La otra cara de la heredera: ¿Quién es en realidad Mariela Castro?

La otra cara de la heredera: ¿Quién es en realidad Mariela Castro?

Ella ha sido una comunista ejemplar, fiel a las orientaciones de su familia. La encomienda asignada ha sido cumplida y el resultado más claro no puede ser

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Mariela Castro se enfrenta a periodista de Hispano Post (toma de pantalla)

LA HABANA, Cuba. – Acostumbrados como estamos los cubanos a vivir bajo el manto tenebroso de una dictadura castrista, en la que se ha usado tanto la mentira o el silencio por conveniencias políticas, es de dudar que la sobrina de Fidel Castro e hija de Raúl, sea en realidad una defensora sincera de los homosexuales, lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.

Al menos yo nunca me tragué esa píldora. No creí en tanta bondad.

¿Podía dolerle a una jovencita de vida burguesa —disfrutando de la miel del poder: en autos buenos, comida servida por criados, escuelas especiales, viajes al extranjero y juguetes caros cuando niña— el sufrimiento de jóvenes homosexuales de ambos sexos, marginados, mal vistos por los comunistas en el poder y víctimas de la famosa Ley 501, que permitía al Estado separar de sus centros laborales a todo aquel que no fuera políticamente confiable, sin alternativa de encontrar empleo dentro de su profesión, ya que el gobierno era y es el único patrón?

Nunca Mariela, en las múltiples entrevistas que ha concedido, ha explicado los motivos que la llevaron a defender públicamente a los homosexuales, marginados durante décadas por su tío y por su padre.

¿Sería capaz, por ejemplo, de invertir parte de su capital en levantarle un monumento al fallecido célebre bailarín y coreógrafo Ramiro Guerra, quien pasó diez años sin poder trabajar por orden de su tío y padre?

Es evidente que Mariela ha sido una comunista ejemplar, fiel a las orientaciones de su familia. La encomienda asignada ha sido cumplida y el resultado de sus gestiones más claro no puede ser: el matrimonio gay no se incluyó en la Constitución.

¿Cuál era el verdadero propósito, si no mantener a esos cientos de miles de homosexuales bien controlados, contentos, esperanzados en una vida mejor, más digna, cumplidos todos sus derechos?

El telón de fondo, de acuerdo con los fines políticos de los hermanos dictadores, siempre fue aglutinar, adoctrinar masas, unirlas y amarrarlas bien, para dominarlas y manipularlas.

Con los activistas, opositores y periodistas independientes, esos calificados por Fidel en julio de 1989 como “cucarachas por aquí y por allá”, no han podido lograrlo.

Ahí está la clave del porqué Mariela miente. Si realmente quisiera defender los derechos de las minorías -ya no tan minorías en estos tiempos, pero sí marginadas y enviadas a prisión fácilmente-, estaría del lado de los que quieren un cambio el Cuba, como lo pide Venezuela y como lo ha logrado, en votaciones democráticas y libres, la mayoría de los países latinoamericanos.

Mariela realizó bien su trabajo. Muchos le creyeron.

Dijo que debemos avanzar en el campo de los Derechos Humanos y que el tema del homosexualismo estaba rezagado. ¿Y el derecho, Mariela, de los opositores pacíficos? ¿Y el derecho de los periodistas independientes a escribir?

Que sus vínculos con el nuevo presidente son antiguos no está demás aclararlo. En la UJC, este “amigo” se reunió con ella en la CENESEX durante años. Es muy posible que hubiera sido el mensajero que le dio la idea de cómo trabajar a nivel político con la población homosexual y así evitar que se mezclara con la población opositora al régimen.

Más claro ni el agua. A Mariela incluso le costará trabajo seguir con la Conga y con el desfile anual de Orgullo Gay, cancelado con pretextos  como: “La incertidumbre económica de la isla, ante la actual coyuntura que está viviendo, que afecta de manera directa e indirecta con impactos tangibles la vida cotidiana de los cubanos y la implementación de las políticas del Estado, por las renovadas presiones de Estados Unidos y la ineficiencia de la economía del país”.

De antemano, si algo sabía Mariela, era que la constitución no abriría ningún camino a los Derechos LGBTI, que los Derechos Gay tendrán que esperar.

Mientras, el régimen ganó tiempo. ¿No fue su padre quien encabezó la Comisión que eliminó por completo darle vigor a esos Derechos?

El matrimonio homosexual es ya legal en 25 países: doce en la Unión Europea. Se sumará Taiwán. El primero fue Holanda, luego Sudáfrica e Irlanda.

A la salida de una de sus conferencias en Estados Unidos, a Mariela la despidieron con un gran cartel que decía: “52 años de dinastía de los Castro, 52 años de corrupción. Democracia para Cuba”.

Dicen que ella miró el cartel y que una de sus dos caras no era de buenos amigos.

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