Peloteros de Ciego de Ávila ridiculizan a equipo élite de Cuba

Ganaron los atletas y perdieron los comisarios políticos

PUERTO PADRE, Cuba, agosto, www.cubanet.org – Fanáticos del béisbol, gente entendida en la sociología del deporte, y hasta meros curiosos por conocer lo que estaba ocurriendo, esperaron hasta el último batazo, ese grandioso cuadrangular salido de las muñecas de Fiss, gracias al cual el equipo de la provincia cubana de Ciego de Ávila se coronó campeón del torneo Challenge, en Prince George, Canadá, propinando nada menos que nocaut al equipo de Japón, ganador del campeonato entre ciudades de esa nación.

La televisión nacional anunciaba el suceso con un rótulo: Cuba campeón. Luego rectificarían, ajustándose a los hechos: Ciego de Ávila campeón. No había en este equipo un jugador que no hubiera nacido en aquel terruño. La verdad es que más que la victoria deportiva, un sentimiento de desagravio es el que nos alegró a no pocos cubanos, porque ganaron deportistas genuinos y no gente aupada.

Por primera vez en más de cincuenta años de fidelismo, un equipo cubano de pelota sale a la arena internacional porque lo ganó con el esfuerzo de cada uno de los jugadores constituyéndose en un todo. Me pregunto cuánto hubieran brillado en campeonatos internacionales los equipos de Santiago de Cuba e Industriales, en su momento, si les hubieran dado las merecidas oportunidades a sus atletas.

En esta isla larga y estrecha el absolutismo reviste caracteres trágicos. Los deportistas no cuentan como tales, sino como soldados-atletas. Más que competir, importa ganar a toda costa para gloria de “la patria socialista”. Así vemos, en los campeonatos del mundo, entre jóvenes deportistas foráneos, a nuestros vejancones soldados-deportistas.

Ahora mismo han brillado en Canadá peloteros que ya se retiran sin haber podido demostrar todo su talento, porque así lo decidieron los generales del ejército de soldados-deportistas.

Hace apenas unos días, generales y comisarios políticos llevaron a Estados Unidos, para enfrentar a la selección universitaria, nada menos que a un equipo élite. La tarea era ganarle a toda costa “al imperialismo yankee”. La prensa oficial se devanaba los sesos tratando de adivinar quiénes integrarían el equipo de “iluminados”, pero nada: los dueños del baúl de los secretos no soltaban prenda. El comisionado nacional de béisbol, Higinio Vélez, sólo revelaría los nombres de los elegidos en el programa de televisión Mesa Redonda, cuando ya el equipo se encontraba en tierra estadounidense.

El resultado del tope “amistoso” Cuba-Estados Unidos es archiconocido: bochornosamente, el equipo de profesionales del deporte-político del régimen perdía frente a los colegiales de Estados Unidos.

Nuestra alegría por la victoria del equipo de Ciego de Ávila en el torneo Challenge, es genuina. Personalmente, estoy harto de ver a los comisarios políticos metidos en todas partes, desde los campos de lechugas hasta los de béisbol. Entonces uno agradece cuando la gente demuestra de lo que es capaz sin que les ordenen: ¡Tienes que ganar!

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