No me hago ilusiones

Los que mandan aquí dicen una cosa y cuando mean cambian de idea. Lo que hoy es legal, mañana es prohibido, y nunca se sabe cómo van a reaccionar la semana que viene

PINAR DEL RÍO, Cuba, enero (173.203.82.38) – El 31 de diciembre, a las 7 de la mañana, caía una fina lluvia que anunciaba el frente frío a punto de entrar. Algunos corrían, huyendo del agua. En la parada del ómnibus, un joven dijo, sonriendo:

-Ahora corren huyendo de la lluvia. El año que viene correrán delante de un policía.

Algunos rieron, otros no, Entonces el joven en habló dirigiéndose directamente al auditorio improvisado:

-Es la verdad, caballeros, en el 2011, cuando empiecen a botar a la gente del trabajo, el que no robe se va a morir de hambre.

Mujeres y hombres, trabajadores, estudiantes y profesionales (por sus ropas los conoceréis) asimilaron las palabras del joven.

El despido de medio millón de trabajadores de sus puestos en el primer trimestre de este año, fue anunciado hace meses por el Gobierno.

Julio Reloba, de 42 años, trabaja en el Combinado Lácteo de Pinar del Río como mecánico industrial. “Ya me anunciaron que para el primer corte de plantilla quedaré fuera –dijo a este reportero-; en mi casa siempre hemos celebrado con lo poco que hemos tenido el fin de año. Esta vez no hubo fiesta. Mi esposa y mis dos hijos me hablaban con lástima, como si estuviera enfermo de muerte. Es casi lo mismo, pues doy el sustento de la casa”.

La crisis económica toca sin tapujo a las puertas de los cubanos, el régimen no ofrece soluciones, y confía en que permitiendo el trabajo por cuenta propia las cosas mejorarán. Ojalá no vuelva a equivocarse.

“Lo único que sé hacer es mi trabajo, no conozco otra cosa –continúa Julio-, y si tengo que robar para que los míos no se mueran de hambre, lo haré, no tengo otra salida”.

Por su parte, Carlos Gainza, de 39 años, dijo a este reportero: “Nada más que me dijeron que iba a quedar fuera del trabajo, me decidí a trabajar por cuenta propia, saqué la licencia y ahora estoy en el portal de mi casa vendiendo refrescos y alimentos ligeros, pero no me hago ilusiones. Los que mandan aquí dicen una cosa y cuando mean cambian de idea. Lo que hoy es legal, mañana es prohibido, y nunca se sabe cómo van a reaccionar la semana que viene”.

Se inicia otra carrera para los cubanos;  la suerte está echada y no se puede perder el tino, porque caminamos sobre el filo de una navaja. Quien la sostiene decide cuando dar el corte, y eso está en dependencia de lo que indiquen sus riñones.

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