Komotú contraataca: Volumen II

Komotú contraataca: Volumen II

El popular grupo humorístico guantanamero presentó su antología “Volumen II”, dándole continuidad a un espectáculo que agrupa sus mejores obras

La despedida hasta Volumen III (Foto del autor)

GUANTÁNAMO, Cuba. – Este sábado 29  y  el domingo 30 de junio, el popular grupo humorístico guantanamero “Komotú”- festejando su primer cuarto de siglo de existencia- presentó su antología “Volumen II” en el teatro Guaso de Guantánamo, dándole continuidad al espectáculo iniciado el pasado mes de mayo, que agrupa sus mejores obras.

El show fue conducido por la actriz Anachelis Matos, quien presentó los capítulos del volumen y, concomitantemente, intercaló momentos del simpático monólogo “La cuidadora”, que  interpreta con gran carisma y versatilidad.

Para esta ocasión el grupo escogió las piezas tituladas “Poesía loca”, “Casting en cuatro”, “El sospechoso”, “El trovador”, y “Adorable mentira”, precedidas las últimas dos piezas por un brevísimo cuadro titulado “Los niños recitadores”, donde Alexys Ayala -director del grupo- y Miguel Moreno, representando a los niños “Beyonce Yamilé” y “Roberto Yulieski”, respectivamente, son acompañados por Yasnay Ricardo en el papel de la maestra.

Un logro evidente fue la agilidad de la puesta en escena, en lo cual fue decisiva la participación de Anachelis Matos. Otro logro fue su organicidad, constatada por la vinculación de textos como “Poesía loca”, “Casting en cuatro” y “El trovador”, relacionados con problemas que inciden en la creación artística y  literaria de la sociedad cubana, aunque todo el espectáculo resulta una atractiva muestra de problemas y situaciones que ahora mismo interesan a los cubanos. Precisamente, ese es el mayor mérito de “Komotú”, que, lejos de hacer un humor intrascendente, nos entrega obras que provocan a los espectadores y los involucran en un ejercicio intelectual crítico muy creativo.

“Poesía loca” es una acerba crítica a quienes son presentados como talentosos literatos y no son más que farsantes, dueños de un ego insaciable. La obra -interpretada por Alexys Ayala en el papel del poeta “Krosky Durruthy” y Miguel Moreno como el alocado presentador- aborda con pinceladas burlescas la creación poética de un presunto intelectual, personaje que, desgraciadamente, no pertenece únicamente a la ficción humorística. Ingenioso, disparatado e hilarante, el texto denuncia como la creación poética puede ser utilizada en detrimento de la comunicación y belleza que deben caracterizar a este género, que en Cuba está cercado por la experimentación estéril, el esnobismo y la incomunicación con sus posibles lectores, destacándose dramaturgicamente las poses afectadas del “poeta”, cuya imagen está constantemente socavada por las opiniones temerarias y disparatadas del presentador.

En una cuerda semejante vibra el capítulo titulado “El trovador”, otro buen texto donde el mensaje humorístico denuncia la impostura del presunto cantautor “Rodrigo Garay” -interpretado por Moreno- siendo meritoria la contención dramática que logra Ayala al interpretar al guitarrista acompañante “Jabao Figueredo”.

Otra pieza que denuncia males entronizados en el sector artístico es “Casting en cuatro”, interpretada  por Yasnay Ricardo. Centrada en los obstáculos que deben vencer los actores y actrices cuando intentan ser contratados, entre ellos la corrupción. El monólogo se resiente en determinado momento por seleccionar para el acto de declamación del personaje fragmentos de importantes poemas de la literatura cubana e hispanoamericana, cuando, apoyándose en la precedencia de “Poesía loca”, los poemas declamados podían haber sido los de Krosky Durruthy. A pesar de este detalle, el monólogo se salva -con creces- por la brillante actuación de  Yasnay Ricardo.

La obra “El sospechoso” constituye una muestra efectiva de la apropiación de técnicas del teatro del absurdo, a la vez que una vitriólica denuncia sobre el estado de indefensión en que se hallan los cubanos cuando las circunstancias los llevan a una unidad policial. Con suma inteligencia y usando como pretexto presuntos delitos de Hurto y Sacrificio Ilegal de Ganado Mayor y otro de Enriquecimiento Ilícito, la obra permite que el espectador presencie escenas que remedan programas televisivos como “Día y Noche” y “Tras la huella”. Interpretada por Miguel Moreno en el papel del acusado “Bernardo del Toro”, Anachelis Matos como la Instructora y Ayala representando al teniente coronel, gracias a sus incisivos diálogos la cuerda dramática se tensa y relaja en medio de  la sutileza y por el uso eficaz del absurdo, que alcanza su momento climático al mencionarse a  cuatro vacas como testigos de la acusación. El desasosiego que logra transmitir Moreno, unido a la eficaz actuación de los otros actores, hacen que esta pieza sea insoslayable dentro del repertorio del grupo.

El espectáculo cerró con el capítulo titulado “Adorable mentira”, también conocido como “El entierro de la mentira”, interpretado por Ayala -representando a “La hermosura”-, Yasnay en el papel de “La hipocresía” y Moreno como “La intriga”. Texto excelente -en el que advierto resonancias de “Las Pericas”- con una puesta en escena distinguida en el 2001 con el Premio Caricato que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se caracteriza por sus constantes mensajes subliminares para denunciar la hipocresía, la corrupción, el oportunismo y la doble moral que no pocas veces corroen a instituciones, empresas y al ámbito social cubano.

Superior en todos los aspectos a Volumen I, esta representación de Komotú demostró cómo a pesar del tiempo transcurrido las piezas escogidas mantienen una actualidad tremenda, siendo lamentable que el Centro Promotor del Humor y los Consejos Provinciales de las Artes Escénicas no coordinen acciones  para que este espectáculo pueda ser apreciado por otros cubanos.

Por lo pronto, los guantanameros continúan siendo fieles a “Komotú” llenando el Guaso. Magnífica forma de comenzar nuestro tórrido verano.

Cartel de presentación de Volúmen II de Komotú (Foto del autor)
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