Desde otra arista en esta…¿Bienal habanera?

Desde otra arista en esta…¿Bienal habanera?

Muestra de la vasta obra de Cirenaica Moreira se exhibe en ámbito familiar alternativo

(Foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – El pasado martes 16, cuatro días después de la inauguración oficial de esta llevada y traída cita —que es ya trienal o cuatrienal hasta que se extinga según soplen vientos censores, y para nada “capitalina” luego de diseminarse con propósitos no muy claros por cabeceras de provincia—, abrió puertas al público —en calle 8 #262 entre 11 y 13— la muestra personal de esta artista intitulada “25/50”, junto a la de su padre Juan Moreira y la esposa Alicia Leal en el Estudio-Galería que ostenta ambos nombres.

Un recorrido por la creación conjunta como colofón de años de incorporaciones particulares de un lenguaje gráfico —no común, pero— distintivo de reconocidos apellidos invitan a entrar.

A punto de arribar a sus 50 años de vida y el primer cuarto de siglo como artista visual, Cirenaica Moreira Díaz, actriz y fotógrafa natural de La Habana, ha preferido acogerse a una de las variantes que esta XIII Bienal de la Habana reserva a quienes el Consejo Curatorial del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, entidad encargado de todos los eventos colaterales —incluidos los Open Studio, que es en los que clasifica ella bajo la dirección de  Ernesto Joel, y también del Centro Wilfredo Lam, que se ocupa de los invitados oficiales tanto cubanos como extranjeros—, incluyen a quien consiguió ser “aprobado como expositor” (entre auto propuestos y los aún forcejeando con proyectos presentados “a destiempo” al CNAP—), fueron consideraciones vertidas por Jorge Alfonso García (Chicho), director ejecutivo de este encuentro en la Mesa Redonda de la TVC.

Bajo el inquietante lema “La construcción de lo posible”, la nueva edición, dedicada a los 500 años de la endeble capital cubana, cubrirá el lapso entre el 12 de abril y 12 de mayo, y tuvo su momento inaugural el pasado 10 del corriente en el mencionado Centro Lam.

En voz de Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional que “atiende también otras expresiones de tan polémico ramo” (contestatario, por añadidura), supimos que la otrora estática Bienal se descentraría esta vez, al ofrecer espacios de participación a provincias como Cienfuegos —que celebra bicentenario fundacional—, Matanzas y Pinar del Río, además de Camagüey, conteniendo en suma a “más de 300 expositores de dentro y fuera” del país.

Dicho CNAP e instituciones anexas, creados un lustro después de la I Bienal de 1984, se encargan minuciosamente de expedientar, comercializar y gestionar trasiegos además del tributario con la obra de todo aquel artista académico o autodidacta que sea considerado tal, según estipulan parámetros oficiales.

La novedad este año, en que por fin se celebra la pospuesta cita correspondiente al 2018, además de extenderse allende fronteras, reside en la autorización para que segmentos diseñados para la propuesta —como la de los Moreira que evidencian vis filiar— resulten legal y permisivamente incluidos en el accionar cuales espacios propios de privados/cuentapropistas, teniendo en cuenta los encontronazos prohibitivos del pasado y ajustes con actores que sentaron, según el dictamen, “olvidable precedente”.

Aunque los Open Studio ya estaban permitidos, tal vez lo nuevo sea admitir galerías independientes como El Apartamento, que prosiguen rutas abiertas por artistas del disenso en los 90s.

Cristina Vives, exespecialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, aperturó públicamente su casa en 1994 ante la incapacidad manifiesta de los burócratas en permitirles espacios propios a los artistas descontentos con su entorno para la exhibición de obras y performances, así como de garantías en la preservación del patrimonio individual y el respeto por la innegociable libertad colectiva.

(Foto del autor)

Suerte de pionera en estas lides junto al esposo, el fotógrafo Fidel Alberto Figueroa, lo de ambos devino en la creación del Estudio Figueroa-Vives que puso en la palestra lo más álgido de aquel momento de rupturas radicales con los miembros lisiados del armatoste cultural, y resignificó el reto a los inconsistentes “principios” de la casta plenipotenciaria para con subordinados.

Tales son hoy El Arsenal, o Espacio Aglutinador de Sandra Ceballos, también con 25 años, o la rada de José Bustos que se llama Avistamientos.

La directora del CNAP, un creador invitado al cónclave televisivo que informó de pormenores personales, junto a la subdirectora del enclave Margarita González Lorente y otros adjuntos, dejaron bien claro “que no se permitirá la presencia ‘descontrolada’ en esta Bienal de esos contrarrevolucionarios confesos que han posado incluso junto a Almagro, el penoso presidente de la OEA”, tras verse espoleados en sus “convicciones”  de amparados entes bajo la sombrilla gubernativa por Arleen Rodríguez Derivet, moderadora habitual de la redonda mesa, quien casualmente es pariente de aquella funcionaria.

La retrospectiva de estos 25 años que festeja Cirenaica se aprecia en piezas elegidas en función de un discurso coherente y cronológico que recorre un itinerario de búsquedas iniciado en “Ojos que te vieron ir” (1994), donde alegoriza la vigencia sempiterna de su acucioso indagar.

La musa que suele encarnar su hija Mariana Alom, a quien usó en proyectos anteriores como “Las Flores del Mal” (2015), me recuerda siempre la interdependencia más alucinante en el éxtasis de la contemplación, natural en las piezas de Dalí y su amada Gala.

La serie protagónica comenzada a interactuar en 2017 en forma de work-in-progress nombrada “Últimas Fotos de Mamá Desnuda”, cuyo título pertenece al libro homónimo de Ernesto Pérez Chang (Ed. Unión-2012), constituye atractivo primordial en esta variopinta exposición.

Últimas fotos de mamá desnuda / Proceso creativo
Últimas fotos de mamá desnuda / Proceso creativo (Foto del autor)

En tan inquietante resumen de destrezas vertidas sobre fotografías impresas en dimensiones comparables a proyectos precedentes —remarcando cierta escisión conceptual y crecida madurez substancial— se mezclan los más finos aires de solidez creativa.

Palabras de la autora, justamente hoy auto homenajeada y escasamente parca frente al ingente trabajo desplegado, dictan: “…del libro de Chang me apropio de la estética del tradicional álbum de fotos de familia, para desde allí (con semejante equipaje, añado yo), explayarme…”

Y por supuesto que lo consigue.

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