Gaby Baca, el nombre en todas las listas

Gaby Baca, el nombre en todas las listas

CubaNet conversó con la cantautora nicaragüense Gaby Baca sobre su carrera artística, el acoso contra las mujeres y la situación actual de su país, sometido al régimen de Daniel Ortega

LA HABANA, Cuba. – “Hay varias listas en las oficinas del gobierno con el nombre de las personas que serán arrestadas en los próximos días”, alertó un confidente a la cantautora nicaragüense Gabriela Baca Vaughan.

―¿En cuál aparece mi nombre?, preguntó la artista.

―En todas, respondió el confidente.

Esta es la anécdota que utilizó Gabriela, más conocida como Gaby Baca, para resumir a CubaNet la causa de su exilio político en Costa Rica. Las acciones represivas del gobierno de Daniel Ortega contra “La Baca loca” o “La presidenta”, como se le conoce popularmente a la artista, se deben al activismo político y al sentido de las composiciones de la intérprete de música alternativa.

No siempre fue así: en su adolescencia Gaby Baca confió en las promesas de la Revolución Sandinista que cambiaron el rumbo de Nicaragua en 1979. Según la cantante, los inicios de su carrera musical estuvieron influenciados por el arte populista del sandinismo, un movimiento afín a la izquierda latinoamericana.

“Yo crecí en medio de una revolución donde hubo mucho acceso al arte latinoamericano. Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Los Guaraguao, Salvador y Katia Cardenal fueron una influencia fuerte”, recuerda la cantautora.

A los 35 años, Gaby Baca abandonó su carrera como publicista y productora de la radio y la televisión. Tenía el propósito de dedicarse por completo a la creación musical, motivada por su necesidad de expresarse en favor de los derechos de las mujeres y niñas nicaragüenses.

“Durante los años de la Revolución Sandinista siempre se mantuvo la dinámica del acoso sexual, pero ahora existe una agresión marcada contra el cuerpo de la mujer. La decisión de cambiarme al mundo de la música estuvo inspirada por el aporte que quería hacer al respeto (hacia las mujeres y las niñas), y la mejor herramienta que encontré para hacerlo es la que más quiero: la música”.

Aun basados en las estadísticas de feminicidios subregistradas por las instituciones del gobierno, la violencia contra las mujeres y las niñas en Nicaragua puede considerarse como una epidemia. La organización Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) registró el pasado año 57 casos de feminicidio que incluían a tres niñas.

Gaby Baca denuncia que existe complicidad entre el gobierno de Nicaragua y otros promotores de la violencia de género.

“Con un tipo acosador como presidente, dentro de las esferas políticas se considera que el cuerpo de las mujeres se puede tocar, se puede violentar, se puede decir si van a parir o no. Desde que Daniel Ortega llegó al poder, hasta el 8 de marzo pasado, yo no recuerdo ni una sola celebración en que no hayamos tenido presencia policial en onda agresiva”.

La artista conoció por experiencia propia la discriminación de una sociedad patriarcal, que la obligó a reprimir, durante años, su orientación sexual.

“Yo soy lesbiana desde que nací. Pero cuando decidí que no iba a dejar que nadie me dijera con quien tenía que estar, fue a los 15 años, y me fue muy mal. Estaba en el medio de la revolución nicaragüense, y eso no era parte de lo que se hablaba en cuanto a opciones sexuales. Sufrí mucho acoso hasta el punto de pensar que no iba a querer nunca a nadie. Salí del clóset cuando comencé en la música: en una entrevista alguien me preguntó si era lesbiana. Respondí que sí, sin ninguna vergüenza”.

Después de 15 años de carrera artística, Gaby Baca agradece a la música sus propios logros.

“Lo que he alcanzado no me lo esperaba. Cuando comenzamos a realizar las marchas por el orgullo gay en Nicaragua, probablemente éramos unas 20 personas, ahora ya no alcanzamos en la calle. El apoyo de la Iglesia Católica a la lucha en Nicaragua me dio la posibilidad de cantar con unas monjitas y con el cura de Monimbó. Son hechos que describen cómo nos podemos poner de acuerdo aunque no pensemos igual”.

Debido a la represión del gobierno de Daniel Ortega, cada día un promedio de 200 nicaragüenses solicitan refugio político en Costa Rica. Gaby Baca forma parte del pueblo “desterrado” en tierra costarricense.

“No es fácil estar fuera de tu país y conocer que han atacado la ciudad de donde vienen los músicos que te acompañan, ʻLos chocoyitos libresʼ”.

Como antídoto a la angustia, Gaby Baca retoma la palabra y comienza hablar del futuro.

“Nosotros no queremos ser comerciales, nosotros queremos heredar, queremos dejar un legado. Es así como me veo en el futuro, como alguien que ha llegado al lugar donde está y quiere que otras mujeres también estén allí. Cuando sea una viejita y me dé más miedo bajar de la tarima que subir, pues entonces comenzaré otra vida, la de culminar las novelas que he dejado en el camino”.

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