cantidad pactada, aunque esta no se corresponde nunca con el salario que la empleadora paga al trabajador. Por ejemplo, una camarera o una auxiliar de limpieza cobran por la agencia no más de 230 pesos, pesos cubanos, eso no quiere decir que el extranjero deposite 230 dólares, para nada, incluso el mínimo a depositar por cada trabajador estaba hasta el 2016 en los 300 dólares, de los cuales llegan a la limpiapisos unos 15 dólares cambiados en pesos. Hay una parte del contrato, que nadie lee o que piensan que no se cumple, pero que sí obliga a la empresa extranjera a pagar una indemnización o multa por cada trabajador que despide por problemas de la propia empresa y no del trabajador, y a eso es a lo que se agarran Gaviota y ACOREC para sacarle más dinero a Iberostar y a quien sea, en este caso de la pandemia. En fin, que la empleadora en estos momentos gana más por cada trabajador que despiden que por uno que contratan, aunque en los contratos también corre mucho dinero por sobornos, la compra de plazas y todo lo que sabemos que ocurre en esos lugares”, afirma Cruz. La veracidad de su testimonio se refuerza con informaciones similares ofrecidas por otros funcionarios de otras agencias. 

Aunque en la prensa oficialista todo parece color de rosa y se ha hablado de apenas 15.134 trabajadores del turismo que fueron “reubicados”, así como de 600 que encontraron refugio en el trabajo por cuenta propia y de apenas 1.812 que no aceptaron las ofertas, la realidad es que el problema pudiera ser mucho más grave y, de acuerdo con la información dispersa que hemos podido obtener extraoficialmente de las agencias empleadoras y del Ministerio del Turismo, estaríamos hablando de que más de la mitad de la masa laboral contratada ha quedado en la calle, abandonada a su suerte.

Nota del editor: El nombre de los trabajadores desempleados fue cambiado para evitar represalias en su contra.

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