Los que se van

¿Volvería usted al sitio de donde lo despidieron con huevos y tomates podridos y otros adioses pocos amistosos?

PUERTO PADRE, Cuba, agosto (173.203.82.38) – El congresista republicano David Rivera pretende, mediante el proyecto legislativo HR-2774, preservar la letra y el espíritu de la Ley de Ajuste Cubano, del 2 de noviembre de 1966, ya que gracias a ella el gobierno norteamericano, hace más de medio siglo, otorga un estatus diferenciado a los cubanos que logran arribar a Estados Unidos y cumplen determinados requisitos.

Conocido es que miles de compatriotas  han salido de la isla arriesgando la vida en el mar, luego de sufrir el escarnio de los actos de repudio, y el hostigamiento policial. Muchos han obtenido la visa de refugiados en la Sección de Intereses Norteamericanos, a veces tras penosos años de cárcel.

Con semejante historial que cargan nuestros fugitivos, bastaría la respuesta de la siguiente pregunta para apoyar al congresista Rivera: ¿Volvería usted al sitio de donde lo despidieron con huevos y tomates podridos y otros adioses pocos amistosos?

Como la respuesta tiene que ver con mamá y papá, mi hija o mi hermano en Cuba, y no con él “Me voy, pero volveré”,  del General Douglas MacArthur, echemos un vistazo a los testimonios de algunos protagonistas de esta historia.

“A mí han venido a pedirme avales para la Sección de Refugiados de la Sección de Intereses (de Estados Unidos en La Habana), gente que nada tiene que ver con la lucha por la democracia en Cuba; no se los he dado, ¡cómo se los voy a dar! Pero de alguna forma se han ido, y luego han regresado.” –expresó Joaquín Iglesias Torres, del Movimiento Democrático Pro-Derechos Humanos.

Por su parte, Alexis Guerrero, opositor pacífico y bibliotecario independiente, dijo: “Herneldo Séllez era un opositor que emigró por el Programa de Refugiados. Hace poco regresó, y un oficial de Seguridad del Estado le dijo que no podía visitarme, ni a Pochi, ni a Buro, también opositores. Temeroso, Séllez se acercó por detrás de un muro para saludarme, “Alexis, discúlpame, pero vine a ver a mi familia, y esta gente me bota de aquí si me agarran en tu casa”.

“Hay unos cuantos que se fueron  y hoy tienen negocios en Cuba, y no quieren saber nada de la oposición; se han comprado casas, carros, son capitalistas al viejo estilo, prosperando con el castrismo, o mejor dicho, prosperando y haciendo prosperar al castrismo desde Estados Unidos” -enfatizó Morell, un profesor jubilado, de 73 años, que sobrevive vendiendo hortalizas a domicilio.

Salvo honrosas excepciones, el “sálvese quien pueda” está sobre los principios morales. El valor ciudadano y la rectitud ética han desaparecido del mapa nacional. La prueba está en los cientos de miles de dólares que los cubano-americanos vienen a gastarse en Cuba, y en los millones de cubanos sometidos a vicisitudes e inmoralidades que, a pie y descalzos, van aplaudiendo tras la carroza del castrismo.

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