Los delirios que provoca el coronavirus

Los delirios que provoca el coronavirus

Es como si la lucha contra la pandemia pudiera obrar el milagro de acceder a metas hasta ahora inalcanzables

(Foto: Granma)

LA HABANA, Cuba. – Por todos son conocidos los síntomas fundamentales, asociados con problemas respiratorios, que indican la presencia del nuevo coronavirus. Sin embargo, varios funcionarios del gobierno cubano han exhibido últimamente una sintomatología que se aparta de los rasgos más característicos de esa enfermedad. Sencillamente, ellos han comenzado a delirar.

De qué otra manera se podrían calificar los planteamientos de ministros y otros altos dirigentes partidistas, quienes han intentado vincular las medidas que toma el país para enfrentar la enfermedad, con la hipotética consecución de resultados económicos que jamás se han alcanzado debido a la ineficiencia de la gestión gubernamental.

Claro, esos funcionarios son herederos de la tradición Castro-Guevarista, que a su vez se nutrió del maoísmo, en el sentido de aprovechar el estado de movilización en que se halla la nación para aspirar a lo imposible. Pero veamos algunos ejemplos.

Durante la más reciente reunión del Consejo de Ministros, en la que se trató el tema del coronavirus, y además se aprobó la creación de un grupo de trabajo temporal encargado de presentar nuevas medidas para enfrentar la enfermedad, a la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, se le ocurrió exponer algunas medidas para fortalecer la contabilidad en el sistema empresarial. Una actividad que, como sabemos, no han podido encaminarla ni abochornando a los empresarios colocándoles el membrete de poco confiable a sus Estados Financieros, ni últimamente vetando el acceso de entidades a la categoría de Empresas de Alta Tecnología (EAT) si sus registros contables no reflejan la realidad de los hechos económicos.

En esa misma cita el ministro del Transporte abogó por “rescatar las buenas prácticas” que antaño distinguían a la cadena puerto-transporte-economía interna. Lo cierto empero, es que se trata de un asunto que no logra resolverse y que todos los años le ocasiona a la economía pagos millonarios debido a la sobreestadía de buques extranjeros en los puertos de la Isla.

Por otra parte, hubo varias reuniones territoriales encabezadas por los segundos del Partido y el Estado, José Ramón Machado Ventura y Salvador Valdés Mesa, respectivamente, en las que las medidas contra el coronavirus se mezclaron con trasnochados deseos no conseguidos.

Aquí el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, insistió en la hasta ahora inalcanzable meta de producir 30 libras de viandas mensuales para cada cubano, e indicó la necesidad de ponerles nombre y apellidos a los responsables de cumplir esa encomienda.

Valdés Mesa, por su parte, aseguró que el gobierno contratará toda la producción agrícola del país para que “no haya desvíos”. Por supuesto que los productores independientes siempre se las ingeniarán para no venderle toda la producción a la empresa estatal de acopio, y así acceder a mayores ingresos que les pagan los comercializadores privados.

Y tal vez lo más pintoresco de la jornada estuvo a cargo de “Machadito” Ventura, quien estimó conveniente exigir el fin del decrecimiento de la masa vacuna en el país, y además amenazó con ser más severo con los responsables de que ese deseo no se cumpla. Habría que recomendarle a Machadito que resucitara a Fidel Castro y a su hermano Ramón para preguntarles qué hicieron con las vacas de este país,

Al resto de los funcionarios podríamos remitirlos a esa máxima en extremo recurrente: soñar no cuesta nada.

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Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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