Ricardo Figueredo: Un artista cubano comprometido con la realidad

Ricardo Figueredo: Un artista cubano comprometido con la realidad

“En este país va a seguir siendo difícil hacer una película contestataria. Ese tipo de películas el gobierno no las permite. Aquí nuestra principal limitante es la LIBERTAD”

Cuba cine ricardo figueredo
Ricardo Figueredo (foto del autor)

BOGOTÁ, Colombia. – Ricardo Figueredo Oliva es uno de los tantos realizadores independientes censurados en Cuba por reflejar esa parte de la realidad ocultada por el régimen.

La singular historia de Juan sin nada (2016) y La Teoría Cubana de la Sociedad Perfecta (2019) son sus dos documentales invitados al Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos, Colombia, 2019.

El primero, analiza la economía de Cuba y muestra las dificultades de un obrero para sobrevivir con su salario. El segundo, cuestiona los límites impuestos por la Revolución cubana y su idea del hombre nuevo, despojado de los vicios del capitalismo y el libre desarrollo de su personalidad.

Figueredo Oliva explica que constantemente se cuestiona la realidad cubana y hace sus películas pensando en Cuba, con la intención de que sirvan para aclarar “ciertas cosas que tal vez los políticos no tienen en cuenta a la hora de hacer sus leyes o de tomar determinadas determinaciones”.

Ricardo cuenta que ha enviado sus películas a varios certámenes cubanos pero que han sido rechazadas. Tampoco le han permitido presentarlas en cines u otros espacios. Por lo que, como el resto de los artistas censurados en la Isla, solo ha podido promoverlas en eventos internacionales.

Aunque ha sido entrevistado en varias ocasiones por agentes de la Seguridad del Estado Cubana, refiere que su represión básicamente ha consistido en la censura, en la prohibición de difundir sus películas dentro de Cuba. “Es muy difícil también –alega- pedir permisos de filmación. Y a medida que ha pasado el tiempo esto se ha vuelto peor”.

Ante los cambios estructurales, de pensamiento y de los lenguajes cinematográficos, este Director comenta igualmente la necesidad de una ley de cine, más acorde el nuevo contexto de la Isla.

Tenemos “leyes pre-escritas desde Palabras a los intelectuales –opina. De hecho, la ley de cine que está vigente actualmente fue hecha y firmada por Fidel Castro hace unos 58 años. Esta ley deja bien claro que el cine es un arma de la Revolución y que, como tal, tiene que estar acorde a los principios de la Revolución”.

Aunque el recién proclamado Decreto 337 (que no ha entrado en vigor), adjuntado a la ley existente, abre mayores posibilidades a los cineastas independientes, considera que esto aún es insuficiente, que aún tienen las manos amarradas de muchas maneras.

“En este país –declara- va a seguir siendo difícil hacer una película contestataria. Ese tipo de películas el gobierno no las permite. Aquí nuestra principal limitante es la LIBERTAD, no tenemos libertad para nada”.

Respecto al Decreto 349, expone que “es una de las tantas estupideces que han hecho aquí. Lo hicieron no con el propósito de enmendar, hacer crecer y fortalecer la cultura, sino de limitarla, disminuirla. Es simplemente censurar para que todo quede bajo su control. Lo veo como una simple manera burda de limitar la creación artística. La cuestión no es censurar sino educar. Y son cosas que lejos de ayudar, crean más problemas. Tampoco fue consensuada con los artistas, sino que se ha tratado de imponer por gente que no entiende de qué va el arte, de qué va la cultura”.

Asimismo, Ricardo manifiesta su preocupación por el futuro del cine cubano y de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, la cual piensa que está en peligro de desaparecer.

“Es muy interesante –expone- porque en la entrada de la escuela hay un cartel con una frase de Fidel que dice que la escuela internacional de cine y televisión durará los años que dure la Revolución cubana. Y para mí ese es el primer síntoma de que va en picado”.

Pese a las dificultades, Ricardo se siente un artista comprometido: “me toca, no me fui nunca de este país, me quedé, siempre estuve muy claro, casi todos mis amigos, mi generación, se han ido, no los critico, pero una de las cosas que yo siempre tuve clara era quedarme viviendo en Cuba para hacerme eco de mi realidad”.

Ricardo Figueredo Oliva cuenta en su haber con varios documentales; entre ellos: Operación Alfa (2012), referido a las causas de la desaparición física de la carne de res en Cuba; y Sexo, historias y cintas de video (2006), sobre la prostitución en la Isla.

Para Cuba, su Patria, declara que desea más tolerancia, apertura, libertad y “que se pensara más en el humano y no en la política que rige al humano”.

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